Dicen que la mejores historias se escriben cuando todavía te conmueven, cuando todavía el corazón late a mil por hora, cuando los sentimientos, las emociones están candentes. Son las 22.45 horas del miércoles 4 de mayo y Raúl González Blanco ha dicho adiós a la Champions para siempre (salvo que el Schalke 04, su equipo actual, se vuelva a clasificar). Acabo de ver su imagen, con la camiseta del rival, aplaudiendo a los alemanes que se habían acercado a Manchester, con las lágrimas contenidas, con el rictus en la cara y confieso que me ha conmovido.
#SoydeRaúl lo pongo cada vez que juega el madrileño en twitter y no es una pose. Se despide el señor de Europa, 142 partidos, 71 goles y todo mi respeto. Por eso, desde aquí quiero ponerme de pie para aplaudir al ex delantero del Real Madrid, de la selección española, para rendir homenaje al niño que salió del humilde barrio de Villaverde, para tocar el cielo. El destino ha querido que su último partido, en la máxima competición europea, haya sido en Old Trafford, en el teatro de los sueños, él ha cumplido el suyo.
Raúl se ha ganado mi respeto a pulso. Mucha gente me pregunta ¿y Raúl qué tal? Y siempre contesto lo mismo: “Conmigo ejemplar”. Cuando le he pedido, con respeto, alguna entrevista me ha atendido o me ha contestado con educación que no era posible. Sé que Raúl no cae bien a muchos, que se ha enemistado con muchos de mis compañeros, que con algunos jugadores tampoco ha terminado demasiado bien, pero no se puede gustar a todo el mundo.
La vida fluye como un río y, a veces, tienes saltos de agua bonitos, maravillosos, y otras veces balsas… Todos cambiamos, algunos para mejor, como Raúl.
![raulparalola[1]](http://blogs.lainformacion.com/deportes-de-tacon/files/2011/05/raulparalola11.jpg)
Esta fue nuestra portada del miércoles 5 mayo, día en el que el Señor de la Champions dijo adiós.
Lo hace con la cabeza alta, con deportividad, con señorío, al margen del circo mediático que se ha convertido la competición las últimas semanas. Se marcha con 3 Copas de Europa con “su equipo”, con el Real Madrid, siendo el máximo goleador de la competición. Se va con un balón de plata, que debía ser de oro.
Gracias Raúl por demostar que el trabajo y el tesón tienen su fruto.
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