Cómo dar la vuelta al mundo

Siempre he tenido un espíritu viajero. Hace poco me preguntaban que cuál fue mi primer viaje. No sabía qué contestar ya que con mis padres viajé bastante por España desde niño; sin embargo, pensé en cuál fue el primer viaje solo. Digamos que “a la aventura”. Y caí: tenía 13 años y me fui un verano a estudiar inglés a Irlanda; a Dublín. A vivir con una familia desconocida en un idioma que apenas manejaba. Ha llovido mucho desde entonces. Y, siempre que he podido, no he parado de viajar.
Pero si hay una experiencia que me ha cambiado la vida (literalmente; no sé explicar cómo pero lo siento así) fue la vuelta al mundo que realicé el año pasado. Justo por estas fechas yo andaba concluyendo en Nueva York una aventura en solitario de dos meses por 15 ciudades diferentes del planeta. Un viaje que me llevó, a una media de cuatro días por ciudad, a descubrir lugares con los que había soñado, culturas que siempre había admirado y, sobre todo, personas que me llenaron.
Hasta no hace mucho, dar la vuelta al mundo era algo más que una utopía. No era fácil por logística y, sobre todo, por motivos económicos A día de hoy, sin embargo, es mucho más fácil. Y más que recomendable.
La razón fundamental de que a día de hoy realizar este viaje sea más factible es porque las aerolíneas lo han puesto fácil. Más concretamente, las alianzas aéreas. La idea de este post es ayudar a aquellos viajeros que se lo estén planteando o motivar a aquellos que se lo puedan permitir.
En la actualidad, existen tres alianzas aéreas internacionales. La mayoría de las aerolíneas pertenecen a unas o a otras. Vamos, que son agrupaciones de aerolíneas de distintos países. Son Oneworld, SkyTeam y StarAlliance. Las tres benefician al usuario porque entre ellas permiten compartir códigos aéreos y, por tanto, facilitan viajar por todo el mundo entre las aerolíneas de la misma alianza.
Y las tres ofrecen ahora mismo un billete de vuelta al mundo a un precio bastante similar y con condiciones muy parecidas.
Aunque hay un montón de opciones diferentes, en resumen, por un precio aproximado de 3.000 euros puedes comprar uno de estos billetes que te permiten recorrerte el planeta en una sola dirección. Tienes que tener en cuenta que, según el “paquete” y la alianza elegida, tienes diferentes restricciones que no te permiten libertad absoluta a la hora de planificar tu viaje pero que haciendo encaje de bolillos permiten resultados bastante óptimos. Las condiciones más importantes de los billetes de vuelta al mundo son más o menos las siguientes:
- A partir de 3.000 euros por persona
- 12 meses de plazo para concluir la vuelta al mundo
- Dirección única: este-oeste / oeste-este
- Límite por continentes (3, 4 o 5) o por millas: el precio varía según tu elección
- Límite de paradas por continente (generalmente 4 salvo en Norteamérica, donde son 6 con OneWorld, por ejemplo)
- Imposibilidad de pasar dos veces a una misma ciudad salvo ciudad de Inicio/Fin que, por cierto, ha de ser la misma
- A la hora de contar continentes, Norteamérica y Sudamérica cuentan generalmente como dos diferentes
- En algunos aeropuertos (recuerdo Bangkok y Santiago de Chile), hay que abonar las tasas
- Posibilidad de dejar los billetes abiertos e ir cerrándolos sobre la marcha
A efectos reales, en mi caso, este billete me permitió realizar la siguiente ruta: Madrid, Zúrich, Londres, Bangkok, Hong Kong, Singapur, Tokyo, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Buenos Aires, México DF, Los Ángeles, Las Vegas, San Francisco, Miami, Nueva York, Madrid.
Para realizar una ruta de este calibre, es bastante importante la preparación. Sobre todo si se trata de un viaje fugaz, como fue en mi caso. Para eso, todas las alianzas ofrecen la posibilidad de hacer una planificación online en la que puedes ir viendo si tu ruta es correcta, la disponibilidad de rutas, de horarios… Eso sí, las llamadas a la aerolínea no te las quita nadie porque la preparación al final termina siendo bastante compleja debido a la propia idiosincrasia del billete.
Los billetes se pueden gestionar directamente desde la propia aerolínea local. Por ejemplo, si te decantas a hacerlo con OneWorld, puedes hacerlo directamente con Iberia.
Así que, ya sabes. A viajar. Si tienes la suerte de poder darte un año sabático, no lo dudaría ni un segundo. Si tienes un par de meses, tampoco. Vale, es agotador, pero es como hacer un máster de vida.

