El destino, a veces, es cruel. En junio, Colin Edwards estuvo a punto de perder la vida y hoy ha pasado por encima de la de su compañero Simoncelli.
Supongo que lo fácil un día de luto, como hoy, es escribir algo bonito sobre el fallecido. Yo no conocía a Marco Simoncelli. En junio estuve en el Circuito de Catalunya, y, como acababa de tener un altercado con Jorge Lorenzo, los periodistas le preguntamos a Toni Elías y a Pol Espargaró por el italiano y todos le justificaron diciendo que era muy competitivo, pero buena persona y sin mala intención. Frases de apoyo que la verdad me sorprendieron, así que pensé, que debía ser un buen tipo. Y me lo confirmó Alberto Gómez. Nuestro compañero de MARCA nos escribió un perfil de Simoncelli (que os dejo aquí).
Pero, como acabo de escribir, no voy a hablar del piloto. Sí quiero hacerlo de lo caprichoso que vuelve a ser el destino. Hace cuatro meses Colin Edwards se rompió la clavícula en el Gran Premio de Gran Bretaña. Fue un accidente brutal, pero a los 15 días ya quería competir. Tuve la ocasión de entrevistar a la persona que le operó. El doctor Mir es el médico de los pilotos. Nos concedió una entrevista justo poco después de recomponer al piloto estadounidense. En la charla con Mir comprobé la fortaleza de deportistas machacados por el asfalto. Xavier Mir nos dijo que “esto era un deporte para valientes” (si pincháis aquí podéis leer de nuevo sus declaraciones). Las 20 operaciones a las que se había sometido Dani Pedrosa, hasta la fecha, dejó con la boca abierta a más de un compañero. Hicimos una fotogalería con las manos de los motociclistas. Algunas, como las de Alex Crivillé, están destrozadas.
En cada Gran Premio se produce un pequeño milagro: el de salir ileso. Hoy, 23 de octubre, escribimos con dolor la muerte de un chaval de tan solo 24 años. Seguramente salió del hotel con la ilusión de subir al podio en el GP de Malasia, con él estaban su padre y su novia. Ninguno de ellos podía presagiar el terrible desenlace.
No quiero ni imaginar lo que sienten ahora mismo Colin Edwards y Valentino Rossi. Los dos han arrollado a Simoncelli. Han acabado con la vida de su compañero. El sino quiso que se cayera y se quedara dentro de la pista y, que en ese momento, llegaran Rossi y Edwards para pasar por encima a toda velocidad.
Y me hago muchas preguntas: ¿Y si Edwards no se hubiera recuperado de la rotura de la clavícula de hace 4 meses? ¿Y si la Federación Internacional hubiera sancionado esta temporada a Simoncelli por su conducción agresiva? Le llamaron atención por “molestar” a Lorenzo y a Pedrosa… Y es curioso porque allí estaba su amigo Rossi para defenderle… Un Rossi que también logró sobreponerse a una rotura abierta de tibia y peroné en junio…
Cosas del destino… Solo me queda pensar que a veces podemos ayudarle, pero no está de nuestra mano. Por eso, de corazón, aprovechad la vida y disfrutadla…
@lolahernan
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