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Tener éxito

3 junio, 2015 - 10:45 - Autor:

Tener exito

Uno de los temas top de los libros de autoayuda, blogs, cursos y conferencias es el de tener éxito. En todas partes hablan del éxito, de cómo conseguirlo, de los pasos a seguir, etc… En la prensa y en Internet nos ponen ejemplos constantemente de personas que han tenido éxito en su vida. Pero ¿que se entiende por una vida de éxito? En la gran mayoría de los casos se trata del éxito profesional y que además lleve añadido un cierto reconocimiento social.

En esta época de Redes Sociales que nos ha tocado vivir, ese éxito parece que además tenga que ser público y visible. Si no estás en Internet no existes. Si no eres visible no existes. Si no estás en Google no existes. No hay que tomarse esas frases literalmente, son hipérboles que persiguen generar impacto o vender más de lo que sea. Hay muchas personas que no están en ninguno de esos ámbitos y obviamente existen. Y además les va bastante bien.  Pero nos presionan a que estemos y a que nos hagamos ver.

Visto todo esto, parece que si no tienes éxito profesional y reconocimiento social de ese éxito, eres un fracasado. O alguien que no ha sacado de si todo su potencial. O alguien que necesita reinventarse. O que no ha sabido obtener la mejor versión de si mismo. El caso es que acabas sintiéndote no completo, con tu felicidad proyectada a un punto indefinido en el futuro. Y teniéndote que esforzar mucho para llegar.

Y todo eso está bien de algún modo. Puedes querer tener un cierto éxito profesional, que te vaya bien en tu trabajo, que goces de reconocimiento en tu sector. Pero ¿qué te pierdes persiguiendo el éxito? Porque todo eso no es gratis como te puedes imaginar. Y se paga, como decía la profesora de Fama, con sudor. Y en horas de vida. En múltiples e innumerables horas dedicadas a conseguir ese éxito, muchas veces esquivo.

No te voy a decir que yo nunca haya explicado cómo alcanzar ese tipo de éxito. Porqué si lo he hecho, dándote siete pistas. Y hablándote también de los cinco ases, esas actitudes que te empujan seguro hacia arriba. Pero sin olvidar que la vida no es solo eso. Pero recordando que corres el riesgo de vivir para trabajar. Y es que a veces, por la vida se pierde la vida.

Hoy no voy a ser original y te voy a explicar una historia ya muy conocida pero creo que hay que recordar:

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de Filosofía, sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.
Después el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes sonrieron y le respondieron con un sí unánime.
El profesor, rápidamente añadió dos tazas de café al contenido del bote y efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían.
Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo:
“Quiero que os fijéis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada mas nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas.
“Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de las pequeñas cosas.
“Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo el nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes.
“Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto solo es arena”.
Uno de los estudiantes levanto la mano y le preguntó que representaba el café. El profesor sonrío y le dijo: “¡Me encanta que me hagas esa pregunta! El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo…

Una vida completa y plena no se basa sólo en el trabajo y el éxito profesional. Hay otras muchas cosas que la conforman, las grandes pelotas de golf: pareja, hijos, familia, amigos, salud, aficiones, viajes, etc… Y sobre todo tiempo. Tiempo para disfrutar de todas esas cosas, para que priorizar no sea un suplicio. Y para eso es posible que tengas que trabajar menos, que tengas que soltar esa necesidad creada de ser el más exitoso, el más reconocido. Que tengas que dejar ese perdigón en el lugar que le corresponde. Y tomarte más cafés con los amigos, disfrutando total y plenamente del momento.

¿Cuáles son tus pelotas de golf en la vida?

Cómo dejar de sufrir

20 mayo, 2015 - 9:45 - Autor:

Dejar de sufrir

Uno de los objetivos más perseguidos y principal causa de consulta terapéutica es dejar de sufrir. Dejar de sufrir por el motivo que sea. Motivos hay tantos como seres humanos. Pero lo común a todos ellos es querer dejar de pasarlo mal, sea física o psíquicamente. Poder afrontarlo.

Como dijo Buda: el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. El dolor es un mecanismo de gran valor que tiene nuestro cuerpo para avisarnos de que algo no va bien, de que estamos heridos, enfermos o en peligro.  Las personas que sufren insensibilidad congénita al dolor, una extraña enfermedad que sucede en una de cada cien millones de personas, sufren múltiples lesiones y heridas al no avisarles su cuerpo de cuando se están haciendo daño. El dolor es por tanto una protección sin la cuál no podemos vivir. Pero otra cosa es el sufrimiento.

El trabajo con el sufrimiento es uno de los procesos esenciales que hago en terapia. En la terapia voy guiando al paciente por distintas fases para que pueda llegar a liberarse del sufrimiento. Los primeros pasos a realizar son aquellos que ya realizamos en nuestro desarrollo, pero que de algún modo hemos olvidado. Estos pasos persiguen tomar conciencia de que tenemos una mente que media en nuestra experiencia del mundo y que por tanto nuestros pensamientos y sentimientos son producto de nuestra mente (y cuerpo), no tienen entidad propia fuera de ella. Es tomar conciencia de que nuestro modo de ver el mundo es un mapa mental construido sobre la realidad, no la realidad en sí misma. Los pasos, siguiendo a Fonagy, serían:

- Salir del modo equivalencia psíquica. En este modo se equipara el mundo interno y la realidad externa. No existe diferenciación entre las creencias y los hechos. En este modo es fácil verse atormentado por los pensamientos porque piensas que no puedes dejar de cumplir con aquello que piensas y que eso describe la realidad.

- Salir del modo simulación.  En este modo tampoco hay diferenciación pero además se siente como real aquello que imaginas. Te alejas de la realidad y piensas que tu ilusión, la negación o la interpretación de los hechos es real. Aquí también falta diferenciación entre el mundo interno y el externo.

- Entrar en el modo mentalización. En este modo se diferencia entre la realidad interna y externa, se es capaz de reflexionar sobre los modos en que los pensamientos, los sentimientos y las fantasías afectan a lo que nos ocurre. Puedes también captar la diferencia entre lo que ocurre y tú reacción a lo que te ocurre. Empiezas a disfrutar de un cierto grado de libertad interna.

Puede parecer que la mayoría de la gente estaría en el tercer modo, pero ya te aseguro que no es así. Muchas de las personas que acuden a mi tanto para sesiones de terapia como sesiones de  coaching están en algún modo atrapados en alguno de los dos primeros estados y uno de los principales trabajos es salir de ellos. Puedes pensar que estoy barriendo para casa y que es fácil llegar a ese estado por uno mismo. Claro que puede llegarse, pero no es sencillo. No es sencillo porque una de las principales maneras para hacerlo es sentirse seguro, sentir que tienes una base de seguridad en donde trabajar con esos aspectos, en donde poder desafiar esas creencias que  mantienen tu mundo interno y el externo “enganchado” . Y esa base segura te la da el terapeuta. La relación con el terapeuta te da un espacio en donde poder experimentar sin miedo, con alguien que no te juzga y te acompaña de manera afectuosa. Puedes intentarlo solo si quieres, pero será más rápido y menos doloroso hacerlo acompañado. Después de eso hay más pasos a realizar, pero sin estos, los otros tienen poco sentido.

Lee esta historia:

Era un hombre que había sido encarcelado. A través de un ventanuco enrejado que había en su celda gustaba de mirar al exterior. Todos los días se asomaba al ventanuco y cada vez que veía pasar a alguien al otro aldo estallaba en sonoras e irrefrenables carcajadas. El guardián estaba realmente sorprendido. Un día ya no pudo más y le preguntó al preso:

-Oye, hombre, ¿a qué viene esas risotadas día tras día?

Y el preso contestó:

- ¿Cómo que de qué me río?¡ Pero estás ciego! Me río de todos esos que están ahí. ¿No ves que están presos detrás de estas rejas?

Como en el cuento, a veces estamos tan apegados a nuestra visión del mundo que no podemos ver lo que sucede en realidad. Del mismo modo nos apegamos inconscientemente a nuestra interpretación de las cosas aunque eso nos provoque seguir en el sufrimiento. Por eso hay que aprender a desarrollar la conciencia y la autoobservación y poder separar lo que nos sucede de lo que pensamos y sentimos acerca de lo que nos sucede. Y desarrollar la aceptación y el amor por uno mismo. Y aprender a soltar, incluso el sufrimiento.

¿Cuanto te aferras a tus creencias? ¿Crees que eso te produce sufrimiento?  

Mertxe Pasamontes

¿Cuál es el sentido de tu vida?

13 mayo, 2015 - 16:43 - Autor:

Sentido de la vida

Una de las aspiraciones que  como ser humano puedes tener es encontrar el sentido de tu vida. Es también una de las grandes preguntas que puedes formularte. Y uno de los trabajos más apasionantes que puedes acometer es encontrar cuál es el sentido de tu vida. A mi me encanta cuando los clientes llegan a ese momento en que lo básico está cubierto y pueden preguntarse por ese algo más que da sentido a sus vidas. Y poder estar ahí para acompañarles en ese camino de descubrimiento apasionante.

Un artículo del Journal of Positive Psychology  comenta que tener una vida con sentido y ser felices son aspectos que muchas veces confluyen pero también que tienen algunas distinciones. Sentirse bien y tener las necesidades cubiertas nos hace sentirnos felices pero no da sentido a nuestras vidas en sí mismo. Las personas felices son capaces de vivir en el momento presente, pero para tener una sensación de sentido hay que poder vincular de algún modo pasado presente y futuro. Necesitamos tener la sensación de que los puntos se unen. Ayudar a los demás también contribuye a tener una vida con sentido, estar más en el dar que en el recibir. Otros estudios también han apuntado a que tener una vida con sentido aumenta la actividad del sistema inmune y nos conduce por tanto a estar más saludables. No se ha visto el mismo efecto con el hecho mismo de ser felices.

Estos estudios están apuntando a que una de las características de una vida con sentido es el altruismo, la capacidad de ayudar a otros de manera desinteresada. De hecho se ha visto que dar dinero para ayudar a los demás aumenta los niveles de felicidad del que lo da. Y esto es algo que parece ser común a todas las culturas, según un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology realizado de manera transcultural. El altruismo y la conducta prosocial podrían haber sido características que ayudaron a la evolución de la especie y por eso han permanecido indelebles en nuestra memoria.

Es obvio que para que eso se de, hay que tener las necesidades básicas cubiertas (comida, techo, vestido..). Pero una vez esas necesidades están cubiertas y hay un cierto sobrante  para vivir, más dinero para uno mismo no incrementa los niveles de felicidad ni da sentido a la vida. La conducta altruista sería uno de los factores que aumentaría a partir de ese punto la sensación de felicidad. Y a pesar de eso, nos empeñamos en seguir comprando cosas y consumiendo sin sentido. Porque nos manipulan para consumir más y eso  no nos va a hacer más felices. Como dijo Henry Van Dyke, “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

Y ¿cómo puedes descubrir el sentido de tu vida?

- Lo primero es que te conozcas. Si no te conoces no puedes saber qué quieres, ni porqué lo quieres ni para qué lo quieres. Es posible que vivas dominado por el ego y ni siquiera seas consciente de ello. Y el ego, aunque sea sutilmente, te lleva por un camino que no da la felicidad ni el sentido de la vida. Para ello, lo mejor es la ayuda externa, te recomiendo la terapia de autoconocimiento.

- La práctica del mindfulness. Está demostrado que la práctica del mindfulness, incluso un breve curso de ocho semanas, aumenta la capacidad de ser empático y compasivo con los otros y por tanto la conducta altruista. Influye también en los genes que regulan la capacidad de recuperarse del estrés lo que hace que te sientas más feliz y relajado. Y es una gran manera para autoconocerte y poder conectar con tus deseos más profundos. Te ayuda también a escuchar tu voz interior y poder así saber cuál es tu llamada, para qué te sientes realmente realizado. En este camino también puedo ayudarte.

- Practica el agradecimiento. Sentirte agradecido por lo que tienes te hace sentirte en un estado de abundancia y no de escasez. Y te evita  estar comparándote con los demás. Y esa es la base para conectar con esa llamada interior de la que hemos hablado, eso para lo que te sientes inclinado naturalmente y que sientes que llena tu vida.

Lee el siguiente cuento:

Cierto día, caminando por la playa reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.

Tan pronto como me aproximé me di cuenta de que lo que el hombre levantaba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo que me respondió:
Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla si no las arrojo al mar morirán aquí por falta de oxígeno.

Entiendo, le dije, pero debe haber miles de estrellas de mar sobre la playa, no puedes lanzarlas a todas. Son demasiadas. Y quizás no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa. ¿No estás haciendo algo que no tiene sentido?

El hombre sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió:

¡Para ésta si lo tuvo!

No te pienses que para que tu vida tenga sentido tienes que hacer grandes cosas, ni un descubrimiento que mejore la salud de la humanidad, ni una acción que cambie la historia. El sentido de tu vida puede estar en el día a día, en aquello que haces de manera sencilla y que influye positivamente en la gente que te rodea. Recuerda que miles de pequeños gestos pueden cambiar el mundo.

Si la muerte llamara a tu puerta ¿sabrías como pedirle una tregua, como convencerla de que aún te quedan cosas por hacer que realmente merecen la pena?

Mertxe Pasamontes

Tu enfoque determina tu realidad

6 mayo, 2015 - 10:45 - Autor:

Tu enfoque

No es la primera vez que hablo de cómo la realidad es en gran medida una creación de nuestro cerebro y en gran parte determinada por nuestro mapa mental. Y ese mapa mental está a su vez muy influenciado por nuestro Guión de vida, siendo ambos conceptos muy próximos. No es que no haya una realidad externa a nosotros, es que esa realidad viene filtrada por nuestro cerebro. Y una parte es directamente creada nuestro cerebro. De ese modo, allá donde pones la atención pones la energía. Y de ese modo tu enfoque determina tu realidad, como bien decía el maestro Yoda.

 

Dos de las actitudes más básicas que tenemos y que además se correlacionan con mecanismos cerebrales son el acercamiento y la evitación. Se ha visto en diversos estudios que cuando se activan los mecanismos de acercamiento, las personas son más abiertas y creativas, están dispuestas a buscar soluciones. Cuando se activan los mecanismos de evitación, la mente se cierra, se vuelve menos creativa y tiende a repetir patrones incluso cuando estos no conducen a la solución deseada.

Una de las tareas que hago en mis sesiones es precisamente esa, ayudar a mis clientes a desactivar los mecanismos de evitación y que puedan abrir su mente a nuevas perspectivas. Si se sigue en la evitación,  la mente está precavida y temerosa y entonces es bastante difícil encontrar nuevas vías de actuación.

Si haces algo con una actitud negativa o crítica, si piensas demasiado, te preocupas o llevas a cabo una tarea a regañadientes, activarás el sistema de aversión de tu mente. Eso reducirá la perspectiva de tu vida. Y nada activa más el sistema de evitación de la mente (y deprime el sistema de acercamiento) que la sensación de estar atrapado. Y te puedes sentir atrapado de muchas maneras, algunas por causas externas, pero la mayoría de las veces son por causas internas. El guión de vida te crea un marco mental del que es complicado salirse. Uno de los guiones más comunes es el del perfeccionismo o la necesidad de hacerlo todo bien. Ese guión perfeccionista te hace trabajar mucho y tener permanentemente la sensación de que nada es todo lo bueno que desearías. De ese modo te acabas sintiendo atrapado en una espiral de hacer más y más que nunca se acaba. Lo mismo ocurre con las personas que desean agradar a los demás a toda costa. Acaban sintiéndose atrapadas en esa necesidad constante de quedar bien, como si no pudieran escapar de eso.

Hay muchos otros guiones o rasgos del carácter que te llevan a esa sensación de estar atrapado en un bucle del que no puedes salir. También sucede con las necesidades que te creas y las obligaciones que te impones. Cada vez vives en un mundo más pequeño y con menos opciones de solución. Pero ese mundo pequeño no es por causa del mundo exterior sino porque tú lo has ido creando pequeño en tu mente.

Lee este cuento:

 

Un visitante de una pequeña isla griega observó en una ocasión a un muchacho que intentaba convencer a su burro para que se moviese. El muchacho tenía que repartir unas verduras y había cargado las alforjas, pero el burro no tenía ganas de moverse. El chico se fue poniendo cada vez más nervioso, se situó delante del burro y empezó a gritarle mientras tiraba con fuerza de la cuerda. El animal clavó las pezuñas en el suelo con firmeza. Con mucha firmeza. Ese tira y afloja podría haber continuado mucho tiempo de no haber sido por el abuelo del muchacho. Al escuchar el barullo, salió de la casa y observó de un vistazo la escena, ya familiar: la batalla desigual entre el burro y el humano. Con mucha calma, tomó la cuerda de las manos de su nieto. Sonriendo, le dijo: «Cuando se niegue a caminar, prueba lo siguiente: toma la cuerda en tus manos así, sin tirar; ponte muy cerca de él y mira el camino en la dirección que quieres ir. Después espera». El muchacho siguió el consejo de su abuelo. Al cabo de un momento, el burro empezó a caminar. El chico rio encantado, y el viajero observó al animal y al humano caminando alegremente, juntos, hasta que doblaron una curva a lo lejos.

 

Has de tratar de amar lo que haces, o por lo menos has de intentar afrontarlo con actitud positiva.  Es el único modo de que tu mente se abra a nuevas perspectivas, se muestre creativa y aporte ideas y soluciones novedosas. Y el camino del corazón, ese en el que pones tu alma en lo que haces es el modo más directo de activar el modo acercamiento. Y de esa manera todo fluye, es más sencillo y agradable. Tu enfoque determina tu realidad. Cambia de enfoque si no te gusta la realidad que se te muestra. Y si no sabes cómo hacerlo, cuenta conmigo.

 ¿Dónde pones tu atención? 

No es el karma, eres tú!

29 abril, 2015 - 10:45 - Autor:

Karma

orre por las redes sociales una frase que dice: el karma no es una venganza del Universo, es un reflejo de tus acciones. Y que aunque muchas veces tratamos de justificar lo que nos sucede diciendo que es debido a las circunstancias, culpa de los demás, el destino o lo que sea, en muchas ocasiones como digo en el título, no es el karma, eres tú.

No voy a quitarle ni un gramo de importancia a todas las cosas externas o internas, que no dependen de ti, que están influyendo en tu vida. No es lo mismo haber nacido en un país occidental con unas condiciones de vida mínimas casi garantizadas que haberlo hecho en un país subdesarrollado. O haber nacido en el seno de una familia amorosa que en una desestructurada. O tener unos buenos genes que te dan salud, buen aspecto e inteligencia que ser enfermizo y limitado. Todas esas cosas están ahí y negarlas sería hacer recaer sobre el individuo una parte de responsabilidad que en realidad no tiene.

Pero hay otra parte que depende de nosotros. Y sobre esa quiero incidir. La parte que depende de nosotros, en la que podemos incidir,  puede que no sea más que un 50% o incluso menos que eso. Pero es lo que marca la diferencia más grande. E incluso esta parte es posible que la tengamos que trabajar. Porque lo que depende de nosotros está formado por: motivación, implicación, compromiso, perseverancia, constancia y esfuerzo. Estas son las actitudes y aptitudes que nos permiten incidir sobre lo que hemos llamado karma.

Veamos esto con un poco más de detalle y un ejemplo personal:

- Motivación: deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. Sin motivación es difícil conseguir que algo suceda, que algo cambie. Tienes que querer que ocurra, tiene que haber dentro de ti una fuerza que te empuje a moverte en esa dirección. Sin eso, estás paralizado por la desidia y la desgana. No puedes procrastinar. Por ejemplo, yo creo que el mindfulness es de suma utilidad y que me irá bien practicarlo. Estoy desde hace tiempo motivada para hacerlo.

- Implicación y compromiso: Es algo que realmente quieres hacer y te lo tomas como una obligación. Es como una palabra que te das a ti mismo. En el caso del mindfulness, sentarme prácticamente a diario a practicar es una obligación que yo me impongo, un compromiso conmigo misma. Porque yo lo he elegido.

- Perseverancia y constancia: Es seguir ahí incluso cuando no percibes los resultados deseados, sin desfallecer. Como dice el diccionario,  es mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión. Yo hago la práctica del mindfulness de manera regular. No se trata de una semana practicar mucho y otra no hacerlo nada. Es estar ahí, día a día, momento a momento. 

- Esfuerzo: Todo eso requiere un esfuerzo, pero no hay recompensa sin esfuerzo. Como bien define la RAE: es el empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. No siempre tengo ganas de meditar, a veces estoy cansada, o distraída o tengo otras cosas que hacer. Pero eso es importante y bueno para mi, por lo que pongo en ello el esfuerzo necesario y lo hago. Y luego me alegro de haberlo hecho. 

Estas son algunas de las actitudes que puedo analizar y trabajar con mis clientes en las sesiones. Y las que hacen muchas veces que empiecen a cambiar su vida. Lee este pequeño cuento:

Una niña en Africa, le dio a su maestra un regalo de cumpleaños. Se trataba de un hermosa concha blanca y rosa de un molusco.

– ¿Dónde lo encontraste?, le preguntó la maestra.

La niña le dijo que esas conchas se encontraban solamente en cierta playa lejana.

La maestra se conmovió profundamente porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para buscar su regalo.

– No debiste haber ido tan lejos sólo para buscarme un regalo

La sabia niña sonrió y le contestó:

– Maestra, la larga caminata es también parte del regalo

Muchas personas se quejan de lo que les sucede pero no están dispuestas a caminar como la niña del cuento para recoger una preciosa concha.  Ya aclaré que hay cosas que no dependen de nosotros, pero hay quien deja todo al azar y pretende que las cosas le salgan bien. O hace las cosas sin motivación ni implicación y luego se queja cuando le salen mal. Si tu eres borde con los demás no te puedes quejar de caer mal a los otros. Si no te implicas en el trabajo no puedes enfadarte si te lo reprochan o incluso te despiden. Si no das amor no esperes recibirlo. No se trata de agobiarse, ni esforzarse de más, ni tensionarse por aquello que no podemos cambiar. Y además puedes conseguir tus objetivos relajadamente, como ya te expliqué. Nosotros solo debemos poner nuestra parte y luego dejar que el karma, o la vida o lo que sea ponga el resto.

¿Lo que te sucede es culpa del karma? 

Mertxe Pasamontes

Porqué necesitas salir de la zona de confort

22 abril, 2015 - 10:45 - Autor:

Zona de confort

Es un tópico el hecho de decir que hay que salir de la zona de confort. Pero es que hay que hacerlo y no queda más remedio que recordarlo de vez en cuando. Nuestro cerebro es un gran maestro en la creación de patrones y automatismos y si no lo empujamos un poco tiene tendencia a quedarse ahí, en lo conocido. Por eso debemos hacer un esfuerzo, para que aunque sea de vez en cuando, salir de la zona de confort.

Podríamos definir la zona de confort como ese lugar en donde podemos disparar todos nuestros patrones automáticos. Para tomar una decisión dentro de la zona de confort no hay que pensar demasiado, solo hay que actuar como siempre lo hemos hecho. Se podría decir que dentro de la zona de confort lo único que hacemos es reaccionar. No hay proactividad, es como un dejarse llevar por aquello que hemos hecho en el pasado, nos haya dado resultado o no.

Puede parecer curioso, pero la realidad es que nos quedamos ahí acomodados incluso cuando el resultado no ha sido positivo. Pero es que el cerebro además de crear patrones y rutinas con extrema facilidad, persigue un estado de bienestar, de homeostasis en el que haya un gasto mínimo de energía y se garantice la supervivencia. Por eso, si no hacemos algo al respecto, tendemos a la repetición de rutinas. Y eso lleva a hacer del mundo un lugar acotado por los límites de nuestra mente. Unos límites de algún modo autoimpuestos.

Parte de todo esto también ocurre por un tema que ya os resultará conocido: el guión de vida. Nuestro guión de vida es una gran patrón en el que se aglutinan multitud de pequeños patrones de pensamiento y comportamiento. Tendemos a repetir aquello que encaja en nuestro guión de vida y a rechazar o ignorar aquello que desafía al guión. Y así, día a día, vamos quedando cada vez más atrapados en nuestro guión y más incapacitados para ver que hay más opciones ahí fuera. Muchas de ellas al alcance de nuestra mano.

Gran parte del trabajo que hago en la terapia y en coaching es que el cliente de pasos fuera de su zona de confort. Cada uno de esos pasos le sirve para tener una nueva visión del mundo, ni que sea pequeña. Pero esas pequeñas nuevas visiones, todas juntas, empiezan a configurar nuevos aprendizajes. Y la zona de confort, se amplía. A veces es la propia vida la que nos saca de repente de nuestra zona de confort ( enfermedad, accidente, perdida de empleo, divorcio etc,,)  y no suele hacerlo con tanta dulzura y cuidado como pongo yo en la terapia. Lee el siguiente cuento:

Andaban de viaje un maestro y su discípulo cuando decidieron pasar la noche en una aldea. Al maestro se le ocurrió dar una lección de vida a su pupilo y para ello le propuso localizar a la familia más pobre del poblado. Cuando la encontraron, se les encogió el corazón: hallaron una casa hecha pedazos y una familia hambrienta y vestida de jirones. Su fuente de subsistencia era una vaca esquelética que les proveía de leche, su único nutriente. Y así esta familia dejaba pasar y morir sus días…

El maestro y su pupilo pasaron la noche con esta familia, escuchando sus lamentos. Al día siguiente, cuando se disponían a abandonar la aldea, el maestro decidió que había llegado el momento propicio para su enseñanza. Se dirigió hacia la casa y sin mediar palabra, degolló a la vaca, ante la mirada de asombro de su alumno. El maestro prosiguió su camino mientras el discípulo le increpaba entre lágrimas: “¿Cómo has podido ser tan cruel? Esa vaca era el único bien material de que disponía esa familia. Los has arrastrado a una muerte segura…”

Pasaron varios años hasta que maestro y pupilo volvieron a esa aldea. La casa en ruinas había dado paso a una mansión con grandes cultivos alrededor. El discípulo pensó con dolor que seguramente aquella familia se habría marchado, sólo con una mochila de hambre y desesperación a cuestas, y en su lugar se habría instalado otra más adinerada. Pero al llamar a la puerta le sorprendió reconocer los mismos rostros que hace un tiempo se escondían entre harapos.

Reunidos en un entorno de abundancia y felicidad, el padre de familia les explicó su historia: “Hace unos años, algún desaprensivo nos mató la única fuente de sustento que teníamos, una vaca. Desesperados, empezamos a buscar nuevas fórmulas para sobrevivir. Vimos la oportunidad de crear un pequeño huerto en la zona donde dormía la vaca. Probamos varios cultivos y seleccionamos los más productivos. Como teníamos suficiente para comer, empezamos a vender el excedente: ¡y ahora tenemos un negocio y un proyecto de vida! La muerte de la vaca pudo arrojarnos al vacío pero nos empujó a pensar y progresar y gracias a eso hoy nos sentimos orgullosos de nuestro presente y encaramos entusiasmados nuestro futuro”.

Hay que atreverse a salir de ahí. Hay que atreverse a moverse. A veces puede que no sepas hacia donde, que no tengas un objetivo definido. Entonces simplemente prueba, haz algo distinto. Como dice un proverbio zen: muévete y el camino aparecerá. No te quedes parado y aferrado a lo de siempre. Recuerda que la vida empieza fuera de la zona de confort, en lo nuevo, en lo sorprendente. Si dejas de aprender mueres un poco cada día. Y no puedes aprender nada nuevo haciendo lo mismo de siempre. Y si no te atreves o no sabes cómo hacerlo, recuerda que puedo ayudarte con terapia o coaching.

¿Con qué frecuencia sales de tu zona de confort? 

Mertxe Pasamontes

14 vías para ser más felices

15 abril, 2015 - 10:03 - Autor:

Ser felices

Una de las cosas que a la mayoría nos interesa es saber cómo ser más felices. No en vano la felicidad es uno de los temas de los que más se ha escrito. Los libros sobre cómo ser más felices en sus múltiples variantes se hallan entre los más vendidos. Muchas de las personas que acuden a mi consulta lo hacen precisamente por eso, para ser más felices. Muchas son personas que no están mal, pero que sienten que querrían estar mejor.

Ideas y consejos para ser más felices se pueden dar por decenas así que hoy nos centraremos en aquellos que nos conectan con lo sensorial y el disfrute en el aquí y ahora. Y también en la conexión con el lado, podríamos llamarlo más travieso de nuestra vida.

Veamos las 14 vías para ser más felices:

 

- Escucha música. La música es una de las vías que tenemos de conectarnos con el presente. El sonido siempre está en el aquí y ahora, cuando cesa desaparece. La música se vincula directamente con el sistema límbico y por tanto con nuestras emociones. Y si te apetece, canta en alto. Cantar es sumamente liberador.

- Baila. Y puedes dar un paso más y no sólo escuchar música, además bailar. Puedes hacerlo a solas en tu casa, sin inhibiciones, de manera desenfrenada. También puedes hacerlo con otros, si no eres tímido. El caso es mover el cuerpo libremente al compás de la música.

- Come y bebe. Comer y beber moderadamente, pero de manera placentera y sensorial. No se trata de hartase de comer o beber hasta acabar ebrio. Ni de comer a toda prisa como si nos fueran a quitar el plato. La idea es disfrutar de la sensorialidad de la comida, lentamente, saboreando cada bocado. Probar nuevos sabores, combinarlos, experimentar.

- Dejar fluir tu creatividad. Aunque  creas que no eres creativo, haz algo artístico o artesanal.  Pinta, dibuja, sal a tomar fotografías, toca un instrumento, haz cerámica, escribe, cocina algo especial… Exprésate de la manera que mejor te parezca con total libertad.

- Libera tu cuerpo. Conecta más con tu propio cuerpo y permítete sentirlo. Puedes acudir a masajes, unas termas, tomar el sol o practicar sexo con intención y conciencia. El caso es que te permitas sentir tu cuerpo de la manera o maneras que sea mejor para ti.

- Abraza más. Abraza más a tus seres queridos, pero no de un modo ligero sino con intención y poniendo atención plena en ello. Cada abrazo es una descarga de oxitocina que te llena de bienestar. Inténtalo también con amigos o personas cercanas, respetando el ritmo y el deseo de los demás.

- Lee o mira películas. Déjate envolver y trasladar por una buena historia. Pero no lo hagas con la mente en otra cosa sino totalmente conectado con la historia, viviéndola y sintiendo así su efecto catártico.

- Sal de la rutina. Salir del modo automático es una de las maneras que tenemos de experimentar cosas nuevas y sentirnos mejor. Para eso tienes que abrir tu mapa mental y permitirte salir de tu zona de confort.

Explora tu ciudad.  Muévete por tu ciudad o una ciudad cercana y disfruta de las cosas que puede ofrecerte: exposiciones, conciertos, teatro, etc… Lo importante es que te levantes del sofá y hagas cosas.

- Sal a la naturaleza. Los beneficios del contacto con la naturaleza son múltiples: baja la tensión arterial, reduce el estrés, te conecta contigo mismo, etc… Trata de salir a la naturaleza si es posible una vez por semana. Si no puedes salir fuera, pasea por algún parque un poco grande de tu ciudad.

- Ten una mascota. O por lo menos ten contacto con animales de manera periódica. Ya expliqué en este post los beneficios de tener una mascota. El contacto animal nos conecta con nuestra parte más instintiva y natural.

- Viaja. Si tu economía te lo permite viaja y adéntrate en otras maneras de vivir, culturas cercanas o lejanas.

- Transgrede alguna norma. Siempre que sea legal y ético, puedes permitirte transgredir alguna norma. Normalmente son normas autoimpuestas que no tienes ninguna obligación de cumplir. Atrévete a romper alguna de ellas y a pensar fuera del mapa limitado de tu mente.

- Practica mindfulness. Es una de las mejores vías para relajar tu mente y aprender a estar en el aquí y ahora. Como ya te he comentado en otras ocasiones, si no sabes cómo empezar busca a alguien que te guíe en el camino.

La mayoría de estas vías para ser más felices son conocidas y están al alcance de tu mano. Pero muchas veces se te olvidan y te dejas arrastrar por lo rutinario y lo cotidiano. Lo ideal sería que las anotases en tu agenda, para así estar seguro que le vas a dedicar un tiempo y espacio determinado. Puedes incluir otras actividades que a ti se te ocurran y escoger de esta lista aquellas que mejor van con tu manera de ser. La diferencia entre hacerlo y no hacerlo es ser más felices o simplemente ir tirando. Porque la felicidad se encuentra en el aquí y ahora, momento a momento. Cualquier otro lugar en el que la busques no hace más que demorar aquello que ya tienes al alcance de tu mano. Como se decía en la película El Club de los poetas muertos:  coge las rosas mientras puedas. Carpe diem.

¿Cuál de estas vías utilizas tú? 

 

Mertxe Pasamontes

El miedo a ser diferente

8 abril, 2015 - 10:45 - Autor:

Ser diferente

Kurt Cobain, el malogrado líder de la banda de rock Nirvana decía: Ellos se ríen de mí por ser diferente, yo me río de todos por ser iguales“. Y es que ser diferente, especial, original es algo aparentemente muy valorado en una cultura como la nuestra, que se postra ante el individualismo y el éxito. Pero Cobain murió a los 26 años, pago un precio muy alto por ser diferente (y por su adicción a las drogas, la depresión y sus problemas personales). Porque aunque suene muy bien ser diferente, la realidad es que la mayoría intentamos ser como los demás, aunque esos “demás” sean un grupo más o menos minoritario con el que nos identificamos. La soledad de ser original es muy dura. 

Gran parte de nuestra vida (sino toda) está regida por ese Guión de vida, del que ya he hablado en otras ocasiones, que construimos laboriosamente en la infancia. Y que es fruto de aquello que nos dijeron verbalmente nuestros padres, lo que nos dijeron de manera no verbal y con su conducta y las vivencias que fuimos teniendo. Y lo que hicimos día a día para conseguir ser queridos. Todo ello imprimió en nuestro cerebro una huella. Una huella que no es fácil de borrar. Con todo ello construimos a su vez un Yo social, una especie de personaje que es el que mostramos al mundo.

El problema es que los límites entre ese personaje y nuestro Yo más auténtico no siempre son fáciles de distinguir, ni siquiera para nosotros mismos. Pero podemos tener indicios que nos ayuden a ver cuándo el personaje toma el mando. Por ejemplo, cuando en una situación determinada algo en tu interior te dice que hagas una cosa pero acabas haciendo otra porque te parece “más adecuada” o “más conveniente”. Pero te quedas con una cosilla ahí dentro como de incomodidad, como de no haber podido ser “tú mismo” . También cuando te das cuenta de que no puedes dejar de hacer algo porque una parte de ti te empuja a ello, pero en el fondo sientes que no querrías hacerlo. En general, te puedes dar cuenta en esos momentos en que la incongruencia asoma y tu comportamiento no es el que en lo más profundo de ti mismo querrías poder hacer. Este es uno de los trabajos que más hago con mis clientes, ayudarles a ver quien son realmente. Un trabajo con resultados sorprendentes y realmente gratificantes, 

Y ese guión y ese personaje, nos provoca muchas veces el miedo a ser diferentes, a salirnos de las pautas más o menos establecidas, a comportarnos de un manera que rompa con los convencionalismos. Aunque algo dentro de nosotros nos diga, o incluso nos grite que ese es nuestro camino. También es cierto que hay quien tiene el guión contrario, el de ser diferente a toda costa (por ejemplo, Lady Gaga), pero esos casos despiertan tanta admiración como menosprecio. Y todavía nos refuerzan más, ni que sea de un modo inconsciente, que salirse del camino pautado puede conllevar muchas críticas. Pero no podemos ser felices andando por las líneas que otros nos han marcado.

Pero hay gente que se atreve a hacerlo sin necesidad de ser Lady Gaga. Santiago Roncagliolo en un artículo en el País semanal titulado Adiós al dinero nos explica un caso que podríamos considerar de atrevimiento. Es el caso de una mujer, que tras una etapa de su vida siguiendo aquello que se suponía que debía hacer (vida profesional exitosa, mundo de la moda, mucho trabajo, piso en el centro) hace un cambio radical y se va a vivir a un barrio periférico, construye sus propios muebles, planta un huerto, se dedica a actividades sociales y culturales y vive con su marido y su otra esposa. Los tres juntos. Con su hija de ocho años. Con total normalidad. Esta mujer ha cogido el papel pautado, le ha dado la vuelta y está escribiendo por el otro lado.

Tú también tienes la posibilidad de redescubrirte,  de encontrar tu propio ritmo, tu lugar en el mundo. De sentir que vives en sintonía contigo mismo  y con la actividad que desarrolles. De saber, que realmente, estás viviendo la vida que quieres vivir. Para eso, hay que tener cuidado de no ahogar tu voz interior, esa que te indica el camino a seguir, con el ruido exterior, con las voces y opiniones de otros o con tus propios temores. De no tener miedo a ser diferente. Yo estoy aquí si quieres descubrir quien eres. Porque el camino hacia la felicidad pasa por ser tú mismo. No existen desvíos ni atajos. Y sólo tú puedes recorrerlo.

¿Te animas a recorrer ese camino?  ¿Te da miedo ser diferente? .

Mertxe Pasamontes

Cómo controlar la ira

25 marzo, 2015 - 10:35 - Autor:

Calma

Enfadarse es algo que nos sucede con cierta frecuencia e incluso podríamos decir que es sano. Como ya comenté en otro post, las emociones hay que poder expresarlas. Que nos enfademos demuestra que somos capaces de reaccionar ante situaciones que percibimos como injustas, que tenemos la capacidad de defender nuestros derechos. Lo ideal sería tener un comportamiento asertivo y no tener la necesidad de llegar a enfadarnos, pero a veces las cosas suceden demasiado rápido o no hemos sido capaces de ser asertivos y reaccionamos directamente con el enfado. El problema viene cuando ese enfado se nos va de las manos y se convierte en ira. Y si bien, el enfado es una manifestación sana de desagrado, la ira es ya otra cosa, es una exacerbación de una emoción muy influida por lo que estamos pensando “de más”. Además es muy difícil controlar la ira y sus consecuencias porque es ya un estado de excitación emocional muy elevado. Yo lo he tratado varias veces con éxito en mi consulta, así que te animo a que trabajes en este aspecto. 

Lee el siguiente cuento popular:

“Había un niño que tenía mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa llena de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en una valla que había detrás de la casa. El primer día, el niño clavó treinta y siete clavos en la valla…, pero, poco a poco, fue calmándose, porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar clavos en la valla.

Finalmente llegó el día en que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre. Entonces, el padre le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la valla. Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la valla…

Entonces, el padre llevó de la mano a su hijo hasta la valla…

- Mira, hijo, has hecho bien, pero fíjate en todos los agujeros que han quedado en la valla… Ya nunca será la misma.

Cuando dices o haces cosas con ira, dejas una cicatriz como este agujero en la valla… Es como clavarle un cuchillo a alguien: aunque lo saques con rapidez, la herida ya está hecha.

No importa cuántas veces pidas disculpas, la herida se quedará allí. Una herida física es igual de grave que una herida verbal. Los amigos son verdaderas joyas que hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte. Demuestra a tus amigos cuánto los quieres.”

Las consecuencias de un ataque de ira son imprevisibles. Cuando actuamos bajo un estado de ira estamos controlados por el sistema límbico, concretamente por la amígdala cerebral. La función de la amígdala cerebral es activar el sistema nervioso (lucha, huída o paralización) para protegernos de un peligro potencial. Ante ese desafío, no se entretiene en mirar las consecuencias de nuestras acciones. Por tanto, lo ideal sería realizar las acciones para controlar la ira antes de que esta aparezca. Y si ya ha aparecido, para cuanto antes la explosión de ira. Veamos cómo:

Antes de la explosión de ira:

- Entrenarse en mindfulness. El entrenamiento en mindfulness te ayuda a ser más consciente de las cosas que te suceden en la mente y en el  cuerpo. Te hace capaz de pararte en la misma situación y hacer una mini pausa entre la acción y la reacción. Esa pausa, aunque sea mínima, te permite activar otras área del sistema limbico, el hipocampo, que es un regulador emocional y en el que se puede actuar a través del lenguaje. El hipocampo puede desactivar una falsa alarma.

- Entrenarse en relajación. Combinado con lo anterior, las técnicas de relajación te ayudan a no sobrecargarte, a no estar tan tenso. Si estás en un estado de base más relajado, será más difícil que reacciones con ira.

- Crear un anclaje. Puedes crear un anclaje que te ayude a entrar en un estado de relajación cuando detectas las primeras señales de enfado. Obviamente, esto has de tenerlo entrenado fuera de las situaciones de enfado.

- Observar las señales somáticas de enfado. Tienes que llegar a conocer cuáles son tus síntomas de agitación. Puede ser que lo notes en una aceleración del corazón, acaloramiento, nervios en el estómago, temblor del labio, apretar las mandíbulas, etc… Cuando aprendas a reconocer estas señales te será más fácil saber que vas a caer en un estado de estallido emocional y así evitarlo.

- Aceptación. La aceptación es uno de los grandes conceptos y una de las cosas más difíciles de conseguir. Aceptas lo que está sucediendo en este momento porque ya está sucediendo. Ya está aquí. Esto te permite partir de donde estás realmente (en vez de donde te gustaría estar o donde piensas que deberías estar). Desde ese punto puedes dar una respuesta serena y ajustada a lo que está sucediendo.

Durante la explosión de ira:

Si has realizado todos los pasos anteriores es posible que ya no tengas que hacer nada durante la explosión de ira, pues cuando algo te moleste te enfadarás y darás una respuesta acorde la situación, pero no te dejarás secuestrar por la ira. Pero si aún y así algo te ha superado y has caído en ese estado:

- Trata de pararte lo antes posible. Si consigues hacer aunque sólo sea una respiración profunda estás dando tiempo a tu cerebro para que procese la situación con más datos.

- Obsérvate. Pon la atención en las señales somáticas de tu cuerpo sin interpretarlas. Solo siente cómo está el cuerpo, date cuenta.

- Sal de la situación. Ante la duda, sal de la situación. Si algo te dice que vas a dar una respuesta inapropiada, vete. No siempre es posible irse físicamente, pero sí mentalmente. Si consigues demorar tu respuesta entre diez y veinte segundos, es prácticamente seguro que esta será más sosegada y ajustada a la situación.

- Utiliza los recursos del apartado anterior.

Como ves, no es algo que se soluciona de un día para otro. Pero lo importante es que tiene solución. Como te dije al principio, yo he conseguido con mis clientes resultados muy buenos en unas pocas sesiones. Dejarse arrastrar por la ira no conduce a nada ya que no sólo no soluciona el problema sino que suele acarrear nuevos problemas. Como decía Siddharta Gautama, “aferrarse a la ira es como agarrar un trozo de carbón candente con la intención de arrojarlo contra alguien. Al final eres tú quién se quema”. No te quemes en vano.

¿Tienes alguna vez enfados que rayen con la ira? ¿Cómo los manejas?

Mertxe Pasamontes

10 mentiras sobre emprender

18 marzo, 2015 - 10:45 - Autor:

Emprender

El tema de los emprendedores sigue estando de moda. Allá por el año 2008 cuando hacía poco que había empezado con este Blog, éramos unos pocos los que hablábamos sobre la opción de emprender (en Blogs, charlas y demás eventos) o en su versión más sencilla, de establecerse por cuenta propia, como una opción viable de ganarse la vida y a la vez  disfrutar de lo que se hace sin la presión de “tener un jefe”. Incluso yo hablaba metafóricamente de emprender como el hecho de dar un salto de Fé. Pero como sucede en casi todo lo que suena bien, el tema se puso de moda y empezó a crearse una burbuja alrededor del mismo. Y con ello llegaron las mentiras sobre emprender. Hoy te voy a contar unas cuantas. Y  a la vez, también con información aportada por mis clientes,  te doy mi opinión más sosegada y tal vez no tan vendible y marketiniana sobre emprender. Pero más real.

Aquí tienes las 10 mentiras sobre emprender:

1. Hay que tener una idea original. Este es un tema sobrevalorado. Muchos de los grandes negocios son copias o adaptaciones de negocios que ya funcionan en otros países. O son una modificación de algo que ya existe. Sí, también existen creaciones realmente originales. Pero en cualquier caso, eso sería un primer paso y no determina casi nada.

2. No hace falta contar con demasiado dinero previo. Esta es una de las falacias más grandes que se cuentan y que ha hecho a más de uno darse un buen batacazo. Hay algunos negocios o autoempleos que pueden iniciarse con una infraestructura y una inversión mínima, pero muchos otros no. Muchos de los grandes éxitos empresariales a los que hemos asistido en los últimos años han empezado con una inversión inicial bastante fuerte (digamos que entre medio y un millón de euros). Es obvio que pueden empezarse negocios y proyectos con mucho menos y que incluso pueden salir bien. No me cabe la menor duda. Pero hay muchos otros en los que eso no va a funcionar por mucho que el storytelling de la empresa te diga lo contrario.

3. Se puede empezar con la inversión de familia y amigos. Este punto sería muy similar al anterior, pero para romper ese mito de empezar con “lo propio”. Si ya tienes dinero propio y personas que pueden ayudarte tienes realmente una buena base de inicio, pero la realidad es que muchas personas que se plantean emprender no cuentan con esos medios. Y lo que es muy importante es tener un colchón financiero que te permita resistir todo ese tiempo que va a pasar desde que inicias el negocio hasta que puedes realmente vivir de él. Que a veces podemos hablar de un período de varios años. Otro tema es el trabajo por cuenta propia, en que esos tiempos pueden reducirse bastante y la inversión inicial también. Pero igualmente es necesario que te puedas mantener hasta que el proyecto te funcione.

4. Se puede empezar desde un garaje. Sería un poco redundar en lo mismo, pero es que esos mitos han hecho mucho daño. Si tu negocio necesita una infraestructura, has de poderla pagar para empezar. Claro que hay afortunados que tienen una idea y logran desarrollarla desde un espacio de co-working. Pero son los menos. Los datos dicen que el 80% de las PYMES no llegan a los cinco años de vida. No es por desanimar, pero sé realista. Hay que emprender con pasión, pero con sentido común.

5. España es un buen lugar para emprender. No lo es. Ni lo dudes, no lo es. El tema del emprendimiento nos viene de EEUU y allí tienen una cultura diametralmente opuesta a la nuestra. El estado es mínimamente intervencionista y escasamente protector. La gente tiene muy claro que han de buscarse la vida por sí mismos. Pero también que si son buenos y lo hacen, la recompensa económica puede ser muy grande. En España las cosas no funcionan así. Y la gente no es tan proclive como allí a pagar por los productos y servicios por lo que conseguir clientes es mucho más complicado. Puede hacerse, pero es mucho más difícil y hay que ser conscientes de ello.

6. No se necesitan padrinos, sólo inversores. Tener inversores ya es tener padrinos en algún sentido. Pero es que muchas veces no consigues inversores si no tienes contactos. Yo conozco gente que tiene personas dispuestas a invertir en lo que hagan, no importa mucho qué, por ser ellos. Y personas con grandes proyectos que no consiguen financiación. Y no sólo es el tema económico, son como te he dicho los contactos. Si tienes buenos contactos de base, será todo mucho más fácil, se te abrirán puertas. Si no, tendrás que hacer mucho networking y eso requiere tiempo, habilidad, esfuerzo y de nuevo, dinero.

7. A los demás les va muy bien. Muchas personas emprenden por el aura de éxito que tienen otros que lo han conseguido. Pero en realidad no sabes nada de ellos. No sabes si ganan dinero, ni si viven de eso o de otro trabajo, negocio o rentas. O tal vez viven de su pareja o familia. O tienen un proyecto muy exitoso pero que no da dinero. Esos casos existen, aunque por razones obvias no pueda nombrarlos.

8. Los gurús dicen que el futuro es emprender. Si, claro. Como dije al principio hay una burbuja alrededor de eso. Y da dinero dar charlas, cursos y vender libros sobre el tema. Pero muchos de esos gurús hablan desde su atalaya, desde una posición de seguridad que no sabes cómo han conseguido. Porque lo que te cuenten luego de cómo se creó esa empresa no tiene porque ser realmente cierto.  Como se decía hace años en el mundo del periodismo: No dejes que la verdad te estropee una buena noticia (o historia). 

9. Es una salida para el paro. Si estás en paro y no tienes una idea clara de lo que te gustaría hacer, ni una afición que se pueda transformar en un plan B, ni una profesión fácilmente convertible en autónoma, ni un gusto por los riesgos, ni un colchón financiero, es más que probable que emprender sea una temeridad que no te puedes permitir. Si no sabes cómo empezar a buscar trabajo puedes leerte las 9 pautas a seguir si has perdido el empleo.  Y en Internet encontrarás, a poco que busques, muchos más lugares en los que encontrar ideas y pautas de cómo hacerlo.

10. Puedes hacerlo sin asesoramiento. Unas sesiones de coaching o mentoring cuestan muchísimo menos que el error que puedes cometer si te metes en algo que no te conviene. A veces te enamoras tanto de tu idea o proyecto que eres incapaz de ver la realidad. No caigas en esa trampa pensando que así ahorras dinero.

A pesar de lo dicho yo creo en emprender y en autoemplearse. Ya escribí sobre las 12 razones para ser freelance. Y sobre crear tu propio empleo y emprender en el momento adecuado. Pero sin mentiras ni cantos de sirena. Con la realidad cruda y dura por delante. Sabiendo desde donde partes y a lo que te expones. Entendiendo los requisitos mínimos y las dificultades a las que te vas a enfrentar. Y poniendo por todo ello desde el minuto cero todos los medios a tu alcance para no estar dentro del 80% que acaba cerrando al poco de empezar. Porque lo que yo quiero es que te funcione, sea cuál se la opción que escojas. Y que puedas disfrutar de tu elección y de tu vida. Y si necesitas de mi ayuda, ya sabes, contacta conmigo.

¿Te has planteado la opción de emprender o autoemplearte?

Mertxe Pasamontes

Mertxe Pasamontes, psicóloga

Licenciada en Psicología (Universidad de Barcelona) con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Licenciada en Humanidades (UOC).
Mertxe Pasamontes
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- Podcast en iTunes
- Twitter: @mertxe
Con los años he completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que me capacita como Trainer – Master en PNL y Máster en PNL y Coaching (Institut Gestalt). He realizado también un máster en Hipnosis Eriksoniana y uno de Coaching Generativo con Robert Dilts y Stephen Gilligan. Máster en Análisis Transaccional (IAT) y un curso completo de Técnico en Recursos Humanos (COPC). Formada en el método Eagala de psicoterapia y coaching asistido por caballos. Así como 11.000 horas de psicoterapeuta y coach y como Formadora y Conferenciante motivacional.

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