21 respuestas

  1. Atzur
    15 noviembre 2012

    Su opinión parece una soberana mamarrachada que debería estar penada por ley, por atentar contra los derechos fundamentales de las personas.

  2. oroD
    15 noviembre 2012

    El hecho de querer tratar psicológicamente las posibles tendencias homosexuales para evitar su consolidación no tiene ningún sentido, y se sustenta en la creencia cultural heredada de que la homosexualidad no es natural, y por tanto, una enfermedad.

    Del mismo modo que no se trataría una enfermedad que no existiera en una persona (nadie toma antibióticos porque sí, en ausencia de infección), carece de sentido que un hombre que comienza a sentir interés por sus compañeros de género acuda a un psicólogo para que su tendencia no se consolide. Si la cultura que nos rodea y la educación tuvieran su base en la tolerancia, ése mismo hombre no tendría por qué sentirse incómodo con sus inclinaciones sexuales, y permitiría que la tendencia homosexual se asentara.

    Por todo ello, estoy totalmente de acuerdo en los razonamientos sobre la base biológica de la tendencia homosexual en hombres, pero no estoy para nada de acuerdo con las conclusiones finales.

    ES ESTIGMATIZABLE que un hombre, en los tiempos que corren, no acepte su sexualidad y acuda a un psicólogo/psiquiatra para que intente TRATARLE. Y es totalmente deleznable que un psicólogo se crea en posesión del derecho de intentar evitar el asentamiento de esta tendencia homosexual. Porque repito, y finalizo, no se trata de ninguna enfermedad.

    • Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
      16 noviembre 2012

      Muchas gracias por su comentario. Solo quería puntualizar que no me parece justo estigmatizarle si esa tendencia no le hace feliz, si esa situación por él y tambien por su entorno le produce trastornos y quiere ayuda.

  3. Virginia Conde
    16 noviembre 2012

    Estimada Natalia,

    como psicóloga, entiendo tu postura de “tratar si esa situación le produce trastornos y quiere ayuda”. El problema aquí es que los problemas a los que se enfrentan las personas que no se identifican como heterosexuales derivan en su mayor parte de la intolerancia social y de la estigmatización per se. Cuando un adolescente no heterosexual se siente atraído por personas que no son del género opuesto, se enfrenta a muchas tensiones: posible exclusión social, posible exclusión familiar, presión por parte del entorno, incomprensión, aislamiento, cambio de esquemas en cuanto al futuro (vida familiar, profesional, …) y un largo etcétera. El tratamiento, pues, debería estar enfocado a la aceptación personal, y a la consecuente satisfacción con uno mismo. Otro tipo de tratamiento importante es el tratamiento social: promover la tolerancia y la educación respecto a la multitud de orientaciones sexuales que existen más allá de la heterosexualidad. Una persona homosexual no va a buscar tratamiento porque “no quiera” ser homosexual, en todo caso, buscaría tratamiento si no consigue aceptarse debido a la presión de su entorno (bien sabemos que la presión del entorno se puede internalizar en sentimientos de culpa y de percepción de la propia persona como algo inadecuado).

    Desde luego, como psicóloga, dudaría mucho de sus prácticas profesionales si no es capaz de entender esta diferencia substancial y básica entre la infelicidad de “no querer” y la de “no aceptarse”.

    • Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
      19 noviembre 2012

      Gracias por su comentario.Entiendo perfectamente la diferencia porque conozco ambas situaciones y muy de cerca. En todo caso si una persona necesita ayuda para “llevarse bien consigo y sus circunstancias sociales y familiares ” no es justo maltratarle ni tampoco al profesional que preste la ayuda a lo que esa persona en concreto necesite. Con decir que la culpa es de los demás no se le mejora.
      Aclarar lo que es predisposición y lo que es cultural u opcional es un medio de exigir a la sociedad el respeto debido a las personas por serlo y con independencia de la orientación sexual concreta. Es lo que ofrezco y pido: tolerancia hacia las personas, todas.
      SAludos

  4. Mauricio Rosales Masias
    16 noviembre 2012

    La ideología empieza donde termina la verdad, hay una realidad científica que no podemos ignorar, creo que es un bien fundamental demostrar científicamente lo que que es real y no dejarnos llevar por ideologías que quieran fundamentar sus necesidades solos por motivos políticos y/o credos . La ciencia es el principio fundamental que nos hace comprender las realidades humanas de un punto de vista objetivo y desde ahí buscar los medios que dignifiquen la persona humana, encontrando puentes reales y concretos y no banderas de diferentes colores que flamean en cualquier dirección que traen los vientos actuales.Como seres humanos tenemos derechos, pero estos derechos deben ser responsables y coherentes con la génesis real del ser humano.

  5. Marco Rodríguez
    17 noviembre 2012

    No puedo no admitir que me he sentido tenuemente ofendido con este artículo, primordialmente por dos datos: el primero es que trata la homosexualidad de “disfunción”, de enfermedad; y el segundo que sólo justifica como tal la homosexualidad masculina, pasando totalmente de la femenina y no dando una explicación clara, ni totalmente válida. Por lo que veo incompleta su teoría.

    No obstante, me parece perfecto que se busque el porqué de la homosexualidad, eso junto a las diferentes pautas éticas y morales podrían llegar a hacer de la homofobia algo visto por todo el mundo como algo malo, e incluso horrendo. Y es que si me permite, yo no creo que los trastornos psicológicos que padece mucha gente homosexual se deba en sí a su orientación, sino a quienes lo apabullan, rechazan, tachan y niegan por tal característica. Por lo que ya no hablamos de que la homosexualidad sea la causa de sus trastornos, sino la razón.

    Apoyo a esos homosexuales, los maltratados por esta sociedad cerrada de mente, a que vayan al psicólogo, a uno neutral e incluso progresista socialmente, para curar todas esas cicatrices emocionales y psicológicas que la sociedad les ha provocado haciéndoles creer que ser homosexual es una de las peores cosas que le podrían pasar al ser humano.

    Pero no creo para nada correcto, ni moral ni lógico, que usted, una de los altos cargos de la bioquímica y biología molecular en España y Guatemala, pudiendo así dotarla del honorable título de erudita del panorama intelectual; diga que, debido a un supuesta diferencia del cromosoma respecto a los heterosexuales, los homosexuales padecen un tipo de disfunción, casi dando a entender que por lo tanto son defectuosos o que padecen algún tipo de enfermedad. Por lo que si estos (recalquemos que dañados por una sociedad hipócrita, cínica e incluso cruel) deciden creer que “deben curar” su homosexualidad, vayan sin temor que es lo que mejor hacen.
    En cuanto a lo de que la orientación homosexual “supone una disfunción en la organización del cerebral sexual, por la que el placer sexual se sitúa en ámbitos ajenos a la transmisión de la vida”, he de decir que se ha saltado unos cuantos años de la sociedad. Y es que hace mucho que el placer sexual se sitúa en “ámbitos ajenos” a la procreación, sino ¿qué sentido tienen los preservativos en nuestra sociedad? O cualquier otro tipo de anticonceptivos.
    Confesaré que soy homosexual, pero también diré que repudio el libertinaje sexual, e incluso que se celebre el “día del orgullo gay” tal y como se celebra, y que además sueño con poder tener algún día hijos, a los que impartirles valores basados en la aceptación, la tolerancia y la convivencia con el resto del mundo. Me da totalmente igual si de “mi sangre” o adoptados, sólo quiero poder llegar ser un buen padre y sentir el amor que se siente hacia los hijos. Dígame ahora si realmente padezco algún tipo de disfunción.

    Finalmente, sólo quiero añadir algo que espero que entienda y no vea como racista, sino como sarcasmo: si los homosexuales deben ir al psicólogo por un defecto genético, que lo hagan también los negros.

    Espero que esto le haga replantearse su artículo mínimamente, al menos en su redacción y consejo final.

    Saludos.

    • Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
      19 noviembre 2012

      Marco, siento mucho que se haya sentido ofendido aunque sólo sea tenuemente. Mi intención es muy otra: estudiar lo que se va conociendo del cerebro sexual, de la genética cerebral, de la relación genes-cultura, precisamente para ayudar al respeto a toda persona, sin fobias, ni discriminaciones. Por no faltar al rigor de la investigación existente he usado algunos terminos más técnicos aunque se trate de un blog, y no de un articulo especializado. Con mucha frecuencia, porque estudio el cerebro, me han pedido información acerca de lo que se sabe sin ideologizar.
      He hablado en este post sólo de la homosexualidad masculina porque difiere mucho de la femenina, de la que publicaré la otra semana.
      De ninguna forma afirmo que muchas personas homosexuales tengan que ir al médico por serlo. Conozco bien el ambiente homofóbico, que causa problemas graves. Lo que defiendo es la libertad de quien lo necesite sea cual sea la causa. Conozco la persecucion sufrida de quienes deciden hacerlo y de los especialistas que se atreven a tratar una depresión a las personas concretas que siendo homosexuales acuden a su consulta. Es una opción, como lo sería el supuesto caso que deseara cambiar, por ejemplo, para tener hijos de su sangre. Entiendo que le parezca muy importante educar a los niños en la tolerancia y lo comparto. Sin embargo creo que cuaquiera, muchos, yo al menos, prefiero que el padre que me educa y quiere sea mi padre biológico. Ser de su sangre. Es una opinión.

      Querria que entendiera bien lo que he dicho desde la genética. He hablado de “predisposición” no de una tara genética, o una anomalía o similar. Significa que con la vida, el ambiente en en el más amplio sentido de la palabra, la “disfunción”, que no es igual a enfermedad, cuaja o desaparece; y esto siempre en grados, tanto la predisposición como el resultado final.

      Por último, Marco, el asunto que me parece más delicado y en el que querría ser sumamente respetuosa como usted lo ha sido para mostrar su disconformidad conmigo, es la cuentión de la homosexualidad masculina en el cerebro. Lógicamente la unión corporal entre un hombre y una mujer puede fisica o farmacológicamente ser disociada de la posibilidad de un embarazo; se use lo que se use para evitar los posibles hijos, el cerebro procesa el placer sexual de una forma concreta que es la que permite los procesos corporales en él y en ella, que de suyo, permiten la fecundación. La unión entre dos hombres obviamente no engendra, eso no es necesario ni decirlo. Lo que los estudios de neuroimagen muestran es que ese estímulo sexual tiene una respuesta, un placer, que difiere del que se da en la unión heterosexual.
      Son datos; no tengo ningun beneficio ni gusto en informar a quien quiera pensar en ello. Creo que lo que nos pueda ayudar a cualquiera a comprendernos mejor a nosotros mismos y a los demás es un servicio. También para la educación de las generaciones siguientes. No ayuda nada encontrarse por un lado con las fobias y por otro con el orgullo gay. Pensará que soy ingenua, pero creo en el poder de lo razonable.

      Mis disculpas si le ofende. Puede estar seguro de que no es mi intención ni de lejos. Saludos cordiales, Natalia L.M

  6. José Luis
    17 noviembre 2012

    Mi más plausible reconocimiento al artículo, doña Natalia y doña Mercedes.

    El texto va a formar parte de mi arsenal informativo.

    Y así es, comentarista “oroD” (2ª opinión): hace bien poco escuchaba la apelación a un trastorno de boca de un adulto, supuestamente bien formado… Eso sí, católico acérrimo. Otro “problemita” de nuestra existencia terrenal, las intolerancias de cualquier tipo. ¿Sabéis cómo me puso el sistema endocrino al hablar con él?

    … je, je… En fin, gracias de nuevo. [´’jodó’ con algunas opiniones de anti-constitucionalidad, …]

  7. Manu
    18 noviembre 2012

    Gracias por el artículo. Gracias por el esfuerzo en difundir los conocimientos científicos.
    Lástima que haya quien (como el tal Atzur) piense que lo mejor que se puede hacer por las personas que sienten atracción sexual por otras del mismo sexo pes mentirles, decirles que todo es normal y bueno.

  8. Avelina Gutierrez
    18 noviembre 2012

    Se agradecen estudios como este porque hay poca documentación al alcance de las personas de a pie.
    Discrepo de algunos comentarios que no ven interesante estas aportaciones, seguramente no se dan cuenta de la complejidad de situaciones en las que se puede encontrar una persona. Hay hombres abocados a vivir un estilo de vida, que en algunos momentos puede resultar estable y satisfactorio y en otros convertirse en un infierno. La homosexualidad es una condición no determinante de un comportamiento o de otro y las personas pueden necesitar más datos y quizá en algún momento orientación y ayuda.

    Hay quienes buscan datos para conocer mejor las opciones que se pueden barajar y elegir la que más les convence. Para eso están los buscadores de internet, por ejemplo. Uno tiene una duda y va a Google… puede ir a más sitios y Google no es la panacea de las soluciones pero hay un gran abanico de posibilidades.
    Me hace gracia que se censure la información de investigaciones científicas que buscan la objetividad, sin pretender imponer ideologias de cualquier color o de varios…
    Me huele a imposición de pensamiento único.

  9. Julián Zaldívar Pantoja
    18 noviembre 2012

    Ciertamente de la recombinación del factor genético con el epigénetico, se obtiene un variado conjunto de posibilidades que dan un fenotipo múltiple coincidente con la realidad palpable: del superamanerado al que pasa desapercibido hay varias gradaciones. También las hay en cuanto al grado de personalidad parcial o totalmente femenina.

    Permítame que en cambio discrepe en cuanto a los resultados que Vd. propone acerca de la importancia del aprendizaje social y los efectos que puede tener: en

  10. Julián Zaldívar Pantoja
    18 noviembre 2012

    Ciertamente de la recombinación del factor genético con el epigénetico, se obtiene un variado conjunto de posibilidades que dan un fenotipo múltiple coincidente con la realidad palpable: del superamanerado al que pasa desapercibido hay varias gradaciones. También las hay en cuanto al grado de personalidad parcial o totalmente femenina.

    Permítame que en cambio discrepe en cuanto a los resultados que Vd. propone acerca de la importancia del aprendizaje social y los efectos que puede tener: en las muestras que yo manejo, este aprendizaje conlleva muy frecuentemente la evitación o negación.

  11. Marco Rodríguez
    19 noviembre 2012

    Le seré sincero y diré que me ha aclarado algunas cosas, y otras me siguen quedando ciertamente ambiguas, además de algunas pocas que ideológicamente no consigo cuadrar, pero en todo caso, no las veo suficientes como para pararme a retratarlas otra vez y seguir acaparando el tablón de comentarios, y su tiempo.

    Sin embargo, diré algo que me ha surgido al releer su comentario. Entiendo perfectamente el carácter científico del artículo, y como ya le dije, me parece ideal que se busque una explicación a las orientaciones sexuales con tal de intentar hacer de la discriminación a causa de esta una cosa del pasado. Pero también me parece que la palabra “disfunción” puede llevar a confusiones, malentendidos y para personas no tan integradas el ámbito de la investigación; pero sí plenamente, o al menos algo, interesadas en él, como por ejemplo mi persona. Por lo que, y espero que entienda y disculpe lo dura que es mi mollera, creo que no es la mejor forma de determinar, describir o señalar al efecto de los cromosomas que estudia, ya que no se dirige sólo a personas entendidas, sino también a interesadas.

    No obstante, agradezco mucho su respuesta y que se haya planteado el extenderse aun más en la explicación del artículo con tal de minimizar mis dudas y cuestiones, dando paso a respuestas y nuevas ideas.

    Sólo mantengo que hay ciertos datos que al menos, en la redacción, no me parecieron del todo convenientes en el artículo. Y dicho desde un punto vista derivado de la opinión, no totalmente de la razón ni de la lógica. Más bien desde la sensibilidad de las personas que la leen.

    Seguiré sus estudios (ya que ya me informé de sus anteriores, muy interesantes por cierto) y artículos. Y no más que con la intención de informarme, no vaya a creer que soy un “buscapleitos”, aunque a veces mi temperamento me sorprenda.

    Repito, muchas gracias por su respuesta.

    Saludos.

  12. fernando conde
    5 enero 2013

    Gracias Doctora Lopez por los conocimientos que publica,lo que usted comparte con nosotros nos recuerda que no debemos adoptar una postura reduccionista ni biológica ni antropológica, sino mas bien una actitud integradora entre lo dado y lo adquirido, Tal como lo escribe la Dra. Brizendine “la lucha entre lo innato y lo adquirido ya no tiene significado lógico, debe dejarse atrás”.
    La integración armónica en una persona entre la identidad sexual y el rol sexual es lo que se pretende una formación que lleve como prioridad el enriquecimiento personal.
    Pienso que la persona con una orientación homosexual tiene todo el derecho a escuchar alternativas y no encasillarlo en ese rol, como que no fuera posible cambiar.
    Por ultimo como lo he hecho durante años al afirmar que lo biológico puede predisponer pero eso no significa nunca que determina nada, mas bien lo que nos determina es lo que hacemos con nuestra vida, es decir nuestra autobiografía.

  13. Beatriz
    16 enero 2013

    La DSM IV y la OMS hace años que retiraron los terminos trastorno o disfuncion para referirse a la homosexualidad, solo queda la depresion relacionada con la homosexualidad que se origina debido a la presion social que puede llegar a suponer, por ejemplo, su declaracion. Por otro lado para resultar creible debiera mencionar los estudios de neuroimagen que comenta, en que medios de divulgacion cientifica se han publicado y su indice de impacto, el tamaño de la muestra y su representatividad siguiendo edades, experiencia y orientacion srxual, genero o lugar de procedencia (ya que ha decidido considerar la influencia cultural y del medio). Exactamente donde dice que el nivel de ciertas hormonas o la sensibilidad de los receptores a las mismas influye en la orientacion sexual? que factores del medio donde se desarrollan los sujetos de estudio se han evaluado y con que infice de confianza? Que estudios demuestran que un tratamiento psicologico puede cambiar la orientacion y que pautas de dicho tratamiento se siguen. Las afirmaciones realizadas mas arriba no tienen ningun tipo de valor cientifico por falta de argumentos y pruebas que la soporten. Cualquier investigadora con un minimo de experiencia sabe que sin los datos que le solicito su discurso carece de valor y solo parece dirigido por ideologias propias. Cutre y bochornoso como poco

  14. Wiccan
    16 enero 2013

    Son muchas afirmaciones rotundas. ¿Dónde están los datos, los estudios que las avalan?

    Los estudios que he leido sobre el tema solo señalan indicios sobre una base biológica de la homosexual, o hipótesis sobre dónde podría estar.
    ¿Cuándo se averiguo que la homosexualidad masculina dependía de los receptores de testosterona? ¿Cuándo se probó que era una predisposición modificable?

    Aún suponiendo que fuese cierto, habría que ver qué clase de tratamiento puede corregir la homosexualidad. Muchas organizaciones psicológicas ponen en duda la efectividad de las terapias reparativas e incluso afirman que pueden ser perjudiciales. Un tratamiento de ese tipo debe ser llevado a cabo por profesionales (descartemos todas las terapias reparativas de naturaleza religiosa) y demostrar que realmente puede cambiar el objeto de deseo sexual y no se limita a influir en los pacientes para que repriman cualquier comportamiento homosexual mientras su orientacion sexual permanece inalterable.

  15. Enrique
    16 enero 2013

    El peligro de encumbrar la ciencia es querer fijar sus “avances” como dogma nuetro e incuestionable, lo que supone obviar los diversos intereses, comerciales, morales e ideológicos que ciencia y ciencitíficos cargan. Más en un asunto tan espinoso para algunos como las opciones sexuales de cada cual.
    En mi opinión, reconozco que poco científica y profundamente ideológica, la homosexualidad es una opción sexual, tan legítima y aceptable como cualquier otra que se elija libremente y cuya práctica no signifique obligar a otros a realizar actos no deseados.
    Mas alla de eso, calificar la homosexualidad, masculina o femenina, o femenina, que también existe de “disfunción” muestra a las claras un sesgo moral e ideológico bastante peligroso.

  16. Lucas Gracia
    16 enero 2013

    Me he quedado francamente estupefacto ante alguna de las expresiones que utiliza. Naturalmente como todo ser humano, usted tiene derecho a una opinión, igual que yo, y eso lo respeto. pero que cuele opiniones en un contexto de divulgación científica es una manipulación abusiva y maliciosa. Me refiero en particular a cuando dice “O dicho de otra forma, la homosexualidad supone una disfunción en la organización del cerebral sexual, por la que el placer sexual se sitúa en ámbitos ajenos a la transmisión de la vida.” Aparte de lo profundamente ofensiva que es la expresion “disfunción” para referirse a una característica espontánea en millones de seres humanos, en la línea tradicional de estigmatizar la orientación homosexual, me llama poderosamente la atención que siendo usted mujer, humana y presuntamente, sexual, vea el deseo sexual como un mecanismo cuyo fin único es el de perpetuar la vida. El ser humano medio, sano, independientemente de su orientación, siente deseo sexual de forma más o menos constante, hacia múltiples individuos, sin tener intención alguna de reproducirse, como, supongo, habrá comprobado usted misma. Este comportamiento es común en otros primates y otras especies. El deseo sexual tiene tanto componentes sociales como reproductivos. Reducirlo a la reproducción es una aspiración religiosa más o menos exitosa. Por favor, no mezcle sus ideologías con la ciencia.

    Respecto al comentario sobre la legitimidad de las terapias para “reordenar” la tendencia sexual innata de una persona (quepor supuesto usted atribuye decisivamente al entorno) son terribles y aberrantes en una persona que se presupone del lado del conocimiento y del ser humano, teniendo en cuenta que está comprobado que no son eficaces y causan un gran dolor y sufrimiento en las personas que se han sometido a ellas , empujadas por el odio a uno msino, las presiones sociales y de gente como usted. Hasta el punto que me pregunto si realmente el verdadero impulso de conocer el origen de la homosexualidad es por sed de conocimiento o por buscar una justificación a ciertas ideologías, algo incompatible con el respeto a la dignidad humana y que se ha producido ya en otros tristes episodios históricos.

    Aparte de esto, el artículo es muy interesante. Usted como persona, me ha resultado inquietante.

  17. Razonamiento
    17 enero 2013

    En primer lugar, no existe hasta la fecha, evidencia científica alguna que demuestre la relación entre genética y homosexualidad. Por tanto, no se puede afirmar, objetivamente, que la sexualidad homosexual sea consecuencia de conductas o ambientes “desordenados”, ni tampoco de la genetica.
    Por otro lado, cualquier homosexual es libre, si asi lo desea, de tratar de modificar su sexualidad, al igual que todo homofobo es libre de intentar curar su homofobia.
    ES un hecho cie tifico y comprobado, que las conductas homofobas suelen estar relacionadas con complejos sociales inducidos por los entornos familiares y religiosos, cuyo origen se encuentra en el medio a lo distinto y a la presion del grupo. Por lo general, el grado de homofobia es inversamente proporcional a lo claro que tenga el sujeto su propia sexualidad, según estudios de la asociacion federal de psiquiatría.
    Antes de opinar sobre la sexualidad ajena, es importante despojarse de cualquier tipo de prejuicio. En este caso, es plenamente reprobable la expresión de cualquier opinion que, basada en la supuesta profesionalidad de la ponente, no aporte evidencias científicas a sus afirmaciones.

    • Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
      21 enero 2013

      Muchas gracias por sus comentarios, aunque me resulta extraño el hecho de que aparezcan en simultáneo un buen número de mails diciendo lo mismo y despues de que el blog se haya cerrado en el periódico por recortes presupuestarios. De todas formas, ante el interés, he adjuntado al final de la entrada un link con el informe completo y toda la bibliografía científica usada que demuestran las afirmaciones hechas.

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