A destajo.
Getafe y Villarreal en menos de una semana. Visitamos a los azulones con la necesidad de puntuar y recibiremos al submarino amarillo que acusa el desgaste de la competición europea pero que sigue a buen nivel de rendimiento.
No hay lesiones pero sí hay tensiones, las que genera la peculiar forma de gestionar la plantilla de Quique. Mérida ha caido en desgracia a pesar de que el Míster sigue diciendo que será importante en el futuro. Otro que parece dejar para más tarde es Elías, internacional con Brasil, no olvidemos.
Juanfran tampoco anda muy bien de moral, salió de Pamplona siendo titular indiscutible y recala en el banquillo madrileño.
Lo de la defensa es de traca, entran y salen como Pedro por su casa y la cosa no mejora. Dejan espacios inconcebibles y cometen errores infantiles, ya sea Perea, Godín, Domínguez, Ujfalusi o López. Valera y Luis Filipe también duermen el sueño de los justos en el banquillo. Cosas veredes.
Diego Costa comenzó la temporada con brio pero se ha ido apagando. Forlán… bueno, Forlán es Forlán y hay que entenderlo así. Como Reyes, al que, por cierto, Quique pone en la banda donde él está para poderle gritar y que no se desconcentre (Dicho por el propio entrenador). Nunca tanto talento y tan poca cabeza han coincidido en un futbolista.
Assumpsao también ha caído, como Suarez. Raúl García soporta los silbidos de su público porque no acaba ni las jugadas ni los pases.
Sólo el Kun, De Gea y Koke pueden sentirse medianamente orgullosos de su aportación. Muy poco material para tanto trabajo. Entramos en la fase decisiva y sería conveniente que algunos más despertaran del letargo. No será fácil.
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