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El vínculo de apego entre madre e hijo

4 mayo 2011 - 7:54 - Autor:

La fuerte inclinación de la madre a cuidar y proteger a su hijo tiene una explicación biológica. Con el embarazo, el cerebro de la mujer cambia, en su estructura y funciones, para responder a los pedidos básicos que recibe del feto. Esta unión, afectiva y emocional, se refuerza aún más con el parto y la lactancia. El conocido como vínculo de apego forma parte del proceso biológico natural de la maternidad: Una nueva vida se abre camino y su madre se prepara para recibirla.
En la mujer embarazada se producen cambios sustanciales en el cerebro. Las hormonas producidas en la gestación configuran el que se puede llamar “cerebro materno”. Un proceso que comienza con el embrión en el útero, intercambiando células y comunicándose con los tejidos de la madre, y que continúa a lo largo de todo el embarazo.
Estos cambios de cerebro y cuerpo reducen el estrés en la mujer al impedir la liberación de la hormona cortisol, a la vez que sintetizan y aumentar la síntesis de la oxitocina, la hormona de la confianza. En una situación de estrés, las neuronas cerebrales del hipotálamo generan el factor que induce a liberar cortisol a la sangre, pero en las embarazadas no es así. Entre el segundo y el cuarto mes, se produce entre 10 y 100 veces más de progesterona (hormona sexual femenina), que reduce la respuesta al estrés. El menor nivel de cortisol favorece un mejor desarrollo del feto.
A partir del quinto mes, cuando la madre ya siente los movimientos del feto, aumenta la secreción del neurotransmisor de oxitocina que estaba almacenado en el cerebro. Esta hormona tiene receptores en diversas áreas del cerebro y las desarrolla permitiendo una capacidad especial para conocer las necesidades del bebé -lo que le pasa- y la sabiduría natural para gestionar lo que demanda.

Madre e hijo unidos en cerebro y corazón

El análisis por neuroimagen de las emociones que la madre siente ante los estímulos de ver fotografías o vídeos del hijo o escuchar su risa y su llanto pone de manifiesto cómo es ese vínculo natural emocional y afectivo que se ha generado en ella por el embarazo.
Por otro lado, el parto y la lactancia por el contacto físico con el bebé suponen la liberación de oxitocina almacenada y un nuevo refuerzo del vínculo de apego. Esta vuelta a la normalidad neuroendocrina exige una adaptación que conlleva cierto riesgo de fluctuaciones anímicas y que en los casos más graves puede llegar a la depresión posparto.
Unión afectiva con los padres
El cerebro humano goza de una gran plasticidad: Todas nuestras experiencias, emociones, la actividad física, hábitos intelectuales… dejan huella en el cerebro. Reconocer en una fotografía a su hijo de pocos meses genera en la mujer un estado emocional placentero que no se lo produce la visión de imágenes de otros niños, incluso conocidos. Las técnicas de neuroimagen registran la activación del llamado cerebro social: se activan las áreas del sistema cognitivo-afectivo de recompensa y se silencian las implicadas en el juicio negativo.
Por este motivo, y aunque con matices, también se genera un vínculo afectivo natural en los padres biológicos y adoptivos, así como en las personas que tienen un contacto íntimo y diario con un niño.
A través de la neuroimagen se constata que la experiencia de la maternidad y la paternidad provoca cambios funcionales en el cerebro. Padre y madre responden con más intensidad al llanto que a la risa del hijo, mientras que sucede a la inversa en quienes no tienen la experiencia de la paternidad. La influencia de la paternidad en el cerebro facilita el cuidado al reconocer mejor las necesidades que el niño reclama llorando. Podemos decir que lo que se genera por la experiencia de la paternidad es igual en ambos -padre y madre-, y lo propio de la madre es lo que le aporta de forma natural el embarazo, el parto y la lactancia. Todo este desarrollo de los vínculos afectivo-emocionales constituye un entramado neurobiológico específicamente humano.

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2 Comentarios

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Estimada Natalia:

Me interesó mucho el artículo y me gustaría pedirle la autorización para reproducirlo en materna, comunidad argentina para mujeres madres.
Desde ya, se citaría la fuente.

A la espera de su respuesta,

Muchas gracias

Ma.Inés

Por haberlo vivido puedo asegurar que es totalmente cierto y persiste toda la vida.Se puede amar con amor maternal, ademas , a otras personas

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Sobre Natalia López Moratalla

Natalia López Moratalla (Granada, 1946) es docente, investigadora y divulgadora científica. Licenciada en Ciencias Químicas y Doctora en Ciencias Biológicas es, desde 1981, Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Cuenta con cuarenta años de carrera docente en Bioquímica y participa en diversos Máster de Biociencias. Ver más

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