El Gobierno ningunea a las autoridades de la competencia al dar vía libre a Antena 3
Sin conocer a los miembros de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) me imagino la cara que se les habrá quedado después de que el Gobierno –en una decisión más irracional que polémica- haya decidido dar vía libre a la absorción de La Sexta por Antena 3, y generado tal vez un daño irreparable a nuestro organismo de la competencia y al pluralismo informativo de este país.
Las resoluciones de la CNC fueron –aunque insuficientes en algunos aspectos- firmes y razonadas, incluso inapelables, en respuesta sobre todo a los endebles argumentos esgrimidos por Antena 3, que creía encontrarse ante un paseo militar después de que nuestras autoridades diesen el visto bueno –con escasos reparos- a la operación de concentración de Cuatro por Telecinco.
“O todos moros o todos cristianos” debieron de pensar los accionistas de Planeta-De Agostini. Pero solo es preciso leer los 41 folios del Expediente C/0418/11 para comprobar cómo la Dirección de Investigación de la CNC ha rebatido todos los razonamientos expuestos por la operadora.
Por ejemplo, que la inversión publicitaria en Internet ha ido sustituyendo de forma significativa a la publicidad en televisión (no hay nada más que consultar los datos de Infoadex para saber que no es cierto). En segundo lugar, que La Sexta estaba condenada al cierre si no se producía la operación, cuando con todos los activos de que dispone (cuatro canales) y sus créditos fiscales hubiera podido recibir otras ofertas. Tampoco se han tenido en cuenta las supuestas eficiencias de esta operación, alegadas por Antena 3, puesto que la operadora nunca las ha cuantificado, y “no son verdaderas eficiencias y no se trasladarán a los consumidores”.
A lo largo de su Resolución, la CNC expone con gran sentido común cómo esta concentración genera riesgos para el mantenimiento de la competencia y aboca de facto a un duopolio informativo, en el que dos grandes plataformas televisivas en abierto controlarán el 86% de la publicidad total (dejando sólo, y de momento, un 14% para el resto de operadores), el 82% de los GRP´s comercializados y el 66% de la audiencia.
Las autoridades aprecian también otros riesgos evidentes: los pequeños operadores de televisión en abierto podrían generar menos ingresos (desde Veo a Net TV), y, por tanto, ser expulsados del mercado, con lo que estaríamos ante una reducción de la pluralidad, que afectaría a la calidad de los programas.
La operación, en definitiva, podría favorecer la coordinación tácita entre Mediaset y Antena 3 en el mercado publicitario, y así evitar guerras de precios. Los productores independientes podrían perder peso en los mercados de series televisivas y de noticias, al tener una capacidad menor de negociación. Y lo mismo puede suceder con la compra de derechos de retransmisión de contenidos audiovisuales, ya sean películas o partidos de fútbol.
Y aunque, la CNC no realiza un análisis comparativo de la situación publicitaria en los diferentes países europeos para reforzar sus argumentos de autoridad, sí podemos decir que, en las televisiones en abierto europeas la publicidad se concentra en un reducido número de canales. Así, entre cuatro y seis operadores se reparten casi toda la tarta publicitaria de los grandes países. Por ejemplo, algo más del 60% del mercado publicitario británico se concentra en cuatro canales, mientras que en Alemania y Francia los cuatro primeros llegan hasta el 85%. España se ha convertido así en el único gran país de la Unión Europea en el que solamente dos grandes operadores concentran más del 85% del mercado publicitario, por no hablar del control de la audiencia.
Toda esta concentración ya se atisbaba –y dimos cuenta de ella- tras la absorción de Cuatro por Telecinco y las intenciones declaradas por Antena 3 de “replicarla”. Es algo que la CNC debía haber previsto en lugar de cargar ahora las tintas contra Antena 3.
En cuanto al Gobierno, ¡qué cada palo aguante su vela¡. La primera de estas operaciones, y parte de algunos males presentes, se deben a la errática política en materia audiovisual del gobierno socialista, algunas veces en consonancia con la oposición popular. La idea de que los operadores privados de televisión –como han manifestado reiteradamente- pueden “autoregularse” por sí mismos; y de ahí que no sea preciso la existencia de un Consejo Audiovisual –cuando existen en todos los países de la Unión Europea-, no deja de ser otra de las innumerables ocurrencias de este país.
Los damnificados por esta operación, además de los anunciantes, pequeños operadores de TV o productores independientes serán los propios espectadores, quienes no por tener acceso a plataformas de mayor tamaño verán aumentada la pluralidad, la diversidad y la calidad de la programación (a los hechos nos remitimos).
Sabemos también que la literatura académica sobre estos procesos está plagada de casos de estudio (reales) que muestran claramente el camino a seguir. Por ejemplo, en el exótico Taiwan se demostró que el grado de diversidad en la programación se había ido reduciendo año tras año, una vez que el mercado quedó circunscrito a tres únicos operadores; y lo mismo ha sucedido en el mercado nórdico. En cuanto a la publicidad, se confirma la tesis esbozada por Cunningham y Alexander de que un aumento de la concentración conduce a precios publicitarios más altos, tal y como la experiencia ya ha demostrado en España.
En mi opinión, lo más curioso de todo este proceso es que casi nadie ha querido escuchar ni tan siquiera prestar atención (medios de comunicación incluidos) a los anunciantes, cuando la mayoría de los medios convencionales vive a sus expensas. El otro dato curioso, la decisión adoptada por el Gobierno, no merece ni tan siquiera dos líneas. Ningunear a altos funcionarios de la Administración alegando una urgente necesidad de que existan televisiones de mayor tamaño es algo más que una ocurrencia…
Así que no quisiera ser enfático ni pretencioso, pero me temo que de nuevo la industria audiovisual española se encuentra con otra cita frustrada con la historia.
José Vicente García Santamaría
1 Comentario
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La decisión que se ha tomado me parece increíble. Ha conseguido quitarle a un organismo como la CNC toda su razón de ser. Para qué existe un procedimiento tan elaborado como el de control de la competencia, y no sólo a nivel nacional sino europeo también, cuando al final unos cuantos hombres pueden reunirse en una habitación y entre unos cuantos chistes y anécdotas modificar una resolución estudiada y motivada??
Decimos que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y el Consejo de Ministros lo confirma con sus actos, primero con telecinco y ahora con antena 3. Conociéndo a nuestroS gobiernoS lo próximo podría ser incluso la fusión de “las dos grandes”…
En definitiva, cada día más cerca de una televisión de calidad
Comentario Publicado por: Elena | 5 septiembre 2012 - 0:42