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La necesidad de expresar las emociones

28 enero, 2015 - 10:45 - Autor:

Expresar emociones

En los últimos años ha habido una mala interpretación por parte algunos autores de psicología de autoayuda sobre el tema emocional. Eso ha llevado a pensar que las emociones son algo que debe ser controlado. Proliferan libros y cursos sobre como gestionar tus emociones o incluso controlar tus emociones. Y las emociones no son algo a “controlar”. Los seres humanos tenemos necesidad de expresar las emociones. Otra cosa es cómo y cuándo hagamos eso.

En un reciente artículo publicado en la web de la Asociación española de psicología clínica se nos habla de este malentendido que se ha producido a raíz de las publicaciones realizadas por personas que no son en realidad expertas en el conocimiento de la mente. En ese tipo de publicaciones se enfatiza el hecho de expresar las emociones positivas, pero se anima a controlar la expresión de las negativas, incluso a no sentirlas y sustituirlas por su versión positiva.   Se pretende por ejemplo, que si estás triste por algo, trates de pensar en algo positivo que te anime. O que si estás enfadado, te relajes e intentes hacer desaparecer tu enfado. En una sociedad en que se propugna el éxito y el control de la propia vida, dejarse llevar por una emoción “negativa” es visto como un signo de debilidad.

Lo peor es que esas publicaciones buenrrollistas han tenido un enorme éxito. Todo el mundo quiere ser feliz y vivir en una nube de bienestar y buen rollo. En un artículo del País de octubre del 2014 se nos habla de estos excesos del optimismo naif. No se trata de ser un ácido y un negativo, pero ir por la vida con el lirio en la mano, como si estuviéramos permanentemente dando saltos como gnomos en el bosque, es totalmente absurdo. De hecho se hace la crítica de cómo han reaccionado algunos superventas de la autoayuda cuando les han venido problemas serios en su vida, desde sentirse desbordados hasta el extremo, poco frecuente no obstante, de suicidarse.

Yo he hablado en varias ocasiones del optimismo inteligente como alguien que es capaz de ver la realidad y reconocer si algo no funciona, pero a su vez, tiene la capacidad para valorar cómo puede hacer él para mejorarla. Es una especie de cualidad de poder ver lo que habría de cambiarse sin por ello despreciar lo que funciona correctamente. El optimista inteligente es capaz de darse cuenta de que estamos en una situación de crisis pero eso ni le paraliza como al pesimista, ni se sienta a esperar a que la solución venga milagrosamente como lo hace el optimista ñoño. Reflexiona, toma su propia responsabilidad sobre la situación y busca acciones orientadas al cambio.

Lo importante es entender que tenemos necesidad de expresar las emociones. No expresar las emociones nos puede llevar a tener problemas psíquicos y físicos de diversa índole (dolores de cabeza, de espalda, problemas en la piel, molestias en el estómago, insomnio, adicciones, etc)  . Las emociones surgen de las capas más profundas y antiguas de nuestro cerebro y se expresan mediante sensaciones corporales. Son además un modo en que esa parte más inconsciente se comunica con la racional. Es un puente entre ambos mundos y entre el cuerpo y la mente. No estoy pretendiendo que vivamos, como les sucede a algunas personas, desbordados por nuestras emociones, pero sí que nos permitamos sentirlas.

Una de las prácticas más importantes del mindfulness como yo lo entiendo, es la práctica que los budistas llaman del Tonglen. El Tonglen persigue despertar la Bodhichitta, palabra sánscrita que significa corazón noble o despierto y que está presente en todas las cosas. Se despierta la Bodhichitta, la ternura por la vida, cuando ya no nos ponemos corazas ante la vida y nos permitimos sentir lo que estemos sintiendo. Nos permitimos, por ejemplo, sentir el dolor, dejamos que penetre en nosotros y que desde ahí surja la compasión tanto por nosotros como por todos los seres sufrientes. El Tonglen permite sentir el dolor y los sentimientos negativos, en lugar de evitarlos. Y desde esa aceptación es posible después enviar compasión y amor. No es una práctica sencilla y se llega a ella después de aprender a meditar y aceptar lo que en la meditación encontremos sobre nosotros mismos. Pero cuando puedes practicar Tonglen, te transforma.

Lo importante es que entiendas que necesitas expresar las emociones, no evitarlas ni reprimirlas. Que puedes llorar cuando te sientas triste, que no es lo mismo que deprimirse. Que puedes enfadarte, que no es lo mismo que estar iracundo. Que obviamente puedes sentir alegría y amor. Que la vida es algo maravilloso cuando nos dejamos tocar por ella. Y para eso hay que aceptar la propia vulnerabilidad y sentir. Y si tienes miedo de hacerlo solo, si no lo has hecho antes y no sabes cómo hacerlo, recuerda que puedo ayudarte. A veces es necesario que alguien te acompañe una parte del camino.

¿Expresas tus emociones?

Tu guión de vida influye en tu futuro

21 enero, 2015 - 10:45 - Autor:

Guion de vida
En muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida nos hacemos preguntas del tipo: ¿por qué he actuado de determinada manera? ¿Qué es lo que me pasa que siempre me peleo con tal persona? ¿Por qué estoy en este trabajo y no en otro? La respuesta a eso la encuentras en el Guión de vida, término que acuñó Eric Berne allá por los años 50.

Imaginemos ahora un día en la vida cotidiana de un niño de unos cinco o seis años. El niño se levanta cuando su madre lo llama, se pone la ropa que su madre le escoge y desayuna lo que le pone . Después, en el colegio, escucha lo que le dice el maestro, sale al recreo cuando se lo dicen e incluso va al lavabo cuando le dejan. Cuando vuelve a casa ve los dibujos animados o el programa infantil de moda y es posible que oiga como su madre se queja a una vecina de lo egoístas que son los hombres, o bien a su padre decir que hay que trabajar duro para salir adelante en la vida. Además de esto, ve cómo actúan sus padres y éstos le dicen cómo ha de comportarse, que está bien y que está mal.

Todas estas influencias, junto con algunas predisposiciones genéticas, acaban configurando una determinada manera de pensar, de ver el mundo y de actuar. Y todas estas influencias sumadas a las experiencias vividas por el individuo forman lo que Eric Berne llamó el guión de vida.

El guión de vida responde a las preguntas:

- Quién soy,  es decir, a la necesidad de definir la propia identidad.

- Qué hago en este mundo o lo que es lo mismo la necesidad de dar un sentido a la propia vida.

- Quiénes son los demás o la  necesidad de conocimiento del mundo

Las influencias principales de las que se nutre el guión además de lo dicho son:

- Los mandatos y mensajes transmitidos por padres y educadores y personas de influencia, utilizando medios verbales, gestuales o actitudinales.

- Cuentos, películas, televisión.

- Experiencias vividas.

Todo este bombardeo que le llega al niño causa unas emociones en él,  y que se pregunta ¿qué tengo que hacer para ser querido?. Con todos estos datos que posee, el niño toma una decisión: cómo seré y como me comportaré para que me quieran y acepten. De todo lo cual, como ya he comentado, surge el guión de vida. El guión de vida es un programa inconsciente, que actúa como un filtro que ponemos a la realidad y sobre el cuál elaboramos ese mapa mental sobre nosotros y el mundo. En ese mapa mental o guión se van configurando las creencias acerca de los demás, de nosotros mismos, del mundo, los mitos y la posición existencial, es decir, cómo nos sentimos nosotros respecto a eso.

Ese programa inconsciente instaurado hará que surja un determinado tipo de conducta que a su vez retroalimenta el circuito y hace que este sea cada vez más sólido. El guión se forma en la primera infancia con los escasos datos que el niño posee y en un momento en que la capacidad de razonamiento es todavía limitada. Estas decisiones condicionan la vida del individuo ya que da respuestas prefijadas a situaciones determinadas. Mientras la persona vive dentro de su guión, sin conocerlo, actúa de determinada manera, a veces sin saber el porqué.

Es por esta razón que el paso hacia una vida autónoma y feliz pasa por el conocimiento del propio guión de vida. En mi trabajo con clientes he visto que conociendo su guión de vida y las influencias que lo formaron, pueden en el momento actual, tomar nuevas decisiones sobre qué cosas quieren seguir manteniendo y cuáles por el contrario desean cambiar. En el momento presente tienen muchos más datos y mayor capacidad de razonamiento que cuando eran niños y por tanto pueden tomar nuevas decisiones que cambiaran su futuro.  Tú también puedes cambiar tu futuro y hacerlo está en tu mano. Ejerce tu derecho a ser feliz. Y si no sabes cómo hacerlo, contacta conmigo y lo haremos juntos.

¿Conoces tu guión de vida? 

Mertxe Pasamontes

12 Beneficios de la psicoterapia

14 enero, 2015 - 10:45 - Autor:

Ya hace años que los beneficios de la psicoterapia han sido testados y comprobados en numerosos estudios. Por eso, aunque pueda parecer que ir al psicólogo resulte caro en principio, la realidad es que es una de las mejores inversiones, tanto económica como de índole personal y laboral, que puedes hacer en  ti mismo. Y si te quedan dudas o te parece que barro para casa, ahora te mostraré los motivos y causas que corroboran esos beneficios. Yo veo esos resultados a diario en mi práctica clínica (y hablé de ello aquí) , pero entiendo que para los que no se dedican a esto pueda ser difícil imaginar los excelentes rendimientos que se pueden conseguir.

Los 12 beneficios de la psicoterapia son:

1. El psicólogo es la persona mejor preparada para saber si necesitas un proceso de psicoterapia o de coaching. No es infrecuente encontrar personas que vienen buscando un proceso de coaching, que suena más moderno y atractivo, pero en realidad necesitan un tratamiento psicoterapéutico. No es ninguna vergüenza, se trata solamente de un punto de partida diferente que no tiene que implicar que el punto de llegada sea peor en el caso de la terapia. Los cambios que se pueden conseguir con ambos procedimientos son interesantes y fructíferos. Se te clarifica acudiendo al psicólogo el camino a seguir.

2. Conocerte mejor. Aunque lo he repetido muchas veces, sigue siendo uno de los puntos principales. Muchas veces creemos conocernos pero en realidad no sabemos quién somos. Y eso sucede porque el ritmo de vida que llevamos y nuestra tendencia natural a ir hacia adelante hacen que no nos detengamos a mirar quién de verdad somos en nuestro interior. Eso nos lleva a muy a menudo a perseguir metas que otros dicen que son importantes en la vida pero que tal vez para nosotros no lo son. Paramos pues de dar vueltas sin sentido y focalizamos toda nuestra energía y habilidades.

3. Conocer nuestro guión de vida. Conocer esos patrones inconscientes que nos empujan a actuar muchas veces de modos que no queremos y cambiar si se precisa ese guión inconsciente que nos lleva por caminos que no queremos en realidad transitar. Aprendemos así de verdad cual es nuestra prioridad.

4. Conseguir el éxito personal. Al conocer quiénes somos y nuestro guión de vida podemos perseguir objetivos que nos hagan de verdad felices y conseguir el éxito personal. Y ahí cada uno tendrá su propia definición de aquello que le hace feliz y que en general no tiene que ver con cuanto dinero gana o cuánto éxito social tiene.

5. Cambiar el diálogo interior negativo. Una de las cosas que más nos afecta es ese diálogo interior negativo, ese modo de hablarnos a nosotros mismos que nos menoscaba o nos hace sentirnos mal. Muchas veces eso tiene que ver con patrones aprendidos que podemos cambiar cuando sabemos cómo hacerlo. Conseguimos al conocer nuestro diálogo interior ahorrar cantidades ingentes de tiempo y utilizarlas mejor.

6. Conocer nuestros puntos fuertes y potenciarlos. Si sabemos cuáles son nuestras habilidades y aptitudes estaremos mejor preparados para sacar partido de ellas en nuestro propio beneficio. Maximizar pues esas potencialidades es también una excelente inversión.

7. Conocer nuestro puntos débiles y minimizarlos. Algunos de nuestros puntos débiles merece la pena cambiarlos, pero otros es mejor minimizarlos, saber que están ahí y no dejar que interfieran en aquello que de verdad importa. Porque el esfuerzo de cambiar según que cosas muchas veces no es productivo y no merece la pena. Ahorraremos mucho tiempo no insistiendo en nuestras limitaciones.

8. Mejorar la autoestima. Todo el proceso anterior nos lleva a sentirnos mejor con nosotros mismos y por tanto tener una autoestima más alta. Y además la autoestima también puede trabajarse por sí misma, el aprender a amarse y aceptarse. El beneficio de ello es la seguridad y el bienestar.

9. Descubrir nuestro talento. No sólo se trata de saber puntos fuerte y débiles, sino de saber cuál es nuestro talento lo que nos puede llevar a descubrir nuestro elemento, ahí donde se une lo que nos gusta y lo que mejor se nos da.

10. Librarte de posibles trastornos. Vivir con ansiedad, estrés o con fobia a alguna cosa no es agradable. Y muchas de esas cosas que te parecen imposibles de superar, se superan fácilmente con el tratamiento adecuado. No es necesario ir arrastrando esos problemas a lo largo de tu vida. Conseguimos no perder tiempo atascados en cosas que sí tienen solución.

11. Cambiar hábitos que te debilitan. Nuestra vida está compuesta en un 85% o más de hábitos. Por ello es importante que seamos capaces de potenciar aquellos hábitos que nos ayudan a ser quiénes queremos ser y sentirnos bien y soltar los que nos debilitan y perjudican. Y aunque no sea fácil puede hacerse si sabes cómo y cuentas con ayuda profesional.

12. Ahorro de tiempo, energía y dinero. Todo el proceso terapéutico hace que pierdas menos tiempo en caminos que no te llevan a ninguna parte, siguiendo consejos de personas que pueden quererte mucho pero que igual no te entienden. Eso evita también tener que volver a empezar por haber seguido un camino erróneo. Y en otro orden de cosas, evitamos también los gastos superfluos que realizamos cuando nos sentimos insatisfechos y compramos para trata de llenar ese vacío.

Podría poner más motivos pero creo que estos son bastante representativos de lo que puedes conseguir con una terapia psicológica. Ahora sólo me queda esperar tu mail o tu llamada para que empecemos a realizar ese proceso que te llevará a una vida más plena y feliz. Y  también mucho más creativa y con sentido para ti. Además del gran beneficio económico que lograrás en el tiempo.

¿Te animas a empezar?

Mertxe Pasamontes

Cambia tu vida en tres sesiones!

7 enero, 2015 - 10:45 - Autor:

Cambia de vida

Cada día es más frecuente leer mensajes como el del título: Cambia tu vida en tres sesiones, o con un curso o con un libro. De manera fácil e indolora. Sin esfuerzo. Sólo tienes que desearlo. Sí, suena absurdo, pero es lo que mucha gente desea oír. Y la popularización del coaching y la autoayuda -que no de la psicología seria y académica, eso sería otro tema- ha hecho crecer de manera exponencial esos anuncios de recetas fáciles. Incluso hay quien te promete hacerte millonario en un año. No hay freno para las promesas grandilocuentes.

No es popular decir que los cambios requieren tiempo y sobre todo esfuerzo. En nuestra sociedad de la immediatez lo queremos todo ya y con el menor coste (económico y personal) posible. Pero sólo con que pensáramos un poco, nos daríamos cuenta de que hay algo que falla: Si es tan fácil cambiar tu vida, ¿por qué hay tanta gente incapaz de hacerlo? Y no podemos justificarlo con pensar que no han querido hacerlo o que no han seguido ese maravilloso método. Yo llevo más de un año esperando que alguien que fue al curso de Una mente millonaria contacte conmigo para confirmarme que ya es millonario (o está claramente en el camino de serlo).

Claro que hay cambios que suceden rápido y en pocas sesiones. Se puede curar una fobia simple en dos sesiones, como por ejemplo el miedo a volar. O ayudar a tomar una decisión sobre la trayectoria profesional en dos o tres sesiones. O perder el miedo a hablar en público en unas tres sesiones. Son temas  concretos y se tratan bien con la técnica adecuada. Pero eso no te cambia la vida. Te ayuda a superar un problema o conflicto o a tomar una decisión. Pero hacer un cambio que realmente cuente, requiere más que eso. Puede que eso suponga un punto de inflexión, pero si es así es porque la persona ya ha hecho un recorrido de cambio previo o va a hacer uno posterior.

Te voy a contar una cuento basado en una historia de Paulo Coelho (sé que muchos lo odiáis, pero cuando acierta, acierta) que dice así:

Un ajetreado ejecutivo llamó a un terapeuta del que todos decían que tenía poderes curativos, para que le ayudase con sus dolores de columna.

- La técnica osteopática nos ayudará- dijo el terapeuta-. Pero antes vamos a entender la razón de estos dolores. Hablar sobre lo que nos sucede hace que la persona se enfrente con sus problemas, y la libera de muchas cosas.

Y el terapeuta empezó a prenguntarlo todo sobre la vida del ejecutivo, desde cómo trataba a sus compañeros y empleados hasta las aflicciones de su alma. El ejecutivo, molesto por tener que pensar en  problemas se volvió hacia el terapeuta.

- No quiero hablar de esos asuntos. Por favor, traeme a alguien que me cure sin hacer preguntas.

El terapeuta salió y volvió media hora después con otro hombre.

- Este es el hombre que necesitas- dijo él-. Mi amigo es veterinario. No acostumbra a hablar con sus pacientes.

Tú has de decidir en manos de quien te pones y qué tipo de cambio quieres en tu vida. Porque los cambios profundos, esos que de verdad te hacen encontrar el sentido de la vida y sentirte feliz, requieren de compromiso (contigo mismo y con el tratamiento), perseverancia (para ir cambiando esos hábitos mentales y conductulaes que te hacen sentir mal) y motivación para hacerlo. Sí, cambia tu vida pero con sentido. Y no te preocupes porque no siempre vas a necesitar ayuda externa. El terapeuta te acompaña un tramo del camino y luego tú continuas por ti mismo. Y si te hace falta, en un momento posterior, retomas el contacto.  Todo en su justa medida. Así que si te animas, ya sabes, contacta conmigo e iniciamos ese cambio de vida que necesitas.

¿Quieres cambiar algo de tu vida? ¿te animas a hacerlo conmigo? 

Mertxe Pasamontes

Ser feliz en el 2015

31 diciembre, 2014 - 10:45 - Autor:

¡Feliz 2015!

Muchas veces nos planteamos largas listas de propósitos para el Año Nuevo cuando la realidad es que el objetivo básico que perseguimos es el de ser feliz. Ser feliz puede parecer algo fácil y obvio, pero la realidad es que los humanos tenemos la capacidad de complicarnos y amargarnos la vida hasta limites insospechados.Esa es la cara y la cruz de nuestra capacidad de raciocinio, nos sirve para crear, imaginar, planificar y ejecutar un plan pero también nos sirve para darle vueltas al pasado y a posibles problemas futuros. Y en ese darle vueltas se nos pasa la vida pensando en cosas que ya pasaron y no tienen  por tanto solución y en otras que tal vez nunca pasaran.

Lo paradójico del tema es que cuando realmente más disfrutamos no es cuando estamos elucubrando con otros momentos temporales sino cuando estamos en el aquí y ahora. Cuando estamos sumergidos en el presente disfrutando de la actividad (o no actividad) que estamos realizando. Cuando dejamos que mente y cuerpo estén inmiscuidos en la situación presente que estamos viviendo sin volar mentalmente al pasado o al futuro. Entonces notamos que el tiempo vuela y a la vez se estira. Y no es una contradicción, sino que de una parte vuela porque no hay esfuerzo por estar en otro lado y a la vez se estira porque estamos inmersos y eso provoca otra intensidad en lo que estamos viviendo. Aunque sea algo sencillo y cotidiano, pero lo hacemos con conciencia.

Porque la clave es esa: poner conciencia a lo que estamos haciendo. Desarrollar esa parte de nosotros mismos, la conciencia,  que es observadora de nuestra propia experiencia. Pero no como una voz en off o un diálogo interno molesto, sino como una capacidad de focalizarse de veras en la experiencia pero sin perder la conciencia de que estamos en esa experiencia. Es lo que en meditación se conoce también como el Yo observador. La ventaja de tener ese yo observador es que las situaciones no nos arrastran sino que podemos decidir cuando nos entregamos a ella y cuando mantenemos una distancia prudencial. Es, con la práctica,  poder vivir suficientemente separados de nuestro ego (o personalidad) que podemos elegir hacer algo como siempre lo hemos hecho o bien hacer otra cosa porque sabemos que nuestro ego es sólo una de las muchas maneras en que se puede organizar y entender la realidad. Pero no la única ni la verdadera. Una de muchas, solo eso.  No es un terreno a defender a capa y espada, sino una manera de ver el mundo y relacionarnos con él. Pero que podemos variar sin demasiado problema. Porque nuestra verdadera esencia reside en otro lugar más interno y auténtico, tal vez próximo a eso que llamamos conciencia. Y que no depende de nada exterior.

Pero ¿cómo podemos conseguir hacer eso y cumplir el objetivo de ser feliz?. Te voy a a dar algunas pistas:

- Practicar mindfulness o meditación a diario. Aunque solo sean diez minutos al día (mejor 20)  pero hay que sentarse y aprender a observar a nuestro ego, o dicho de un modo simplificado, observar los contenidos incesantes de nuestra mente.

- Además de las sesiones formales de mindfulness, tratar de llevar esa actitud a lo cotidiano. Poco a poco hay que aprender a detectar cuando nuestra mente está viajando en el tiempo y devolverla al aquí y ahora.

- Bajar el ritmo. No podemos hacer esto si vamos todo el día corriendo de un lado a otro. ¿No sabes como hacerlo? Aquí encontrarás algunas ideas.

- Disfrutar de las pequeñas cosas porque de esas podemos encontrar muchas en el día a día. Y eso lo convierte en una buena práctica.

- Ser agradecidos, porque eso nos lleva de vuelta al presente, a lo que hay aquí y ahora.

- No dejarte llevar por pequeñas contrariedades sin importancia. Aquí tienes cómo hacerlo.

Estas actitudes son la base desde la que luego podrás construir aquello que desees. Porque lo esencial es sentirse bien en el interior y con uno mismo. Y a partir de ahí se pueden construir relaciones personales, laborales, etc… Si te sientes mal contigo mismo acabas peleado de una u otra manera con el mundo.

Así que te animo a que pruebes este modo de tomarse la vida. Quizás no es el que está más de moda o el que te llevará al “éxito” o todas esas cosas que te prometen desde las portadas de tantos y tantos libros de autoayuda o Blogs de éxito fácil y para todos. Pero yo he decidido que me quiero sentir bien conmigo misma, hacer las cosas que a mi me llenan y me hacen sentir bien y prescindir bastante de todo aquello que me han contado pero que realmente no va conmigo.

Y si esto te ha sabido a poco aquí tienes 15 ideas para ser más feliz en este año.

¡Feliz 2015!

Mertxe Pasamontes

9 Ideas para pasar una Navidad low cost.

17 diciembre, 2014 - 10:45 - Autor:

Navidad low cost

Aunque volver a hablar de la crisis puede sonar ya pesado, lo cierto es que la situación que tenemos desde que empezaron los problemas económicos en el 2008 no es la más halagüeña en el plano material. Todavía hay muchas personas sin trabajo y muchas otras con contratos precarios. Y bastantes también con sueldos bajos. Ante este panorama se impone la Navidad low cost.

Muchas personas critican que la Navidad es una fiesta consumista, de derroche, de gastar en cosas que no necesitamos. Yo estoy bastante de acuerdo en esta afirmación pero también creo que no es obligatorio que sea así. En nuestra mano está celebrar una Navidad low cost, sin excesos económicos. Y ser low cost no quiere decir ser infeliz ni aburrido. Se puede ser muy feliz gastando menos. Es posible que más feliz que gastando más. Sólo hay que saber cómo hacer ese downshifting. Y podemos también aprovechar el parón y el clima de “buenismo” que se crea para fomentar otros valores distintos del consumismo: la solidaridad, el amor, la honestidad…

Veamos pues algunas de esas ideas de nuestra Navidad low cost:

- Pedir cosas que necesitas. Cuando digo low cost no quiero decir que no puedas gastar en nada, sino no gastar en cosas que no necesitas o que se quedarán en un cajón. Pero puedes aprovechar para pedir o comprarte alguna cosas que realmente quieres o necesitas y que tal vez por cuestión de precio no habías encontrado el momento de comprar.

- Moderación en comida y bebida. No hace falta ponerse como el Quico porque sea Navidad. Porque además de antieconómico no es saludable. Puedes pasarlo igualmente bien comiendo y bebiendo menos. Y no comprando los típicos alimentos que suben por Navidad. Planifica tus compras y opta por alimentos más sencillos, bien cocinados.

- Moderación en las compras. Del mismo modo que puedes pedir lo que necesitas, puedes procurar no comprar cosas inútiles. Trata de descubrir que necesita o que le hace ilusión a esa persona a la que quieres regalarle algo.

- Vuélvete artesano. Es posible que tengas habilidad cocinando, o haciendo bufandas, o encuadernado libros. Aprovecha esa habilidad para hacer tu mismo los regalos. Algo hecho con nuestra propias manos adquiere un valor de cariño añadido.

- Decora con austeridad. La decoración navideña tiende al exceso y a decir verdad, a ser un poco kitsch. Recicla adornos de otros años, haz algo con tus propias manos y compra sólo algún pequeño detalle. Aquí puedes encontrar un ejemplo para hacer con niños.

- Recicla y combina la ropa. No es necesario que te gastes mucho dinero para estar guapo/a en estas fiestas. Puedes darle otro aire a prendas que ya tengas, combinarlas de otro modo o comprar un epqueño detalle que las cambie. La mayoría tenemos más ropa de la que necesitamos, de eso estoy segura.

- No te sientas obligado. Todas las ideas anteriores parten de la base de que quieres regalar, hacer comidas especiales o decorar la casa, pero si no te gusta o no te interesa hacerlo, no lo hagas. Hacerlo por obligación es poner los cimientos para odiar las fiestas.

- Sé solidario. La actitud low cost tiene que ver con el consumismo, pero no tiene porque tener que ver con la solidaridad. Sé solidario con los que lo necesitan en la medida de tus posibilidades. Eso no es un gasto superfluo, es una cuestión de justicia social. Y además una actitud que contribuye a la felicidad propia y ajena.

- Pon atención en lo positivo. Poner la atención en lo positivo te ayuda a sentirte mejor. Y las personas que se sienten mejor, gastan menos. Muchos de nuestros gastos son debidos a malestares interiores.

- Disfruta el tiempo libre. Hay muchos modos de pasar los días de asueto sin gastar demasiado incluso si tienes niños como decorar la casa o preparar galletas. Puedes salir a ver la decoración navideña o irte a dar un paseo por el campo o la playa en un día soleado.

Se trata sólo de que contactemos con lo que de verdad necesitamos y empecemos a valorar más aquellas cosas que no se compran con dinero. Quizás es el momento de SER más  y TENER menos. Y aprender a estar más en el presente, a tener una actitud mindful ante la vida. Porque la felicidad no está en tener más cosas. Por eso te deseo para estos días que seas capaz de deslizarte en ese estado de plenitud en el presente que te da el mindfulness el mayor número de veces posible. Pues cada vez que lo haces, renaces un poco y vuelves a vivir de nuevo. Y si no sabes cómo hacerlo, contacta conmigo. Puedo enseñarte! 

¡fFELIZ NAVIDAD! 

Mertxe Pasamontes

Emprender con pasión y sentido común

10 diciembre, 2014 - 10:45 - Autor:

Seguir tu pasion
En los últimos años una de las frases que más se han repetido es que hay que emprender con pasión. Y también que has de seguir tu pasión para realizarte, triunfar y ser feliz. Pues cuando sigues tu pasión es como si la vida fuese una fiesta continua. Todo esto está muy bien pero tal vez tendríamos que poner también un poco de sentido común en ello para no acabar haciendo de nuestra pasión nuestra infelicidad.

En otros post he hablado del elemento, ese lugar en donde confluye lo que te gusta hacer con lo que se te da bien. Es una idea de Sir Kenn Robinson que me fascina tremendamente, pues te lleva a hacer algo en la vida con lo que seguro vas a disfrutar. Cuando algo nos gusta, gozamos haciéndolo. Y si además se nos da bien, ese goce se incrementa pues conseguimos entrar en estados de flujo con mayor facilidad. Los estados de flujo se caracterizan por un estado de ánimo alegre, en que la persona se siente tan bien haciendo lo que está realizando que toda su atención se concentra en esa actividad. Hay un cierto olvido de uno mismo (en el sentido de silenciar el Yo crítico), toda la atención está volcada en la actividad y el disfrute de la misma. Es por tanto un estado muy deseable.

El hecho de que algo se nos de bien facilita el aprendizaje y el progreso en el campo en cuestión. Porque uno de los problemas con los que a veces nos enfrentamos es que nos gusten actividades para las que no estamos muy bien dotados, sea física o psíquicamente. Sé que a nadie le gusta oír eso y queremos creer que si queremos, podremos. Pero la realidad es que hay cosas para las que no tenemos (ni tendremos) facilidad. No es que no las podamos hacer, es que siempre requerirán de un esfuerzo extra para alcanzar un resultado promedio (por no decir mediocre). Es más realista plantearnos que esa actividad será mejor tenerla como afición que como profesión.

Llegado a este punto podéis estar pensando que cuál es el problema entonces con respecto a emprender con pasión. Si hemos encontrado algo que se nos da bien y que además nos gusta, ¿no tendríamos que lanzarnos a por ello? Te responderé brevemente: sí y no. Y trataré de explicar el porqué en dos puntos clave.

El primero de índole práctica es saber con que base cuentas para emprender y qué conoces del mercado al que quieres acceder. Es obvio que si tienes una afición muy peculiar, puedes hacerte un nicho en Internet. Lo que no está tan claro es que ese nicho de la “larga cola” (como se le conoce en el argot del marketing, es decir, un nicho pequeño sobre algo muy concreto) te de para vivir. Puede que el número de personas (o su capacidad económica o sus ganas de gastar en eso) a las que les interese tu producto o servicio no sean suficientes para que puedas vivir de ello. Si tu pasión es algo más popular, puede que te enfrentes a una competencia feroz e incluso consolidada. No estoy diciendo que sean obstáculos insalvables, sólo que has de tenerlo en cuenta. Y si tu pulmón financiero no te permite vivir un tiempo largo sin ingresos, puedes pillarte los dedos. Entonces tendrás que emprender a media jornada, mientras lo compatibilizas con algo que te dé ingresos para vivir.

El segundo condicionante es más psicológico. Y quizás te sorprenda lo que te voy a decir. ¿Hacer de tu pasión tu trabajo no va a acabar con ella? Trabajar suele ocupar muchas horas al día, de promedio unas ocho horas. Y si además es un proyecto personal por cuenta propia, esas horas tienden a dilatarse. Por mucho que te guste hacer algo, si tienes que hacerlo todo el día es posible que te hartes, te aburras o que pierda parte de su encanto. Porque además lo más probable es que tengas que hacer casi todo lo que comporta hacer de ello un negocio, con lo que no sólo vas a dedicarte a la parte “bonita”. Te va a tocar el pleno al quince.

Te pongo un ejemplo real. Al hijo de una amiga le encanta cocinar y además se le da muy bien. Tiene 16 años y le gusta desde niño, mira programas de cocina en TV e Internet, compra libros de recetas siempre que puede. Todo haría pensar que va a querer dedicarse a ser cocinero. Pero él quiere ser abogado. Quiere una profesión con la que ganarse la vida y luego seguir teniendo la cocina como afición. Es posible que con la edad cambie de opinión pero de momento su razonamiento es impecable: no quiero trabajar en una cocina todo el día porque aborrecería cocinar por obligación. Tendría que estar muchas horas y hacer platos que no me interesa hacer. No todo el mundo es Chicote o Adrià y no quiero aborrecer cocinar.

Por eso digo que hay que emprender con pasión y sentido común. Pasión para hacer algo que te guste y se ta da bien y sentido común para valorar bien todos los condicionantes. Para ser capaz de valorar tu situación económica y del mercado al que quieres acceder. Y para también saber cómo eres y cuanta capacidad tienes de abarcar todo lo que ese negocio te obligara a abarcar. Para lo primero puedes consultar con un asesor de negocio. Para lo segundo necesitas conocerte y ser capaz de proyectar en el futuro cómo te vas a sentir y eso es mi especialidad.

Anímate a perseguir tus sueños pero mantén un pie en el suelo. ¿Tienes alguna pasión? ¿Te gustaría trabajar de eso?

 

Mertxe Pasamontes

Mindfulness: ¿es para mi?

3 diciembre, 2014 - 10:45 - Autor:

Mindfulness

El mindfulness es una de esas disciplinas que ha venido para quedarse. La definición más sencilla que podemos hacer de mindfulness es decir que es meditación. Su traducción al español suele hacerse por atención plena. Pero debido a la evolución y a la actualidad del término sería quedarnos algo cortos. Por eso trataré de explicar qué es el mindfulness y si es una disciplina que se adapte a ti. Aunque ya te avanzo que mi respuesta será que sí.

El interés creciente por el mindfulness no es sólo una moda sino que viene de un conjunto de factores. Explicados en, ( Mindfulness y neurobiología, de Vicente Simón)

-  La divulgación en occidente de las filosofías y prácticas orientales de meditación que comenzó en la segunda mitad del siglo XX  con numerosos jóvenes que fueron a Asia en busca de sí mismos y divulgaron esas prácticas a su vuelta.

- La consolidación del mindfulness dentro de las terapias cognitivas al ver su enorme eficacia terapéutica.

- Los avances en  neurociencia cognitiva que han permitido medir y objetivar los beneficios de la meditación.

Pero para entender mejor de lo que estamos hablando vayamos a la definición de qué es mindfulness que encontramos en el artículo de Vicente Simón, Mindfulness y psicología, presente y futuro publicado en la revista del Colegio de psicólogos de Valencia:

Según Jon Kabat-Zinn (1994): prestar atención de una manera especial: intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar. Y según el propio Simón: la capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento.

En el mindfulness se desarrolla el Yo observador, esa parte de la mente que puede ser consciente de lo que estamos pensando y sintiendo, sin identificarse con ello. Es esa parte que nos dice: ah, bien, esto es un pensamiento. O esto es un sentimiento. Es el también llamado metapensamiento. Es una parte de la mente que no puede ser observada y que si la trabajamos, siempre está ahí, presente e inamovible. En palabras de Simón:

Una de las consecuencias de mantenerse en atención plena es que se va tomando conciencia de la propia conciencia. Es decir, que además de ser consciente de los contenidos de la conciencia, poco a poco, con la práctica, vamos haciéndonos plenamente conscientes de que la conciencia y sus contenidos son dos cosas diferentes. Habitualmente, la mayoría de seres humanos vivimos identificados con los contenidos de la conciencia. Con la práctica continuada de la atención plena, vamos dándonos cuenta de que lo que permanece no son los contenidos, que cambian constantemente, sino la propia conciencia, que siempre se encuentra en la base de la experiencia.

Para practicar mindfulness o meditación vas a tener que sentarte en silencio y tratar de que tu pensamiento no divague demasiado. Existen diversas técnicas tanto de concentración en un punto como las llamadas de campo abierto, de observación de los elementos de la mente sin aferrarse. La práctica habitual se realiza sentándose en una silla o en el suelo (según tu condición física y nivel de práctica), con los ojos cerrados o semiabiertos (según la técnica) y siguiendo una serie de pasos para ir sosegando poco a poco la mente. La respiración es el foco de atención más frecuente, porque siempre está ahí y además su cadencia facilita la práctica. Pueden usarse grabaciones como guía y para practicar diferentes aspectos más allá de la focalizacion, como por ejemplo las prácticas de la compasión.

No hay apenas contraindicaciones para meditar. Casi cualquier persona puede hacerlo. Entre los beneficios del mindfulness se encuentra un aumento de la capacidad de concentrarse y focalizarse, mayor claridad metal, ser más ecuánimes con nosotros mismos y los demás y mayor serenidad. Con la práctica nos vamos conociendo mejor a nosotros mismos y aumenta  nuestra capacidad de tomar mejores decisiones.¿Y a qué contribuye todo ello? A vivir más felices. Y además, más felices con lo que realmente somos.

Por eso si me preguntas si el mindfulness es para ti, solo puedo responderte que si quieres conocerte mejor, estar más sereno y vivir más feliz, mi respuesta es sí. Sólo me queda aconsejarte que te busques un buen guía que te ayude a encontrar cuál es el mejor método y ritmo para ti para iniciarte en la práctica. Y que sepas que también es una ayuda complementaria en la terapia que puede facilitarte avanzar más rápido y mejor.

¿Te gustaría practicar mindfulness?

Mertxe Pasamontes

Como superar miedos y fobias

26 noviembre, 2014 - 10:45 - Autor:

Vertigo

Muchas veces confundimos miedos y fobias a pesar de ser cosas diferentes, aunque relacionadas. Para establecer la distinción entre miedos y fobias vamos a empezar por definirlas:

El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que incluye al ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad. Existe miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro (fuente Wikipedia).

Una fobia (palabra derivada de Fobos, en griego antiguo Φόϐος, «pánico», hijo de Ares y Afrodita en la mitología griega, la personificación del miedo) es un trastorno de salud emocional o psicológico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas como, por ejemplo, a los insectos (entomofobia) o a los lugares cerrados (claustrofobia). (fuente Wikipedia)

El miedo es una respuesta adaptativa de supervivencia y defensa. El miedo nos sirve para alertarnos de posibles situaciones de peligro para nuestra integridad física o psíquica. La encargada de poner en marcha la respuesta del miedo es la amígdala cerebral. Al ser esta una estructura subcortical, la respuesta de miedo es inmediata y se activa sin necesidad de contar con los centros racionales del córtex. La amígdala quiere la reacción rápida frente al peligro y envía a la sangre hormonas (vasopresina, cortisol y adrenalina) para que luchemos, huyamos o nos paralicemos. Esos son los mecanismo básicos de defensa del reino animal. Si el peligro es real e inmediato, esta será la respuesta más adecuada. El problema deviene cuando nos enfrentamos a un peligro “mental”, es decir, cuando la amenaza no es real o no puede ser resuelta con los mecanismo básicos de supervivencia. Por ejemplo, si tienes miedo de que te despidan, es posible que no puedas ni luchar, ni huir ni paralizarte. Tendrás pues que convivir con una activación de la amígdala que no puede ser descargada por los mecanismos habituales. Tendrás pues que desarrollar otras estrategias si no quieres acabar en un estado de ansiedad o estrés.

La fobia no es una respuesta adaptativa como el miedo, sino una respuesta “exagerada”.  Se experimenta un miedo o rechazo extremo ante algo que aunque potencialmente pudiera ser daniño, no requiere de una respuesta tan intensa. Las fobias suelen aprenderse a consecuencia de una experiencia traumática, de la repetición de experiencias desagradables o por aprendizaje vicario (ver que otra persona la tiene, normalmente los progenitores). Suelen ser más frecuentes en personas ansiosas, pero es bastante habitual en la población general encontrar personas con algún tipo de fobia o “casi fobia” (temor desmedido ante algo pero que puede ser mínimamente controlado).

Para superar miedo y fobias vas a necesitar algún tipo de intervención terapéutica. Es frecuente que las personas que padecen una fobia no se la traten a pesar de que se obtienen excelentes resultados con el tratamiento, tanto el cognitivo-conductual como con Técnicas de PNL. Hay fobias que se pueden resolver en una o dos sesiones (como la fobia a volar)  y otras en un tratamiento corto (de unas seis sesiones). Creo que por uno mismo es más complicado hacerlo y el problema de no tratarlo es que las fobias tienden a hacerse más intensas y extenderse a otros objetos fóbicos.

Para superar los miedos existen diversas estrategias. Algunas de estas estrategias, de tipo autoayuda, pueden aplicarse por uno mismo, pero siempre será más efectivo con la ayuda de un profesional. La intervención de otro te da un punto de vista externo y objetivo que es una de las cosas que cuando tienes miedo a algo no estás pudiendo hacer, no estás logrando ver la situación con objetividad. Y te ayuda a ver la situación con otra perspectiva, aceptando que sentir miedo es natural, pero que podemos cambiar nuestra reacción posterior. La práctica del mindfulness también puede ayudarte a crear esa distancia entre tu y el miedo que te permite no reaccionar a él. Lo importante es que lo trates y no dejes que ese sentimiento vaya apoderándose de cada vez más áreas de tu vida y se vuelva incapacitante.

No tenemos porqué convivir con miedos y fobias. Nos limita. Es mucho más económico tratarlo que vivir con la incapacitación que eso nos supone. Y liberarse de miedos y fobias nos permite sentirnos más plenos y felices. Y además no te olvides que superar los miedos cambia el cerebro. 

¿Tienes alguna fobia? ¿y algún miedo desproporcionado? 

Mertxe Pasamontes

Problemas en las relaciones sociales y el doble check azul

17 noviembre, 2014 - 10:44 - Autor:

Relaciones sociales

A pesar de que los humanos somos seres  sociales no podemos evitar por ello tener problemas en la relaciones sociales.  A lo largo de nuestra vida nos relacionamos con múltiples personas en diferentes contextos. Con unas sentimos más afinidad y deseamos llevar la relación a un estadio superior al de simple conocidos y con otras no. Aunque en general eso suele ser recíproco (pasada la adolescencia) a veces no sucede así. Y la novedad del doble check azul de whatsapp y la reacción de enfado que ha provocado en muchos, nos ha venido a demostrar cuantas veces la relación no está tan equilibrada como parece.

Es obvio que una parte del problema del doble check vendría por relaciones de pareja o de flirteo. Eso sería tema de otro post y nos centraremos hoy en los problemas en las relaciones sociales de amistad. Porque la amistad o a lo que ponemos el nombre de amistad, es algo con muchos grados y matices. Y que exige una gestión de las expectativas propias y ajenas que no siempre somos capaces de realizar. Y las Redes Sociales han añadido una capa más de dificultad a este tema. Aparte de ser una cuestión de carácter, ya que hay personas más sociales y más proclives a tener amigos y pasar tiempo con ellos y otras que lo son menos.

Tratemos de establecer un cierto baremo, más orientativo que otra cosa:

- Conocidos. Serían personas con las que coincidimos en algunos contextos o en Redes Sociales, pero con las que la relación es de cortesía y cordialidad, pero sin profundizar más en ella. No son personas con las que compartas confidencias y no las invitarías a tu casa. Es posible que ni siquiera fueras a tomar un café con ellas.

- Amigos “de contexto”. Son personas con las que hay una mayor afinidad que con los conocidos, pero eso está muy relacionado con el contexto en que os encontráis. Podrían ser compañeros de trabajo, del gimnasio o de un hobbie en común. Puedes realizar actividades con ellos, pero en general no hay una intimidad, no hablas de temas personales sensibles con ellos. Puede pasar que si cambias de contexto se pierda la relación o por el contrario que con algunos de ellos la relación evolucione a una amistad más íntima. Algunas personas que conoces en Redes  Sociales entrarían en esta categoría y también podrían evolucionar hacia mayor intimidad.

- Amigos íntimos. Son las personas con las que cuentas y que pueden contar contigo.  Con quien compartes tus penas, alegrías, deseos y sueños. Con quien sabes que no tienes que fingir pues te acepan tal como eres. Con quien te gusta pasar el tiempo, invitas a tu casa y vas a la suya. Son las primeras personas en las que piensas si te surge un problema o quieres celebrar algo. Usas las Redes Sociales para poder estar todavía más en contacto con ellos.

Como he dicho al principio, esto no pretende ser una clasificación exhaustiva, sino sólo una aproximación para poder tratar el tema. Seguro que se podrían incluir otros niveles, especialmente entre los de contexto y los íntimos. Y habrá situaciones en que una relación se sitúa en varios estadios a la vez o está pasando de uno a otro. Los problemas en las relaciones vienen cuando no nos sentimos en el nivel que otra persona nos ha puesto o pedimos del otro algo que no sería “propio” de ese nivel.

Y el doble check de whataspp es también un problema de gestión de expectativas. Y en general sucede en ese nivel indefinido entre los amigos de contexto y los amigos íntimos. De alguien que es íntimo, espero que me responda y en general va a ser así. También espero que entienda que si tardo en responder, es porque estoy ocupada y no puedo hacerlo. No suele haber problemas ahí. El problema es si yo considero íntimo a alguien que no piensa lo mismo de mi. O le veo como un amigo cuando el otro me ve como un conocido. O la otra persona no tiene las mismas ideas de lo que debe o no hacer con respecto a la relación que yo. Puede ser que para mi, ver a un amigo de contexto sólo en el “contexto” sea adecuado y para la otra persona no. Si me envía un mensaje queriendo quedar fuera de ese “contexto” me pone en un apuro. Porque es posible que no me apetezca, pero igual tampoco quiero hacerle un feo. Y de repente, no respondes a ese mensaje en horas. O alguien te pregunta algo sobre lo que no quieres hablar con esa persona. O un conocido se piensa que por conocerte en Redes sociales, por ejemplo, ya puede abordarte cuando quiera y tú debes responderle.

Podríamos poner muchos ejemplos de ese desfase entre las expectativas de unos y otros. Podríamos pensar que una opción es ser sincero y lo es muchas veces. Pero otras es entrar en un conflicto pues sabes que la otra persona se sentirá herida y optas por no responder. Lo cuál acaba siendo un problema de nuevo.

Al final estamos ante un problema de comunicación y de expectativas. No nos comunicamos con claridad ni expresamos nuestros deseos ni intenciones. Nos da miedo el precio de la sinceridad. Tampoco ponemos en común nuestras expectativas, lo que ayudaría a saber qué podemos esperar el uno del otro. Y no queremos ver lo que el comportamiento del otro nos está diciendo. Muchas veces no debería ser necesario explicar algo, pero la ubicuidad que suponen las Redes Sociales y los móviles obliga a hacerlo. Debería bastar con observar cómo se comporta  alguien. Si yo envío whatsapp a alguien y no me responde el 80% de las veces, tal vez debería o bien preguntarle el motivo o dejar de enviárselos. Insistir sólo sirve para aumentar mi frustración y posiblemente para importunar al otro.

Aprendamos a comunicarnos mejor, observar más y gestionar nuestras expectativas respecto a los demás. Tomemos lo bueno que alguien puede ofrecernos y no presionemos para que nos de lo que no puedo o no quiere dar. Y alimentemos con ganas las relaciones que sí que fluyen en ambas direcciones. Así no tendremos que estar pendientes de cosas como el doble check azul.

¿Tienes diferentes grados de amistad? ¿Cómo te manejas en cada uno de ellos?

Mertxe Pasamontes

 

Mertxe Pasamontes, psicóloga

Licenciada en Psicología (Universidad de Barcelona) con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Licenciada en Humanidades (UOC).
Mertxe Pasamontes
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Con los años he completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que me capacita como Trainer – Master en PNL y Máster en PNL y Coaching (Institut Gestalt). He realizado también un máster en Hipnosis Eriksoniana y uno de Coaching Generativo con Robert Dilts y Stephen Gilligan. Máster en Análisis Transaccional (IAT) y un curso completo de Técnico en Recursos Humanos (COPC). Formada en el método Eagala de psicoterapia y coaching asistido por caballos. Así como 11.000 horas de psicoterapeuta y coach y como Formadora y Conferenciante motivacional.

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