Tres puntos nada más y nada menos.
Es escalofriante el devenir de este Atlético por el precipicio. Hoy, agobiado por el Mallorca, contemporizando con un resultado que no merecía, he tenido la impresión de que se estaban reservando para el partido de Copa frente a los vecinos ricos.
Intentando desestimar tal temeridad, haciendo una y mil cábalas sobre el futuro liguero, terminada la primera vuelta y a punto de empezar esos ocho partidos complicados que nos deparó el sorteo, parecía que era más importante reservar fuerzas para dar el mazazo al eterno rival, que llegará el jueves con dos goles de ventaja.
Pero sólo hubo intención de no forzar, no crean que hubo ganas de combinar, espíritu de pelea, no, eso se lo dejan al contrario. Los colchoneros se bastan con el patadón defensivo, la imprecisión del centro del campo y las “caritas” de despiste ofensivo.
Quién diría que lo que acabo de ver es una victoria del equipo. Si no llega a ser por De Gea, estábamos relamiéndonos con el empate. ¿Qué pasa? ¿Qué maleficio les impide pasar el balón con criterio? ¿ Qué bruja ha cocinado una pócima que obliga a los defensas a despejar corto y mal?.
¿Quique bebió antes de hacer la alineación?
Por lo menos ya sabemos algo más: Elías es otro bregador del mediocampo. Juanfran podría dar alegrías pero tendrá que contar con Reyes y la defensa, probados ya todos los existentes, debería estar formada por Melo, Calleja, Ovejero y Eusebio ( Pongan ustedes cualquiera de los muchos y muy buenos defensas que corolan la historia de este club, antes de Gil).
Sextos, 30 puntos, muchas dudas y un mal calendario. Peor estábamos el año pasado. Quien no se consuela es porque no quiere.