Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Monté en mi Rocinante y encontré los molinos de viento

29 Octubre 2010 - 9:43 - Autor:

Todo lo que comienza tiene un fin. Hoy cierro un capítulo para reiniciarlo en otro contexto.

A lo largo de la vida muchas veces es necesario hacer un alto, resumir una etapa, replantearse posiciones y meditar, para tomar nuevas fuerzas y seguir adelante. El tiempo es implacable, no nos queremos dar cuenta y pretendemos multiplicarlo, exprimirlo al máximo, pero él se resiste y hasta nos pasa la cuenta.

Han transcurrido algo más de tres meses desde que el primer grupo con siete prisioneros de conciencia fueron desterrados a España, directamente desde las prisiones cubanas. Recuerdo la incertidumbre que nos embargaba a todos. Sin tiempo para pensarlo mucho, nos trasladaron del Hospital Nacional de Reclusos en la prisión Combinado del Este, a la terminal 3 del aeropuerto internacional José Martí en la Ciudad de la Habana. Atrás quedaban truncados nuestro arraigo, las tradiciones, los proyectos, las amistades, familiares y la tierra que nos vio nacer, de los que el régimen nos privaba con odio y rencores.

Por delante, lo desconocido. En sólo 8 horas y media se hizo la luz de ésta la libertad, pero una libertad con sabor amargo. Nos condenaba al exilio y el exiliado es como “un árbol sin raíces”: tiene que comenzarlo todo nuevamente y después de más de 7 años de encierro, con enfermedades crónicas a nuestras espaldas, la carga se hace más pesada.

Pero no tengo derecho a quejarme. Se me ha impuesto un nuevo escenario con oportunidades y trataré con todas mis fuerzas de aprovecharlas, por mi patria, mi familia dividida, por mí. Aún es latente el primer impacto con el mundo real, en el centro de prensa del aeropuerto de Barajas en Madrid. Fue un choque brutal para el que nadie estaba preparado. Y era solo el comienzo, vendrían días mucho más agitados.

Si pasamos revista a todo este tiempo, nos percatamos que no hemos sumado el tiempo, nos hemos multiplicado nosotros. Es realmente impresionante, mucho más de lo que ninguno de nosotros podía imaginar.

Después de una semana sin un minuto de sosiego parto con toda mi familia hacia el este de la península ibérica, a Valencia, en la ribera mediterránea. Nos recibía, nos abría las puertas a los desterrados, que hoy ya suman 8 familias, que hemos sentido la acogida, independientemente de intereses y expectativas. Cullera, la ciudad balneario, sería el lugar de confluencias y reencuentro de muchos de nosotros después de tantos años tras las rejas, el momento de las anécdotas, los testimonios, los nuevos proyectos y el resurgir del espíritu emprendedor.

Pero no hemos llegado para descansar ni hacer turismo. Si Dios quiere y nuestras fuerzas no los permiten, ya tendremos tiempo para eso en una Cuba libre y democrática, para disfrutar de las bondades de nuestra isla en el Caribe, con su naturaleza exuberante y también sus lindas playas, que en días no muy lejanos recuperaremos para el disfrute con oportunidades para todos los cubanos y quienes nos visiten.

En solo días después de llegar estaba montado en mi Rocinante en busca de los molinos de viento, y los he encontrado. Las oportunidades han venido una tras otra, las tribunas, los contactos nos han permitido expresarnos con toda libertad. Con los argumentos presentados nos hemos ganado el apoyo y la solidaridad del mundo libre.

Hoy ya recogimos algunos frutos: el premio otorgado a nuestro héroe Guillermo Fariñas Hernández es el justo reconocimiento a la verdad, el apoyo tácito a nuestra lucha por buena parte de las democracias europeas también lo demuestra. Hemos sido muy claros en nuestros testimonios: “no hemos venido a destilar rencores, eso lo dejamos a la dictadura; todo lo contrario, a recabar apoyo y solidaridad para nuestra causa, la causa de muchos que hoy sufren en las prisiones y de la inmensa mayoría [cubana] que clama por una sociedad libre, plural, inclusiva, sobre todo democrática, donde todos tengamos las mismas obligaciones y derechos”.

El tiempo sigue su inexorable curso y también nos empieza a pasar cuenta. Y el ritmo está muy por encima de las posibilidades físicas de muchos de nosotros. Llegó el momento, después de brindar nuestro testimonio, de tomarnos un tiempo o al menos cumplir con los compromisos, pero desde la perspectiva que para lograrlos es necesario retomar las asignaturas pendientes, recuperar un poco más mi estado de salud, reinsertarme de lleno en la sociedad, reunificar a toda mi familia… y sin derecho al descanso o el agotamiento seguir luchando por la causa que defendemos, la que nos llevó a prisión.

Ahora, en el mundo libre, no tenemos derecho a abandonarla y en esto si estamos obligados. Hoy nada más cierro un capítulo –el de este ‘Diario de un cubano exiliado’- para reiniciarlo en otro contexto. Gracias a todos los que me han dado la oportunidad y a los que me han seguido y dejado sus opiniones.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://blogs.lainformacion.com/diario-de-un-cubano-exiliado/2010/10/29/monte-en-mi-rocinante-y-encontre-los-molinos-de-viento/trackback/

10 Comentarios

Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.

paneque
le recomiendo que prepare los papeles para que venga para los estado
unidos
si decea ayuda ………………solo diga usted

o entre a el /////////////// el latigo cubano //////////////

y el unico blog que no borra comentario verdadero democratico
y te de el derecho de exprecion

Lo sentimos, los comentarios para este post están actualmente cerrados.

Paneque

Aunque mi nombre completo es José Luis García Paneque, todos mis amigos y compañeros me conocen como Paneque. Soy uno de los primeros presos de conciencia cubanos liberados tras el acuerdo cerrado por la Iglesia de la isla y el Gobierno castrista. Cuando entré en prisión por ejercer la libertad de expresión en la primavera de 2003 pesaba 86 kilos; al salir pesaba 48. Ahora comienzo una nueva vida en Cullera (Valencia) junto a los familiares que me han acompañado en el exilio.
Octubre 2010
L M X J V S D
« Sep    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Normas de uso

No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.