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El Atleti no se arrodilla nunca: finalista por pasión

3 mayo, 2016 - 21:12 - Autor:

El Atleti jugará la final de la Champions. Merecida la clasificación del equipo rojiblanco que llega a Milán después de haber eliminado al Barcelona y el Bayern de Múnich. Casi nada. El estilo de Simeone justifica todo. No ha nacido para gustar a nadie, para enamorar ni para entrar por los ojos de los más románticos. El Cholo es droga dura. Ha vuelto a demostrar que tiene un bloque competitivo, resistente, incansable, insufrible y con mucha personalidad. Por donde pasa este Atleti no crece la hierba porque no pone alfombras. Es una manta de espinas. Es una filosofía de vida. El que resiste, vence. Sufrir para ganar y toda la épica que le quieran añadir a un entrenador que copa portadas reencarnándose en el ‘Che’ Guevara. Vale hoy cualquier exageración. Simeone no es un revolucionario. Es simplemente un Dios del trabajo y la pasión. No ha inventado nada. Sabe competir.

Se clasificó el Atleti con mucho sufrimiento. Nadie puede jugar cómodo ante el Bayern de Múnich en el Allianz Arena. Era una noche para aguantar cornadas ante un rival que puso en el campo más ardor que buen fútbol y toda la munición (Lewandowski, Müller, Ribéry, Douglas Costa…). El asedio del equipo de Pep llegaba con jugadas directas, centros al área y segundos rechaces. El Atleti era una fortaleza. Demasiado metido atrás daba la sensación de que se estaba suicidando. Algo fallaba en el plan del ‘Che’ Simeone. Pero no le hicieron un gol de jugada. Tuvo que ser en una falta de Xabi Alonso. Entre tanta tortura sobresalió Oblak. Un portero que es un gigante por arriba y por abajo. Segurísimo en todas sus acciones. Valiente. Un héroe que paró un penalti a Müller para evitar el derrumbe. El Atleti se fue al descanso con dos tímidos disparos lejanos de Gabi. Sin apenas peligro olía a chamusquina.

Pero el Cholo pasó a las armas y sacó tras el descanso a Carrasco para quitar a Augusto. No se arrodilló. Fue a por el gol. Buscó la verticalidad y el contraataque pagó su osadía. Había que ir a por ellos. Era necesario ese tanto. Griezmann, en posición dudosa, hizo el gol a pase de Fernando Torres. El Bayern acusó el golpe y el partido entró en un carrusel de ocasiones. Sin control. Con Oblak achicando balones. No pudo evitar el tanto de Lewandowski. Cada balón era un artefacto explosivo. Un fallo y a casa. El partido nos reservó un final para corazones fuertes. Fernando Torres tiró de picardía y sacó un penalti antes de pisar el área. Picardía del veterano. Lo falló. Se le cayó encima el estadio. Era el síntoma de lo que era un partidazo de máxima presión, tensión y responsabilidad. Los dos porteros habían detenido un penalti cada uno. La gloria es para los que la desean con todo su alma y el Atleti en esto fue mejor.

Motivos para creer en la final Real Madrid-Atleti

2 mayo, 2016 - 8:12 - Autor:

Atleti y Real Madrid son los favoritos para los partidos de vuelta de las semifinales de la Champions. Tiene que haber final española en Milán el 28 de mayo y para ello deben rematar la faena. Hay motivos para pensar en un nuevo derbi europeo con todo lo que supondría este enfrentamiento en la Copa de Europa. Pero primero, antes del morbo, queda el último empujón para eliminar a Bayern de Múnich y Manchester City. De la ida hay un dato objetivo. Los resultados fueron favorables para los españoles, que dieron muestras de estar mejor preparados de cabeza y piernas. Las sensaciones (más subjetivas) también refuerzan el optimismo.

Primero es el turno para el Atleti, que lleva la ventaja de un gol y la portería a cero. Hay quien avisa de una tormenta ofensiva del Bayern de Múnich. Capacitado está el equipo de Guardiola para hacer goles. Especialistas les sobran. Pero igual que se habla del potencial ofensivo de los alemanes hay que destacar la resistencia del Atleti. Un partido sirve como referencia para creer. El que midió su potencial en el Camp Nou contra el Barcelona (2-1). Vendió muy cara la derrota. Fue un equipo sin complejos, con personalidad, riesgo, marcó primero y el partido se le complicó con la expulsión de Filipe Luis. Ese 2-1 hoy clasifica al Atleti. No es nada sencillo hacerle un gol, ni dos y mucho menos tres a los del Cholo. Tampoco lo consiguió el Madrid. Ni el de Benitez ni el de Zidane (éste se quedó a cero). No lo logró el Bayern sin Godín. ¿Y quién puede asegurar que el Atleti no va a marcar? Hay que ser optimista porque su trayectoria confirma que es un equipo solvente. Es una garantía de orden, trabajo, esfuerzo y está capacitado para lastimar.

El Madrid lo tiene mejor. Lo reconoció Sergio Ramos tras el cero a cero en Manchester. Si le dijeran que se iban a jugar el pase a la final de la Champions en el Bernabéu… Con los sudores fríos que han tenido esta temporada. Sirve cualquier victoria. El Madrid de Zidane es otro en casa. Juega más suelto y sin precauciones. Es valiente y decidido. Asusta. Y lo hará, además, con Cristiano Ronaldo, que se apunta a la final cueste lo que cueste. Acompañado de la mejor primavera futbolística de Bale.