Me lo temía. El Smoking Point.
Fue sin querer, queriendo ( Cómo decía el maravilloso chavo del ocho mexicano). Miguel Angel Gil Marín ha resuelto de un plumazo todas las dudas. El Atlético padece el síndrome del ” Smoking Point”, es decir del lugar de fumadores en los aeropuertos. Me explico, 45 millones por Agüero, 60 por Godín y Forlán, De Gea, Domínguez… El vestuario puede llegar a parecer un intercambiador, todos quieren transbordo, nadie viene para quedarse, es sólo una etapa. Así es dificil concienciarles, manda don dinero y esos buitres a los que en futbol llaman representantes, buscandose una nueva comisión.
A raíz de Jurado, en la plantilla ya no se habla de contra quién jugamos el sábado si no, como las huerfanitas de Annie, ¿quién vendrá a buscarme? ¿Cuanto darán por mí?.
Quieren irse, la mayoría quiere volar y eso significa que lo que ven no les convence y que la política del club es hacer caja. Díganme un sólo jugador que haya respondido en el campo cuando sus asuntos estaban en trámite. Nadie se libra del nerviosismo, de la incertidumbre, todos quieren pillar buen destino, como en las oposiciones.
Forlán hace buen mundial, se ofrece al Madrid. De Gea se sale, pues a ver quien da mas. Así es imposible concentrarse en jugar.
Recuerden ahora esa frase tan usada por Cerezo: ” Los jugadores juegan donde quieren” y preguntenle, si se cruzan con el homenajeado presidente colchonero por qué los jugadores no quieren quedarse en el Atlético.
Cómo me revienta tener que admitir que, en eso, también nos dan una lección los vecinos ricos. Van Nistelroy se mataba por volver, aunque fuera unos meses, al Bernabeu. No cabe duda que algo les dan que el Atleti desconoce. Y bien que lo siento.
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