Llevo varios días sin escribir y desde aquí pido disculpas, pero la actualidad me ha desbordado. Entre los clásicos, la central lechera de nuestro Carles Torras, las ruedas de prensa explosivas, las denuncias a la UEFA, los dardos envenenados… ¿Qué les voy a contar? Y confieso que, ahora que puedo sentarme delante del ordenador para dedicar unos minutos a mi “deportes de tacón”, tengo el síndrome del papel en blanco. Ya me advirtió mi compañero Jaime Hoyos: “Es complicado escribir todos los días”, frase que completo con “sobre todo, si todo el mundo habla de lo mismo y ya no tienes casi nada que aportar”.
Estoy saturada de opiniones, comentarios, análisis, sospechas, ironías… No me apetece ni hablar ni escribir más del Real Madrid – Barcelona, de hecho, quiero que llegue el martes simplemente para que se juegue un partido de fútbol. No me apetecen más minutos añadidos, quiero los 90 del Camp Nou. Y por eso, el viernes por la mañana, reconzco que he disfrutado comentando en twitter la boda de Guillermo y Catalina. Ha sido como una bocanada de aire fresco, como una pequeña pausa, un colchón mullido y confortable.

En mi “deportes de tacón” me subo al zapato para contar que me ha encantado la sencillez de Catalina, su sonrisa, su dulzura y que me he ha divertido ver Guillermo de rojo y comentar con respeto, pero chispa, que seguro que lo había hecho para homenajear a La Roja, a nuestra selección española y que si su abuela, la reina Isabel, había elegido el amarillo era para tener un detalle corporativo con lainformación.com, y que si se ponía al lado de su nieto iban a formar la bandera de España.
Sí. He cambiado las botas de fútbol, las camisetas blancas y azulgranas por los tocados que han lucido las invitadas, por las pamelas, que desde la toma aérea parecían setas. Y no he tenido que interpretar los gesto de Mourinho y Pep Guardiola porque he podido ironizar con la falta de pelo del novio, con los simpático que es su hermano Enrique y por su puesto, con las “jugadoras del banquillo”. La hermana de la novia, Pipa, que no Pipita, ha logrado hacer sombra a la titular con un vestido espectacular, aunque un poco escotado para una ceremonia religiosa. Y con Victoria Beckham, ella sí que llevaba taconazo pero estaba elegantísima, a pesar de lo complicado que es vestirse estando embarazada. También ha habido representación futbolera con David Beckham y musical con el gran Elton John…

Y estaba deseando ver a los nuestros, como si fuera un partido de la selección. ¿Ganaría Letizia al resto de rivales? Porque de vez en cuando hay que respirar y descansar para volver a mirar todo con otros ojos… Me quedan pocas horas porque dentro de un ratito vuelve la Liga… Vuelve el fútbol y lo estoy deseando…
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