Cuando la tormenta financiera pasó a huracán
14 de marzo de 2008
Se cumple un año del gran temblor. 14 de marzo de 2008. El día en el que los cimientos de Wall Street pasaron de ser hormigón a madera y crujieron. Cayó Bear Stearns. Era un símbolo para la banca de Wall Street, una de las siete hermanas junto a los Citigroup (caído en febrero 2009), JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers (caído en septiembre de 2009) o Merrill Lynch (caído en septiembre de 2009). Marcó el principio del fin de una era. La caída del Bear Stearns -que pasó a manos de JPMorgan Chase con respaldo de la Fed- comenzo casi un año antes, en julio de 2007, cuando varios de sus fondos colapsaron por el inicio de la crisis subprime. Los impagos en las emisiones sobre hipotecas de alto riesgo comenzaron y la iliquidez comenzaron a secar a los grandes vehículos de inversión (SIV) has desatar la crisis. El destino de Bear Stearns, que todavía sobrevive en el regazo de JPMorgan, podría haber sido el mismo que el de Lehman Brothers, que en septiembre de 2008 quebró, pero las autoridades de EEUU decidieron a última hora que había que salvarlo, como a Merrill Lynch.
