Final Copa del Rey 2013, Real Madrid 1 – 2 Atlético de Madrid: Simeone acorrala a Mourinho
¿Puede haber dos entrenadores más distintos?
Mientras Mourinho lamía sus heridas en rueda de prensa, como siempre tirando de libreta, y de “memoria histórica”, Simeone pedía trabajo para seguir acumulando títulos.
Mourinho deja un Real Madrid dividido, destrozado. Se marcha dando un portazo de soberbia, criticando a los árbitros, a los periodistas y haciendo un única autocrítica: “He fracasado esta temporada”, aunque a reglón seguido recordaba que “los éxitos son de todos y los fracasos del entrenador”.
Así es el técnico portugués. Confieso que para los periodistas se nos va un chollo, un proveedor de portadas, de líneas, de titulares, de editoriales y de post, pero como dice el dicho “tanta paz lleves como dejas”.
El todavía entrenador del Real Madrid ha logrado en tres años emborronar la imagen inmaculada de un club señor.
En la final de la Copa del Rey su táctica no ha funcionado: la autoexpulsión no ha logrado desviar la atención de su planteamiento de juego y de sus famosos “castigos”.
Y en la Rivera del Manzanares encontramos a un Diego Pablo Simeone que después del partido se ha acordado del fallecido Jesús Gil y Gil y del excapitán Paulo Futre, protagonista inesperado en Twitter.
El entrenador argentino dio la clave de por qué ya lleva tres títulos, como técnico, en el Atleti: “Sin grupo no hay equipo y nosotros lo tenemos”.
Puede que a Mou, a un entrenador con un curriculum envidiable, se le haya olvidado que para ganar, para pelear, para conquistar todos tienen que remar al mismo lado y no hacer la guerra cada uno por su cuenta. Igual le hace falta un poco de reflexión sana…





















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