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Una docena de ideas para mejorar tu relación de pareja

30 julio, 2014 - 10:45 - Autor:

abrirtucorazonEl amor es uno de  los sentimientos más intensos y satisfactorios que podemos sentir y ser felices en pareja es una de las aspiraciones que tiene la mayoría de la gente. Pero también puede convertirse en algo tormentoso y que nos haga sufrir mucho. Porque una cosa es estar enamorado y otra hacer funcionar una relación de pareja. Para que una relación funcione hay que llegar a un compromiso, a acuerdos y aceptar ciertas renuncias. Porque si no hacemos eso, se acaba en una terapia matrimonial, o terapia de pareja, como la llamamos ahora. O separados.

Y ahora que vienen las vacaciones quizás es un buen momento para en lugar de ahondar en las diferencias (como les sucede a muchas parejas) tratar de profundizar en aquellos que os une.

1. Escúchalo/a sin interrupciones

Una de las manías que tenemos la mayoría de los humanos es interrumpir a los demás cuando hablan. Y eso incluye a nuestra pareja. Y lo cierto es que cuando nos interrumpen no nos sentimos escuchados. Aprender a escuchar con empatía y atención facilita la expresión emocional de la otra persona y evita muchos conflictos. Y nos da tiempo para meditar bien nuestra respuesta.

2. Tratad de alinear los valores

En muchos casos las personas además de por el aspecto físico o la “química” se sienten atraídas por tener valores en común. Pero cuando no está claro que esto haya sucedido es un buen ejercicio poner los valores de cada uno sobre la mesa y la importancia que le damos a cada uno de esos valores. Y ver cómo con esos datos podéis buscar puntos de encuentro que os ayuden a estar más alineados.

3. No te olvides de decirle que le quieres

Hay personas muy cariñosas y expresivas pero otras que lo son poco. Y más cuando pasa la emoción de los primeros tiempos. Pero no basta con que la otra persona suponga que la queires, hay que verbalizarlo tan a menudo como sea necesario. ¿Que tal una vez al día?

4. Trata de aparcar el ego cuando discutas

Las discusiones de pareja pueden convertirse en una batalla campal. Hay mucha implicación emocional en ellas y eso hace que salten chispas. Y a veces, hay que enfadarse para arreglar algo que no marcha bien. Pero si eso sucede con cierta frecuencia, tienes un problema porque se irá desgastando la relación. Y una de las razones es que se está discutiendo desde el ego, tratando de ganar y tener razón. No te olvides nunca de que la persona que tienes delante es una de las que más quieres del mundo. Y por eso merece la pena aparcar el ego.

5. No te vayas a dormir enfadado

Siguiendo lo dicho en el punto anterior, trata de no eternizar las discusiones. En ocasiones es bueno darse un espacio para relajarse un poco y poder hablar con calma, pero dejar las cosas ahí para que se arreglen solas no suele dar buen resultado. E irse a dormir enfadado crea bastante malestar. Aparca el ego y dale un abrazo. Es más lo que os une que lo que os separa.

6. No le critiques delante de otras personas

El respeto es la piedra angular de una buena relación. Y una muestra de respeto es no hablar mal o ridiculizar a tu pareja delante de otros. Y menos humillarla. Las personas somos sensibles (unos más y otros menos) a las opiniones de los demás y sentirnos criticados delante de otros nos puede hacer sentir muy mal. Vigila tus comentarios y si los haces pregúntate qué persigues con eso, ¿tal vez sentirte superior?.

7. Mantén el interés sexual

De tan obvio que es no habría ni que mencionarlo, pero la realidad es muy resistente a lo obvio. Muchas parejas conforme pasa el tiempo van perdiendo el interés sexual y acaban convirtiendo las relaciones sexuales en algo esporádico y sin muchas ganas. No entres en esa conducta pues puede ser el principio del fin. Mantén la llama viva.

8. Haced juntos planes de futuro

Una de las características de una pareja que funciona bien es que tiene planes de futuro juntos. Sentir que se camina juntos en alguna dirección une. Y mucho.

9. Tratar de encontrar una afición para compartir

En línea con lo anterior, compartir una afición o proyecto también une. Proporciona intereses en común, temas e  ilusiones que compartir. No es que no pueda cada miembro de la pareja tener sus propios intereses y aficiones, es que por lo menos se coincida en una.

10. Cuídale si está enfermo

Acompañar a tu pareja al médico cuando hay algo importante o que le preocupe, cuidarle si se encuentra mal o enferma. Es otra de esas obviedades que no tendríamos ni que decir, pero que lamentablemente a a veces no sucede. Y eso deja una huella negativa porque cuando nos sentimos mal solemos sentirnos también vulnerables y nos duele que nuestra pareja no nos cuide.

11. Ten una cita como si fuera la primera vez

No es que tengas que hacer ver que no te conoces o disfrazarte, sino que mantengas esa mirada de descubrimiento hacia el otro que te haga reenamorarte. No des por hecho que lo sabes todo de la otra persona y que ya no hay nada que descubrir. No le mires de manera rutinaria o la rutina se colará en vuestra relación.

12. Ten detalles románticos de vez en cuando

Aquí podría poner muchos ejemplos pero creo que cada uno los ha de descubrir por sí mismo: las flores, una cena, un regalo-detalle, una carta de amor, hacerle su plato favorito, etc… No te sientas cursi ni almibarado por hacer ese tipo de cosas. Los detalles te sacan de la rutina y te devuelven la ilusión de los primeros tiempos.

Si crees que tienes ya demasiados problemas para hacer estas cosas acude a terapia de pareja antes de que sea demasiado tarde. Pero si ese no es el caso, ya ves que hay muchas cosas que puedes hacer para mejorar y consolidar tu relación de pareja. Y no dejar que caiga en una rutina que acabe aniquilando la relación. Así que ponte manos a la obra y lleva tu relación a un estadio superior. No te arrepentirás, de eso estoy segura.

¿Cuáles de estas ideas aplicas?

Mertxe Pasamontes

Una docena de modos en que nos manipulan para que estemos insatisfechos

23 julio, 2014 - 10:45 - Autor:

Consumismo

Podemos tratar de olvidar o ignorar que vivimos en una sociedad de consumo en la que estamos constantemente asediados por impactos publicitarios de todo tipo. Pero eso no evita ni esos impactos, ni su efecto sobre nosotros. La única manera de ser mínimamente conscientes de cómo nos manipulan es conocer los mecanismos psicológicos que subyacen a muchas de las técnicas utilizadas para conseguir que compremos, sea un producto o un servicio o una idea. De ese modo nos convertimos en personas menos manipulables y por ende, más libres. Y podemos tratar de vivir, no al margen del sistema, pues eso es casi imposible y por otro lado bastante inútil, pero sí un poco menos acogotados por éste. Porque el objetivo, a pesar de lo que diga el marketing de cualquier tipo, no es que te sientas satisfecho, sino que nunca lo estés del todo. Pues la única manera de que sigas siendo manipulable y sigas en la rueda, es que no acabes de sentirte satisfecho del todo. Y espero no ganarme muchos enemigos del mundo del marketing, porque esto que explico va mucho más allá de eso.

 

1. Hacerte creer que la felicidad está en el tener

Quizás con este punto sería suficiente y no sería necesario escribir el resto de la lista. Pero lo haremos para ser más conscientes de los subterfugios utilizados tanto por las empresas, como por las marcas, los gobiernos e incluso algunos profesionales. Porque la primera mentira que nos han vendido y que siguen vendiéndonos en sesión continua es que la felicidad está en tener cosas, en adquirir bienes de consumo. Cuando en realidad sabemos que la felicidad está más en ser que en tener y en cosas totalmente intangibles.

2. Hacerte desear lo imposible

Ser el más guapo, el más delgado, el más exitoso, el que más amigos tiene, etc… En ese hacerte creer que puedes ser más y más se consigue que nunca alcances el objetivo y por tanto te quedes eternamente insatisfecho.

3. Que te creas que los demás sí lo tienen

Una de las sutilezas del marketing relacionada con el punto anterior, es que te creas que eso que tú no consigues los demás sí lo hacen. Y así comprarás el producto o servicio pertinente para conseguirlo. Y como no lo lograrás, volvemos de nuevo a la incomodidad de sentirte menos y diferente.

4. Fomentarte el deseo de pertenencia

Todos en mayor o menor medida nos sentimos más identificados con unos grupos sociales que con otros. Esta identificación puede ser por clase social, lugar de nacimiento, intereses, etc…El truco es fácil, se identifica el grupo, sus características principales y se “empaqueta” de algún modo. Si quieres sentirte que formas parte tendrás que pensar, actuar, vestir, comer de ese modo. Y como somos gregarios por naturaleza trataremos de parecernos a los miembros de ese grupo. Comprando lo que haga falta para lograrlo.

5. Convencerte de lo que es importante

Esto que parece tan complicado es de lo más sencillito que hay. Sólo tienes que machacar en los medios de comunicación con un tema determinado y dejar que las redes sociales expandan el tema en una especie de onda expansiva de enorme alcance.En breve todo el mundo estará hablando de lo mismo como si eso fuera lo más importante del mundo. Y si tratas de discrepar con el hecho de que ese tema sea tan importante, te acusarán de aguafiestas, de rarito, de intelectual o directamente no te harán ni caso.

6. Venderte productos incompletos

La mayoría de las marcas podrían venderte sus productos por el mismo precio que lo hacen y además “completos”. Pero entonces te sentirías súper satisfecho con el producto y no tendrías necesidad de cambiarlo por mucho tiempo. Por tanto es mejor venderte cualquier producto de modo que siempre le falte algo o hacerlo a un precio muy caro. Así o gastas mucho o te quedarás como con la sensación de que le falta algo (porque de hecho le falta) y tendrás tentaciones de volver a comprar en breve.

7. Hacerte sentir pasado de moda

En línea con el punto anterior, si por una casualidad de la vida el producto estuviera completo, en breve saldrá otro “más completo” o “más a la moda” y volverás a sentir que lo tuyo ya no sirve o ya no te llena del mismo modo. Y de nuevo tendrás que pasar por caja. Siempre hay que pasar por caja.

8. Que te creas que si no lo tienes/consigues es porque no quieres

Una de las mayores zanahorias que nos han colgado delante de las narices, proveniente de la concepción de vida americana, es que nos creamos que todos podemos conseguir todo. Que cualquiera puede llegar a “presidente” si se lo propone. Y esa es una de las mayores falacias que existen. Porque además de nosotros (en donde ya hay limitaciones) existen las situaciones y condicionamientos externos y no siempre es posible superar ciertas barreras. Por mucho que cientos de libros de autoayuda se empeñen en lo contrario.

9. Que te sientas culpable

En línea con el punto anterior y para rizar el rizo, se trata de que no sólo te sientas insatisfecho sino además culpable. Que realmente creas que es tu falta de voluntad, tu vagancia o tu poca perseverancia lo que te impide conseguir eso que querías. De ese modo no te planteas que vivimos en una sociedad desigual, clasista, repleta de enchufismo, con oportunidades dispares para unos y otros, etc… No, esos no son los motivos. El motivo de que no llegues a “lo que sea” es que no eres perseverante y no tienes voluntad.

10. Decirte quién son los modelos a imitar

Actores, cantantes, deportistas, triunfadores de diferentes sectores, etc… Ellos son los modelos a imitar, el espejo en donde hemos de mirarnos y a quien tenemos que tratar de imitar. Porque además todos ellos están trufados de marcas que tendremos que comprar para parecernos a esos ideales a seguir. Porque claro, si imitáramos a maestros, científicos, médicos, tal vez no tendríamos que comprar muchas cosas. Y eso no sería negocio. 

11. Decirte quién son los héroes a imitar

En la misma línea que en el punto anterior, los medios deciden quién son los héroes de nuestra sociedad: el futbolista que marca un gol decisivo, el atleta que corre un ultraman, el joven que triunfa con su primera empresa (si es que realmente lo hace), etc…De nuevo modelos inalcanzables para la mayoría y a los que sólo nos podemos acercar comprando la camiseta del futbolista en cuestión. O el equivalente en los otros casos. Porque los héroes cotidianos no venden en los medios ya que no generan negocio.

12. Comercializarlo todo. Absolutamente todo.

Da igual lo que hagas, a lo que te dediques. Alguien saldrá que lo comercializará. He sido psicóloga por más de 20 años. Ser psicólogo era algo vocacional, con lo que se podía aspirar a vivir dignamente, salvo algunas “figuras” que despuntaban mucho por salir en medios de comunicación y que podían “forrarse”. Entonces llegó el coaching, bajaron las barreras de entrada al mundo de “la mente y la ayuda” y se montó el negocio. Porque sí, hay coachs vocacionales. Pero también hay muchos que han visto en esto una manera sencilla de ganarse la vida bastante bien vendiendo humo. Y es sólo un ejemplo que pongo por cercano, pero lo mismo pasa en casi todos los sectores.

Todo está mercantilizado. No quiero hacer una condena del marketing, hay gente honesta trabajando en eso e incluso conozco a algunos personalmente. Pero no podemos olvidar que el marketing (que se aplica a todo, no sólo a las ventas de productos y servicios) tiene por objetivo venderte algo. Sí, a veces puede tener la intención de satisfacer una necesidad que tienes. Pero como ya hemos visto hay muchos casos en que esa necesidad no queda realmente satisfecha por lo que el objetivo real está más cerca de “crearte” nuevas necesidades para la venta recurrente que en satisfacer las que tienes. Y así entramos en un círculo vicioso sin fin. Como ya dije en la introducción no podemos quedarnos al margen del sistema y tampoco pasa nada por dejarnos llevar en algunos momentos y satisfacer algunos caprichos. Mi única intención es que seas más consciente y con ello un poco más libre para elegir lo que realmente tú quieres. Que simplifiques tu vida, te desaceleres, no seas tan consumista y te preocupes de lo que verdaderamente importa.

¿Con cuantas de estas “insatisfacciones” te sientes identificado?

Desconectar en vacaciones: claves para hacerlo

16 julio, 2014 - 10:45 - Autor:

Cerniat, Suiza

Llega ese momento del año en que tenemos que hablar de nuevo de desconectar en vacaciones. Y tenemos que hacerlo porque aunque parezca que lo natural y obvio es desconectar en vacaciones muchas personas no lo hacen. Y más ahora en que la conexión a Internet nos permite estar conectados prácticamente desde cualquier lugar. Gracias a las interesantes preguntas que me formuló Eduard Palomares, periodista de El Periódico, me vino la inspiración para explicaros estas claves de desconexión. Aquí, en el suplemento Exclusive del Periódico (pág 30), podéis encontrar las conclusiones que él saca de nuestra charla y su propio enfoque del tema.

Hemos de pensar que en los momentos de crisis que estamos viviendo,  en muchas empresas y lugares de trabajo se produce una sobrecarga de responsabilidad y de volumen de tareas sobre los trabajadores. Eso provoca que aunque se quiera delegar no se “pueda”,  ya que hay el temor de que nadie podrá asumir esas responsabilidades en la ausencia de la persona. Lo mismo ocurre con los autónomos o pequeños empresarios, que muchas veces la única opción viable es cerrar su actividad por vacaciones ya que no existe nadie que se pueda quedar al cargo. Y luego están las personas que pudiendo delegar no lo hacen, porque les crea inseguridad hacerlo. Porque les parece que nadie hará las cosas tan bien como ellos.

Así que sea cual sea nuestra situación vamos a ver algunas claves para desconectar en vacaciones. Porque lo primero que hemos de valorar es si queremos tener unos días al año de desconexión y si es así, habrá que encontrar el modo de hacerlo. Vamos pues con las claves:

- Antes de irte

1. Ir cerrando temas, tanto de facto como internamente.

2. Asumir que hay cosas que no podrán hacerse antes de vacaciones

3. Delegar lo que sea posible delegar

4. Dejar responsables si los hay

- Desconectar del todo o mantener el contacto

1. Hay que ser muy sincero con uno mismo y ver el grado de enganche que tenemos al trabajo y redes sociales. Porque no sólo el trabajo nos engancha, también lo hacen la redes sociales.

2. También hemos de valorar el tipo de trabajo que tenemos y qué desconexión real nos permite. Si es posible, ha de ser total. Y si no lo es,  ver cómo podemos limitar el estar conectados (poner horarios por ejemplo) y su repercusión en nosotros.

3. Mantener un cierto grado de conexión sólo si no genera preocupación. Si cada vez que consultas un mail te quedas una hora dándole vueltas al tema, mejor no hacerlo. Si lo tienes que hacer pro obligación, negociar una compensación por ello.

4. Si eres autónomo sería lo mismo, con la diferencia que tú si puedes decidir cerrar por unos días. Y emplazar a tus posibles clientes a tu vuelta.

- Durante las vacaciones

1. Ante todo descansar y cambiar de aires si es posible

2. Puedes tratar de introducir un nuevo hábito saludable o realizar un aprendizaje siempre y cuando eso no te cree sobrecarga

3.  Recuerda que por muchas cosas que quieras hacer el tiempo es limitado. No te satures más de la cuenta porque si no volverás más cansado de lo que te fuiste.

4. Sobre todo, trata de vivir el momento, de disfrutar de los días que tienes para cambiar el ritmo y no pretender que todo sea como tu quisieras. Te ahorrarás disgustos si no te peleas con la realidad.

- Semana de vuelta

1. Ir paso a paso. Parece obvio, pero hay que entender que no nos podemos poner al día en unas horas.

2.No sobrecargarse de trabajo los primeros días

3. Mantener alguna actividad de ocio fuera del trabajo todo el tiempo que sea posible

 

Recuerda que para desconectar de verdad se necesita de una a dos semanas. En menos tiempo el cuerpo no se entera  del cambio de ritmo y por tanto la desconexión es parcial.  Lo esencial es darse unas vacaciones de uno mismo, de tus rutinas, de tus hábitos y costumbres, de tus patrones de pensamiento más habituales. Es darte la oportunidad de tener nuevas experiencias y con ello tener nuevos aprendizajes. Es poder ensayar comportamientos diferentes,  nuevas actividades, nuevas actitudes. Es que conectes de nuevo con el anhelo de vivir.

 

Te dejo algunos post más con ideas que te pueden interesar para las vacaciones:

Vacaciones mentales

7 ideas para pasar las vacaciones en compañía y disfrutarlas

Tómate unas vacaciones mentales (con 5 pautas para hacerlo!)

¿Desconectas en vacaciones?

Mertxe Pasamontes

Seis creencias cuestionables sobre los psicofármacos

9 julio, 2014 - 10:45 - Autor:

psicofármacos

Como bien sabéis los que me leéis soy psicóloga y además trabajo en el campo de la terapia. Por eso me resultan interesantes las noticias que hablan de la eficacia de los tratamientos psicológicos y también de la eficacia de los fármacos. Por ello llamó mucho mi atención un artículo aparecido en la revista de Colegio de Psicólogos sobre creencias cuestionables en el uso de los psicofármacos (fármacos que se utilizan para tratar los problemas mentales). El modelo biomédico, que trata la enfermedad mental en base a los desequilibrios fisiológicos que conlleva, es el que se ha impuesto a nivel social y asistencial desde hace más de 30 años.

Es obvio que los psicofármacos han supuesto un enorme avance en el tratamiento de los trastornos mentales y permitieron en su momento sacar a los enfermos mentales de los psiquiátricos y darles una vida normalizada. Pero de ahí a pretender tratarlo todo con psicofármacos, incluso los procesos normales de la vida, hay un gran trecho. De ahí las críticas que aparecen en el artículo de J.B.Deacon y que a continuación os reseño:

Creencia 1:Los trastornos mentales son enfermedades cerebrales causadas por el desequilibrio de los neurotransmisores, anormalidades genéticas y defectos en la estructura y funciones del cerebro.

Hecho: Los científicos no han identificado una causa biológica, ni siquiera un marcador biológico inequívoco, de ninguno de los trastornos mentales.

Existen muchas evidencias de que hay neurotrasnmisores y otros marcadores biológicos afectados en diferentes trastornos mentales, pero no se ha podido evidenciar ninguna correlación causa-efecto.

Creencia 2:La medicación psicotrópica funciona mediante el reajuste de los desequilibrios en los neurotransmisores responsables de la enfermedad mental.

Hecho:No existe evidencia concluyente de que los trastornos mentales sean causados por un desequilibrio químico, o de que los fármacos funcionen corrigiendo dichos desequilibrios.

En línea con lo anterior, no existe esa certeza aunque los estudios parezcan apuntar hacia ahí. Porque hay personas que se sienten mal y no tienen esos desequilibrios y personas que los tienen y no se sienten mal. Y eso no debería suceder si hubiera una relación unívoca.

Creencia 3: Los avances en neurociencia han dado paso a una nueva era de fármacos más eficaces y seguros.

Hecho:Los fármacos psiquiátricos modernos no son, a grandes rasgos, ni más seguros ni más eficaces que los descubiertos casualmente hace medio siglo.

Los fármacos han mejorado, pero siguen teniendo una cantidad de efectos secundarios  monstruosa. Y aunque muchos no creen una adicción propiamente dicha, si que crean un hábito de tomarlos tan fuerte que luego es difícil pasar sin ellos.

Creencia 4:La psiquiatría biológica ha hecho grandes progresos para la reducción de la carga de las enfermedades mentales en el mundo.

Hecho:Los trastornos mentales se han vuelto más crónicos y graves, y el número de personas con discapacidad asociada a sus síntomas ha aumentado de manera constante en las últimas décadas.

Atribuir la posible mejora, que yo creo en contra de Deacon que sí la ha habido,  sólo al modelo biomédico deja fuera otros motivos que también deberían contemplarse en la ecuación: mejor y más accesibles tratamientos psicológicos, mayor conciencia en la sociedad, más importancia de la salud mental, psicoeducación, etc…

Creencia 5:Educar a la sociedad sobre la idea de que los trastornos mentales tienen su origen en causas biológicas reduce el estigma asociado a la enfermedad mental.

Hecho: A pesar de que la sociedad ha aceptado ampliamente la idea de que los trastornos mentales tienen un origen y tratamiento biológico, los problemas de estigmatización no han mejorado e, incluso, se están agravando.

El estigma sobre el enfermo mental todavía existe. Mucha gente aún se avergüenza de ir al psicólogo (de ahí parte del éxito del coaching) porque en una sociedad de “exitosos” tener un problema mental, ni que sea leve, es visto como una debilidad. En cambio en otros países, como EEUU, ir al psicólogo de manera regular es una muestra de que tienes interés por mejorar y optimizar tus propios recursos.

Creencia 6:Una mayor inversión en investigación en el campo de las neurociencias permitirá desarrollar tests diagnósticos basados en componentes biológicos y  tratamientos farmacológicos curativos (no sólo paliativos).

Hecho:La industria farmacéutica ha reducido drásticamente sus esfuerzos en desarrollar nuevos fármacos, debido a la falta de dianas moleculares prometedoras capaces de incidir sobre los trastornos mentales y al fracaso constante de los nuevos compuestos en demostrar su superioridad frente al placebo.

Creo que la investigación debe continuar en todos los campos. En el farmacológico para mejorar el perfil de eficacia y seguridad de los fármacos actuales y encontrar nuevas moléculas que puedan mejorar los tratamientos con fármacos. Y en el psicológico para también mejorar la eficacia de las intervenciones psicológicas. Y entender que ambas opciones son compatibles y en muchos casos necesarias.

Y a nivel social, el gran avance sería dejar de estigmatizar lo que no deja de ser una variación dentro de la normalidad. Sentirse ansioso o depresivo es mucho más normal de lo que nos creemos. E ir al psicólogo no demuestra debilidad sino ganas de solucionar tus problemas y de crecer como persona. Es mucho peor la actitud de quien niega sus conflictos internos y hace pagar eso a los que le rodean. Así que reconozcamos nuestras diferencias y hagamos de eso un valor que simplemente nos hace humanos.

¿Crees en la terapia farmacológica¿ ¿Y en la psicológica? 

Mertxe Pasamontes

¿Optimismo?: ganas de vivir

2 julio, 2014 - 10:45 - Autor:

Ganas de vivir

Hace ya un tiempo escribí un post que ha tenido muchas visitas en el que hablaba del optimismo inteligente. En él explicaba que el optimismo no sólo era el hecho de pensar que las cosas van a ir bien sino más bien una confianza en que tendremos los recursos necesarios para afrontar lo que suceda en caso que vengan mal dadas.

Pero hoy querría ir un paso más allá. Porque creo que ya no se trata sólo de ser optimista, sino de amar la vida. De sentir ese anhelo de vivir que hace de cada momento algo extraordinario. Y que el ritmo de vida que lleva la mayoría de la gente le impide sentir. Porque sí vas todo el día corriendo de un lado a otro, con el horario lleno de actividades, con mil cosas por resolver, no puedes notar esa pulsión. Hay que parar para notarlo. Hay que simplificar las cosas.

El anhelo de vivir es algo sutil en la mayoría de situaciones. Suele manifestarse con fuerza cuando vivimos circunstancias de gravedad, una enfermedad o un accidente que nos hacen ver que la muerte es algo que puede aparecer en cualquier momento, que el hilo que nos une a la vida es muy fino y puede romperse fácilmente.Entonces el ansia de vivir surge con fuerza, como la bocanada de aire que toma un pez fuera del agua tratando de aferrarse a la vida.

Pero en el día a día nos olvidamos. Empezamos a llenar el tiempo de actividades y la cabeza de preocupaciones. Y nos olvidamos de vivir. No es que no seamos optimistas, es que nos hemos olvidado de vivir. Y en la mayoría de casos necesitamos que la vida nos de un buen susto para reaccionar. El problema es que no siempre estamos a tiempo y que si lo estamos, solemos olvidarlo con facilidad.

Por todo ello, yo quiero vivir con ese anhelo de vivir que te hace sentir realmente vivo. Sin esperar a mañana lo que pueda disfrutar hoy. Levantarme con la sonrisa del que tiene un nuevo día sobre la tierra. Y dejarme sentir la vida en todas sus formas. En todas esas pequeñas cosas que tantas veces damos por hecho pero que añoramos profundamente si un día nos faltan: El agua de la ducha sobre la piel, el té de la mañana, los maullidos de mi gato pidiendo comida, la suavidad de su pelo, la sonrisa de mi pareja y su abrazo, la oportunidad de hacer un trabajo que me gusta, el cielo sobre mi cabeza, la brisa fresca que de repente se levanta, el sonido de la lluvia en la ventana, la risa inesperada, los momentos tristes….lo quiero vivir todo.

Y además hacer todo eso con un profundo agradecimiento por la oportunidad que me ha sido dada. Y dejar de preocuparme de cosas que nunca pasarán, y dejar de pretender ser quien no soy, y ser sensible e incluso débil en ocasiones y dejarme querer y ayudar, y así poco a poco amar cada día más la vida.

Y todo lo demás vendrá sólo. Será dado si tiene que darse. No digo que no haya que poner de tu parte para que las cosas sucedan, pero hacerlo de un modo orgánico, sin forzar y siempre desde la conexión interior, desde lo que tu realmente quieres. Y no olvidarse de darse a los demás, de ayudar de colaborar, de ser conscientes de que formamos parte de un todo.

Y para ti deseo lo mismo, que puedas sustituir optimismos mentales por el anhelo profundo de vivir. Yo estaré aquí trabajando en ello. Y te estaré esperando si decides unirte a mi propósito.

¿Vives realmente?

Seis frenos a la creatividad y un método para desbloquearla

26 junio, 2014 - 10:45 - Autor:

Creatividad

La creatividad es una de las características que nos hace humanos. Y que demuestra inteligencia. Los seres humanos somos capaces de encontrar soluciones creativas a los problemas, de inventar cosas que antes no existían. Pero a veces tenemos bloqueos a nuestra creatividad. Y tenemos la necesidad de activar el modo creativo, como ya os expliqué en otra ocasión.  Hoy me gustaría ahondar en los obstáculos que nosotros mismos nos ponemos para ser creativos. Porque es bastante sabido que de niños todos somos y nos consideramos creativos, pero conforme vamos creciendo y nos van “educando” gran parte de esa capacidad creativa queda cercenada. Porque de niños empezamos a buscar aprobación para sentirnos queridos y aceptados y eso suele pasar por acomodarnos a lo que los demás esperan de nosotros. Y así poco a poco vamos dejando de ser libres y creativos. 

Los seis frenos de la creatividad según Philippe Delespesse, experto en Inteligencia creativa serían (según libre adaptación de sus principios):

- Bloqueo mental: Es el hecho de pensar sobre nosotros mismos como personas no creativas. El primer paso es pues estar convencidos de que nosotros también somos creativos.

- Racionalidad: Se intenta ser creativo desde la inteligencia racional, poniendo límites sobre lo que puede y no puede hacerse. Para ser creativos hay que dejar fluir la creatividad y la parte más intuitiva y emotiva del cerebro.

- Sistema: Intentamos pensar dentro del marco, sea éste nuestra empresa, nuestra comunidad o “como siempre hemos pensado”. Para ser creativos hay que atreverse a pensar fuera del marco, a abrir nuestro mapa mental.

- Miedo: Sea por nosotros o por el sistema en el que estamos inmersos tenemos miedo al cambio. Eso provoca de nuevo que no nos atrevamos a pensar de manera diversa, amplia y expansiva y lo hagamos de un modo restrictivo.

- Frustración: Es posible que no todas las ideas que se nos ocurran sea posible llevarlas a cabo. Pero eso no quiere decir que fueran malas en sí mismas, sólo que de momento no son factibles. El hecho de que no se puedan aplicar no debe ser una excusa para no generar nuevas ideas.

- Confusión: Si nos sentimos confundidos suele ser porque hemos equivocado el proceso de generación de ideas. Seguir un pequeño método, como el creativo de Disney puede ser un buen modo de seguir una serie de  fases que facilitan el proceso creativo.

Para ser más creativos hay que sentirse más libres. Sin libertad no hay posibilidad de crear y de ir un paso más allá. Una técnica bastante sorprendente que ayuda a sentir esa libertad es la llamada Técnica de los objetivos imposibles. Sería una de esas técnicas que usan la intención paradójica (lo que en el lenguaje de la calle se conoce como psicología inversa) para lograr su objetivo. La idea en la que se basa es que cuando nos ponemos un objetivo posible o alcanzable con relativa facilidad, nos sentimos terriblemente presionados a conseguirlo, ya que es “fácil”. Y eso hace que nos sintamos como en un autoexamen continuado que nos presiona a hacerlo bien. Y ya hemos comentado que la presión bloquea la creatividad.

Si directamente nos ponemos un objetivo inalcanzable, la presión desaparece. No hay nada que conseguir ni que demostrar. La estrategia para llevarlo a cabo sería la siguiente:

- Se plantea un objetivo imposible en relación al problema planteado. Por ejemplo, fabricar un libro electrónico que sea el más económico del mercado y además de buena calidad.

- Se acepta que no va a ser exigido ni ese ni ningún otro objetivo en relación al problema.

- Se identifica las razones que hacen imposible al objetivo. En el ejemplo citado podría ser porque los componentes electrónicos necesarios tienen un coste mínimo y no se puede bajar de ese precio.

- Se escoge alguno de los impedimentos y se busca hacer una mejora. Si nos fijamos en Amazon, lo que hizo fue vender su libro electrónico, el Kindle, casi por debajo de coste y ganar dinero con la venta de los contenidos. Eso es pensar en “paralelo” y no de manera lineal.

Como dijo Steve Jobs:

La vida se expande cuando descubres un simple hecho: todo lo que te rodea ha sido creado por gente que no era más inteligente que tú y  tú puedes cambiarlo, puede influir, puedes crear cosas que otros puedan usar. Una vez que aprendes esto, nunca serás el mismo.

Como podéis ver, todos podemos ser creativos y tener ideas valiosas que supongan un verdadero cambio. Se trata de no ponerse frenos para conseguirlo. De dejar fluir nuestra intuición, de permitirnos cometer errores, de abrir nuestro mapa mental, de probar. Muchas ideas sólo fracasan por el hecho de no haber sido probadas. Sólo la experiencia nos dará el feedback que necesitamos para saber si vamos en el buen camino. Así que atrévete a ser creativo y a probar. No te quedes dándole vueltas a las ideas en la cabeza. Pruébalas. Si funcionan habrás conseguido hacer un cambio y si no funcionan tendrás un nuevo aprendizaje y experiencia para la próxima vez.

¿Cuál es tu principal freno para ser creativo?

 

 

Mertxe Pasamontes

¿Eres un comprador compulsivo y/o impulsivo?

18 junio, 2014 - 10:45 - Autor:

Estoy casi segura que vas a responder que no a mi pregunta. Pero antes de estar tan seguro de que no eres un comprador compulsivo lee este artículo. Porque se calcula que la prevalencia en España del trastorno de compra compulsiva (o adicción a las compras) sería de unas 400.000 personas, el 90% de las cuales serían mujeres. Este trastorno se caracterizaría pro una entrega desaforada o desorbitada a la adquisición de artículos que además de no ser necesarios resultan superfluos e inútiles. Pero antes de que te asustes, vamos con los criterios diagnósticos:

  1. Presencia de impulsos excesivos y recurrentes por comprar, que producen importantes problemas personales y familiares.
  2. Impulsividad y repetición de la conducta de compra, pese a las consecuencias negativas que trae esta conducta para la persona.
  3. Organización de la vida alrededor del hecho de comprar
  4. Necesidad urgente e irreprimible de comprar.
  5. Intentos fracasados de controlar gastos.
  6. La existencia de consecuencias negativas tangibles de comprar excesivamente, como agotamiento marcado, deterioro social o laboral, y problemas financieros o familiares.
  7. Sentimiento inicial de satisfacción que luego transmuta en sentimiento de culpa por no haberse podido resistir a hacer la compra.

Si cumples el 1, el 2, el 3 o el 6, serías un comprador compulsivo. Si cumples el 3 o el 4 dependerá de hasta que punto cumplas uno de los otros tres. Los trastornos siempre los ha de diagnosticar un profesional, pero esto puede servirte para hacerte una primera idea. Lo importante es que se entienda que el comprador compulsivo es un enfermo y no un caprichoso o una persona frívola.

De lo que no nos libramos la mayoría de nosotros es de la compra por impulso. Se considera compra por impulso todo aquello que compramos que no teníamos previamente planificado en una lista. Se calcula que cuando vamos al supermercado el 50% de las compras son por impulso. Esto es fácil de entender si sabemos que comprar activa los circuitos de recompensa cerebrales. Estos circuitos nos sirven para procurarnos las necesidades básicas como hambre, sed y sexo, pero también para procurarnos placer. Por eso no es de extrañar que las conductas que activan estos circuitos de recompensa tiendan a repetirse. Y eso sucede en la compra por impulso.

Hemos de pensar que vivimos en una sociedad de consumo en la cual uno de los pilares es obviamente que consumamos. Toda la publicidad y el marketing está dirigida a que nos apetezca comprar, a que se desencadene ese impulso. Hemos de ser conscientes de que una gran parte de las cosas que compramos no las necesitamos. Y posiblemente las hemos comprado por impulso. Comprar, al activar los circuitos de recompensa nos hace sentirnos bien. Puede compensar, aunque sea de manera artificial, carencias afectivas, la baja autoestima o el hecho de haber tenido una decepción o disgusto. Si se hace de manera puntual esto no tiene porqué causar ningún problema, pero si es una de las formas preferidas para salir de las emociones negativas eso puede llegar a ser problemático. Por eso hay que aprender a no caer en el consumismo, a simplificar y aprender a vaciarse.

No estoy diciendo que ser un comprador impulsivo lleve necesariamente a convertirse en un comprador compulsivo, pero es un primer paso. Aprender a diferenciar qué necesitamos de qué no necesitamos es un primera cosa que podemos hacer. Y adquirir otras habilidades para lidiar con nuestros conflictivos emocionales que no pasen por ir de compras. Si te has reconocido en alguna de estas conductas piensa que puede solucionarse con el tratamiento adecuado. Yo puedo ayudarte tanto si eres comprador compulsivo como impulsivo. O si quieres aprender a vivir con otros valores y otros modos de obtener satisfacción.

Para finalizar te dejo con una pequeña historia:

Cuentan que un viajero fue a visitar a un sabio maestro. Su humilde morada se encontraba prácticamente vacía, solamente tenía una cama, un cuenco para la comida y poco más. El visitante observó sorprendido esa austeridad y le preguntó:

- ¿Cómo es que vives con tan poco?

A lo que el sabio respondió:

- Tú también vas con una mochila muy pequeña

Ante estas palabras, el viajero alegó:

- Pero es que yo estoy de paso, estoy viajando.

Y el maestro añadió:

- Yo también.

 ¿Eres un comprador compulsivo y/o impulsivo? ¿Estás seguro?

Mertxe Pasamontes

Conectar con uno mismo para ser feliz

11 junio, 2014 - 10:45 - Autor:

Conectar con uno mismo

No es la primera vez que digo que la única manera de ser feliz es conectar con uno mismo, con quién de verdad somos. Pero ese Yo real está oculto bajo un montón de cosas que no somos pero creemos ser. Y sacar todas esas capas es un trabajo laborioso, que requiere de esfuerzo y voluntad. Y en la mayoría de casos ayuda externa. Alguien que nos ayude a tener la objetividad que somos incapaces de tener.

Así que si de verdad quieres conocerte, ya sabes que vas a requerir de ayuda, voluntad, esfuerzo y un mantenimiento en el tiempo. Y constancia, mucha constancia. Y quizás este último punto es uno de los que resulta más débil en la mayoría de la gente. Constancia significa que es un trabajo que hay que hacer a diario. No basta con ir cada quince días a terapia y luego no aplicar nada de lo aprendido-observado hasta el día antes de la siguiente sesión. Ese no es el camino para ser feliz. Hay que estar ahí a  diario. Y para eso hay que pararse más.

Cuando nos encontramos más o menos bien y las cosas nos funcionan (o funcionan del modo en que nos hemos acostumbrado a que funcionen) nos cuesta mucho parar. Entramos en una rutina y una cierta dinámica (levantarnos, trabajo, desplazamientos, higiene personal, alguna actividad de ocio…) y seguimos ahí en piloto automático. Y para conocerse hay que parar. O mejor dicho, hacer algunas cosas con conciencia plena. No es necesario, porque además sería muy complicado, hacerlo todo con conciencia plena. Pero algunas cosas sí.

Uno de los modos de hacer esto es la meditación. No estoy hablando de hacerse un experto meditador ni un monje monástico, pero si de parar, respirar y estar con uno mismo. Existen muchos sistemas e incluso técnicas guiadas para los que somos de mente activa y dispersa. Yo suelo hacer las meditaciones guiadas de Andy Puddicombe a través de su programa Headspace. Es un sistema sencillo de seguir y adaptado a nuestra mente occidental. Eso sí, en inglés. Pero tú puedes elegir la técnica que más te guste y que mejor se adapte a ti. El objetivo es parar y estar contigo mismo unos 20 minutos por día.

El hecho de parar nos permite estar más en contacto con cómo nos sentimos y cómo estamos interiormente. Y también sentir el cuerpo. Porque el cuerpo es muchas veces el gran olvidado. Y nuestro cuerpo es uno de los modos en que podemos aprender a saber quién somos. Nuestro cuerpo reacciona a cada uno de nuestros pensamientos y emociones y nos envía constantemente señales. Cuando aprendemos a escuchar y leer esas señales empezamos a saber qué nos gusta y qué nos disgusta. Que nos acerca a quién somos y qué nos aleja. Además de meditar, una ayuda para leer esas señales es relajarse y sentir el cuerpo. Aquí también puedes usar técnicas de relajación, yoga, tai-chi, cualquier disciplina en la que haya poca mente y mucha conciencia corporal.

Estos métodos de parar no son, como he dicho, suficientes por si solos. Pero sin ellos es difícil que el resto surta efecto. Conocerse es quizás la tarea más importante que tenemos que hacer en nuestra vida. Pues a partir de ahí todo el resto surgirá solo e irá conectado desde el centro de nuestro Ser. Por tanto, todo esfuerzo para conseguirlo estará bien empleado. Claro que puedes vivir tu vida sin hacerlo e incluso puede que tengas mucha suerte y consigas sentirte bien con ello. Pero la vida no siempre es tan amable y ante cualquier problema un poco serio, esa máscara caerá y te darás cuenta de que lo construido era un castillo de naipes. Para que haya solidez, ha de haber profundidad. Y eso no es gratis, requiere de un trabajo como el que te he comentado.

Como siempre, la decisión es tuya. Como dijo Morfeo a Neo en una genial metáfora: Con el tiempo aprenderás que hay diferencia entre conocer el camino…y andar el camino. Yo solo puedo mostrarte la puerta, eres tu quien debe abrir”. 

¿Estás dispuesto a andar el camino? 

Mertxe Pasamontes

La dimensión espiritual en la psicoterapia

4 junio, 2014 - 12:56 - Autor:

Espiritualidad y psicoterapia

 

 

Existen diversas maneras de enfocar la psicoterapia o intervención terapéutica, pero la predominancia en la literatura científica de los métodos de la psicología cognitiva-conductual ha provocado que en la mayoría de ocasiones nos centremos en las dimensiones conductuales y de pensamiento de los sujetos. El éxito de la psicología positiva y de términos como la inteligencia emocional ha puesto de relevancia también la dimensión emocional del individuo y la importancia de gestionar bien las emociones para una vida equilibrada y feliz. Pero hay una dimensión, la espiritual, que si bien está presente en muchas más personas de las que podemos suponer o imaginar, queda en general bastante relegada en la psicoterapia. O bien se mete de matute, como si hubiera algo incorrecto en ello.

Pero antes de continuar, cabría preguntarse qué es la psicoterapia. La definiré a continuación tal como hace la wikipedia:

La psicoterapia (de psicología, ciencia social que estudia los pensamientos, las emociones y el comportamiento humano; y terapia, forma de intervención social que busca la mejora de la salud del paciente, cliente o consultante que la solicita) es el nombre que se utiliza para referirse al proceso terapéutico que se produce entre un psicólogo con una formación en psicología clínica y una persona que acude a consultarlo que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos y/o afectos.

Existen muy diversos marcos teóricos desde donde se puede desarrollar una psicoterapia exitosa, es decir, que lleve a un cambio positivo y duradero en la calidad de vida de quien solicita esta atención. Cada uno de estos marcos teóricos proviene de alguna “escuela” de psicología, que son las grandes escuelas de pensamiento e investigación básica a partir de las cuales se desarrollan una amplia variedad de enfoques terapéuticos basadas en los principios y pilares filosófico/científicos sobre los cuales se apoyan.

Ateniéndonos a esta definición, la dimensión espiritual de la persona cabría perfectamente dentro de una psicoterapia seria y rigurosa. Pero muchas de las escuelas psicoterapéuticas consideran la espiritualidad como una creencia personal que el sujeto elige y que no se discute. Y si bien esto es así, cada cual puede tener la creencia espiritual que quiera (o no tener ninguna), si puede usarse cuando existe como ayuda para impulsar sentimientos de trascendencia personal. Sin que nos tiemble el pulso ni tengamos que cogérnosla con papel de fumar por ello.

George Kandathil y Candida Kandathil [(1977).  Autonomy: Open door to spirituality. Transactional Analysis Journal, 27, 24-29, p.28], dijeron al respecto de la espiritualidad en la psicoterapia:

La espiritualidad es el proceso por el cual los seres humanos trascienden de sí mismos. Para aquellos que creen en Dios, la espiritualidad es la experiencia de la relación con Dios. Para un humanista, la espiritualidad es la experiencia de la trascendencia con otra persona. Para algunos puede ser la experimentación de armonía o unidad con el universo o la naturaleza en cualquiera de sus formas. Nos lleva más allá de nosotros mismos a un reino propio en el que “podemos experimentar una unión con algo mucho más grande que nosotros, y en esa unión encontrar nuestra mayor paz” (James, 1902/1958, p.395)… Para personas religiosas, la experiencia espiritual suele tener lugar dentro del contexto de su religión. Para otros tiene lugar en la estructura de sus ideales y aspiraciones. Pero la experiencia en sí es inexplicable e incomunicable en su totalidad, lo que James (1902/1958) describe como “la incomunicabilidad del transporte” (p.311).

Es por tanto una experiencia que puede tener un gran impacto en la persona y como tal no podemos obviarla ni descuidarla en un contexto en que nos proponemos ayudar al otro a que lleve una vida mejor. No es, por supuesto, obligatorio que el paciente/cliente tenga que experimentar su espiritualidad para progresar en la terapia. Pero tampoco puede ser un punto ciego, una zona en la que no se puede entrar. El terapeuta tiene que estar abierto a todas las vías, y del mismo modo que acepta que una buena alimentación o el ejercicio físico mejoran la salud mental de su paciente, tiene que aceptar que la vivencia de la espiritualidad (y diversos estudios lo avalan) también lo hace.

Para ello tendrá que revisar sus propias creencias, su apertura y su aceptación. Las creencias del otro pueden chocar frontalmente con las propias pero del mismo modo que se aceptan otras creencias en áreas como la familia, o la política, hay que hacerlo con respecto a la espiritualidad. Y no sólo hacerlo, sino además permitir que eso también entre en la terapia. Para un creyente puede ser más fácil controlar la ansiedad que le produce el insomnio rezando o recitando unos mantras, que con otras técnicas. Debemos pues tenerlas entre nuestro arsenal terapéutico. Y del mismo modo, las vivencias experimentadas con la meditación, o la biodanza, o el contacto trascendente con la naturaleza, por citar unos ejemplos,  pueden ser el punto de referencia o el anclaje de determinadas sensaciones o estados que pueden ser válidos en otros contextos.

Recibamos pues esa dimensión espiritual sin prejuicios. Ofrezcamos un espacio en donde la persona puede abrirse con total libertad y utilicemos de manera sabia esa herramienta para ayudar al crecimiento personal de nuestro cliente. No olvidemos que la espiritualidad es una de las mejores maneras de trascender nuestro ego y una vez sucede esto estamos en una mejor disposición para el cambio y para ser personas más plenas y felices.

Y si el tema os interesa, otro día explicaré porqué  la dimensión espiritual no es sólo un placebo o unas creencias para engañarse a uno mismo.

¿Es la dimensión espiritual importante en vuestras vidas?  

Angustia y ansiedad: ¿te acompañan en tu día a día?

28 mayo, 2014 - 10:45 - Autor:

angustia_y_ansiedad

Uno de los síntomas más comunes en nuestra sociedad es el que constituye el tándem angustia y ansiedad. La RAE define la angustia como un “temor opresivo sin causa precisa” y la ansiedad como un “estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo”. Angustia y ansiedad, aunque no sean equivalentes, son a veces considerados sinónimos. En lo que estaremos de acuerdo es que ambos términos implican un estado en que la persona no encuentra calma, ni sosiego. En un post de hace unos meses expliqué la ansiedad y la forma en que suele presentarse.

Es un tema que creo que es importante no olvidar ya que según cálculos de la OMS la ansiedad y la depresión serán en el 2020 la principal causa de baja laboral en los países occidentales. Sólo en España se calcula que en la actualidad hay unos seis millones de enfermos de ansiedad y depresión. Son cifras como para que nos planteemos cómo detectarlo y cómo actuar.

Vivir con angustia y ansiedad es vivir en un sufrimiento constante, es no poder encontrar paz y sosiego en la vida cotidiana. Es sufrir cada vez que se produce un cambio en el ambiente o un suceso inesperado (incluso cuando este es bueno!). Ese no poder descansar resulta agotador. Las personas que padecen ansiedad acaban agotadas, estresadas y pueden acabar deprimiéndose por un agotamiento del propio cuerpo. No disfrutan de su propia vida.

Los síntomas de la ansiedad son múltiples. A continuación te describo los principales:

- Cognitivos: preocupaciones, temor de que suceda lo peor, irritabilidad, temores diversos (a la oscuridad, a los animales, a las multitudes..). Dificultad de concentración y memoria.

- Tensión: tensión general, sobresaltos ante estímulos pequeños, temblores, sensación de inquietud.

- Insomnio y/o sueño poco reparador, despertares frecuentes.

- Dolores musculares, espasmos, rigidez muscular.

- Taquicardia, palpitaciones, dolor en el pecho, mareos y parestesias.

- Opresión en el pecho, sensación de ahogo, suspiros, sensación de falta de aire.

- Dificultades al tragar, dolor abdominal, ardores, flatulencias, nauseas.

- Micciones frecuentes, amenorrea.

- Boca seca, enrojecimiento facial, sudoración excesiva, cefaleas, etc.

- Zumbido de oídos, visión borrosa, sensación de debilidad.

Como ves los síntomas son muy diversos y algunos pueden deberse a otros motivos diferentes de la ansiedad. Para salir de dudas puedes hacer este Test de ansiedad y saber si tus síntomas son de mayor o menor gravedad y poder así  actuar en consecuencia.

Lo importante es que sepas que la angustia y la ansiedad pueden tratarse y mejoran mucho con los tratamientos. Yo te desaconsejaría el uso de fármacos (benzodiacepinas) pues acaban ocasionando más problemas de los que solucionan. O hacerlo sólo en cortos períodos y con supervisión médica. Mi propuesta, se basa en un método holístico que combina técnicas de diferentes disciplinas:

- Psicoterapia integrativa

- Psicoeducación acerca de la ansiedad

- Técnicas de relajación y respiración

- Técnicas de PNL

Si estás interesado puedes solicitar una consulta profesional conmigo , tanto presencial como online. Lo importante es que hagas algo, que no convivas con la angustia y la ansiedad pensando que no se puede hacer nada al repecto. Todos podemos vivir más calmados, con mayor bienestar y felicidad. No te conformes con menos, te mereces vivir en paz y ser feliz.

¿Tienes síntomas de ansiedad y angustia? 

 

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- Twitter: @mertxe

Mertxe Pasamontes, psicóloga

Licenciada en Psicología (Universidad de Barcelona) con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Licenciada en Humanidades (UOC).
Mertxe Pasamontes
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Con los años he completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que me capacita como Trainer – Master en PNL y Máster en PNL y Coaching (Institut Gestalt). He realizado también un máster en Hipnosis Eriksoniana y uno de Coaching Generativo con Robert Dilts y Stephen Gilligan. Máster en Análisis Transaccional (IAT) y un curso completo de Técnico en Recursos Humanos (COPC). Formada en el método Eagala de psicoterapia y coaching asistido por caballos. Así como 11.000 horas de psicoterapeuta y coach y como Formadora y Conferenciante motivacional.

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