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Record en parados y en AVE

13 enero 2013 - 11:59 - Autor: lainformacion.com

El AVE representa no solo el colmo del despilfarro, sino que también responde a un provincianismo con tintes decimonómicos de gran raigambre en España, consecuencia –entre otras cosas- de haber pasado en muy pocos años del mulo a la alta velocidad. Pero, ¡qué contrasentido para cualquier habitante de la UE que seamos el país que ostente al mismo tiempo el mayor record de parados y de kilómetros de AVE¡. Como si pudiésemos permitirnos ambas cosas a la vez.
Aunque los proyectos de líneas de alta velocidad sean cada vez menos ambiciosos y se hayan suprimido trayectos deficitarios como el Albacete-Toledo o Toledo-Cuenca, continúa la sangría inversora. Es cierto que el presupuesto para 2013 se ha reducido a la mitad, y que, prácticamente se ha dicho adiós a los grandes hitos arquitectónicos de Orense y Alicante, pero este año se emplearán todavía más de 3.300 millones. Una perversa utilización del lenguaje considera que estas obras no pueden tildarse de “faraónicas”, en opinión de los responsables de Fomento. Lo mismo que decir que nuestros JJOO serán low cost, como si pudiera evitarse la costosa fanfarria que los acompaña.
Mientras tanto, muchos ciudadanos han visto como se reducía su bienestar o se ponía en peligro su misma subsistencia, y han dejado de apoyar estos macroproyectos porque, sencillamente, España no se lo puede permitir. Sin embargo, los dirigentes políticos de casi todos los colores hacen caso omiso de este sentir popular, como hemos podido apreciar en las altisonantes declaraciones realizadas después de los 12.500 millones de euros gastados en la conexión con Francia. Una obra, que, al parecer, contribuye a vertebrar el territorio peninsular y, al mismo tiempo, a desvertebrar la atención sanitaria y educativa, la innovación o las ayudas a los parados de larga duración.
Llegados a este punto, la única verdad irrefutable es que hemos construido una red de alta velocidad que ni podemos pagar ni mantener (más de 200 millones de euros anuales), y lo que es más importante, que la gente utiliza cada vez menos debido a su elevado precio.
Si ustedes son viajeros frecuentes a Sevilla, Valencia o Barcelona, observarán como fuera de las horas-punta, los trenes van semivacíos. Los fines de semana, incluso, la clase Club puede llevar sus vagones sin un solo pasajero. Traducido a cifras significa que el AVE a la capital catalana transporta 2,8 pasajeros por kilómetro, mientras que, por ejemplo, en Francia este número asciende a cuarenta. Es decir, esta línea debería contar con seis millones de pasajeros para que fuese rentable.
En España no disponemos –caso de Francia- de ciudades de gran tamaño a las que conectar con un alto tráfico de viajeros. Con poco más del 1% del total de movimiento de pasajeros tampoco puede decirse que el AVE ayude a dinamizar las relaciones económicas entre territorios. Ya se está viendo en los viajes a Valencia como algunas empresas envían a sus trabajadores en los trenes Alaris, mucho más baratos,
La mayor parte del trazado es un disparate y se ha hecho atendiendo a criterios puramente políticos. Si a todo esto le unimos una rígida política de precios (sin tarifa web, descuentos por compra anticipada u ofertas de última hora), tendremos la explicación de por qué numeroso colectivos apenas utilizan este servicio.
Uno de los ferroviarios, ya jubilado, y que participó en la construcción de la primera línea a Sevilla, lo contaba muy gráficamente: “es como si todos los españoles tuvieran que ir obligatoriamente en Mercedes”. Solo que a este paso, es posible incluso que volvamos a la era del carruaje.
José Vicente García Santamaría

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El AVE es una maravilla, no lo dudamos, pero en estos momentos es un lujo que no podemos permitirnos; creo que con inversiones más acomodadas a los tiempos de austeridad que vivimos, podemos mejorar las comunicaciones férreas existentes, de pasajeros y mercancías.

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