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14 vías para ser más felices

15 abril, 2015 - 10:03 - Autor:

Ser felices

Una de las cosas que a la mayoría nos interesa es saber cómo ser más felices. No en vano la felicidad es uno de los temas de los que más se ha escrito. Los libros sobre cómo ser más felices en sus múltiples variantes se hallan entre los más vendidos. Muchas de las personas que acuden a mi consulta lo hacen precisamente por eso, para ser más felices. Muchas son personas que no están mal, pero que sienten que querrían estar mejor.

Ideas y consejos para ser más felices se pueden dar por decenas así que hoy nos centraremos en aquellos que nos conectan con lo sensorial y el disfrute en el aquí y ahora. Y también en la conexión con el lado, podríamos llamarlo más travieso de nuestra vida.

Veamos las 14 vías para ser más felices:

 

- Escucha música. La música es una de las vías que tenemos de conectarnos con el presente. El sonido siempre está en el aquí y ahora, cuando cesa desaparece. La música se vincula directamente con el sistema límbico y por tanto con nuestras emociones. Y si te apetece, canta en alto. Cantar es sumamente liberador.

- Baila. Y puedes dar un paso más y no sólo escuchar música, además bailar. Puedes hacerlo a solas en tu casa, sin inhibiciones, de manera desenfrenada. También puedes hacerlo con otros, si no eres tímido. El caso es mover el cuerpo libremente al compás de la música.

- Come y bebe. Comer y beber moderadamente, pero de manera placentera y sensorial. No se trata de hartase de comer o beber hasta acabar ebrio. Ni de comer a toda prisa como si nos fueran a quitar el plato. La idea es disfrutar de la sensorialidad de la comida, lentamente, saboreando cada bocado. Probar nuevos sabores, combinarlos, experimentar.

- Dejar fluir tu creatividad. Aunque  creas que no eres creativo, haz algo artístico o artesanal.  Pinta, dibuja, sal a tomar fotografías, toca un instrumento, haz cerámica, escribe, cocina algo especial… Exprésate de la manera que mejor te parezca con total libertad.

- Libera tu cuerpo. Conecta más con tu propio cuerpo y permítete sentirlo. Puedes acudir a masajes, unas termas, tomar el sol o practicar sexo con intención y conciencia. El caso es que te permitas sentir tu cuerpo de la manera o maneras que sea mejor para ti.

- Abraza más. Abraza más a tus seres queridos, pero no de un modo ligero sino con intención y poniendo atención plena en ello. Cada abrazo es una descarga de oxitocina que te llena de bienestar. Inténtalo también con amigos o personas cercanas, respetando el ritmo y el deseo de los demás.

- Lee o mira películas. Déjate envolver y trasladar por una buena historia. Pero no lo hagas con la mente en otra cosa sino totalmente conectado con la historia, viviéndola y sintiendo así su efecto catártico.

- Sal de la rutina. Salir del modo automático es una de las maneras que tenemos de experimentar cosas nuevas y sentirnos mejor. Para eso tienes que abrir tu mapa mental y permitirte salir de tu zona de confort.

Explora tu ciudad.  Muévete por tu ciudad o una ciudad cercana y disfruta de las cosas que puede ofrecerte: exposiciones, conciertos, teatro, etc… Lo importante es que te levantes del sofá y hagas cosas.

- Sal a la naturaleza. Los beneficios del contacto con la naturaleza son múltiples: baja la tensión arterial, reduce el estrés, te conecta contigo mismo, etc… Trata de salir a la naturaleza si es posible una vez por semana. Si no puedes salir fuera, pasea por algún parque un poco grande de tu ciudad.

- Ten una mascota. O por lo menos ten contacto con animales de manera periódica. Ya expliqué en este post los beneficios de tener una mascota. El contacto animal nos conecta con nuestra parte más instintiva y natural.

- Viaja. Si tu economía te lo permite viaja y adéntrate en otras maneras de vivir, culturas cercanas o lejanas.

- Transgrede alguna norma. Siempre que sea legal y ético, puedes permitirte transgredir alguna norma. Normalmente son normas autoimpuestas que no tienes ninguna obligación de cumplir. Atrévete a romper alguna de ellas y a pensar fuera del mapa limitado de tu mente.

- Practica mindfulness. Es una de las mejores vías para relajar tu mente y aprender a estar en el aquí y ahora. Como ya te he comentado en otras ocasiones, si no sabes cómo empezar busca a alguien que te guíe en el camino.

La mayoría de estas vías para ser más felices son conocidas y están al alcance de tu mano. Pero muchas veces se te olvidan y te dejas arrastrar por lo rutinario y lo cotidiano. Lo ideal sería que las anotases en tu agenda, para así estar seguro que le vas a dedicar un tiempo y espacio determinado. Puedes incluir otras actividades que a ti se te ocurran y escoger de esta lista aquellas que mejor van con tu manera de ser. La diferencia entre hacerlo y no hacerlo es ser más felices o simplemente ir tirando. Porque la felicidad se encuentra en el aquí y ahora, momento a momento. Cualquier otro lugar en el que la busques no hace más que demorar aquello que ya tienes al alcance de tu mano. Como se decía en la película El Club de los poetas muertos:  coge las rosas mientras puedas. Carpe diem.

¿Cuál de estas vías utilizas tú? 

 

Mertxe Pasamontes

El miedo a ser diferente

8 abril, 2015 - 10:45 - Autor:

Ser diferente

Kurt Cobain, el malogrado líder de la banda de rock Nirvana decía: Ellos se ríen de mí por ser diferente, yo me río de todos por ser iguales“. Y es que ser diferente, especial, original es algo aparentemente muy valorado en una cultura como la nuestra, que se postra ante el individualismo y el éxito. Pero Cobain murió a los 26 años, pago un precio muy alto por ser diferente (y por su adicción a las drogas, la depresión y sus problemas personales). Porque aunque suene muy bien ser diferente, la realidad es que la mayoría intentamos ser como los demás, aunque esos “demás” sean un grupo más o menos minoritario con el que nos identificamos. La soledad de ser original es muy dura. 

Gran parte de nuestra vida (sino toda) está regida por ese Guión de vida, del que ya he hablado en otras ocasiones, que construimos laboriosamente en la infancia. Y que es fruto de aquello que nos dijeron verbalmente nuestros padres, lo que nos dijeron de manera no verbal y con su conducta y las vivencias que fuimos teniendo. Y lo que hicimos día a día para conseguir ser queridos. Todo ello imprimió en nuestro cerebro una huella. Una huella que no es fácil de borrar. Con todo ello construimos a su vez un Yo social, una especie de personaje que es el que mostramos al mundo.

El problema es que los límites entre ese personaje y nuestro Yo más auténtico no siempre son fáciles de distinguir, ni siquiera para nosotros mismos. Pero podemos tener indicios que nos ayuden a ver cuándo el personaje toma el mando. Por ejemplo, cuando en una situación determinada algo en tu interior te dice que hagas una cosa pero acabas haciendo otra porque te parece “más adecuada” o “más conveniente”. Pero te quedas con una cosilla ahí dentro como de incomodidad, como de no haber podido ser “tú mismo” . También cuando te das cuenta de que no puedes dejar de hacer algo porque una parte de ti te empuja a ello, pero en el fondo sientes que no querrías hacerlo. En general, te puedes dar cuenta en esos momentos en que la incongruencia asoma y tu comportamiento no es el que en lo más profundo de ti mismo querrías poder hacer. Este es uno de los trabajos que más hago con mis clientes, ayudarles a ver quien son realmente. Un trabajo con resultados sorprendentes y realmente gratificantes, 

Y ese guión y ese personaje, nos provoca muchas veces el miedo a ser diferentes, a salirnos de las pautas más o menos establecidas, a comportarnos de un manera que rompa con los convencionalismos. Aunque algo dentro de nosotros nos diga, o incluso nos grite que ese es nuestro camino. También es cierto que hay quien tiene el guión contrario, el de ser diferente a toda costa (por ejemplo, Lady Gaga), pero esos casos despiertan tanta admiración como menosprecio. Y todavía nos refuerzan más, ni que sea de un modo inconsciente, que salirse del camino pautado puede conllevar muchas críticas. Pero no podemos ser felices andando por las líneas que otros nos han marcado.

Pero hay gente que se atreve a hacerlo sin necesidad de ser Lady Gaga. Santiago Roncagliolo en un artículo en el País semanal titulado Adiós al dinero nos explica un caso que podríamos considerar de atrevimiento. Es el caso de una mujer, que tras una etapa de su vida siguiendo aquello que se suponía que debía hacer (vida profesional exitosa, mundo de la moda, mucho trabajo, piso en el centro) hace un cambio radical y se va a vivir a un barrio periférico, construye sus propios muebles, planta un huerto, se dedica a actividades sociales y culturales y vive con su marido y su otra esposa. Los tres juntos. Con su hija de ocho años. Con total normalidad. Esta mujer ha cogido el papel pautado, le ha dado la vuelta y está escribiendo por el otro lado.

Tú también tienes la posibilidad de redescubrirte,  de encontrar tu propio ritmo, tu lugar en el mundo. De sentir que vives en sintonía contigo mismo  y con la actividad que desarrolles. De saber, que realmente, estás viviendo la vida que quieres vivir. Para eso, hay que tener cuidado de no ahogar tu voz interior, esa que te indica el camino a seguir, con el ruido exterior, con las voces y opiniones de otros o con tus propios temores. De no tener miedo a ser diferente. Yo estoy aquí si quieres descubrir quien eres. Porque el camino hacia la felicidad pasa por ser tú mismo. No existen desvíos ni atajos. Y sólo tú puedes recorrerlo.

¿Te animas a recorrer ese camino?  ¿Te da miedo ser diferente? .

Mertxe Pasamontes

Cómo controlar la ira

25 marzo, 2015 - 10:35 - Autor:

Calma

Enfadarse es algo que nos sucede con cierta frecuencia e incluso podríamos decir que es sano. Como ya comenté en otro post, las emociones hay que poder expresarlas. Que nos enfademos demuestra que somos capaces de reaccionar ante situaciones que percibimos como injustas, que tenemos la capacidad de defender nuestros derechos. Lo ideal sería tener un comportamiento asertivo y no tener la necesidad de llegar a enfadarnos, pero a veces las cosas suceden demasiado rápido o no hemos sido capaces de ser asertivos y reaccionamos directamente con el enfado. El problema viene cuando ese enfado se nos va de las manos y se convierte en ira. Y si bien, el enfado es una manifestación sana de desagrado, la ira es ya otra cosa, es una exacerbación de una emoción muy influida por lo que estamos pensando “de más”. Además es muy difícil controlar la ira y sus consecuencias porque es ya un estado de excitación emocional muy elevado. Yo lo he tratado varias veces con éxito en mi consulta, así que te animo a que trabajes en este aspecto. 

Lee el siguiente cuento popular:

“Había un niño que tenía mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa llena de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en una valla que había detrás de la casa. El primer día, el niño clavó treinta y siete clavos en la valla…, pero, poco a poco, fue calmándose, porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar clavos en la valla.

Finalmente llegó el día en que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre. Entonces, el padre le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la valla. Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la valla…

Entonces, el padre llevó de la mano a su hijo hasta la valla…

- Mira, hijo, has hecho bien, pero fíjate en todos los agujeros que han quedado en la valla… Ya nunca será la misma.

Cuando dices o haces cosas con ira, dejas una cicatriz como este agujero en la valla… Es como clavarle un cuchillo a alguien: aunque lo saques con rapidez, la herida ya está hecha.

No importa cuántas veces pidas disculpas, la herida se quedará allí. Una herida física es igual de grave que una herida verbal. Los amigos son verdaderas joyas que hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte. Demuestra a tus amigos cuánto los quieres.”

Las consecuencias de un ataque de ira son imprevisibles. Cuando actuamos bajo un estado de ira estamos controlados por el sistema límbico, concretamente por la amígdala cerebral. La función de la amígdala cerebral es activar el sistema nervioso (lucha, huída o paralización) para protegernos de un peligro potencial. Ante ese desafío, no se entretiene en mirar las consecuencias de nuestras acciones. Por tanto, lo ideal sería realizar las acciones para controlar la ira antes de que esta aparezca. Y si ya ha aparecido, para cuanto antes la explosión de ira. Veamos cómo:

Antes de la explosión de ira:

- Entrenarse en mindfulness. El entrenamiento en mindfulness te ayuda a ser más consciente de las cosas que te suceden en la mente y en el  cuerpo. Te hace capaz de pararte en la misma situación y hacer una mini pausa entre la acción y la reacción. Esa pausa, aunque sea mínima, te permite activar otras área del sistema limbico, el hipocampo, que es un regulador emocional y en el que se puede actuar a través del lenguaje. El hipocampo puede desactivar una falsa alarma.

- Entrenarse en relajación. Combinado con lo anterior, las técnicas de relajación te ayudan a no sobrecargarte, a no estar tan tenso. Si estás en un estado de base más relajado, será más difícil que reacciones con ira.

- Crear un anclaje. Puedes crear un anclaje que te ayude a entrar en un estado de relajación cuando detectas las primeras señales de enfado. Obviamente, esto has de tenerlo entrenado fuera de las situaciones de enfado.

- Observar las señales somáticas de enfado. Tienes que llegar a conocer cuáles son tus síntomas de agitación. Puede ser que lo notes en una aceleración del corazón, acaloramiento, nervios en el estómago, temblor del labio, apretar las mandíbulas, etc… Cuando aprendas a reconocer estas señales te será más fácil saber que vas a caer en un estado de estallido emocional y así evitarlo.

- Aceptación. La aceptación es uno de los grandes conceptos y una de las cosas más difíciles de conseguir. Aceptas lo que está sucediendo en este momento porque ya está sucediendo. Ya está aquí. Esto te permite partir de donde estás realmente (en vez de donde te gustaría estar o donde piensas que deberías estar). Desde ese punto puedes dar una respuesta serena y ajustada a lo que está sucediendo.

Durante la explosión de ira:

Si has realizado todos los pasos anteriores es posible que ya no tengas que hacer nada durante la explosión de ira, pues cuando algo te moleste te enfadarás y darás una respuesta acorde la situación, pero no te dejarás secuestrar por la ira. Pero si aún y así algo te ha superado y has caído en ese estado:

- Trata de pararte lo antes posible. Si consigues hacer aunque sólo sea una respiración profunda estás dando tiempo a tu cerebro para que procese la situación con más datos.

- Obsérvate. Pon la atención en las señales somáticas de tu cuerpo sin interpretarlas. Solo siente cómo está el cuerpo, date cuenta.

- Sal de la situación. Ante la duda, sal de la situación. Si algo te dice que vas a dar una respuesta inapropiada, vete. No siempre es posible irse físicamente, pero sí mentalmente. Si consigues demorar tu respuesta entre diez y veinte segundos, es prácticamente seguro que esta será más sosegada y ajustada a la situación.

- Utiliza los recursos del apartado anterior.

Como ves, no es algo que se soluciona de un día para otro. Pero lo importante es que tiene solución. Como te dije al principio, yo he conseguido con mis clientes resultados muy buenos en unas pocas sesiones. Dejarse arrastrar por la ira no conduce a nada ya que no sólo no soluciona el problema sino que suele acarrear nuevos problemas. Como decía Siddharta Gautama, “aferrarse a la ira es como agarrar un trozo de carbón candente con la intención de arrojarlo contra alguien. Al final eres tú quién se quema”. No te quemes en vano.

¿Tienes alguna vez enfados que rayen con la ira? ¿Cómo los manejas?

Mertxe Pasamontes

10 mentiras sobre emprender

18 marzo, 2015 - 10:45 - Autor:

Emprender

El tema de los emprendedores sigue estando de moda. Allá por el año 2008 cuando hacía poco que había empezado con este Blog, éramos unos pocos los que hablábamos sobre la opción de emprender (en Blogs, charlas y demás eventos) o en su versión más sencilla, de establecerse por cuenta propia, como una opción viable de ganarse la vida y a la vez  disfrutar de lo que se hace sin la presión de “tener un jefe”. Incluso yo hablaba metafóricamente de emprender como el hecho de dar un salto de Fé. Pero como sucede en casi todo lo que suena bien, el tema se puso de moda y empezó a crearse una burbuja alrededor del mismo. Y con ello llegaron las mentiras sobre emprender. Hoy te voy a contar unas cuantas. Y  a la vez, también con información aportada por mis clientes,  te doy mi opinión más sosegada y tal vez no tan vendible y marketiniana sobre emprender. Pero más real.

Aquí tienes las 10 mentiras sobre emprender:

1. Hay que tener una idea original. Este es un tema sobrevalorado. Muchos de los grandes negocios son copias o adaptaciones de negocios que ya funcionan en otros países. O son una modificación de algo que ya existe. Sí, también existen creaciones realmente originales. Pero en cualquier caso, eso sería un primer paso y no determina casi nada.

2. No hace falta contar con demasiado dinero previo. Esta es una de las falacias más grandes que se cuentan y que ha hecho a más de uno darse un buen batacazo. Hay algunos negocios o autoempleos que pueden iniciarse con una infraestructura y una inversión mínima, pero muchos otros no. Muchos de los grandes éxitos empresariales a los que hemos asistido en los últimos años han empezado con una inversión inicial bastante fuerte (digamos que entre medio y un millón de euros). Es obvio que pueden empezarse negocios y proyectos con mucho menos y que incluso pueden salir bien. No me cabe la menor duda. Pero hay muchos otros en los que eso no va a funcionar por mucho que el storytelling de la empresa te diga lo contrario.

3. Se puede empezar con la inversión de familia y amigos. Este punto sería muy similar al anterior, pero para romper ese mito de empezar con “lo propio”. Si ya tienes dinero propio y personas que pueden ayudarte tienes realmente una buena base de inicio, pero la realidad es que muchas personas que se plantean emprender no cuentan con esos medios. Y lo que es muy importante es tener un colchón financiero que te permita resistir todo ese tiempo que va a pasar desde que inicias el negocio hasta que puedes realmente vivir de él. Que a veces podemos hablar de un período de varios años. Otro tema es el trabajo por cuenta propia, en que esos tiempos pueden reducirse bastante y la inversión inicial también. Pero igualmente es necesario que te puedas mantener hasta que el proyecto te funcione.

4. Se puede empezar desde un garaje. Sería un poco redundar en lo mismo, pero es que esos mitos han hecho mucho daño. Si tu negocio necesita una infraestructura, has de poderla pagar para empezar. Claro que hay afortunados que tienen una idea y logran desarrollarla desde un espacio de co-working. Pero son los menos. Los datos dicen que el 80% de las PYMES no llegan a los cinco años de vida. No es por desanimar, pero sé realista. Hay que emprender con pasión, pero con sentido común.

5. España es un buen lugar para emprender. No lo es. Ni lo dudes, no lo es. El tema del emprendimiento nos viene de EEUU y allí tienen una cultura diametralmente opuesta a la nuestra. El estado es mínimamente intervencionista y escasamente protector. La gente tiene muy claro que han de buscarse la vida por sí mismos. Pero también que si son buenos y lo hacen, la recompensa económica puede ser muy grande. En España las cosas no funcionan así. Y la gente no es tan proclive como allí a pagar por los productos y servicios por lo que conseguir clientes es mucho más complicado. Puede hacerse, pero es mucho más difícil y hay que ser conscientes de ello.

6. No se necesitan padrinos, sólo inversores. Tener inversores ya es tener padrinos en algún sentido. Pero es que muchas veces no consigues inversores si no tienes contactos. Yo conozco gente que tiene personas dispuestas a invertir en lo que hagan, no importa mucho qué, por ser ellos. Y personas con grandes proyectos que no consiguen financiación. Y no sólo es el tema económico, son como te he dicho los contactos. Si tienes buenos contactos de base, será todo mucho más fácil, se te abrirán puertas. Si no, tendrás que hacer mucho networking y eso requiere tiempo, habilidad, esfuerzo y de nuevo, dinero.

7. A los demás les va muy bien. Muchas personas emprenden por el aura de éxito que tienen otros que lo han conseguido. Pero en realidad no sabes nada de ellos. No sabes si ganan dinero, ni si viven de eso o de otro trabajo, negocio o rentas. O tal vez viven de su pareja o familia. O tienen un proyecto muy exitoso pero que no da dinero. Esos casos existen, aunque por razones obvias no pueda nombrarlos.

8. Los gurús dicen que el futuro es emprender. Si, claro. Como dije al principio hay una burbuja alrededor de eso. Y da dinero dar charlas, cursos y vender libros sobre el tema. Pero muchos de esos gurús hablan desde su atalaya, desde una posición de seguridad que no sabes cómo han conseguido. Porque lo que te cuenten luego de cómo se creó esa empresa no tiene porque ser realmente cierto.  Como se decía hace años en el mundo del periodismo: No dejes que la verdad te estropee una buena noticia (o historia). 

9. Es una salida para el paro. Si estás en paro y no tienes una idea clara de lo que te gustaría hacer, ni una afición que se pueda transformar en un plan B, ni una profesión fácilmente convertible en autónoma, ni un gusto por los riesgos, ni un colchón financiero, es más que probable que emprender sea una temeridad que no te puedes permitir. Si no sabes cómo empezar a buscar trabajo puedes leerte las 9 pautas a seguir si has perdido el empleo.  Y en Internet encontrarás, a poco que busques, muchos más lugares en los que encontrar ideas y pautas de cómo hacerlo.

10. Puedes hacerlo sin asesoramiento. Unas sesiones de coaching o mentoring cuestan muchísimo menos que el error que puedes cometer si te metes en algo que no te conviene. A veces te enamoras tanto de tu idea o proyecto que eres incapaz de ver la realidad. No caigas en esa trampa pensando que así ahorras dinero.

A pesar de lo dicho yo creo en emprender y en autoemplearse. Ya escribí sobre las 12 razones para ser freelance. Y sobre crear tu propio empleo y emprender en el momento adecuado. Pero sin mentiras ni cantos de sirena. Con la realidad cruda y dura por delante. Sabiendo desde donde partes y a lo que te expones. Entendiendo los requisitos mínimos y las dificultades a las que te vas a enfrentar. Y poniendo por todo ello desde el minuto cero todos los medios a tu alcance para no estar dentro del 80% que acaba cerrando al poco de empezar. Porque lo que yo quiero es que te funcione, sea cuál se la opción que escojas. Y que puedas disfrutar de tu elección y de tu vida. Y si necesitas de mi ayuda, ya sabes, contacta conmigo.

¿Te has planteado la opción de emprender o autoemplearte?

Mertxe Pasamontes

El Mindfulness en la terapia

11 marzo, 2015 - 10:45 - Autor:

Mindfulness

El mindfulness es una disciplina que como ya comentamos en otro post, esta en auge en occidente desde la década de los 70, teniendo en la actualidad uno de sus puntos de máxima expansión. Pero el mindfulness en la terapia no es solo el hecho de meditar, que de por si ya reporta bastantes beneficios, sino que incluye también el aprovechamiento de los beneficios de determinadas prácticas de mindfulness para avanzar en la terapia y solucionar problemas de los llamados psicológicos .

¿Qué base tiene el uso del Mindfulness en la terapia?

Sería muy largo explicar todas las bases del Mindfulness y sus diferentes técnicas en la terapia. Pero explicaré de manera somera el fundamento principal y cómo sobre esa base se van aplicando después más alternativas.

La practica de la meditación Mindfulness prepara nuestra mente para detectar de manera consciente la correlación entre la aparición de un pensamiento y las sensaciones físicas concomitantes . Sin ese entrenamiento somos por lo general incapaces de ver esa relación entre pensamiento – sensación pues sucede de un modo muy rápido y no fácilmente perceptible.

Con esas prácticas de mindfulness nos vamos dando cuenta de que cada situación se almacena en el cerebro con dos componentes: un pensamiento y su emoción asociada. Eso implica, que cada vez que volvamos a tener ese pensamiento, aparecerá de manera automática la sensación física agradable o desagradable que tiene asociada.

El nº de veces que aparezca ese pensamiento y cuanto de intensa sea la sensación física que lo acompaña, estará en relación a la importancia de ese hecho para nosotros. La frecuencia con que tengamos ese pensamiento también reforzará al mismo y por consiguiente a la sensación físico emocional que lo acompaña .

Nuestras reacciones se producen no por el pensamiento en si mismo, sino por esas sensaciones físicas acompañantes. Si son agradables, tenderemos a querer mas de esa experiencia. Si son desagradables querremos evitarlo de algún modo.

Una de las prácticas fundamentales que se realizan (y realizo) en terapia es entrenar la ecuanimidad, es decir, la capacidad de reaccionar de manera neutra a esas señales físicas. Hay que entender que esto no se hace para que nos convirtamos en autómatas o personas sin emociones, sino para que no reaccionemos en determinadas situaciones del modo habitual. Esas situaciones son las que están en la base de nuestro malestar y son por las que acudimos a terapia. Así poco a poco, cortamos ese vínculo entre pensamiento y emoción y por tanto evitamos reaccionar de un modo que nos ha resultado problemático en el pasado.

Por otro lado también se favorece la neuroplasticidad del cerebro, concretamente del córtex prefrontal. Eso nos permite ser mejores en la autorregulación emocional y poder manejar las situaciones cotidianas de un modo más sereno.

A partir de aquí habría muchas otras técnicas y prácticas que te ayudan a ir adquiriendo habilidades que promueven tu bienestar emocional. Espero no haber sido demasiado técnica en las explicaciones pero he considerado importante explicar que existe un proceso estructurado de aplicación de las diferentes técnicas, con una base científica y un motivo probado. No es simplemente meditar y esperar que eso beneficie sin más, hay un procedimiento a seguir distinto para cada tipo de problemática, aunque con algunos puntos de base en común. Los resultados que yo estoy obteniendo con algunos pacientes/clientes que ya están siguiendo estas practicas de mindfulness combinadas con la terapia son realmente buenos.

Para obtener esos beneficios es importante que vayas a un profesional cualificado en la aplicación de dichas técnicas de mindfulness y que a su vez, sea practicante del mismo. No puedes transmitir lo que significa una vida mindful si tú mismo no lo aplicas. Y no puedes entender las dificultades de las prácticas si tú mismo no has pasado por ellas. No estoy diciendo con esto que no se pueda practicar mindfulness fuera del contexto terapéutico, sino que la aplicación en la terapia tiene unos objetivos y procedimientos específicos.

Lo que sí que os puedo asegurar es que es un camino apasionante, de autoconocimiento y de cambios cada vez más perceptibles. Con sus dificultades y retrocesos como cualquier camino que se precie. Pero también con sus descubrimientos y sus momentos de gran satisfacción cuando consigues superar ciertos hitos. Para mi totalmente recomendable. Para ti, también. Pero tendrás que dar el paso y  probarlo por ti mismo para descubrirlo.

¿Has practicado mindfulness? ¿En qué contexto? 

 

Mertxe Pasamontes

12 consejos para cuidar tu mente

4 marzo, 2015 - 10:45 - Autor:

Cuidar tu mente

Es probable que estés convencido de que debes cuidar tu cuerpo pero tengo más dudas de que tengas ese convencimiento acerca de cuidar tu mente. Muchas veces creemos que la mente se cuida sola, que ya está programada para funcionar correctamente sin hacer nada. Y eso es sólo verdad hasta cierto punto. Somos producto de una larga evolución que favoreció unas adaptaciones que nos ayudan a reproducirnos con éxito. Para eso hemos de sobrevivir el tiempo suficiente para aparearnos, reproducirnos y apoyar la supervivencia de nuestros hijos. Y pasado ese período, la evolución no se preocupa mucho más de nosotros. Eso nos da como unos cuarenta años de vida redundante.

Dicho de otro modo, tenemos un cerebro programado para sobrevivir, buscar un cierto bienestar y tratar de reproducirse. Y nos encontramos con una vida, si todo va bien, que puede durar unos 80 años en un entorno con unas demandas bastante más amplias que esa programación genético- instintiva con la que venimos programados de serie. De ahí gran parte de nuestros malestares “psicológicos” y sentimientos de insatisfacción. La buena noticia es que la evolución también nos ha dotado con una enorme capacidad creativa que nos permite encontrar otros modos de tener esa mente sana que es la base sobre la que se sustenta la felicidad y nuestro bienestar emocional.

Veamos pues esas 12 maneras de cuidar tu mente:

1. Alimentación equilibrada. El alimento es el combustible del cuerpo y de la mente. Si quieres que tu cuerpo y tu mente funcionen correctamente, dales un buen combustible. Y evita en lo posible el comer por comer.

2. Ejercicio físico. Uno de los efectos más importantes del ejercicio físico es sobre tu bienestar emocional. Para ello se necesita un ejercicio de intensidad moderada practicado de tres a cinco veces por semana. No tendría que  asustarte esa frecuencia porque se ha visto que simplemente caminar durante unos 20 minutos al día, cinco días a la semana, es suficiente para notar efectos beneficiosos en tu estado de ánimo.

3. Evitar hábitos nocivos. El alcohol, tabaco, drogas, abuso de fármacos o exceso de estimulantes son hábitos muy perjudiciales para tu salud física y mental. No puedes tener una mente equilibrada si le vas dando sacudidas con sustancias tóxicas. Si tienes alguno de estos hábitos, plantéatelo e inicia los pasos necesarios para dejarlo.

4. Dormir suficienteNo te prives de horas de sueño continuamente. Dale a tu cuerpo el descanso que necesita. Varios estudios han demostrado que la falta de sueño te vuelve irascible y más propenso al estrés. Repasa los Diez beneficios de dormir bien

5. Relaciones sociales. Vivir en sociedad y relacionarte con los demás, te beneficia de múltiples maneras: mejora tu humor, te protege de la depresión, ayuda a prevenir el Alzheimer, te favorece a la hora de trabajar en grupo, etc. Si no tienes facilidad para hacer amigos  puedes consultar el post sobre 10 ideas claves para hacer amigos.

6. Ampliar el mapa mental. Es un tema del que he hablado en múltiples ocasiones, sólo recordarte que permitir que tu mente se amplíe y sea más flexible te previene incluso del envejecimiento. Y sobre todo del anquilosamiento que muchas veces observas en ciertas personas.

7. Aprender nuevas cosas. Un cerebro que aprende es un cerebro que se mantiene joven. Lee, aprende un idioma, practica un hobbie, viaja, explora nuevos lugares, haz un curso, contacta con gente distinta… las posibilidades de aprendizaje son infinitas. Y puedes utilizar los diferentes niveles de conocimiento para chequear en que fase estás de tu aprendizaje.

8. Reír más. La risa es un potente analgésico, aumenta nuestro sistema inmune y nos llena de endorfinas. Por eso, trata de reír más y mejor.

9. Ir al psicólogo. Tendemos a pensar que ir al psicólogo es para solucionar problemas o por tener más dificultades que la mayoría de la gente. Pero aunque eso sea  a veces cierto, uno de los objetivos principales es cuidar tu mente para que te de ese sustrato que te permita ser más feliz. Los que no van, no tenemos ninguna garantía de que estén mejor de base que los que van. Eso es una idea errónea. Como lo sería pensar que ir a un gimnasio es porque estás peor de forma física que los que no van. Es una manera más de cuidarte y valorarte a ti mismo. No la menosprecies.

10. Eliminar entornos y personas tóxicas. Huye de los ambientes que te restan energía y de las personas que te anulan, te bajan la autoestima o te hacen sentir mal de alguna manera. No siempre es fácil elegir con quien relacionarnos, pero hay que intentarlo. Ten cuidado con las personas que cuando se van te dejan en un estado de bajo ánimo y baja energía.

11. Contacto con la naturaleza. La naturaleza es un bálsamo para nuestra mente y nuestro espíritu. No hace tanto que evolutivamente salimos de la vida en entornos naturales y nuestro cerebro mantiene una especie de añoranza de la naturaleza. Por eso tratamos de reproducir el biotipo en nuestras casas: plantas, animales, etc… Trata de salir a la naturaleza por lo menos una vez por semana. Y a poco que puedas, ten una mascota. Aquí puedes leer sobre los beneficios de tener una.

12. Mindfulness. Cada vez hay mayor evidencia empírica de que el mindfulness es un buen modo de cuidar tu mente, ahora y para el futuro. Sirve además para conocerte mejor, estar más sereno y vivir más pleno y feliz. Si quieres practicarlo puedes aprender por tu cuenta pero yo te aconsejo que  te busques un buen guía que te ayude a encontrar cuál es el mejor método y ritmo para ti para iniciarte en la práctica. Y que sepas que también es una ayuda complementaria en la terapia que puede facilitarte avanzar más rápido y mejor.

Creo que con estos doce consejos te he dado ya bastante tarea para revisar en qué punto estás y cuánto quieres mejorar y cuidar tu mente. Tu mente te acompañará el resto de tu vida y es una buena idea que sea tu mejor aliada y amiga y no el enemigo a abatir. Que sea un lugar en donde descansar y una herramienta útil cuando quieras planificar o crear algo nuevo. Como dice Ronald D. Siegel, la felicidad es posible, pero opcional. Conviértala en tu opción prioritaria.   Como dicen los maestros budistas: Los maestros son quienes se han superado a si mismos y la maestría consiste en el dominio de la mente. Cuando la mente se convierte en tu fiel servidor, el mundo entero estará a tu servicio.

¿Cuántos de estos consejos sigues? ¿Cuáles te gustaría incorporar? 

Mertxe Pasamontes

Reconocer tus prioridades para ser más coherente

25 febrero, 2015 - 12:15 - Autor:

Reconocer prioridades

Una de las cosas que deberías hacer si quieres ser realmente coherente y no andar dando bandazos de un lado para otro en la vida es reconocer tus prioridades. Y no hablo de tener una leve sensación de cuáles son tus prioridades en la vida, sino de tener una lista clara y ordenada de ellas. Eso te ayuda a no caer en conductas incongruentes y a tomar mejores decisiones.

El trabajo de reconocer las prioridades junto con el de las creencias es de las cosas esenciales en las que trabajo con mis clientes. Necesito saber qué piensa la persona del mundo (creencias) y a qué le da valor (prioridades). Utilizo diferentes herramientas de la psicología y el cocching para hacer ese trabajo. Y luego la prueba del nueve, el test definitivo: qué es lo que está haciendo la persona a día de hoy y qué ha hecho en los últimos cinco años. La realidad es muchas veces incuestionable. Porque es bastante habitual que te creas que tus prioridades son unas determinadas ya que es lo que tu yo ideal desearía hacer. Pero es posible que lo que realmente estés haciendo sea otra cosa y no puedas verlo. Y no acabes de ser consciente de ello y sigas insistiendo en que tú verdadera prioridad es otra.

Os pondré algunos ejemplos. Me encuentro con personas que me dicen que su prioridad son sus hijos. Pero luego trabajan todo el día y no tienen demasiado problema en irse a un país extranjero aunque eso suponga no ver apenas a sus hijos. Y no estoy hablando de casos justificados de extrema necesidad sino de personas que lo hacen para mejorar su carrera profesional y sus ganancias. Es obvio que en la escala de prioridades está por delante la carrera profesional y los ingresos económicos en vez de tener un mayor contacto con los hijos. Aunque la persona se empeñe en decir que los hijos son lo primero. Ya os aseguro que no siempre es fácil hacerle ver al individuo en cuestión este hecho.

También es habitual el caso de mujeres que dicen que desearían ser madres, pero los años van pasando y siguen priorizando su carrera profesional.  No es que no deseen ser madres, de eso estoy segura. Pero la importancia que le dan a su profesión, el tiempo y el esfuerzo invertido en alcanzar determinada posición y las dificultades de conciliación que se pueden encontrar les hace demorar el hecho de ser madres. Ser conscientes de ese hecho les puede ayudar a ver si ha llegado el momento de revisar sus prioridades.

El único lujo que no puedes permitirte es el de no saber cuál es tu lista de valores y en qué orden de prioridad están estos puestos. Y una vez los tengas delante tuyo, poderlos revisar y saber si conectan en profundidad con quién eres y con quién deseas ser. Porque es posible que como sucede con las creencias, elaboraras esa lista de valores/prioridades  influido por el guión de vida que tus padres te trasmitieron. Y también es altamente probable que a día de hoy, algunos de esos valores ya no tenga validez o no lo tenga al nivel en que todavía lo tienes situado. Puede ser que tus prioridades hayan cambiado y no seas del todo consciente de ello. O te encuentres en un conflicto interno porque desees cambiarlas y algo internamente te lo impida.

Creo que llegados a este punto está bien recordar las conclusiones que ha sacado  la enfermera de cuidados paliativos Bronnie Ware de su experiencia con enfermos moribundos y que ha publicado en un libro. Los cinco grandes arrepentimientos son:

  1. Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera.
  2. Ojalá no hubiera trabajado tanto.
  3. Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía.
  4. Habría querido volver a tener contacto con mis amigos.
  5. Me hubiera gustado ser más feliz.

Ya que estás vivo, no esperes a estar en tu lecho de muerte para darte cuenta de qué te hubiera gustado realmente hacer. Reconoce tus prioridades y revisa si son esas las que quieres tener. Si no sabes cómo hacerlo, puedo ayudarte en ello. Pero no dejes esa labor como algo secundario, porque tal vez cuando quieres darte cuenta, será demasiado tarde. A veces no es fácil cambiar de prioridades y no podrás hacerlo de inmediato. Hay que dar una serie de pasos y dejar pasar un tiempo para que fructifiquen. Pero el resultado merece la pena ya que te lleva a una vida más en consonancia contigo mismo y por ende, más plena, serena y feliz.

¿Sabes cuáles son tus prioridades? ¿Son las que realmente querrías tener? 

 

Mertxe Pasamontes

Pensar fuera del mapa mental para superarte

18 febrero, 2015 - 10:45 - Autor:

Pensar fuera del mapa

Uno de los objetivos que tienen mis sesiones de terapia y coaching es ayudar a los clientes a pensar fuera del mapa mental, fuera de la caja, a salirse de sus patrones habituales de pensamiento y a desafiar sus creencias limitadoras. Si se consigue eso, una parte del trabajo está hecho ya que hemos conseguido poner conciencia en la situación. Luego quedará obviamente la fase de ponerlo en acción y también la de trabajar con las partes internas en que aún existan resistencias.

Uno de los problemas que me suelo encontrar en ese trabajo del mapa mental, con algunos clientes más levemente y con otros de un modo muy acusado, es la creencia de que pensar fuera del marco te obliga a actuar del nuevo modo que has pensado. Y aunque en cierta manera es así, no supone una obligación ni mucho menos algo que haya que hacerse de inmediato.

Trataré de explicarme con un ejemplo. Trabajando en sesiones sobre el tema te das cuenta de que tu trabajo no te llena y que te ocupa más tiempo del que le quieres dedicar a dicho trabajo. Eso te hace pensar que sería mejor otro tipo de trabajo que te dejara más tiempo libre. Es posible que ese nuevo trabajo te de algo menos de ingresos y que te obligue a ajustar tus gastos. Tomas conciencia de ello y valoras que es una buena opción para ti y que estás dispuesto a hacer los cambios necesarios. Eso no quiere decir que al día siguiente tengas que despedirte del trabajo y ponerte a buscar un nuevo trabajo deprisa y corriendo. No sería ni lógico ni saludable. Puede que incluso te lleve un largo tiempo poder hacer ese cambio.

Puedes pensar que si no lo puedes hacer, mejor no saberlo. Pero saberlo, saber que en realidad querrías otra cosa aunque ahora no la puedas tener es de gran utilidad. Te ayuda a mantener una chispa de autenticidad en tu interior que te llevará a estar más conectado contigo mismo y tratar de tomar decisiones que te acerquen a lo que realmente quieres. Y además te mantendrá ese empuje que necesitas para avanzar, para progresar, para no quedarte en el conformismo. Claro que puede haber una cierta sensación de incomodidad y disgusto si eso no lo puedes hacer, pero es algo con lo que hay que aprender a convivir. Porque la otra opción, la de no enterarte, te vuelve conformista sin ni tan solo saberlo y te mata el impulso para cambiar las cosas.

Lee este cuento:

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasando unos meses, el maestro le informo al rey que uno de los halcones estaba perfectamente pero que al otro no sabía que le sucedía, ya que no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día de su llegada.

Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aun continuaba inmóvil.

Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte que llevaran a su presencia al autor del milagro.

Su corte rápidamente le presento a un campesino. El rey le preguntó;

- “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?”

Intimidado, el campesino le dijo al rey:

- “Fue fácil mi rey… tan sólo corté la rama y el halcón voló… se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.”

 

Obviamente siempre nos hemos de mover teniendo como mantra la frase que tantas veces he repetido de: coraje para cambiar lo que podemos cambiar, serenidad y paciencia para aceptar lo que no podemos cambiar y sabiduría para ver la diferencia. Hay cosas que requieren aceptación y no hacer nada. Pero otras no.

Como dice el adagio: los ideales son como las estrellas, nunca los alcanzamos pero guían nuestro camino. Así han de ser tus metas y pensamientos, motivadoras para que sigas adelante, para que vayas más allá y mantengas la ilusión por seguir avanzando. Quien sabe hasta donde eso te puede llevar.

¿Te atreves a pensar fuera de tu mapa mental?

Mertxe Pasamontes

Superar tus creencias limitantes para ser feliz

11 febrero, 2015 - 10:45 - Autor:

Creencias limitadoras

Una de las cosas que debes hacer si quieres ser un poco más feliz es superar tus  creencias limitantes. Tus creencias limitantes te anclan en el pasado, en aquello que sucedió antaño o en lo que ni llegó a a suceder porque no te atreviste a dar el paso. Nacen, como ya dije en este post, de tu guión de vida, de todo aquello que se te grabó a fuego en el cerebro durante tu infancia y adolescencia.

El primer paso que has de dar para empezar este proceso de cambio es ser consciente de dos cosas: de que tienes creencias limitantes y de que la mayoría de ellas no se corresponden con la realidad, sólo están en tu cabeza. Las creencias son significados, interpretaciones, definiciones, etiquetas que ponemos a la realidad. Son interpretaciones de la realidad, no hechos  verificables. Son hipótesis que tenemos sobre algo que no se pueden demostrar (si se pudieran demostrar, estaríamos hablando de ciencia o de hechos objetivos, no de creencias). Lo malo es que en muchas ocasiones no eres capaz de hacer esa distinción tan fácilmente. Estás convencido de que aquello que te dijeron tus padres sobre ti (eres vago, eres torpe, siempre te equivocas, no serás nada en la vida) y te repitieron cientos de veces, es una realidad. He puesto aquí ejemplos de creencias limitantes , pues aunque también existen las creencias potenciadoras esas que te animan a superarte y a creer en ti mismo (tú vales, eres muy listo, caes bien a la gente, etc) esas no te impiden superarte. 

Ver esto no es nada sencillo, pues son creencias tan profundas, tan incrustadas en tu diálogo interior, que es posible que ni te des cuenta de que las tienes. De ahí la importancia de contar con ayuda profesional. La mayoría de clientes que vienen a mi consulta tienen bastantes creencias limitadoras.  Yo les guío con la palabra, las preguntas y las técnicas adecuadas, para que vayan contándome sus creencias sin apenas darse cuenta y así podemos trabajar con ellas. Ese es el segundo paso, trabajar con todo ese material que surge. Porque ser consciente de que tienes una creencia e incluso entender que lo es, no siempre es suficiente para cambiarla, no es suficiente para soltarla. A veces sí que sucede, es un insight espontáneo. Pero otras veces hay que luchar contra esa voz interior que te dice: en realidad es cierto. Es cierto que no eres simpático y no caes bien a la gente. Es cierto que eres torpe, siempre se te están cayendo las cosas y las rompes con facilidad. Es cierto que eres vago, duermes un montón y dejas todo para último momento. Es cierto que….

Lee este cuento:

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa, agarró a su amigo y lo salvó.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso.

- “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban.

En ese instante apareció un anciano y dijo:

- “Yo sé cómo lo hizo”.

- “¿Cómo?”

- “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.

Muchas veces necesitas, como el niño del cuento, que no haya nadie que te diga que no puedes hacerlo. Pero la voz más importante que tienes que cambiar es tu voz interior. Has de ser capaz de hablarte con cariño y amor, con respeto y aceptación. Claro que habrá cosas que no serás capaz de hacer y o cambiar del todo, y deberás aprender a  aceptarlo. Pero que sean porque realmente no puedes y no porque crees que no puedes sin ser cierto. Y sobre todo, que conozcas quién eres realmente y qué quieres de la vida, qué te hace sentir pleno y dichoso, sin creencias limitantes que te impidan ser feliz. Y así, tal vez , se abrirán tus alas  ya que como dijo Igor Sikorsky : Según respetados textos de aeronáutica, el abejorro no puede volar a causa de la forma y el peso de su cuerpo en relación con la superficie de sus alas. Pero el abejorro no lo sabe. Y por eso sigue volando.

¿Cuáles son tus creencias limitantes?

Mertxe Pasamontes

Solucionar tus problemas a tiempo

4 febrero, 2015 - 10:45 - Autor:

Solucionar tus problemas

Una de las habilidades que más te puede ayudar en la vida es la de solucionar tus problemas a tiempo. Cosa que aunque parezca una obviedad, no se hace con la frecuencia que se pudiera imaginar. Muchas personas acuden a mi consulta después de llevar un largo tiempo padeciendo un problema. Y cuando digo un largo tiempo estoy hablando por término medio de más de un año o dos. No es que en ese tiempo no se haya intentado nada. En algunos casos han habido algunos intentos, yo diría que tímidos o tibios, pero a pesar de no dar los resultados esperados no se ha hecho nada más. Y el problema ha seguido ahí, haciéndose cada día más grande y doloroso.

Los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación al entorno y a las circunstancias. Y eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Supone una enorme ventaja pues nos permite superar situaciones en las que de otro modo sucumbiríamos. Pero es a su vez un inconveniente porque esa capacidad nos lleva en más ocasiones de las deseadas a acomodarnos, incluso cuando la situación nos desagrada. Y acabamos viviendo en una zona de confort, incluso cuando no es en absoluto confortable.

Eso lleva a algunas personas a acostumbrarse a vivir con sus problemas sin hacer intentos serios de solucionarlos. Enfatizo la palabra serios, porque como he dicho en la introducción, no es que la persona no haya tratado de hacer nada, lo ha intentado pero al no dar el resultado esperado no ha hecho nada más. Bueno, en general sí que ha hecho algo: intentar con más énfasis la solución errónea o poco efectiva. Se  crea entonces  una especie de indefensión del tipo “nada de lo que hago da resultado“.

Lo peor de esto es que este tipo de situaciones pueden prolongarse durante años. Y además de que la situación se va complicando cada vez más se tiene la sensación de que la propia actuación es inútil. En ese estado llegan muchas personas a terapia. Llevan padeciendo un problema varios años, éste se ha ido complicando y además ellas no se sienten capaces de solucionarlo, pues temen que cualquier paso empeorará aún más la situación. Y a veces es cierto que en los primeros pasos hay que perder de vista tierra firme y confiar en el proceso. Pero con la guía adecuada se puede salir de esa situación o como mínimo mejorarla. Eso sí, sin prisas y sin esperar milagros.

Los casos en que la persona llega entre tres y seis meses después de iniciado el problema o conflicto, suelen ser de solución fácil y rápida porque aún no se ha enquistado la problemática. Cuando ha pasado más de un año (y a veces dos y tres, incluso más) necesitamos  más tiempo y esfuerzo para llegar a buen puerto. Se llega, pero se requiere paciencia y perseverancia. Por eso es importante buscar ayuda profesional en cuanto se ha probado alguna solución sin tener éxito. Ya que si no se hace las consecuencias  a largo plazo pueden ser nefastas tanto a nivel físico como psíquico.

Lee el siguiente cuento:

En un camino se encuentran 2 ranas. Una pasea por un surco profundo dejado por un tractor. La otra viéndola allí abajo le dice:

- Eh!, ¿que estás haciendo allí abajo? Aquí arriba se está mucho mejor, también hay más cosas para comer.
- No puedo subir- le responde el otro.
- Déjame ayudarte- le ofrece la de arriba.
- No. Déjame en paz. Aquí estoy bien y también hay bastante para comer.
- De acuerdo –dice la otra rana, pero aquí arriba hay mucho más espacio para explorar y para moverse.
- Aquí bajo tengo todo el espacio que necesito- insiste la de abajo.
- ¿Y que me dices de relacionarte con otras ranas?- argumenta la de arriba.
- De vez en cuando baja alguna hasta aquí abajo, y si no, puedo hablar llamando a mis amigas de allí arriba.

Finalmente la rana de arriba lo deja correr y se va dando saltitos.
El día siguiente, muy sorprendida, se encuentra a la rana de abajo dando saltitos a su lado.

- Escucha- le dice- pensaba que ibas a quedarte en aquel surco. ¿Qué ha pasado?
- Que venía un camión!

Como en el cuento a veces nos quedamos aferrados a una situación, aunque sea estrecha, limitada y nos cause problemas, por comodidad, por miedo o por resistencia al cambio. Lo solemos hacer hasta en las ocasiones en que esa situación es bastante problemática esperando que con el tiempo los problemas se disuelvan. Y en la mayoría de las ocasiones los problemas o se resuelven o permanecen ahí, haciéndose cada vez más grandes. La clave es pasar a la acción y cuanto antes mejor. Pasado un tiempo prudencial hemos de ser conscientes que se necesitará una acción por nuestra parte si queremos un cambio. Y si no sabemos cómo hacerlo o en qué momento o hemos intentado algo sin éxito, un buen profesional nos puede ayudar a encontrar el modo adecuado de llevarlo a termino. Antes de que, como en el cuento,  pase un camión y tal vez no estemos a tiempo de dar el salto.

¿En que momento pasas a la acción? ¿Convives con los problemas durante mucho tiempo? 

Mertxe Pasamontes

Mertxe Pasamontes, psicóloga

Licenciada en Psicología (Universidad de Barcelona) con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Licenciada en Humanidades (UOC).
Mertxe Pasamontes
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- Twitter: @mertxe
Con los años he completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que me capacita como Trainer – Master en PNL y Máster en PNL y Coaching (Institut Gestalt). He realizado también un máster en Hipnosis Eriksoniana y uno de Coaching Generativo con Robert Dilts y Stephen Gilligan. Máster en Análisis Transaccional (IAT) y un curso completo de Técnico en Recursos Humanos (COPC). Formada en el método Eagala de psicoterapia y coaching asistido por caballos. Así como 11.000 horas de psicoterapeuta y coach y como Formadora y Conferenciante motivacional.

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