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Monté en mi Rocinante y encontré los molinos de viento

29 octubre 2010 - 9:43 - Autor:

Todo lo que comienza tiene un fin. Hoy cierro un capítulo para reiniciarlo en otro contexto.

A lo largo de la vida muchas veces es necesario hacer un alto, resumir una etapa, replantearse posiciones y meditar, para tomar nuevas fuerzas y seguir adelante. El tiempo es implacable, no nos queremos dar cuenta y pretendemos multiplicarlo, exprimirlo al máximo, pero él se resiste y hasta nos pasa la cuenta.

Han transcurrido algo más de tres meses desde que el primer grupo con siete prisioneros de conciencia fueron desterrados a España, directamente desde las prisiones cubanas. Recuerdo la incertidumbre que nos embargaba a todos. Sin tiempo para pensarlo mucho, nos trasladaron del Hospital Nacional de Reclusos en la prisión Combinado del Este, a la terminal 3 del aeropuerto internacional José Martí en la Ciudad de la Habana. Atrás quedaban truncados nuestro arraigo, las tradiciones, los proyectos, las amistades, familiares y la tierra que nos vio nacer, de los que el régimen nos privaba con odio y rencores.

Por delante, lo desconocido. En sólo 8 horas y media se hizo la luz de ésta la libertad, pero una libertad con sabor amargo. Nos condenaba al exilio y el exiliado es como “un árbol sin raíces”: tiene que comenzarlo todo nuevamente y después de más de 7 años de encierro, con enfermedades crónicas a nuestras espaldas, la carga se hace más pesada.

Pero no tengo derecho a quejarme. Se me ha impuesto un nuevo escenario con oportunidades y trataré con todas mis fuerzas de aprovecharlas, por mi patria, mi familia dividida, por mí. Aún es latente el primer impacto con el mundo real, en el centro de prensa del aeropuerto de Barajas en Madrid. Fue un choque brutal para el que nadie estaba preparado. Y era solo el comienzo, vendrían días mucho más agitados.

Si pasamos revista a todo este tiempo, nos percatamos que no hemos sumado el tiempo, nos hemos multiplicado nosotros. Es realmente impresionante, mucho más de lo que ninguno de nosotros podía imaginar.

Después de una semana sin un minuto de sosiego parto con toda mi familia hacia el este de la península ibérica, a Valencia, en la ribera mediterránea. Nos recibía, nos abría las puertas a los desterrados, que hoy ya suman 8 familias, que hemos sentido la acogida, independientemente de intereses y expectativas. Cullera, la ciudad balneario, sería el lugar de confluencias y reencuentro de muchos de nosotros después de tantos años tras las rejas, el momento de las anécdotas, los testimonios, los nuevos proyectos y el resurgir del espíritu emprendedor.

Pero no hemos llegado para descansar ni hacer turismo. Si Dios quiere y nuestras fuerzas no los permiten, ya tendremos tiempo para eso en una Cuba libre y democrática, para disfrutar de las bondades de nuestra isla en el Caribe, con su naturaleza exuberante y también sus lindas playas, que en días no muy lejanos recuperaremos para el disfrute con oportunidades para todos los cubanos y quienes nos visiten.

En solo días después de llegar estaba montado en mi Rocinante en busca de los molinos de viento, y los he encontrado. Las oportunidades han venido una tras otra, las tribunas, los contactos nos han permitido expresarnos con toda libertad. Con los argumentos presentados nos hemos ganado el apoyo y la solidaridad del mundo libre.

Hoy ya recogimos algunos frutos: el premio otorgado a nuestro héroe Guillermo Fariñas Hernández es el justo reconocimiento a la verdad, el apoyo tácito a nuestra lucha por buena parte de las democracias europeas también lo demuestra. Hemos sido muy claros en nuestros testimonios: “no hemos venido a destilar rencores, eso lo dejamos a la dictadura; todo lo contrario, a recabar apoyo y solidaridad para nuestra causa, la causa de muchos que hoy sufren en las prisiones y de la inmensa mayoría [cubana] que clama por una sociedad libre, plural, inclusiva, sobre todo democrática, donde todos tengamos las mismas obligaciones y derechos”.

El tiempo sigue su inexorable curso y también nos empieza a pasar cuenta. Y el ritmo está muy por encima de las posibilidades físicas de muchos de nosotros. Llegó el momento, después de brindar nuestro testimonio, de tomarnos un tiempo o al menos cumplir con los compromisos, pero desde la perspectiva que para lograrlos es necesario retomar las asignaturas pendientes, recuperar un poco más mi estado de salud, reinsertarme de lleno en la sociedad, reunificar a toda mi familia… y sin derecho al descanso o el agotamiento seguir luchando por la causa que defendemos, la que nos llevó a prisión.

Ahora, en el mundo libre, no tenemos derecho a abandonarla y en esto si estamos obligados. Hoy nada más cierro un capítulo –el de este ‘Diario de un cubano exiliado’- para reiniciarlo en otro contexto. Gracias a todos los que me han dado la oportunidad y a los que me han seguido y dejado sus opiniones.

Las prisiones cubanas intentan degradarte hasta el nivel más bajo

28 octubre 2010 - 10:00 - Autor:

Después de permanecer confinado en prisión 7 años y 4 meses (durante los que fui trasladado por 5 provincias distintas y 9 prisiones de las 400 con que cuenta el sistema penitenciario en Cuba). Después de sufrir más de 17 meses continuos de régimen de aislamiento en solitario y cargar sobre mi cuerpo las devastadoras consecuencias de un método de castigo cruel e inhumano, donde el reo es privado de todo vínculo de interacción social.

Las devastadoras consecuencias

1. La estructura arquitectónica heredada de la antigua Unión Soviética provoca hacinamiento psicológico y físico, la calidad de espacio un deterioro rápido y la despersonalización.

2. La relación con los carceleros, un repliegue entre dos personas con intereses distintos, que puede llegar a considerarse peligrosa ante los demás presos, la humillación y los malos tratos.

3. Los daños somáticos.
• Visión: Ceguera temprana por ruptura de espacio y colores, por lo general todo blanco, que provoca cefaleas (dolor de cabeza), deformación de la percepción visual y un mundo en blanco u oscuridad.
• Audición: Sometido a alto nivel de ruidos, rumores y murmullo permanente, que trae como consecuencia problemas auditivos, de concentración y monotonía de sonidos con el consiguiente daño psicológico.
• Gusto y olfato: Las comidas insípidas, muchas veces en mal estado, sin diversidad y la inadecuada higiene trae empobrecimiento de los dos sentidos.
• Higiene personal y ambiental: La falta de cuidados personales daña físicamente la piel, el pelo y las uñas, y se adquieren hábitos higiénicos que despersonalizan al hombre.

4. Consecuencias psicosociales:
Toda la vida del sancionado gira alrededor de la prisión.
Exageración de la situación, supe proyectos de futuro totalmente irrealizables que lo lleva a la apatía.
Exacerbación de los sentimientos evasivos ante el más mínimo estímulo exterior.
Exageración y pobreza sexual, llegando a convertirlo en un mito.
Exageración del egocentrismo, lenguaje y jerga propia de la prisión.
Enajenación con tendencia a la autoagresión, llegando a la automutilación de miembros.

5. Daños psicosomáticos permanentes:
• Digestivos: Síndrome de mala absorción intestinal, gastritis, úlceras y sangrados digestivos.
• Cardiovasculares: Taquicardia, hipertensión arterial, Infarto del miocardio.
• Cutáneos: Vitíligo, Soriasis, Alopecias.

6. En libertad la mayor dificultad está en el restablecimiento de las relaciones interpersonales.

La prisión sigue siendo para mí un mundo surrealista. Un lugar donde una persona depende de sus propias fuerzas, por un refinamiento de crueldad del sistema penal cubano (a pesar de que niegan hacerlo). Hacen todo lo posible por cortar toda relación del preso con la sociedad, más en el caso de los presos políticos que fuimos sometidos. El régimen consistía en un encerramiento celular de dos años en celdas de 3 metros cuadrados, aislados, confinados durante 23 horas al día, con una hora para tomar sol, una visita familiar cada 3 meses, conyugal cada 5, una llamada telefónica al mes (censurada por un oficial de prisiones al igual que la correspondencia y literatura).

El único objetivo: anularnos psicológicamente e intentar un lavado de cerebro, sometiéndonos a una forma de vida sombría, sin emoción ni sentimientos. Del equilibrio que fuimos capaces de lograr dependió la cuota de consecuencias negativas sobre nuestro cuerpo y la vida futura en lo personal, familiar y social. Es la causa efectiva del aspecto físico que hemos tenido que presentar al mundo a nuestra llegada al exilio, después de ser desterrados de nuestra Patria.

Rechazo social y aislamiento familiar

En lo personal te ves sometido todo el tiempo a un estado de tensión máxima, que conlleva a un castigo sobreañadido de forma injusta. Supuestamente rechazado por la sociedad a la que quieres servir (debido a la propaganda de descredito cruel y enfermiza del régimen) y a la que se le ha inculcado el miedo como forma de dominación social.

La familia es el foco de mayor atención y más vulnerable de toda persona privada de libertad. Único contacto y puente con el mundo real, mucho más cuando ésta también es blanco de ataques, separada de ésta en prisiones distantes del lugar de residencia, que pudieran derivar en algún momento en la separación definitiva. El consecuente aislamiento social.

El desarraigo mayor se sufre en el ámbito social, con la pérdida del vínculo profesional y laboral. El entorno donde se desarrollaba, las amistades atemorizadas o incluso indiferentes al drama que lo envuelve a uno, que por lo general provoca un daño permanente de cara a la reinserción social. Mucho más cuando se ve deportado, forzado al exilio en una sociedad ajena, que por encima de la cordial acogida, sigue siendo dramática. Se ve uno como un árbol sin raíces.

La cárcel no reeduca, castiga

La cárcel vista como un método reeducativo es solo un espejismo y a mí me tocó vivirlo. El que ingresa a prisión no solo es castigado por determinada conducta vista por el régimen o la sociedad como negativa, es además martirizado por los diabólicos y anárquicos códigos carcelarios. Intentan degradarte hasta el nivel más bajo que llega incluso a la violencia y el daño a los demás como forma de realización personal de muchos en este ámbito. Los carceleros hacen todo lo posible para matar la voluntad del hombre, para esto toda la vida del reo está regulada y ordenada de una forma arbitraria, solo tiene que seguir la corriente, obedecer o sufrir grandes castigos.

Los más rebeldes la sufren más, si verse requisado constantemente le resulta humillante. Si la comida le resulta repugnante y manifiesta su disgusto, si le incomoda la corrupción oficial, si ante pequeñas intrigas trata de sublevarse la cárcel será un infierno. El confinamiento en celda de castigo y a la más leve infracción de la disciplina significará un desproporcionado castigo y cada castigo llevará a otro. Y puedes considerarte afortunado si no dejas la cárcel en un sarcófago, como sucedió con Orlando Zapata Tamayo.

En las prisiones cubanas nos vemos obligados durante los largos años de condena en un espacio reducido, que jamás reconoceremos como nuestro. Hacinados con personas que no conocemos y que tienen conductas muy distintas a las nuestras. Con hábitos personales por lo general deprobables y condiciones de vida denigrantes que con el tiempo nos conducen a un estado de permanente tensión y ansiedad. Un mundo donde el consumo de drogas y psicofármacos es una vía de huir de la realidad, este estado constante nos puede incluso llevar a la negación de la realidad que se nos impone, la insensibilidad, el enojo con facilidad, la tristeza, el miedo, la culpa, la soledad y la ambivalencia de carácter.

Ésta es mi experiencia personal dentro del régimen penitenciario cubano, considerado por los que lo hemos sufrido un verdadero infierno. Entre los presos se dice que las prisiones cubanas son “cementerios de hombres vivos”.

La ‘Posición Común’ aún es necesaria

26 octubre 2010 - 8:48 - Autor:

En las últimas horas son muchos los titulares que reflejan el debate suscitado en torno a mantener o no la “Posición Común” de la Unión Europea. Como también las opiniones de ciertos políticos que confunden debilidades en las estructuras del régimen totalitario cubano con reales pasos que den verdaderas muestras de que se encamina a progresos en materia de derechos humanos y cambios hacia la democracia.

Recordemos que la Posición Común fue adoptada por los 27 miembros del bloque comunitario en 1996, que no implica sanciones económicas ni privaciones que dañen al pueblo. La Posición Común defiende los derechos del pueblo cubano, al condicionar las relaciones con La Habana al respeto de los derechos humanos y libertades políticas y civiles.

El encargo de los ministros de Exteriores a la alta representante de la Unión Europea, Catherine Ashton, para que establezca contactos con el fin de explorar posibles formas de avanzar en una relación bilateral plena y estable, no significa una formal derogación de dicha Posición, como pienso que quieren hacer ver algunos representantes de gobiernos, que al parecer se han convertido en voceros del régimen de la isla caribeña.

No nos llamemos a engaño. No es la primera vez que ante una situación desesperada, el Gobierno cubano da como ficha de cambio a los presos políticos, desde Santa Clara al centro de la isla. Guillermo Fariñas, Premio Sajárov 2010, denunciaba con similar argumento al plantear que “usan a los presos políticos como ficha para mejorar su imagen ante la comunidad internacional y fundamentalmente la Unión Europea”.

Cuidado: no es la primera vez

Ejemplos sobran entre los que tenemos las liberaciones con destierro de más de 3.600 presos políticos tras el diálogo de 1978, algo similar durante la visita del Papa en 1998. Poco tiempo después éramos más de 300 presos políticos nuevamente, muchos de conciencia.

Ahora nosotros, los presos liberados y exiliados tras el acuerdo del ministro Moratinos, somos el ejemplo más reciente. Pero en nada significa cambio alguno si se sigue la represión a los opositores pacíficos dentro de la isla. Aún continúan tras las rejas muchos de nuestros hermanos de lucha por negarse a ser desterrados y es un legitimo derecho por ser cubanos. La aparente apertura económica en los últimos meses es más de lo mismo, igual a otros momentos de crisis por las que ha atravesado Cuba, para al final suprimirlas nuevamente. Ya veremos qué pasa esta vez. Yo estoy convencido de que el régimen totalitario siga imperando.

Hay que aprovechar el momento

Esto no quiere decir que los disidentes estemos en contra de cualquier iniciativa que favorezca la apertura de un marco propicio que desemboque en un diálogo nacional entre cubano; un marco en el que de una vez y por todas seamos capaces todos de encontrarle una solución razonable y decorosa para todas las partes a la situación de la isla.

Me comentaba Pablo Pacheco –otro de los presos políticos recientemente liberados y exiliados- que debemos recordar “que los sistemas totalitarios son herméticamente cerrados y si abren una fisura, se debe aprovechar al máximo para crear una brecha”. Pacheco piensa que “la Unión Europea está tratando de aprovechar” eso.

Además opinaba que las Damas de Blanco -mujeres y allegadas de presos políticos cubanos- que desfilaron este domingo en La Habana y Madrid también son partidarias de “seguir con la Posición [Común], pues aún son insuficientes los cambios, aunque no descartan que pueda haber algunas variaciones”.

En esto hemos sido muy claros los ex presos políticos exiliados: estamos en Europa por una situación impuesta. Por lo tanto, en el nuevo escenario seguiremos en busca de apoyo y solidaridad para nuestra causa.

¡Propaganda hasta en el dinero cubano!

25 octubre 2010 - 10:59 - Autor:

El dinero en sí, no es bueno ni malo. Se trata de uno de los grandes avances de la humanidad, que permitió la aparición y expansión del comercio, es el medio de intercambio de bienes y servicios, de una manera mucha más sencilla. Lo perverso es cuando los hombres corrompen al dinero con su afán de poder y dominación y lo convierten en un medio de propaganda de un modelo político impuesto por la fuerza.

Los primeros intentos de dotar a nuestra patria de un circulante monetario propio datan del 9 de julio de 1869. El Gobierno de la República de Cuba en Armas, presidido por Carlos Manuel de Céspedes, emitió billetes con la denominación de centavos y pesos firmados por el presidente. Pero tuvieron una vida efímera y al final fueron incinerados.

En 1948 se creó el Banco Nacional de Cuba, que asumiría las funciones de entidad emisora de la nación, con monedas y billetes diseñados en una cara con los rostros de los próceres de la patria y al reverso el escudo nacional, la estrella de la bandera y edificios emblemáticos. En general, representaban la identidad nacional.

Después de 1959, cuando el Gobierno aupado por Fidel, Raúl Castro y el Che Guevara tomó el poder, el dinero ha ido perdiendo su real valor de cambio o como forma de pago, hasta llegar a la actual situación de la doble circulación monetaria, en pesos cubanos (CUP) y pesos convertibles (CUC), que en definitiva también han terminado devaluados. Esto crea dos Cubas, totalmente paralelas: una para los pocos que tienen acceso a divisas convertibles y la inmensa mayoría que subsiste en pesos… cubanos.

Poco tiempo después el 4 de agosto de 1961 se dictó la ley número 963, que establecía el canje obligatorio de los billetes hasta ese momento en circulación, por “otros de nuevo diseño”, y al siguiente día se implementó. La operación era muy simple: cada ciudadano podía canjear 200 pesos, el resto hasta 10.000 serían puestos en una cuenta bancaria de la que se podían extraer solo hasta 100 pesos mensuales… el “corralito cubano”.

Ya mucho antes a los que tenían cuentas bancarias, solamente se les reconocían hasta 10.000 pesos. El resto fue confiscado, pudiendo extraer solamente hasta los 100 mensuales y punto. Los objetivos de los barbudos rebeldes y el recién nombrado Ministro Presidente del Banco Nacional de Cuba, el Che Guevara, eran convertir a los ricos en pobres y a los pobres en miserables, en fin masificar toda la sociedad cubana. Pero el principal fin era restarle apoyo económico a la oposición interna que se organizaba en contra de las radicales medidas del recién impuesto Gobierno.

Hasta 1960 los billetes cubanos se imprimían fundamentalmente en Estados Unidos. Desde 1961 comenzaría a hacerlo la Imprenta Nacional de Valores de la República Socialista de Checoslovaquia. No fue hasta 1995 cuando empezaron a emitirse en la isla.

En 1995, el nuevo dinero transformó totalmente su diseño a pesar de conservar su denominación de peso cubano.

Se utilizaron nuevos rostros como el de los socios de Fidel: el Che Guevara, su compañero revolucionario Camilo Cienfuegos y otra amiga del grupo, Celia Sánchez Manduley. Se utilizó la consigna “patria o muerte”. Al dorso del billete, la imagen de la entrada a La Habana el 8 de enero de 1959 del nuevo dictador, la primera declaración de la Habana, revelando sus verdaderas intenciones de imponer un modelo autoritario y totalitario, que aún hoy sufrimos.

Estos nuevos diseños además son signo claro de un desenfrenado culto a su personalidad, que se ha empeñado en ocultar por más de 50 años, hasta reflejar sus ofensivas ideológicas: “periodo especial” y “batalla de ideas”, que realmente reflejan su empeño de perpetuar un régimen por encima de las verdaderas aspiraciones de su pueblo. ¡Hasta en el dinero, la propaganda oficial!

Guillermo Fariñas no es un loco desenfrenado, es un “necesario demente”

22 octubre 2010 - 11:41 - Autor:

Aventurarse a describir la radiografía de un héroe (considerado así por mí y otros muchos en Cuba y el mundo) es una tarea bien compleja. Sería muy fácil, pero superficial, volcar fríos datos de una persona que no es un hombre cualquiera. Todo lo contrario, es de esas personas admirables que están hechas de una “madera rolliza”. Sin grietas, que son capaces de sacrificar de forma pacífica su integridad física, de soportar las más viles calumnias y agresiones con un altruismo sin igual. Incluso ofrecer su vida con total desprendimiento por sus ideales, el honor. Y sobre todo, lo más admirable a mi entender, su sacrificio por los demás.

Yo era uno de los 26 prisioneros de conciencia por los cuales Guillermo Fariñas Hernández entregaba su vida. Un acto muy por encima de mi capacidad de comprensión, yo soportaba una cruz que Dios me daba, pero su martirologio era mucho más de lo que yo pueda cargar.

Mi madre telefónicamente le imploraba para que depusiera la huelga. Él le contestó “madre no me pidas eso, no puedo soportar que muera un preso de conciencia más”. Ella le replicó que “no podía ser que alguien pudiera dar su vida por otros, incluso por la de mi hijo”.

Ese paso solo lo da un hombre seguro de sus principios.

Al decir de Guillermo Cortázar: “soy uno de esos españoles que por diversos motivos… más ha leído y estoy informado sobre la realidad de la Cuba actual”. Hace el más preciso resumen radiográfico de quien lo ha entregado todo por sus principios: “en Guillermo Fariñas se une la condición de un psicólogo profesional con un observador político y social”.

No es una verdad fortuita. “El Coco”, como lo llamamos quienes nos consideramos sus amigos y hermanos de lucha, no es el loco desenfrenado, que actúa por impulso y mucho menos sin razón de causa. Es uno de esos “necesarios dementes”, que él magistralmente describe en su libro “Radiografía de los miedos en Cuba”, que hoy más necesita nuestra Patria.

En opinión de Hubert Matos, que vivió y sufrió la crueldad de un régimen autoritario y totalitario: “miedos que sólo hombres como él, otros de su estirpe, han logrado vencer impulsados por su amor sublime a la Patria y al prójimo; y que la cárcel, la persecución y todo ese andamiaje monstruoso llamado la Revolución Cubana, no han podido doblegar ni vencer, sino que por el contrario, lo han hecho crecer y alcanzar estatura de gigante”.

Fariñas es uno de los que verdaderamente han logrado brincar la barrera del miedo y hace mucho tiempo le ganó la batalla más importante al régimen. Salirse del círculo de la obediencia y desafiar la dictadura que por más de 51 años oprime a nuestra Patria.

Es un hombre que no oculta su pasado. Como todo cubano nacido después de 1959, transitó por las estructuras educativas del sistema imperante, hasta que su paso por la Universidad fue el punto de inflexión que definió su posición y el camino a seguir. Lo llevó a asumir una posición disidente, como él aclara puso en peligro su titulación como Psicólogo, posteriormente sufrió la represalia del régimen. Asumió las consecuencias con total responsabilidad y prefirió ser odiado, repudiado, excluido e incluso golpeado, por levantar su voz por los que callan.

No busca la gloria, solo intenta cumplir su deber ciudadano y eso lo enaltece entre los humanos.

Ayer recibimos con agrado y satisfacción la noticia donde se informaba que se le había otorgado el Premio Andrey Sajárov a los derechos humanos, otorgado por el Parlamento Europeo. Justo reconocimiento al valor y la voluntad inquebrantable de un demócrata. 

Médico otra vez, aunque solo fuera por 3 horas

20 octubre 2010 - 11:15 - Autor:

Muchas veces la vida da giros insospechados y el que hoy comparto con ustedes es uno de ellos. Cuánto añoré durante mi vida profesional acudir espontáneamente a un evento sin que otros me lo impusieran o en el peor de los casos, que me lo impidieran.

Ya había comentado en entregas anteriores el dolor y la frustración de un profesional privado de sus derechos. En el año 1997 la Clínica Tecnon, de Barcelona, tuvo a bien invitarme a una pasantía de postgrado en cirugía plástica gracias a la gentil mediación de un profesor español de ese Centro. Sin embargo, las autoridades del Ministerio de Salud Pública de Cuba (como si fueran dueños de mi persona) me negaron la posibilidad de acudir.

Superar la aspiración máxima de todo profesional, que redundaría en beneficio del pueblo al cual yo servía no era suficiente. Mi posición contestataria en contra del régimen imperante no era de fiar. Éste también fue el argumento que culminó años después con la expulsión de la Unidad de Quemados del Hospital Provincial de Las Tunas, Institución donde laboré por más de 14 años. La de médico es una profesión que amo profundamente y a la cual he dedicado parte de mi vida y esfuerzos.

El que opta por el arte de la medicina con vocación, hace suyo el juramento de Hipócrates y lo lleva en su corazón el resto de su vida. De esa forma reza un fragmento del juramento que siempre llevo conmigo:

“Y me serviré, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo prejuicio o afán de dañar.”

De Barcelona llega nuevamente el llamado, la invitación de una persona con el ánimo de brindarme la oportunidad de sentirme nuevamente Médico después de tantos años de encierro y ostracismo; aunque solo fuera por 3 horas. Sentirme rodeado de tantas eminencias y glorias de la Ortopedia me emocionaba, era el acto de celebración por el 75 aniversario de la Sociedad Española de Ortopedia y Traumatología (SECOT).

El señor David Sempare me hacía el regalo más grande recibido en España. Escuchar nuevamente los términos médicos, el lenguaje propio de la disciplina de boca de sus protagonistas, la satisfacción que da conocer el desarrollo de una especialidad tan importante como cambiante. Esta disciplina, que nos permite prolongar cada vez más nuestra esperanza de vida pese a las inevitables patologías y accidentes propios de la dicha de vivir muchos años.

El anfitrión tuvo a bien presentarme eminentes profesores, empresarios y otros profesionales vinculados a la tecnología, la docencia y las publicaciones médicas. Con dolor comparaba los sacrificios a los que se ven obligados mis colegas en Cuba para ejercer la profesión, incluso a riesgos de contraer enfermedades profesionales por la falta de recursos básicos. Excelentes especialistas en su inmensa mayoría, que ponen todo su esfuerzo para dar lo mejor de sí.

Al desarrollarse el evento en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, lugar de historia viva, tuve la ocasión y el privilegio de profanar con mi presencia el aula donde por más de 30 años un sabio impartía sus magistrales clases de Anatomía e Histología. Don Santiago Ramón y Cajal (Premio Nobel de Medicina de 1922) ayudó a la formación de cientos de profesionales de la Medicina.

El clímax y el broche de oro, fueron las palabras y el testimonio personal del presentador y moderador, Don José María García. Conocido periodista deportivo, nos narró como luchó contra un cáncer que le arrebataba la vida y que gracias a la entrega de los médicos y la medicina moderna pudo superar. Emocionado enalteció a los profesionales de la medicina, en ese momento me sentí mucho más orgulloso de haber elegido la profesión más humana.

No fuimos liberados, fuimos desterrados

18 octubre 2010 - 16:33 - Autor:

Recién llegado, y sin quitarme el polvo del camino, comparto con ustedes lo que significó para mí y para la causa que defiendo, el honor y privilegio de participar en el Fórum 2000. El evento, auspiciado por la Fundación del Expresidente Václav Havel, que cada año desde hace una década se convierte en el centro de encuentro para intelectuales, activistas pro derechos humanos, políticos, historiadores, ex prisioneros políticos y personas víctimas de las dictaduras, del pasado y de las que aún hoy subsisten bajo la mirada atónica de la comunidad internacional.

Escuchar los testimonios vividos, el drama humano en muchas partes del mundo, de nuestra historia común. Desde la no tan lejana Europa del Este, hasta la cruda realidad de Birmania, China, Irán, África o América. Nos obliga a una reflexión profunda y a muchas preguntas.

Este tipo de eventos te permiten relacionarte y compartir tribuna en la denuncia del dolor y sufrimiento de los pueblos. Esto te lleva a la certeza de que hoy las violaciones de los derechos fundamentales siguen siendo una asignatura pendiente en muchos lugares oscuros, pero no ajenos al resto de la humanidad.

Escuchar testimonios y brindar el tuyo, incluso similares a lo vivido por los antiguos países del socialismo real. Muchas veces pensamos como etapa superada, y al escuchar a sus protagonistas nos damos cuenta que es un lastre que se arrastra aún. Cuanto más lo demoremos los que seguimos bajo ese yugo, más prolongadas serán las transformaciones y la recuperación de nuestros valores desgarrados.

La ocasión me permitió entrevistarme con autoridades del Gobierno Checo, desde su Ministro de Relaciones Exteriores Karel Schwazenberg, su directora del departamento América de la Cancillería Katerina Fialková, hasta la joven y preparada Diputada al Parlamento Lenka Andrýsová. Para mí satisfacción estaban documentados y sensibilizados en la problemática en que se encuentra inmersa nuestra Patria. Nuestro drama les preocupa y es prioridad para el Gobierno, por lo que nos aseguran su apoyo.

La democracia Checa es aún joven. Con sólo 21 años hay que reconocer que tuvieron el valor de iniciarla desde los cimientos, desmantelar todo un régimen sin venganza. Hoy incluso se han replanteado posiciones, dándose mayores libertades a la hora de elegir a sus representantes y pasarles cuentas cuando no cumplen sus obligaciones.

Nuestra excarcelación no debe ser interpretada como un proceso fortuito, ni de buena voluntad del régimen. Comprende varias etapas, que no nos cansamos de repetir. Seguimos pensando que nuestro testimonio es lo que nos permite seguir contando con el apoyo de personas e instituciones que en muchos lugares del mundo luchan por la democracia.

El detonante final está marcado por la tenaz lucha de más de 7 años de unas Damas de Blanco por nuestra libertad. La pérdida por una huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo o los más de 136 días de ayuno y el sufrimiento de Guillermo Fariñas Hernández, que levantó nuevamente el clamor internacional. No dejamos de reconocer la mediación de la Iglesia Católica y el gesto del Gobierno y pueblo español al acogernos.

Pero cuidado, que todo esto no nos llame a engaño. Nosotros no fuimos liberados, la excarcelación se produjo con la condición de ser desterrados de la Isla. Lo demuestra el hecho de que hoy algunos de nuestros hermanos permanecen tras las rejas por su legítimo derecho de negarse a salir de Cuba.

Lo positivo: el régimen ha sido forzado a una especie de reconocimiento oficial de que en Cuba sí hay presos políticos, algo negado por ellos siempre. El hecho de publicarlo en los medios de comunicación oficiales, incluso para denigrarnos como ha sido la constante, demuestra que se está reconociendo la existencia de una oposición.

La excarcelación de presos políticos, junto a algunas reformas económicas son  más un agotamiento antes que transformaciones reales. Un apuntalamiento de un modelo, que ya incluso reconocen ellos mismos como inviable. Las medidas de los últimos días solo pretenden amortizar el impacto que en el pueblo puede tener el despido de más de medio millón de trabajadores.

No creo que sea ninguna oportunidad a la iniciativa individual o colectiva. Si llegara algún capital desde el exterior, como comentan algunos medios, seguro el régimen tratará de controlarlo en beneficio propio. Lo que dejará con poca o ninguna garantía para que realmente llegue a manos de los que apuestan a la iniciativa privada. Para proveer un bien o servicio se necesita de un potencial consumidor y en estos momentos la economía cubana  no está en condiciones de sustentar un mercado interno capaz de absorber lo que pueden ofrecer estos pioneros de la pequeña empresa privada.

No fui a Praga para presentar un panorama apocalíptico y sin soluciones al problema cubano, pero sigue siendo necesario sensibilizar a la opinión pública internacional con argumentos sólidos y objetivos. Incluso en base a datos proporcionados por el régimen, que nos permita seguir contando con el apoyo necesario para presionar a la dictadura e iniciar lo que a muchos les parece una utopía.

Los cubanos emigrados a España solo pedimos oportunidades

15 octubre 2010 - 9:15 - Autor:

En otro momento he tratado ustedes el tema de las artes plásticas, como forma de expresión y difusión de ideas; en definitiva como medio de comunicación libre. Hoy quiero compartir otra faceta del mismo, el de las oportunidades.

Me considero un vivo ejemplo de éstas, las oportunidades. En apenas 3 meses se me han presentado un sinnúmero de ellas jamás imaginadas en mí país: viajar, exponer y expresar con toda libertad mi testimonio personal. Encuentros y contactos con políticos, intelectuales y gente normal del pueblo, comparecer ante los medios de comunicación, hasta inaugurar una exposición de pintura que vincula el arte con los derechos humanos.

Hace poco viví otro ejemplo de todas las oportunidades que a las personas obligadas a emigrar se nos brindan, si nuestro espíritu emprendedor se combina con la necesidad de insertarnos de lleno en la sociedad que nos acoge.

El artista de la plástica Eduardo Lozano (Las Tunas, Cuba, 1967), graduado en el año 1992 del Instituto Superior de Arte, presentó su V exposición personal en el Teatro Liceo de Cheste (Valencia), titulada “Pequeño Formato”.

Cuarenta y seis obras entre gravados, acuarelas y óleos conforman la colección creada por el artista, destacándose algunas por los sentimientos que expresan y su cubanía.

‘El Balsero’ es un cuadro que impresiona. Representa a ese cubano desesperado que se aventura al cruce del estrecho de La Florida en busca de la libertad, a riesgo de perder la vida, y sobre él como un manto protector la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona del pueblo cubano, que como madre protege a sus hijos y los acompaña siempre.

En la colección se hacen recurrentes los temas religiosos: un gravado de última Cena, la Cruz, hasta el infierno está representado. Destaca Lozano que la obra que más le gusta de su colección es ‘El Café’, que representa la vida y costumbres en los pueblos de la región donde vive actualmente.

Más de 8 gravados sobre motos y carreras llama mucho la atención, aunque resulta lógico en una ciudad que vive con fervor este deporte de la velocidad y sede de la final del mundial.

Mientras permanezca abierta la exposición coincidirá con la fiesta de la vendimia. El cultivo de uva es la insignia de la región y su místela, verdadero licor de dioses.

Eduardo Lozano solo tuvo palabras de agradecimiento para las autoridades por las oportunidades que le brindan como emigrante y cubano asentado en estas tierras, como todos los que hemos llegado. Nada más pedimos oportunidades, no venimos a usurpar, ni ser carga alguna. No nos cansaremos de repetirlo.

Un amigo me regala un poema

13 octubre 2010 - 14:43 - Autor:

En el bregar diario de un exiliado muchas veces llega el momento de hacer un alto, reflexionar y preguntarnos si lo hecho es lo correcto, si nuestro mensaje llega a las personas.

Siempre salimos en busca de ese apoyo para nuestra causa y en no pocas ocasiones regresamos con amigos solidarios. Con nuestra lucha en busca de los necesarios cambios democráticos que necesita y pide el pueblo cubano.

Ha sida tanta la desinformación difundida por el régimen que no pocos tienen una vaga percepción de lo que sucede verdaderamente en Cuba. Pero la verdad, siempre al final se abre camino.

Llevamos siempre a cada escenario el espíritu positivo, sosegado, libre, buscando siempre llegar a los interlocutores y recibir su solidaridad.

Hoy solo quiero compartir con ustedes una de estas valoraciones, tal y como me la transmitió mi amigo Manuel Almendros, que no encontró mejor forma que expresarlo mediante un poema en Acróstico. Opino que no debo agregar nada más, lo expresado por el amigo Manuel para mí lo dice todo y me reconforta:

A José Luis García Paneque (disidente cubano, septiembre de 2010).

Cuando le vi por primera vez, caminaba lento, erguido, con ese temple de los hombres que lo han dado todo por una causa. Su cuerpo, que no pesa más de 50 kilos, ha sufrido los ataques de los bestias que le torturaron durante más de siete años, en esas cárceles impropias de albergar a cualquier ser humano. Homo, homini lupus.- El hombre es un lobo para el hombre.

Abatido y sumergido en sus más profundas reflexiones, no podía sospechar los grandes sufrimientos que le habían infringido esos bárbaros inútiles que codiciando el poder, y a través de sus ideas, esclavizan a sus hermanos, llegando en algunas ocasiones, hasta su muerte. Afortunadamente para José Luis, no ha sido el caso, pero es evidente que casi lo logran.

Yo desde la lejanía, nunca podía imaginar que estos métodos, en el siglo veintiuno, se siguieran utilizando. Se acerco a nosotros y comenzamos a hablar. Nos presentamos y nos marchamos a una cafetería, cerca de donde vive actualmente José Luis, en Cullera. Cuando comenzó a relatarnos las vicisitudes pasadas en esas cárceles malditas, donde actualmente se están pudriendo muchos seres humanos, no daba crédito a lo que estaba oyendo. Con una voz tranquila, sosegada y sin prisa, nos relataba todo el proceso que había tenido que sufrir desde el principio.  Su detención, en esa primavera negra. Su crimen, consistió en repartir propaganda en la que defendían la democratización de Cuba. Ese fue su crimen. Su castigo, una enfermedad incurable y crónica que la arrastrará de por vida. Dos años de incomunicación total y absoluta en una celda de tres por tres metros de anchura.

Cuando estábamos tomando el café, me puse a componer la poesía que a continuación viene, sobre una servilleta.

Junto al camino, pausado
Obligado a caminar, sin descanso
Siente deseos de hablar, pero por si acaso,
Entierra su ira y olvida su pasado.

Lamenta la indiferencia
Ufano, siente la distancia
Insistiendo constantemente, con su elocuencia
Siente ahora la fuerza, pero sin violencia.

Ganas tiene de volver a verla
Ama sobre todo, a su querida isla,
Reta a todos, con su barco y su vela
Citando versos de su biblia sola,
Incitando a veces, con su locuaz verborrea
Ansía solo, la libertad y la gloría.

Parece escrito, que su grito
Armado solo, con la paz por seña,
Nace antaño, en aquella peña
Encerrado en vida, por aquel maldito
Quita hierro, que a su vez despeña
Usted perdone, se me olvido la pena
España entera te ayudará en tu guerra.

De tu amigo, M. Almendros.

España-Cuba: es más lo que nos une que lo que nos separa

11 octubre 2010 - 5:45 - Autor:

Mañana se celebra el Día de la Hispanidad en España y algunos países latinoamericanos. No así en Cuba.

Nunca ha sido tan polémica la celebración de un hecho histórico, que inició el contacto entre Europa y un territorio hasta ese momento desconocido que a la postre se llamaría América. Culminó con el “encuentro de dos mundos”, transformó la visión y la vida tanto de europeos como de todos los americanos.

Que podamos o no estar de acuerdo con lo que vino después no quita el hecho de que aquel momento marcó la vida de millones de personas que con sus peculiaridades y tradiciones arraigadas. Como cubano, siento que compartimos raíces, cultura, costumbres y sobre todo la misma lengua con los españoles.

Muchos países de Hispanoamérica celebran este día, algunos con fiestas de carácter nacional: México, Colombia, Venezuela, Ecuador, incluso de habla inglesa, en los Estados Unidos se conoce como “Día de Colón”. En definitiva, para bien o para mal nuestros mundos se unieron allá en 1492.

Pero lo que no debemos hacer con el Día de la Hispanidad es convertirlo en una conmemoración de confrontación, como pretenden algunos  “iluminados” en el continente americano que con fines populistas tratan de acuñar el acontecimiento con nombres como “Día de la resistencia indígena”. Yo pienso que fiestas como éstas son las que propician el acercamiento entre naciones enteras que comparten más similitudes que diferencias.

Después de tres meses en España, y pasando balance, puedo decir sin temor a equivocarme que son más las cosas que nos identifican que las que nos separan.

De país de acogida a isla de exiliados

Me hubiera gustado que en mi patria se celebrara esta fiesta con más fervor, sin mal intencionados intereses políticos que en nada ayudan a la concordia y el entendimiento entre los pueblos. Recordemos que fuimos la última posesión española del continente americano en convertirse en “república independiente”, con apenas 1.200.000 cubanos a principios del siglo XX.

En medio siglo llegamos a crecer hasta 6.500.000 habitantes. Tal crecimiento solo puede ser posible por las constantes oleadas migratorias, principalmente de españoles que llegaron a la isla en busca de oportunidades. “Se aplatanaron”, formaron familia, contribuyendo al desarrollo de un país que llegó a tener una de las economías más prósperas de la región.

Hoy el flujo se invierte y por circunstancias totalmente absurdas, los descendientes de esos emigrantes, hijos y hasta nietos y personas como yo venimos a España obligados por las circunstancias. Venimos en busca de lo que nos niega el régimen imperante en nuestra patria. No llegamos en son de conquistadores, todo lo contrario: con el espíritu de insertarnos en la sociedad de nuestros ancestros y no pretendemos ser carga alguna para el Estado y mucho menos para el pueblo con el cual compartimos raíces comunes.

Aprendiendo español de España

En mi corto tiempo de peregrinación por la península, por cierto bastante activo, he tenido la oportunidad de interactuar con la sociedad que me acoge y desde la nostalgia de un refugiado hacer comparaciones. Pero aún no me acostumbro a la forma de expresar algunas palabras del castellano con respecto a las utilizadas en Cuba.

Por ejemplo, “vale” para decir “está bien” o “ese tío está cabreado” si una persona está enfadada, “pon el culo para inyectarte” le dijo a mi padre de 74 años una enfermera del ambulatorio, en Cuba un término obsceno… y así por el estilo.

La cocina española también tiene referentes en Cuba, el puchero con el ajiaco, la fabada asturiana con el cocido, la paella valenciana y nuestro arroz con gallina… hasta los churros azucarados son iguales, aunque pueden variar en sus ingredientes y forma de elaboración.

Arquitectura y literatura compartida

La arquitectura de aquí, principalmente la de los pueblos más pequeños de España, tiene algo en común con la de Cuba. Por ejemplo, al visitar el pueblo de Villa Nueva de Castelló me recordó a mi querida Camagüey, conocida como la “Ciudad de los Tinajones”. Tienen varios parecidos con sus casas de puntales altos y sus largos corredores, los canales y recipientes para almacenar el agua de lluvia, las macetas con plantas ornamentales en los pasillos.

No puedo dejar mencionar la literatura, que no solo nos hermana por la lengua castellana, sino que somos muchos los que hemos bebido de esa fuente: el poema de ‘El Mío Cid’ en España y ‘Espejo de Paciencia’ de Silvestre de Balboa, primer poema épico conocido en Cuba, ‘Don Quijote de la Mancha’, entre otros muchos clásicos de nuestra rica literatura… Además difunde lo mejor de la creación del mundo hispano.

España no solo los estimula, también los premia. Tenemos el privilegio de contar con tres de los premios Cervantes: Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante y nuestra Dulce María Loynaz, esta última con casi toda su carrera en España.

Hace unos días nos sorprendió para regocijo que el premio Nobel de Literatura ha sido otorgado a un digno representante de nuestra lengua. Me sumo a los que felicitan al autor de La fiesta del Chivo. Felicidades, señor Mario Vargas Llosa. Hace mucho que usted lo merecía.

Paneque

Aunque mi nombre completo es José Luis García Paneque, todos mis amigos y compañeros me conocen como Paneque. Soy uno de los primeros presos de conciencia cubanos liberados tras el acuerdo cerrado por la Iglesia de la isla y el Gobierno castrista. Cuando entré en prisión por ejercer la libertad de expresión en la primavera de 2003 pesaba 86 kilos; al salir pesaba 48. Ahora comienzo una nueva vida en Cullera (Valencia) junto a los familiares que me han acompañado en el exilio.

 

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