González (BBVA) y el proyecto ‘banco del futuro’

Imagen de la futura sede de BBVA a partir de 2011 en el norte de Madrid
Francisco González Rodríguez (Chantada, Lugo, 17 de octubre de 1944) acaba de reforzar su posición como presidente ejecutivo del segundo banco del país, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), tras la salida de José Ignacio Goirigolzarri. Lo hace casi a los 65 años, edad que alcanzará el próximo 17 de octubre, frente a los 55 años del ejecutivo saliente y aspirante a sucederle. La lógica diría que, por cuestión de edad, Goirigolzarri representa a la nueva escuela y González, a la vieja. Nada más lejos de la realidad.
La salida del consejero delegado de BBVA pone la primera piedra de un cambio de orientación en el banco. Oficialmente, FG -como se le reconoce en el sector financiero- es un banquero. Oficiosamente es un tecnólogo, un apasionado de las nuevas tecnologías. Dicen que fue una de las primeras personas que usaron en España el teléfono móvil (en el coche) en los años 80. Pero no se trata de un aficionado, sino de un profesional del gremio. Porque González fue programador informático en la Big Blue (la multinacional estadounidense IBM) a mediados de los años 60 antes de dedicarse al mundo financiero.
En los años 80, González fue corredor de bolsa y lideró FG Inversiones Bursátiles, una sociedad de valores que competía con la Ibersecurities de Manuel Pizarro o la Beta Capital de César Alierta. En 1996 vendió FG Inversiones al gigante estadounidense Merrill Lynch y dio el salto a la banca. Primero, con Argentaria y, después, en el fusionado BBVA. Desde esa posición, González ha impulsado la construcción de una red tecnológica no bancaria con el objetivo de prepararse para.
Porque FG respeta a sus rivales de la banca, pero teme a los potenciales nuevos jugadores procedentes de internet, capaces de poner patas arriba cualquier tipo de mercado, como está ocurriendo en el negocio de los contenidos (música, prensa, audiovisual…) o en la industria del turismo y los viajes. Es el mismo miedo que pudiera tener un fabricante de hielo el día en que se inventó y popularizó el frigorífico.
González va a dotar de un perfil ofensivo a BBVA, lo que significa apostar por el crecimiento, aunque quizá no sea tanto como Es el objetivo para él, y para el nuevo director de riesgos de la entidad, Manuel Castro, que proviene de la dirección de Innovación del banco y antes fue jefe de gabinete de Goirigolzarri. Es uno de los ascendidos en la nueva reestructuración de la cúpula de BBVA, junto a Ángel Cano, que viene de la dirección de Recursos Humanos.
En su anterior cometido, al frente a Innovación, Castro lideraba un programa de inversiones en el sector tecnológico por valor de 5.300 millones de euros hasta 2011, consistente en la compra de pequeñas empresas tecnológicas que aporten valor a su red de servicios financieros. En el sector y en el seno del propio banco quizá suene a chino. Pero González sabe que el destino del banco pasa por convertirse en un jugador global a través de la red. Por eso desde 2008 está tejiendo las bases del proyecto “Banco del futuro” de BBVA.
Como muestra, estas afirmaciones de González el pasado mes de junio en unas jornadas financieras en Santander. “Los bancos deben de transformarse en compañías de distribución de servicios, basadas en el conocimiento; y una variedad creciente de estos servicios no será de naturaleza financiera. El cliente ya no verá un banco convencional; interactuará con una gran plataforma que integre el mundo ‘real’ y el ‘virtual’”
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