Regateando por el Nilo

Si algo pasa cuando uno viaja mucho es que su vida se llena de anécdotas. Y anda que no mola eso de tener batallitas que contar. Cuando uno, además, siempre lleva la cámara de vídeo al hombro (mentira, que la llevo en la mano o colgada del cuello), puede ocurrir que se termine grabando, garantizando que alguien termine creyéndote finalmente cuando la cuentas.
Eso sí, luego hay un montón de tipos de anécdotas diferentes. Las increíbles, las curiosas, las interesantes, las únicas y las que son comunes (que sabes que no las has vivido tú solo) pero que igualmente te llaman la atención y merecen ser contadas.
Esta que voy a compartir ahora pertenece a este último bloque.
Cualquier persona que haya hecho un viaje por Egipto y su consecuente crucero por el Nilo ha vivido con toda probabilidad esta situación. Pero a mi me pareció fascinante y, como quedó grabada, qué mejor forma que contarla mientras terminamos de preparar el episodio de minube.tv que estamos cocinando.
Bajando el Nilo hacia el sur (o subiendo, que por algo fluye de sur a norte), camino de Asuán, hay una esclusa en Esna. Todos los cruceros (cientos de ellos) que transitan el Nilo están obligados a parar y hacer cola para ir pasando de uno en uno, por lo que al final te tiras bastante tiempo ahí, quieto, esperando turno como en la pescadería. Bueno, más divertido sí que es.
Resulta que hay una especie de moda que consiste en que en los cruceros se celebra siempre la “fiesta de la chilaba”. Básicamente, consiste en que todo el mundo (recién casados y jubilados son mayoría) se viste con una chilaba y se acerca al bar del crucero donde hay algún tipo de “sarao”. Lógicamente, en el propio crucero te venden las prendas, al igual que en los puestos de la calle. Pero hay que esperar.
Porque uno de los mejores momentos de un viaje a Egipto es el momento del regateo en el crucero de El Nilo. Estando arriba, en la cubierta del crucero, es fácil darse cuenta de que se está llegando a Esna. Decenas de cruceros se van amontonando en una estampa de lo más curiosa. En ese momento, no puedes evitar mirar al lado de los cruceros. Como si fueran hormigas se observan cientos de pequeñas embarcaciones que no se sabe bien lo que están haciendo. Según te acercas, ellas se acercan a tu crucero también y la sorpresa te atrapa: están vendiendo chilabas, alfombras, pañueños… Y lo están haciendo en equilibrio desde una barca y hacia lo alto de un crucero enorme.
El resto, mejor que lo veas. El vídeo está sin editar porque lo verdaderamente interesante aquí es el audio en contraste con lo que está pasando. Allí estaba yo grabando mientras Juan Luis Polo sacaba fotos para Descubre Egipto. Y mientras una pareja de recién casados (unos cracks) aprovechaban para llevarse un recuerdo. Allá va.
1 Comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
menudo rollo …..
Comentario Publicado por: maira | 2 julio 2009 - 10:21