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Nuestro cerebro, cronómetro irregular del tiempo

30 agosto 2012 - 10:28 - Autor:

¿Qué sienten las personas ante el paso del tiempo? ¿Por qué nos parece a veces que una hora dura una eternidad, mientras que otras nos transcurre en un visto y no visto? Tras los estudios de varios sicólogos centrados en saber cómo experimentamos el tiempo, la revista Mente y Cerebro recoge en su artículo Las ilusiones temporales conclusiones fascinantes que iremos publicando en este blog, como que la percepción del tiempo depende de las condiciones fisiológicas, del estado psicológico y de las emociones. Y que cuanta menos atención le prestamos, más rápido transcurre…

Se ha demostrado que existen varias formas de tiempo según la escala que utilicemos, que puede ir de unas milésimas de segundo a varios años. Y cada forma implica diversos procesos cognitivos. Saber en qué mes o día se vive corresponde a nuestra capacidad para orientarnos en el calendario, y con ello, en el tiempo.

A una escala más reducida (24 horas) existe otra forma de tiempo: el biológico. Este depende de los cambios fisiológicos periódicos (ciclos hormonales, entre otros) y se expresa a través de diversos ritmos biológicos, el más conocido de ellos es el ciclo de vigilia y sueño. Ahora bien, estos relojes biológicos son distintos del llamado reloj interno, que agrupa los mecanismos implicados en la evaluación de cuánto dura un solo acontecimiento o el intervalo entre dos acaecimientos.

En la vida diaria procesamos de manera más o menos consciente y permanente la duración de intervalos: desde duraciones cortas (de algunas milésimas de segundo) hasta más largas (superiores a uno o dos segundos). La estimación de duraciones cortas interviene en numerosas actividades. Entre ellas, la coordinación motriz, el reconocimiento de los sonidos del habla, la percepción de la música o incluso la realización de movimientos rítmicos (permite que un bebé distinga músicas con ritmo diferente, o que un jugador de tenis se coloque en posición de devolver la pelota al adversario).

Asimismo, la evaluación de duraciones más largas resulta frecuente. Dicha capacidad nos permite estimar cuánto tiempo de más podemos permanecer en la cama después de que haya sonado el despertador sin necesidad de verificar la hora cada dos por tres; también nos “avisa” cuándo debemos comprobar si la tarta que tenemos en el horno se quema, o de cuánto tiempo disponemos para mirar el mapa desde que el semáforo se pone en rojo. Y a partir de esta escala de tiempo (tres o cuatro segundos), según el psicólogo Paul Fraisse, somos conscientes del tiempo que transcurre. Para ello, además de mantener en la memoria el tiempo que ha pasado, debe prestarse atención al que está pasando.

Somos capaces de calcular las duraciones de tiempo

A partir de diversas pruebas realizadas, los psicólogos han demostrado en animales y humanos dos propiedades fundamentales en relación a la estimación del tiempo presente.

Por un lado, la estimación temporal resulta, por término medio, correcta. Describen en el artículo que, al pedir a los probandos en varias pruebas que reproduzcan una duración de cinco segundos, la media de las reproducciones temporales es igual a la duración real, cualquiera que sea el valor de esta. En otras palabras, existe una relación lineal directa entre el tiempo subjetivo y el tiempo real.

La segunda propiedad se refiere a la variabilidad de las estimaciones temporales: Cuanto mayor es la duración que se pretende estimar, menos precisos resultan los juicios temporales. El ser humano es en general consciente de esta imperfección, por lo que recurre a menudo a la estrategia verbal de contar a un ritmo constante de uno por segundo.

Los investigadores han supuesto, en base a esta capacidad de percibir el tiempo que transcurre, que el cerebro humano está dotado de un sistema que funciona como un reloj interno, el cual consta de una base de tiempo que emite impulsos de forma regular: los tictacs de nuestro reloj interno.

Lo más sorprendente es que pese a que disponemos de un reloj maestro, el tiempo se dilata y se contrae según nuestro humor.

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1 Comentario

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Hola, muy interesante su articulo. pero que tan cierto es que la melatonina sirve para el control del reloj biologico y si relamente ayuda al insomnio? Gracias por su ayuda.
Por que yo lei informacion acerca de melatonina en varios sitios.
http://melatonina-insomnia.com/

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Sobre Natalia López Moratalla

Natalia López Moratalla (Granada, 1946) es docente, investigadora y divulgadora científica. Licenciada en Ciencias Químicas y Doctora en Ciencias Biológicas es, desde 1981, Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Cuenta con cuarenta años de carrera docente en Bioquímica y participa en diversos Máster de Biociencias. Ver más

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