La subida del IVA hundirá todavía más la recaudación de las salas de cine
La subida del IVA del 8 al 21%, acompañada por una fuerte reducción de los presupuestos para la cultura, es una medida tan impopular como poco inteligente.
La apuesta por el sector cultural como imagen de marca de un país, pero también como generador de riqueza para España por su contribución al PIB, -que ronda perfectamente el 4%, y con posibilidades de seguir creciendo-, hubiera requerido de políticas más ambiciosas e inteligentes por parte de nuestros poderes públicos y de menos actos de contrición de algunos dirigentes populares.
Si en una parte del teatro comercial o de la música clásica su impacto puede ser más reducido, en sectores como el cine acabará por hundir la recaudación de nuestros complejos cinematográficos, perjudicando a toda la industria cinematográfica.
Como se sabe, la demanda de cine es elástica respecto a su precio, lo que significa que cuando se producen incrementos en el precio de las entradas, éstos siempre van acompañados por reducciones más que proporcionales en la asistencia a las salas.
Los españoles entraron en el siglo XXI con una asistencia al cine de hasta 3,4 veces al año por habitante, una de las cifras más altas de la UE, solo igualada por irlandeses y luxemburgueses y por delante de franceses, noruegos e ingleses.
En la temporada 2002-2003, casi el 56% de los españoles iba alguna vez al año al cine. En estos momentos, sin embargo, solo el 44% de los españoles visita una sala de cine, y la asistencia ha bajado hasta el 2,4.
Las clases medias urbanas, muy azotadas por la crisis, y que son las que más acuden a las salas, se refugiarán sin duda –al igual que los jóvenes- en otros consumos alternativos: TV, videoclubes on line y todo tipo de descargas. Por su parte, las clases más desfavorecidas y las personas sin estudios (más del 92% no saben lo que es ir a una sala de cine) aumentarán todavía más su desafección.
La única solución para evitar una huida masiva de las salas, con entradas que pueden subir hasta 1 euro más de precio, sería aplicar tarificaciones más dinámicas, con precios más reducidos entre semana y en horarios de menor afluencia de público.
Es decir, para atenuar el impacto de esta subida del IVA, a los empresarios de cine pero también los productores y distribuidores de películas, que buscan maximizar sus ingresos aplicando precios más altos, no les quedará más remedio que llegar a un entendimiento para moderar el precio de las entradas, dejando atrás esa racha de subidas ininterrumpidas anuales que se produce desde hace más de quince años.
De lo contrario, se seguirán perdiendo espectadores en las salas, algo que ya sucede desde el año 2001, y también disminuirá el número de españoles que acude al menos alguna vez al año al cine. Sin duda, un bello panorama.
José Vicente García Santamaría
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