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El show de Caparrós para calentar el partido contra el Real Madrid

31 Octubre, 2014 - 15:03 - Autor:

Joaquín Caparrós, un trotamundos de los banquillos (ha estado en dieciocho equipos diferentes), ha salido a la sala de prensa a romper el diario Marca. Sin esperar a las preguntas se ha sentado, se ha hecho el indignado, ha puesto cara de cólera y ha empezado a romper el periódico de papel con el desahogo de un desahuciado que destroza su casa antes de entregarla. El periódico refleja en su portada, en grandes titulares, unas declaraciones de una entrevista al compañero Enrique Ortego en las que dice: “Solo pido que no nos pasen por encima”.

El Granada recibe al Real Madrid y el veterano y astuto entrenador ha justificado que se han malinterpretado y sacado de contexto sus declaraciones, que solo le pueden perjudicar a su imagen de técnico competitivo y a la charla que tiene que darle a sus jugadores antes del encuentro. Ha dicho, en la sala de prensa, mientras despedazaba el Marca como el que rompe la publicidad que te dejan en el buzón, lo siguiente: “La experiencia me dice que no lea la prensa ni escuche nada. De qué forma puedo yo motivar a mis futbolistas y a mi afición. La gente que me conoce sabe que ni a mi padre, que es lo que más quiero y está en el cielo, regalo nada…” Ha hecho añicos el Marca en una imagen que impacta por su fiereza y que abre los espacios deportivos.

El entrevistador Enrique Ortego se reafirma en que la frase es veraz y que no está sacada de contexto. Lo que le ha sucedido al fogoso Caparrós es que se ha asustado al verse en portada con esta declaración que le deja en mal lugar porque se puede interpretar como la de un perdedor. Desde ese punto de vista es comprensible su enfado. Vista en papel causa más impresión que escuchada en una radio. Pero la declaración es real.

Caparrós, al que aprecio y con el que tengo amigos en común, se ha equivocado. La imagen rompiendo un medio de comunicación es primitiva y salvaje. A no ser que con este acto lo que haya querido es escenificar un buen enfado que le viene muy bien para calentar las gradas del estadio, a sus aficionados y revolver el corazón de sus jugadores para que se dejen el alma contra el Real Madrid. En cualquier caso, ha sido un show.

Laporta quiere volver a la presidencia con Guardiola de entrenador

30 Octubre, 2014 - 15:05 - Autor:

Joan Laporta se ha venido arriba y ha anunciado que no descarta presentarse a las próximas elecciones del Barcelona. Antes o después, porque en el fútbol todo se precipita, en 2016 se abrirá el proceso electoral en el club azulgrana. Laporta ya está en campaña y va a ir fuerte, buscando socios en el camino, y utilizando sus contactos, que son buenos, para dibujar un proyecto deportivo. Unas elecciones se ganan con un fichaje bomba y el de Laporta no sería un jugador. El objetivo es que regrese Pep Guardiola al banquillo azulgrana. Y lo haría, de nuevo, con la compañía de otro histórico, Johan Cruyff.

Imaginar la vuelta de Guardiola al banquillo sería la mejor noticia que se le puede dar a los socios y aficionados del Barcelona. Pep es una carta ganadora y ya se conoce que no es un técnico que agote largos plazos en el banquillo. Está en su segunda temporada en el Bayern de Múnich y la siguiente podría ser la tercera y la última. Si le da el sí a Laporta la maquinaria se pondrá en marcha más pronto de lo esperado. Si no es así, Laporta seguirá analizando qué entrenador y jugadores son los ganchos para ganar estas elecciones.

El barcelonismo va a vivir días y meses intensos. Laporta ya es oposición oficial de Bartomeu. Le estaba esperando después de haber ganado, en los despachos, la demanda de acción de responsabilidad civil que le impuso el presidente y la Junta del Barça a Laporta y dieciséis de sus directivos. Les pedían que pusieran de su bolsillo un total de 47,6 millones de euros como concepto de pérdidas en los siete años que estuvieron al frente del club. El juez ha exonerado a Laporta y, además, ha sentenciado que en la última temporada de su mandato el club tuvo unos beneficios de casi 4 millones de euros.

Ahora el derrotado Bartomeu, que ha convocado una Junta extraordinaria para analizar si conviene recurrir la sentencia, tiene de plazo hasta el 21 de noviembre para presentar las alegaciones. Pero antes de dar este paso, que seguro que se lo pide el cuerpo, debería consultarlo a los socios en una Asamblea. El tiempo corre en su contra.

Laporta es hoy un rival peligroso, que se ha sentido maltratado, desprestigiado y acosado. Quiere tomarse su revancha y está empezando a mover sus hilos, con la complicidad de muy buenos contactos deportivos y mediáticos, para recuperar el trono perdido.

Toque a Messi: Mascherano recibe el premio al Mejor jugador del Barcelona

29 Octubre, 2014 - 17:51 - Autor:

Entre el barullo y la polémica que generan estos últimos días los premios de la Liga de Fútbol Profesional y las nominaciones al Balón de Oro, ha aparecido un nuevo galardón. Se lo ha llevado Javier Mascherano, el ‘jefecito’, como le conocen en Argentina. Ha sido elegido Mejor jugador del Barcelona de la temporada pasada. Sin duda, el premio recae en el futbolista que menos representa la excelencia del juego del equipo azulgrana. Es, por lo tanto, el reconocimiento al esfuerzo, la seriedad y la profesionalidad de un futbolista que no se ha dejado llevar por la apatía ni los falsos valores. Mascherano, donde le han puesto y cuando le ha tocado jugar, es lo más parecido al añorado Puyol. Un tipo que, donde no llega el talento, lo compensa con más esfuerzo y sacrificio. Competitivo, aguerrido, tenaz, constante, enérgico y deportivo.

El premio se lo ha dado un jurado formado por los directores y jefes de prensa de los medios de comunicación catalanes. Lo ha recibido en el antepalco del Camp Nou con la presencia de Josep María Bartomeu. Un acto sencillo, sin alfombra roja, ni Evas Haches ni Santiagos Seguras. Tampoco se ha visto a modelos y bellezas con tacones altos y labios rojos. Ni ha sido retransmitido a más de 100 países. En definitiva, un ambiente futbolero que devuelve a este tipo de galardones a la normalidad.

El premio a Mascherano tiene varias interpretaciones. La buena es que es el reconocimiento a un profesional que lo da todo en el terreno de juego y que acaba los partidos tumbado en la camilla de los fisioterapuetas. La menos buena es que la prensa catalana también se ha hartado, por decirlo de esta forma, de las actuaciones irregulares de Leo Messi. Lo fácil habría sido dárselo a Messi (ha logrado tres de las cinco ediciones) e, incluso, a Neymar. Pero, no. Ninguno se lo mereció la temporada pasada y, en el caso de Messi, esto le debe servir como un toque de atención. Debe reflexionar por qué Mascherano, lo menos parecido a un jugador maradoniano, ha sido encumbrado por la prensa de Catalunya.

A quien seguro que le ha hecho pensar es a Luis Enrique. Mascherano es uno de esos jugadores que al entrenador le sirve como ejemplo de lo que tiene que recuperar el Barcelona. La entrega y el esfuerzo ilimitado. El trabajo no se negocia, sea uno más técnico o no. La pasión es la base del éxito. Enhorabuena a Mascherano que, en silencio, se ha ganado un premio de toda una temporada en un equipo en el que están Messi, sobre todo, Neymar, Xavi, Iniesta, Piqué… Además, fue el mejor de la selección argentina en el Mundial de Brasil.

El peligroso ‘apaga y vámonos’ de Luis Enrique después de la bronca a la plantilla

28 Octubre, 2014 - 21:10 - Autor:

A Luis Enrique había que verle en las malas. Hasta el Clásico todo era un camino de rosas en la Liga y su hoja de servicio estaba impoluta. Líder y con un equipo que no había encajado ningún gol. Del Bernabéu podía salir a siete puntos de diferencia con el Real Madrid. Ganar suponía meterle en una crisis seria al rival, poner distancia y hacer que la persecución se le hiciera un calvario al equipo de Ancelotti. Pero falló. Ahora, en la conferencia de prensa que ha dado antes de la final de la Supercopa de Catalunya, hemos visto al Luis Enrique tocado por la oportunidad perdida y la mala respuesta de algunos de sus jugadores dentro y fuera del campo. Le han fallado.

El tono del técnico es una mezcla de enojo, fastidio y furia. Luis Enrique es tremendamente competitivo y no va a olvidar cómo su equipo dejó vivo al Real Madrid, con 0-1, y luego bajó los brazos. Se puede perder, pero con Lucho está prohibido dar la imagen que se vio en la segunda parte. Los olés del Bernabéu y la falta de reacción hacen que estemos ante un Luis Enrique más peligroso.

Se ha declarado el máximo responsable de la derrota de puertas para afuera y ha tapado, de momento, a los jugadores. Hay un ultimátum. Atentos a esta frase: “Aquí cada jugador lo que tiene que hacer es entrenarse al máximo y si hace autocrítica también viene bien. Yo hago autocrítica en general y me meto como máximo responsable de los resultados negativos, pero además sintiéndolo de verdad”. Una declaración de intenciones. Al Barcelona, al margen de fútbol, le faltó pasión y eso no lo soporta Luis Enrique. Como tampoco entiende las declaraciones de Mathieu, en una radio francesa, cuando ha dicho que le sorprendió jugar de lateral. “Pues apaga y vámonos”, ha respondido con un evidente gesto de molestia.

Luis Enrique apechuga con la derrota, pero no va a olvidar lo de Mathieu ni los errores de sus jugadores pese a que haya querido resaltar que su equipo tuvo nueve córners por tres del Real Madrid. Frágil argumento de defensa. Él fue valiente con su alineación, pero el equipo no le respondió y algunos jugadores cometieron errores imperdonables. Como la mano en el penalti de Piqué.

No es una persona que se vaya a agarrar al banquillo del Barcelona y, ojo, que ya lo ha advertido: “Cuando acabe la temporada haremos el juicio que hay que hacer”. Dice, con la boca pequeña, que está supermotivado. Cualquier cosa puede pasar con un entrenador al que se le encargó la reconstrucción de un nuevo Barça y ha sufrido su primera gran decepción.

Los premios de la LFP menosprecian y ningunean al Atleti campeón de Liga

27 Octubre, 2014 - 22:50 - Autor:

El Atlético de Madrid tiene motivos para sentirse ninguneado por la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Los premios que reconocen a los mejores de la temporada pasada quedan en entredicho. Sí, es para sospechar lo que ha sucedido en la Gala de la temporada 2013-14. Solo su entrenador, Simeone, ha sido reconocido con un premio. Ningún jugador del campeón de Liga ha subido al estrado del humor para recoger el trofeo al esfuerzo y el mérito de haber ganado el campeonato de la regularidad. Cuando digo ‘del humor’ me refiero al espectáculo ramplón que ofreció la presentadora, Eva Hache. “Cristiano, eres el hombre que más veces he visto los calzoncillos y el mejor depilado”, dijo. El portugués sonrió por compromiso. A su lado estaba la espectacular Irina Shayk, que no se dio por enterada o puso cara de indiferencia con una mirada fría y distante. La Gala tuvo un punto chabacano.

Vamos a lo deportivo, a lo que se suponía que era lo más serio. Del Atleti estaban nominados: Courtois, Filipe Luis, Miranda, Gabi, Koke, Diego Costa y Simeone. Solo el técnico argentino ganó el premio al Mejor entrenador y cuando lo recibió le dio una ‘colleja’ a la Gala: “Gracias a todos. Quiero compartirlo con mi grupo de trabajo que no sale a la luz. También con Courtois, Miranda, Gabi, Koke…” El Cholo, en su esencia, le dio el premio a su ejército de soldados.

No le falta razón a Simeone. Keylor Navas se llevó el premio al Mejor portero por su temporada en el Levante. La Liga del Atleti se recuerda por los paradones de Courtois. El premio al Mejor defensa lo ganó Sergio Ramos. Aquí estaban nominados Filipe Luis y Miranda. Lo incomprensible es que no figuraba Godín, el jugador que marcó de cabeza el tanto en el Camp Nou que selló el título. Si Ramos merece un premio es al de Mejor defensa de la Champions. Modric fue elegido el Mejor centrocampista defensivo por delante de Gabi y Busquets. Gabi no estaba para fiestas. Iniesta fue proclamado el Mejor centrocampista ofensivo. Koke, otra de las claves y revelaciones del Atleti campeón, se debió sentir robado.

Si hay un premio que no admite discusión, aunque no por ello hay que dejar de reconocer lo importante y decisivo que fue Diego Costa en la consecución del campeonato, es el de Mejor delantero que le dieron a Cristiano Ronaldo por sus 31 goles. El portugués también se llevó el del Mejor gol. El que marcó de espuela al Valencia en el Bernabéu. Cristiano hizo triplete. También conquistó el de Mejor jugador de la Liga. Lo del portugués es incuestionable por sus registros, regularidad y superación.

El Atleti es el perdedor, injusto y maltratado, de unos premios que pierden crédito y que dejan una sensación de pasarela de mercadillo.

Un aficionado osó reñir a Messi

26 Octubre, 2014 - 18:34 - Autor:

Los hechos sucedieron en el regreso de la expedición azulgrana a Barcelona cuando los jugadores bajaban del autobús, ya de madrugada, y un aficionado se atrevió a regañar a Messi con los siguientes gritos: “¡Messi, no has hecho nada tío!”, “¡Hay que espabilaros!”. El argentino acababa de bajar las escaleras del autobús, por detrás apareció Xavi y los dos giraron la cabeza para clavar su mirada en el hincha. Las dos miradas transmitieron el mismo mensaje. Una mezcla de falta de respeto y educación con hartazgo. Ni Messi, por supuesto, al que iban los reproches, ni Xavi tienen edad ni currículum para soportar gestos de desprecio y la desmemoria de una sola persona que se haga pasar por aficionado culé.

Es la ley del fútbol. Injusta y malvada. En el Bernabéu se ha pitado esta temporada a Iker Casillas. También ha sido un sector muy minoritario, pero ruidoso. Una derrota provoca la frustración de los aficionados, pero de ahí al castigo de la estrella es un paso cruel e incomprensible. Un acto de osadía irracional y lamentable. La mirada de Messi al aficionado estaba llena de pena. No porque fuera su sentimiento, sino por el ridículo que estaba haciendo ese fiel seguidor en las victorias y traidor en las derrotas. Estaba increpando a Messi, al jugador que ha cambiado la historia del Barcelona, con el que ha conseguido tres Champions y a un Balón de Oro. A un chico de la cantera que ya lleva diez años en el primer equipo. En definitiva, a una leyenda en activo del Barcelona. Esto es un ejemplo más de lo que es un hincha ingrato y desleal.

Messi no hizo un buen partido en el Bernabéu. En sus botas tuvo la posibilidad de marcar el segundo gol y haber puesto muy cuesta arriba el partido al Real Madrid. Falló y eso no lo tiene permitido. Messi siempre tiene que jugar de ‘diez’. Al igual que Cristiano Ronaldo. Es lo que se le exige a los cracks. Un mal día y ante el máximo rival no se les perdona. Messi no hizo un buen partido contra el Real Madrid. Estuvo apagado en la segunda parte. Pasivo, andando, sin querer competir, sin chispa ni coraje para intentar la remontada.

Claro que hay que juzgar su rendimiento. También hay que pedirle más que a otros futbolistas. Es el primero que tiene que aceptar la crítica. Seguro que también es el más afectado por su bajo rendimiento o cuando atraviesa un bache y no le salen las cosas. Pero gritar a Messi, con un tono bravucón y vulgar, es, cuando menos, una desconsideración.

Quizás, Messi, también debería haber dado la cara ante los medios de comunicación después del partido. Es lo que esperaban muchos aficionados fieles y educados del Barcelona que se acostaron el sábado afectados por la derrota en el Clásico. A Messi también le faltó sensibilidad con esa mayoría que le aclama y adora. Es, en este tipo de derrotas, cuando deben dar un paso al frente los pesos pesados de la plantilla. Y Messi lo es. Casillas, por ejemplo, habla cuando las cosas vienen mal dadas. Messi no estuvo bien el césped. Se le puede pasar porque no es una máquina. Pero le faltó dar respuestas a sus fieles. No debería esconderse tanto de los medios de comunicación.

El Real Madrid envía al Barcelona al desguace

25 Octubre, 2014 - 20:19 - Autor:

El Barcelona ha sufrido un serio accidente en el Bernabéu. El equipo de Luis Enrique se la ha pegado en uno de los circuitos más importantes y lo ha hecho con los mejores pilotos. En el campo estaban Luis Suárez, Neymar y Messi. También Xavi, al que el entrenador le dio la titularidad para conducir la máquina. Después de un acelerón inicial sorprendente y hasta kamikaze, con el gol de Neymar, en el trayecto del recorrido fue descarrilando. En el Bernabéu se ha visto a un mal Barcelona, que deja señales preocupantes, a pesar de que vaya un punto por delante del equipo de Ancelotti.

Este Barcelona de estrellas pareció un equipo de bisutería. Inofensivo, vulnerable atrás, desordenado, sin carácter, sin ganas ni orgullo para reaccionar tras el gol de Pepe de cabeza, blando y, lo más preocupante, sin fútbol. Se puede perder un Clásico, pero lo que más daño hace es la imagen de la derrota.

Luis Enrique no preparó bien el partido o sus jugadores no siguieron el guión marcado por el entrenador. Sacrificó a Jordi Alba para meter altura en la defensa con Piqué y Mathieu y recibió un gol en un saque de esquina con el cabezazo de Pepe. Los tres de arriba no conectaron. Luis Suárez jugó tirado a la banda derecha y solo participó en la jugada del primer gol con el centro a Neymar. Nada más. No fue el jugador del Liverpool que se mueve por el carril central y está en posiciones de remate. No generó peligro. Lo mismo que Messi, que falló una clara ocasión ante Casillas. Esas no las perdonaba antes. Messi estuvo, de nuevo, apático, fallón y no tuvo carácter para poner remedio a la avería de su equipo. Xavi, que era transferible en verano, se presentó en el Clásico en el once. Rakitic, elogiado y fijo para su entrenador, fue suplente. El Barcelona, en definitiva, no se supo a qué jugaba mientras que el Real Madrid era un bólido que arrollaba por su mejor condición física, sacrificio, fe y juego.

Ya hay quien dice que a Luis Enrique le viene grande este Barcelona. El técnico tiene que reflexionar y empezar a definir un once. Ha abusado de las rotaciones y de cambiar a los jugadores de puestos. Da la sensación de que los ha vuelto locos y en el Clásico no se enteraron cuál era la función de cada uno. Un equipo inservible que hay que reparar y que está en el taller. Tiene piezas para hacer una buena máquina, pero lleva dos accidentes en dos partidos grandes: Paris Saint Germain y Real Madrid.

El Clásico es el peor partido para que Luis Suárez demuestre que se ha rehabilitado

23 Octubre, 2014 - 21:54 - Autor:

Llegó el día de abrir la reja. Luis Suárez va a pasar del silencio, la paz y los mimos de su familia, compañeros y cuerpo técnico a tener que ir, como ha dicho Iniesta, a la batalla del Bernabéu. Ruido, golpes, tensión, nervios, provocación, insultos… Están todos los ingredientes para hacer saltar el sistema nervioso de un deportista que juega bajo presión. No es el mejor escenario para demostrar la rehabilitación y el autocontrol de sus impulsos. Cuentan que ha pasado por una preparación mental con especialistas y recomendaciones específicas para dominar esos instintos vehementes. La cancha del Clásico es la jungla.

El foco está en Luis Suárez y en ver qué decisión toma Luis Enrique con el delantero uruguayo. Como dice el entrenador, cuando le han preguntado si va a jugar Piqué, hay tres opciones: que sea titular, esté en el banquillo o en la grada. Una obviedad poco original. La cuestión es la siguiente: ¿Cuál es la mejor de las tres? Se da por hecho que es una buena noticia para el Barcelona que el fin de la sanción del uruguayo coincida con el Clásico. ¿Pero alguien se ha parado a pensar si realmente este no es el encuentro idóneo para jugar después de cuatro meses de descanso y reflexión mental? Para los aficionados azulgranas es la bomba que el Bota de Oro, junto a Cristiano Ronaldo, esté en el Bernabéu. Para los medios de comunicación es el mejor reclamo para alimentar el morbo y para los seguidores madridistas es una pesadilla.

El Clásico exige carácter, pelea, riña, refriega… Jugar al límite. Los que tienen que valorar si es más una faena que una bendición que el uruguayo regrese a un partido en el que saltarán chispas, después de una sanción de cuatro meses, son Luis Enrique y el propio Luis Suárez. Claro que Suárez está capacitado para hacer goles en cualquier momento y acción. Es muy bueno. Pero este no es un encuentro más. La presión que va a tener en el Bernabéu va a ser superior a la del resto de jugadores. Se mire por donde se mire. Es su debut, tendrá la responsabilidad del gol, de finalizar las jugadas en un partido caliente, intenso, de contacto y en el que hay que tener una alto equilibrio emocional. Por muy buena preparación mental que lleve, el que estará enfrente es su enemigo número uno. Lo físico es otra cuestión. Luis Enrique ya se ha encargado de decir que no está gordo.

No es nada fácil la decisión que tiene que tomar Luis Enrique y las horas que tiene por delante Luis Suárez hasta verse en el césped del Bernabéu. El entrenador tiene a su disposición al fichaje más caro de la plantilla y a un depredador. El jugador querrá hacer goles de cualquier manera. El partido pasará por fases de agitación, tensión y acaloramiento en faltas, córners, barullos… Probablemente, Luis Enrique no lo haya podido decir de puertas para afuera, pero le habría venido mejor que la sanción hubiera cumplido un día después para empezar a meter a Luis Suárez en el equipo, en un encuentro con menos riesgos emocionales. Por ejemplo, los próximos partidos que son la Supercopa de Catalunya contra el Espanyol o el de Liga en el Camp Nou ante el Celta.

De las tres opciones, la menos probable es que Luis Suárez se quede en la grada. La más lógica es que empiece el partido en el banquillo y entre en la segunda parte, sobre todo, si su equipo necesita hacer goles. Le vendría bien no empezar desde un inicio para disminuir la presión. Incluso es bueno que los compañeros vean que Luis Enrique no le da la titularidad desde el primer día. ¿Pero cómo no ponerle en el once junto a Messi y Neymar ante el Real Madrid? Es desperdiciar a un Bota de Oro.

Lo sorprendente, o no, es que hay casas de apuestas que plantean lo siguiente: La expulsión de Luis Suárez se paga a 11 euros y si muerde a un rival se paga a 51 euros. Suerte.

La matanza en Múnich fue sangrienta y la de Liverpool con silenciador

22 Octubre, 2014 - 21:02 - Autor:

El Real Madrid ha asaltado en seis meses dos templos. El 29 de abril ejecutó una matanza en el Allianz Arena de Múnich (0-4) con sangre. Ahora, en Anfield, contra el Liverpool (0-3) ha utilizado silenciador. Son dos victorias sonadas e históricas que tienen un protagonista. El entrenador. Carlo Ancelotti ha devuelto la grandeza a este equipo, que es capaz de competir en cualquier campo, sea quien sea el rival, y con diferentes versiones. No es una casualidad lo que ha sucedido en Anfield. El Real Madrid ha vuelto a demostrar que es un equipo ambicioso, competitivo y preparado para los grandes retos. Lo hizo en Alemania y ahora en Inglaterra. Vendrán nuevos desafíos, mayores y difíciles, como el Clásico, pero hoy el madridismo puede estar orgulloso de tener un entrenador que sabe lo que hace, que saca lo mejor de cada futbolista, que tiene un plan y una plantilla de jugadores comprometidos.

Habrá debates sobre cómo juega mejor este equipo. Con y sin Bale. Debates sin sentido porque, con el galés, el Real Madrid machacó al Bayern de Múnich, en un día en el que Guardiola se rindió a la versión más atlética del equipo de Ancelotti. Con Bale, el Real Madrid también ganó la final de la Copa del Rey con una carrera inolvidable del galés. Sin olvidarnos de la final de la Champions, donde también marcó.

El Real Madrid de los atletas es diferente al que ganó en Anfield. Con James en una banda e Isco en otra, Cristiano Ronaldo y Benzema son más delanteros, el equipo tiene más centro del campo, juntándose con Kroos y Modric, recupera equilibrio, se hace dueño de la pelota, elabora más y mata de forma más sibilina. Es menos sangriento e impactante y destaca más el toque que las carreras. Es la riqueza que tiene esta plantilla plagada de estrellas.

Pero no es fácil tener dos patrones de juego cuando hay tantos buenos jugadores y no todos están siempre satisfechos por los minutos que juegan. El mérito está en Ancelotti. La imagen que ha dado el Real Madrid es la de un equipo grande e invencible. La sencillez que tiene el técnico italiano es clave en el éxito. El equilibrio emocional de Ancelotti es el secreto de una plantilla extraordinaria. El hambre, tras la Décima, parece que no se ha perdido.

El cambio de Messi ante el Ajax: ¿Pacto o lavado de imagen para Luis Enrique?

21 Octubre, 2014 - 20:37 - Autor:

Rectificar es de sabios y le honra a Messi que haya aceptado a entrar en los cambios de Luis Enrique porque lo que le hizo el argentino a su entrenador en el partido contra el Eibar fue más que un feo. Una auténtica faena. Messi se cargó la imagen de técnico autoritario con la que llegó ‘Lucho’ al Barcelona. Las imágenes de televisión fueron claras. Luis Enrique le quiso cambiar y Messi se negó. El técnico rectificó la decisión y quitó a Neymar para dar entrada a Munir. El daño que le hizo el acto de desobediencia fue mayúsculo.

Lo que sucedió después entre Messi y Luis Enrique, de puertas para adentro, solo lo saben ellos. Pero es fácil de imaginar. El argentino, por mucho que se aísle del ruido mediático, fue consciente de que no actúo correctamente y, muy probablemente, ha tenido que disculparse ante el entrenador. El pacto, si se puede llamar así, se ha resuelto con el ‘sí cambio’ de Messi en el siguiente encuentro. Luis Enrique lo hizo de la forma más disimulada posible. Primero quitó a Neymar y luego a Messi. El resultado (2-0) era menos cómodo que el del día del Eibar (3-0) cuando se produjo el ‘no cambio’. El Ajax luego marcó en el minuto 42 y le puso emoción al partido, sin Messi y Neymar, en los últimos minutos del encuentro. El árbitro añadió cuatro minutos más y las dos estrellas del Barça en el banquillo. El suspiro llegó con el tercer tanto, el de Sandro.

La lectura positiva que se puede dar de este hecho es que entre Luis Enrique y Messi no existen diferencias. Y si las había, las han resuelto con celeridad. Hay comunicación y el propósito de ir en la misma dirección. Messi ha tenido que reconocer en privado que su negativa a ser cambiado, que cogieron las cámaras de televisión, le hace daño a él, pero sobre todo a Luis Enrique y también al Barcelona.

Hay quien puede interpretar que el cambio de Messi ante el Ajax es un lavado de imagen para que Luis Enrique recupere la autoridad perdida. Yo, personalmente, me inclino por esta opinión. Messi le ha echado un cable a Luis Enrique. Se lo debía y cierra una herida momentáneamente. También hay quien dice que fue un cambio tribunero para que la afición del Camp Nou le diera una ovación a su estrella y, de esta forma, se borrara la imagen de egoísta con la que se pudo quedar el día del Eibar.

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