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Bale, no cambies por favor

31 enero, 2015 - 18:09 - Autor:

Gareth Bale no tiene por qué soportar que haya un sector del Bernabéu que le recrimine sus fallos. Le han vuelto a pitar por un error en una acción de contraataque contra la Real Sociedad, por precipitarse y pegarle al balón antes que James. Se equivocó porque lo fácil era haber dejado pasar esa pelota para el colombiano. No es la primera vez que se oyen pitidos y murmullos de desaprobación.

Me quedo con el Bale que va a todas las pelotas, en jugadas directas y rechaces, que está obsesionado con el gol, que no baja los brazos, competitivo e insaciable. Bale intimida porque es imprevisible. Es un jugador que arriesga, diferente y que tiene un sensacional rendimiento, por su rapidez, cuando los equipos dejan espacios para correr. Encuentra dificultades, como todos menos Isco y en ocasiones Benzema, para moverse en espacios reducidos y ante defensas cerradas. Contra la Real Sociedad, un equipo que amontonó jugadores en su área en la primera parte, no estuvo cómodo. Cuando cazó un contraataque, al final del primer periodo, voló como un avión para cazar esa pelota de gol.

Se equivoca como todos, pero no hay que castigarle por ello. Espero que Ancelotti no le cambie su forma de ser ni frene ese ímpetu de querer estar en todas las jugadas de finalización. Me consta que Carletto respeta y admira su valentía, pese a que alguien quiera ver en la asistencia a Benzema, en la segunda parte, que le dieron un toque en el descanso. Bale tiene tanta confianza en sus posibilidades, se siente tan superior y es tan ambicioso que cae en el egoísmo de los cracks. Como Cristiano Ronaldo, Neymar, Messi…

La asistencia a Benzema queda para alegría de los que le miran con recelo y se desesperan con su individualismo. Es el mismo jugador que ganó la Copa del Rey al Barcelona y muchos más partidos con espectaculares acciones. Dio una asistencia al francés en el tercer tanto para dejar claro que también sabe mirar al compañero y jugar en equipo. Le sobran cualidades para combinar, abrir el campo, ser extremo y poner centros. Pero Bale tiene algo más que esto. Tiene gol. Un buen disparo lejano, remate de cabeza y una gran facilidad para anticiparse a los rivales.

No tiene que cambiar nada en su forma de entender el fútbol que le haga un jugador previsible. Hay que aceptarle como es. Como un ganador de partidos y un tipo que aparece en los momentos complicados y es impermeable a la presión. Lo demostró en Córdoba cuando sacó al Real Madrid de un buen apuro con un disparo de falta que provocó el penalti que él mismo transformó en gol. Den por hecho que los defensores temen a Bale. Con el galés no se pueden distraer un segundo porque te mata. Te gana en carrera, con un desmarque, un potente disparo o un remate de cabeza. Es muy bueno. Bale, no cambies por favor.

Decir que Cristiano Ronaldo y Neymar son provocadores es ensuciar su imagen

29 enero, 2015 - 23:36 - Autor:

Calificar a Cristiano Ronaldo como violento por su patada a Edimar y a Neymar de provocador por sus intento de caño a Raúl García es injusto y desproporcionado. El portugués y el brasileño se han rebelado por el acoso y la dureza que sufren en los partidos. En el caso de Cristiano Ronaldo la proporción de patadas que le dan con las que él suelta es grande y su reacción se explica por la frustración de las tarascadas, golpes, agarrones y empujones que recibe. Lo que toleran los árbitros a sus marcadores es inaguantable y molesto. Su calentón en Córdoba no tiene otra explicación que la rabia que acumula. Se le puede añadir que esté en un nivel físico más bajo y le falte inspiración, pero no es el principal motivo por el que estalla. Poco tiene que ver la separación con Irina Shayk. Cristiano se ríe de estas informaciones que dicen que le pueden estar afectando en su rendimiento. Como dicen algunos de los que conviven con él: “Si algo no le falla es su cabeza. Puede tener molestias musculares, pero su cabeza es de hierro”.

A Neymar le sucede algo parecido a Cristiano Ronaldo. El brasileño juega, cada vez más, con rebeldía y a su calidad le ha sumado personalidad para no achantarse. Se ha endurecido. Ha dado un paso al frente, cansado de recibir patadas y golpes. Neymar encara, no se esconde y con esas acciones que los contrarios califican de chulescas y burlonas le sirven, como a Cristiano Ronaldo, para reafirmarse y ganar en autoestima y confianza. “Nadie está obligado a gustar a nadie, pero hay una cosa que se llama respeto”, ha escrito en un tuit cansado de que le califiquen de provocador. También ha salido en su defensa su representante Wagner Ribeiro: “Desde los 13 años, Neymar reacciona con un fútbol fenomenal a las patadas de los adversarios. Lo que hizo el Atleti fue vergonzoso”.

Cristiano Ronaldo y Neymar no son dos casos únicos de goleadores que estallan y tienen gestos que no gustan a los rivales. Los hay más bravos y desafiantes. Como Diego Costa e Ibrahimovic. También los ha habido más duros e insoportables. Como Stoichkov y Hugo Sánchez.

Concluir que Cristiano y Neymar son provocadores, violentos y burlones es ensuciar su imagen. Es inmerecido. Son diferentes, espectaculares, brillantes y goleadores. Quizás, la excepción es Messi, que tiene un aguante infinito, aunque tampoco es un angelito. En dos partidos contra el Atleti ha enseñado sus tacos a Moyá y Miranda. Es otro caso de futbolista genial que llega a transformarse y contagiarse en ambientes hostiles.

Otra cosa es reprochar, con razón, que Cristiano Ronaldo se toque el escudo de campeón del mundo y Neymar celebre los goles llevándose la mano a la oreja y marcándose un baile. Deberían evitar estos gestos que sí estropean su imagen de artistas. Pero una cosa tiene quedar clara. Los dos piden respeto. Se les pega mucho. No juegan para provocar y sí que son pinchados con patadas, golpes, agarrones e insultos.

El Atleti-Barça fue una gamberrada

0:46 - Autor:

El Atleti-Barça podría haber sido un Botafogo-Santos. Fue como un partido de la Liga brasileña, muy propio por el desorden táctico del equipo de Simeone y el de Luis Enrique y las acciones de gamberros de los futbolistas. También por el desafortunado arbitraje de Gil Manzano y el estado de un terreno de juego irregular y mal cuidado. En este bochornoso encuentro y extraño de dos equipos de primer nivel europeo triunfó Neymar. El sudamericano fue el que mejor se adaptó a un partido enloquecido y sin dueño. Se convirtió en una pesadilla para los rojiblancos con su velocidad y los desquició con el adorno en los regates. Luis Enrique denunció después del encuentro, con ironía, el mal estado del césped con estas palabras: “El balón botaba como un conejo”. En este erial de partido el conejo imparable y desquiciante fue Neymar. El brasileño no corre. Vuela.

Fue, en efecto, un partido muy sudamericano. El Atleti perdió su esencia de equipo compacto y se desprotegió atrás cuando tenía la eliminatoria empatada con el gol en el primer minuto de Fernando Torres. No sé sabe muy bien a qué jugó el equipo de Simeone cuando se caracteriza por su orden y solidez. Tuvo mucha distancia entre líneas y dejaron espacios. Les machacó Neymar bien acompañado por Messi, Luis Suárez y Jordi Alba. Suspenso para el equipo del ‘Cholo’ en su mejor materia: el equilibrio. Fue una invitación al juego del contragolpe del Barcelona. Ha cambiado los registros el equipo de Luis Enrique. Ya no quiere posesiones largas. Disfruta y goza con los contragolpes y la verticalidad. Una filosofía que no hace mucho se detestaba en el barcelonismo y que hoy es su mejor estrategia.

En lo futbolístico hubo poco que destacar porque el partido se lo cargó Gil Manzano. El árbitro extremeño se expone a una buena neveraza. Se va a quedar congelado con el castigo. No se pudo tener un día más malo. Cualquiera de los dos equipos se puede sentir perjudicado. El Barcelona porque le pitaron un penalti a Mascherano cuando estaba fuera del área. También por la cantidad de patadas que le dieron a Messi y, sobre todo, por no expulsar a Arda Turan cuando tiró la bota al linier. El Atleti se queja del penalti no señalado por manos de Jordi Alba. El partido pasó de un posible 3-2 a un 2-3. También de la rigurosidad y el poco sentido común para evitar la expulsión de Gabi en el descanso. El capitán no insultó a Gil Manzano. El acta dice que le mostró la tarjeta amarilla por “dirigirse a mí señalándome”. Es de mal árbitro no pasar por alto este tipo de gestos cuando ve cómo los jugadores se retiran a los vestuarios calientes y a mil revoluciones.

Gil Manzano comete otro error grave en no expulsar a Arda Turan cuando el turco dispara su bota al linier. Le mostró cartulina amarilla y reflejó en el acta que “lanza su bota fuera del terreno de juego en señal de disconformidad“. Increíble. Llama disconformidad a un hecho tan grave como tirar la bota a un juez de línea.

En fin, el partido de la Liga brasileira lo ganó el mejor de los brasileños. Neymar desequilibró en el juego explosivo y desquició a los rojiblancos con sus caños innecesarios. Esto es algo que un rival se toma muy mal porque siente que el malabarista de la pelota busca la humillación. Esto no ha acabado aquí. Le han cogido la matrícula a Neymar. Esto decían los rojiblancos al final del encuentro: “Neymar va a tener un problema algún día”.

Gayà tiene que ‘hacer un Mijatovic’ para fichar por el Real Madrid

28 enero, 2015 - 11:18 - Autor:

Florentino Pérez, negociador incansable, es capaz de todo y ha quedado demostrado. Lejos quedan en el recuerdo cómo se remangó para fichar a Luis Figo, cómo se volcó para conseguir lo que parecía un imposible: sacar a Zidane de la Juventus. También pudo traer a Ronaldo y Beckham. Estrategias de seducción y dinero fueron las claves del éxito en estas operaciones. Más reciente tenemos los culebrones veraniegos de Modric y Bale. Unas durísimas negociaciones con el Tottenham y su presidente Daniel Levy, de un tremendo desgaste, que acabaron con resultados favorables para el Real Madrid. Son las últimas operaciones de vértigo y no aptas para corazones débiles, incluidos los nervios y ansiedad que pasaron los jugadores (se tuvieron que declarar en rebeldía), que ha acometido el presidente del Real Madrid. Más fáciles fueron las de Benzema, Isco, Kroos, James…

El nuevo objetivo (adelantado por la Cope) es José Luis Gayà. Me da que es un fichaje imposible para el Real Madrid. Pero esta palabra no se puede pronunciar tratándose de Florentino Pérez. Lo que si está claro es que el Valencia no va a negociar y que esta información resucita la rivalidad entre las aficiones y los clubes, que había quedado aparcada desde las operaciones amistosas con Raúl Albiol y otros jugadores que han ido al club ché como Sergio Canales o Parejo.

José Luis Gayà no es un jugador más. Es un canterano del Valencia. Tiene la habitación empapelada con pósters del club que lleva en el corazón y en el que ha soñado jugar. Las sábanas de su cama son de la tienda oficial del Valencia. Su familia se ha volcado para que llegara a ser jugador del primer equipo. Hacían 200 kilómetros para acudir a los entrenamientos. No se puede ser más del Valencia que José Luis Gayà. Pero cuando te quiere el Real Madrid los sueños cambian. Que quede claro, los sueños, no los sentimientos. ¿O es que Sergio Ramos ha dejado de ser del Sevilla?

Gayá ya conoce el interés del Real Madrid por ficharle en el próximo mercado de verano. Florentino Pérez no se va a enemistar con el Valencia y no va a convertir esta operación en un asunto de confrontación. Si Gayà quiere fichar por el Real Madrid tendrá que ‘hacer un Mijatovic’. O un Sergio Ramos. No es otra cosa que pagar su cláusula de rescisión (18 millones de euros) y quedar, desgraciadamente, como un traidor. Es la ley del fútbol. A la afición del Valencia le costará entender que un jugador de la casa se vaya al equipo más grande. Le sucedió a Mijatovic en 1996 cuando tuvo que depositar el talón de 1.350 millones de las antiguas pesetas en la Liga de Fútbol Profesional para fichar por el Real Madrid.

La pelota está en el tejado de Gayà y la decisión no es nada fácil. Tendrá que elegir si renovar con el club que lleva en el corazón o renunciar al club que compite por ganar la Champions. Es razonable y se entiende que haya aficionados que apelen al sentimiento del escudo, pero también lo es que se deje a las personas crecer profesionalmente.

Neymar es un gallo y no una gallina

27 enero, 2015 - 11:52 - Autor:

Neymar ha salido del cascarón. Es un gallo de pelea dentro y fuera del campo. No tiene nada de cobarde y de futbolista frágil a pesar de ese cuerpo fino y de aspecto vulnerable que te sobrecoge cuando le ves rodar por el suelo. No es un gallina. Es valiente, demasiado osado. No le quema la pelota en los momentos de presión, va al choque, le tiran, se levanta y sigue. Hasta se encara con sus marcadores. El central uruguayo del Atleti, Giménez, le clavó los tacos en el partido de Liga en el Camp Nou y él estuvo ahí hasta el final, con su agujero en el tobillo y la media ensangrentada. A Raúl García le ha mantenido la mirada de púgil. Y con Damián, el uruguayo del Elche, no ha rehuido el roce ni sus golpes bajos. Es el mejor Neymar desde que llegó al Barcelona. Un talentoso futbolista que ha decidido endurecerse para ser mejor.

Fuera, en los micrófonos, también va a la riña y envía recados. A Luis Enrique le dijo que quiere jugar siempre y si no es así no es feliz. Tiene todo el apoyo de Bartomeu. Es su preferido, pese a que el presidente esté más obligado a darle cariño a Messi. Ojito con Neymar, que es muy listo. El mensaje a Johan Cruyff también refleja su fuerte personalidad y de lo que es capaz. Cruyff manifestó que Messi y Neymar era como tener a dos gallos en un mismo vestuario y que eso no podía funcionar. El brasileño ha esperado su momento para responder: “Cruyff se ha equivocado”.

Neymar no solo está jugando a un altísimo nivel sino que tiene mucho que ver en la recuperación, anímica y futbolística, de Messi. Juntos y motivados son muy fuertes y se divierten. Se ha ganado la confianza de la estrella argentina y eso no es nada fácil. “Es un privilegio jugar con mi ídolo”, repite Neymar a los cuatro vientos. Ojito con Neymar que tiene buen pico y mejores patas.

El Real Madrid ha caído en la trampa del juego sucio

26 enero, 2015 - 11:54 - Autor:

Hay dos acciones que preocupan en el Real Madrid. Una es la patada por detrás que dio Isco a Gabi en el partido de Copa del Rey en el Bernabéu. Y la otra es la reacción de Cristiano Ronaldo en Córdoba. Dos de los jugadores más creativos se han visto involucrados en trifulcas y acciones que no les corresponden. Han descargado su impotencia con reacciones que son graves y a las que Ancelotti, principalmente, busca una explicación. La respuesta es que el Real Madrid ha caído en la trampa del juego sucio en partidos bravos, cerrados y de mucho contacto. Hay quien apunta que la mejor táctica para superar al Real Madrid es sacar a sus estrellas del partido con el juego subterráneo. Hay que desquiciarlos. Y, la verdad, eso también lo consiguió Djukic. Es el ‘otro fútbol’ del que alertó Luis Aragonés en su etapa en la selección española.

El Valencia de Nuno, el Atleti de Simeone y el Córdoba de Djukic han planteado partidos trabados y duros. En ese terreno no se mueven bien los jugadores del Real Madrid que, como ha quedado comprobado, reaccionan con malos modos y se desquician. Hay que recordar cómo Raúl García soltó un manotazo a Khedira en el partido de ida de Copa en el Calderón y lo fácil que es contrarrestar el juego con interrupciones. El Real Madrid cae en la desesperación y comete errores como la dura entrada de Arbeloa a Gabi en la segunda parte. Otro acto de impotencia y reprochable.

Lo mismo sucedió con Isco en los minutos finales del partido de vuelta contra el Atleti y esa extraña e incomprensible entrada por detrás en la que arrolló a Gabi. Isco se había quejado de las patadas que recibía, de las veces que le derribaban y el excesivo contacto de los rojiblancos. Tuvo una reacción que justifica por su frustración de tirarle al suelo de forma reiterada. La situación se ha repetido con Cristiano Ronaldo. Su reacción en Córdoba, con esa patada a Edimar, la explica por la provocación de los defensas y los continuos agarrones y forcejeos que sufre. No está bien y lo ha reconocido en privado. Pero también la justifica como un hostigamiento.

Los futbolistas del Real Madrid van a tener que acostumbrarse a jugar partidos con algo más que la intensidad del propio juego y la que pone el rival. La estrategia que buscan explotar sus rivales no consiste solo en no dejar espacios y estar bien ordenados. También está enfocada en contrarrestar el talento y la calidad sacando a los mejores del partido.

Messi, Neymar, Piqué y Luis Enrique se dan una segunda oportunidad

25 enero, 2015 - 17:01 - Autor:

La historia de amor y desamor de Luis Enrique con Messi y Neymar, sobre todo, y también con Piqué tiene arreglo. Pasa por una fase de reconciliación, acercamiento y comunión. La paz del vestuario se refleja en el césped, en los últimos buenos resultados y en la actitud de los jugadores y el entrenador. El Barça juega mejor, gana y golea, brillan las estrellas, sufren, tienen picardía y no paran de correr. Hasta sonríen más y están juguetones. A Luis Enrique y Piqué le han cazado las cámaras, recientemente, bromeando como dos buenos colegas en el banquillo.

Todos han puesto de su parte y hay buena voluntad para pasar página de los malos rollos y las diferencias que han tenido en los primeros cinco meses de competición. Atrás quedan los recelos de Luis Enrique con Neymar en Villarreal por ir a firmar un autógrafo a la grada en el calentamiento, el lío de Piqué con la guardia urbana de Barcelona y su acto de indisciplina con el teléfono móvil en la final de la Supercopa de Catalunya. También la negativa de Messi a ser cambiado en el partido contra el Eibar en el Camp Nou. También la desobediencia de Neymar cuando jugó unos partidos en Brasil durante las Navidades o el roce entre Messi y el entrenador antes de jugar en Anoeta.

Luis Enrique y este núcleo importante de jugadores se han hecho daño. El entrenador ha pecado de ser inflexible y cortar la comunicación para imponer su autoridad con rigidez. Los jugadores han estado desafiantes y le echaron un pulso (gastroenteritis…). El propósito es darse una segunda oportunidad y volver a empezar. El Barcelona es hoy otro equipo. Lo ha dicho Neymar, el mejor en la goleada contra el Elche, con estas palabras: “Ha cambiado nuestra actitud y así es difícil perder. Jugando siempre estoy contento”.

No hay más que decir. El brasileño reconoce un cambio de conducta y predisposición. A Luis Enrique le cuesta regalar los elogios, pero ha entendido que hay que poner a los mejores y tenerlos contentos. Este Barcelona juega mejor, es más incisivo, agresivo y ha recuperado virtudes de su mejor época. Como una mayor presión para recuperar la pelota. Las razones del cambio son fáciles de descubrir. Luis Enrique ha cedido y los jugadores han puesto de su parte. ¿Para qué hacerse más daño cuando se puede ser feliz?

Cristiano Ronaldo ensucia el escudo de campeón del mundo

24 enero, 2015 - 18:06 - Autor:

El mejor jugador del mundo no puede tener esa reacción en un partido en el que hay en el campo más de 21.000 personas y que es seguido por millones de aficionados. Su capacidad para competir, para superarse, marcar goles, hacer jugadas fuera de lo normal, carreras que parecen imposibles y todo tipo de acciones le han llevado a ser el Balón de Oro y un deportista admirable. Pero Cristiano Ronaldo se ha equivocado en Córdoba. Y lo más grave es que no lo ha hecho en la expulsión, que puede ser producto de los nervios y la tensión que hay en un partido, sino en la forma de marcharse del campo.

Van a tener más repercusión las imágenes del portugués limpiando el escudo de campeón del mundo que la propia acción de la expulsión. Un gesto que se puede considerar como una provocación por parte de los aficionados que estaban el estadio de El Arcángel. Cristiano Ronaldo se ha equivocado. Se puede admitir que, en caliente y con el enfado de que no te salgan las cosas en el campo, además de ver que el equipo no consigue ganar, un futbolista se revuelva. Cristiano Ronaldo dio una patada y soltó un manotazo. Es humano y perdió el control. Hasta él mismo se dio cuenta y cogió el camino de los vestuarios antes de que el árbitro le mostrara la cartulina roja. Lo grave viene después, cuando se marcha andando y sacando brillo al escudo de campeones del mundo. Eso sobra. No lo debió hacer por mucho que le estén abucheando desde la grada o se sienta mal. Daña su imagen.

Lo habría arreglado marchándose del campo pidiendo perdón a sus compañeros, arrepentido y a Ancelotti o simplemente sin otro ademán. Los aspavientos los lleva mal. Como el que hizo a Bale en el partido contra el Espanyol cuando no le pasó una pelota y parte del Bernabéu se le echó encima al galés. En Córdoba, Bale salvó, en parte, lo que estropeó Cristiano Ronaldo. 

El portugués es muy bueno y un fuera de serie. Seguro que Ancelotti y Florentino Pérez, que hablarán con él, entenderán la expulsión. Lo que no pueden aceptar es el gesto de limpiarse el escudo de campeón del mundo. ¿Qué quería decir con esto? Que él se va fuera, pero que es un ganador. Se ha equivocado dos veces. Una se le puede perdonar. Otra no.

En frío y con una herramienta tan potente como su cuenta de twitter ha publicado un mensaje que le honra: “Pido disculpas a todos y especialmente a Edimar por mi acto irreflexivo en el partido de hoy”.

Lucas Silva para recuperar la fe en los brasileños tras Robinho y Kaká

23 enero, 2015 - 9:17 - Autor:

Primero fue Robinho y luego Kaká. Los dos brasileños le salieron rana a Florentino Pérez. Defraudaron y no cumplieron con las expectativas. A la tercera, con Lucas Silva, se espera que sea la vencida porque al presidente del Real Madrid le encantan los futbolistas brasileños por su calidad, talento y fantasía. Es verdad que tienen algo especial porque ven el fútbol más artístico. Incluso Lucas Silva, que es un centrocampistas más defensivo que ofensivo. Este chico de 21 años toca la pelota, como todos los brasileños, diferente y eso le hace más atractivo. Notable en la conducción del balón, la pegada, el manejo y en el balón parado. Así que Florentino, tras ver vídeos y recibir informes, se ha vuelto a lanzar a por uno de esos jugadores samba que conectan con los aficionados y suman para ganar y jugar bien al fútbol.

El fichaje de Lucas Silva le abre las puertas a Illarramendi y Khedira. Son dos casos distintos, pero se les ha agotado el tiempo y el Real Madrid no espera a nadie. Tienes que responder como un crack cuando te necesita el entrenador. El ejemplo es Isco, dispuesto a todo para transformar sus cualidades. A su creatividad le ha añadido esfuerzo y mucha personalidad. No ha sucedido esto en Illarra, que se ha quedado a medio camino y, sin menospreciar sus cualidades, no se le recuerda uno de esos partidos que haya puesto al Bernabéu en pie. Para ser jugador del Real Madrid, el Bernabéu tiene que corear tu nombre. Eso sí ha sucedido en Isco y no con Illarramendi. Es un buen termómetro para comprobar si has pasado la prueba de validez. Illarra transmite inseguridad.

Khedira ha echado su carrera a perder en el Real Madrid por sus pretensiones económicas. El alemán sí que ha pedido ganar como Casillas e, incluso más, y no Sergio Ramos. Ha apurado su contrato y quiere un sueldazo cercano al de Bale. Una pena porque a Ancelotti le gusta este futbolista, pero aceptar sus condiciones supondría romper el equilibrio salarial de la plantilla. El Bernabéu tampoco ha coreado su nombre con lo que se da por hecho que no añorarán su salida.

Así que el Real Madrid refuerza su centro del campo con Lucas Silva. Tiene a Kroos, James, Isco y espera la recuperación de Modric. Más el canterano Medrán y sin quitar el ojo a una posible vuelta de Casemiro. Florentino cada vez refuerza más su apuesta en fichajes jóvenes y con talento.

 

El Atleti sufrió un ‘atraco’ en el Camp Nou

22 enero, 2015 - 10:46 - Autor:

No lo digo yo. Lo comentaron los jugadores y Simeone en el viaje de vuelta de Barcelona a Madrid. Se sienten gravemente perjudicados por el arbitraje de González González y ahora están preocupados por el de Gil Manzano en el encuentro de vuelta. En el Atleti hay un tremendo mosqueo por el arbitraje del Camp Nou y, a pesar de que el ‘Cholo’ evitara referirse al colegiado en la sala de prensa, se habla de injusticia y palabras más fuertes como ‘atraco’.

El balance de las tarjetas fue de cuatro amarillas para el Atleti (Juanfran, Mandzukic, Gabi y Godín) y dos para el Barcelona (Luis Suárez y Mascherano). El enfado es grande entre los rojiblancos por cómo se comportó González González, permitiendo los agarrones en el área de los azulgrana y mirando para otro lado sin querer saber nada. Se quejan de un penalti claro de Rakitic a Godín en la primera parte. Un agarrón con los dos brazos del croata que acabó con el central uruguayo en el suelo.

La polémica va a más en las jugadas con Messi, al que se le permitió que jugara duro e hizo teatro para engañar al colegiado. La durísima patada del argentino, en la segunda parte, a Miranda se quedó sin castigo. En el Atleti lo tienen claro y hablan de roja. El enfado es mayor por la tarjeta amarilla que le mostró el árbitro a Godín, en el minuto 90, y que le impide jugar el partido de vuelta. En esta acción se comenta que Messi se deja caer en la frontal del área y engaña al árbitro. La baja de Godín no es una más. Es el mejor jugador del equipo para Simeone, fundamental por su carisma, liderazgo y aportación en defensa y en ataque. No se descarta que el club rojiblanco recurra esta cartulina por entender que no es falta.

Luego está la colleja que le dio Luis Suárez a Godín y que se debería haber sancionado como una agresión. Esta acción, pero sobre todo la patada de Messi al tobillo de Miranda y la tarjeta amarilla a Godín tienen muy mosqueados a Simeone y los jugadores. Ahora toca remontada, pero el cabreo no se lo quitan de encima porque se sienten perjudicados. Como en el partido de Liga disputado en el Camp Nou, en el que Messi se llevó un balón con la mano y la jugada acabó en el segundo gol del Barcelona. El ambiente en la plantilla rojiblanca está calentito.