Salazar o cómo perder una fortuna con derivados
600 millones de euros. Es la fortuna estimada de los hermanos Salazar en 2007
Los hermanos Jesús y Jaime Salazar ha protagonizado uno de los episodios más oscuros de la bolsa española en este 2009. Con un pasado “esplendoroso” en la gestión empresarial, según múltiples analistas y empresarios, ha construido en torno a SOS Cuétara una de las compañías alimentarias más importantes del país, iniciándose con las galletas, el arroz y enfocándose desde 2007 a esta parte en el aceite de oliva, la principal actividad en la actualidad. Lograron incorporar socios financieros estables a SOS Cuétara con varias cajas de ahorro (Cajasol, Unicaja, Cajasur, Caja Madrid). Multiplicaron por cuatro y cinco veces el valor del grupo en una década, hasta los 2.000 millones de euros. Hicieron ricos a sus accionistas y a ellos mismos, con su participación conjunta del 25%
Pero los Salazar se embarcaron en una auténtica carrera por reforzar su posición en la compañía y en otras empresas. Comenzó en 2006, cuando en pocos meses superaron el 25% del capital de SOS Cuétara entre ambos. Primero, con la compra de acciones en efectivo. Después, mediante el uso de derivados, una serie de instrumentos de inversión que permite a quien los usa, obtener grandes rentabilidades por poco dinero, pero que obliga a depositar garantías. Les fue tan bien que extendieron su táctica a 0tras empresas. La fortuna patrimonial de ambos superaba los 600 millones de euros. Pero en 2007 tropezaron con una inversión que acabó costándoles cara: Martinsa Fadesa.
Los Salazar entraron en esta inmobiliaria con una inversión que rondaba los 100 millones de euros, pero parte la realizaron con derivados que tras la entrada en suspensión de pagos de Fadesa se ejecutaron, arrojando fuertes minusvalías. En la compañía que preside Fernando Martín, los primeros accionistas de SOS Cuétará comenzaron a quedarse sin liquidez. El uso de equity swaps (contratos que se liquidan por diferencias entre valor inicial y final del activo, o bien mediante la entrega del activo) les obligó a poner más garantías por su posición en Fadesa y otras empresas.
Lo primero, las acciones sobre SOS, sobre las que también mantenían derivados equivalentes a más del 1% del capital. Después, pidiendo más crédito hasta una veintena de bancos. Finalmente, usando a SOS Cuétara como avalista para pedir un crédito de hasta 200 millones de euros con el que refinanciar todas sus deudas. Una tras otro, los bancos que tenían créditos con los Salazar, y acciones en garantía, han ido ejecutando los avales hasta superar más del 6% del capital.
No es algo nuevo en la familia. En 2007, Roberto Salazar, hermano de Jesús y Jaime, se declaró en suspensión de pagos en la constructora Cleop después de que sus posiciones en derivados (equity swaps o contratos por diferencias) fuesen ejecutadas por distintos bancos al no disponer de más garantías que las propias acciones. Ahora, Jaime y Jesús también se han declarado en suspensión de pagos para intentar salvar un imperio que se desmorona y cuya definitiva resolución se encuentra ya en los juzgados.
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