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Entre Sergio Ramos y Simeone activan el ‘cagómetro’

20 abril, 2016 - 7:34 - Autor:

A Sergio Ramos le han cazado las cámaras azuzando a sus compañeros con un “¡vuelve el cagómetro!”. Una expresión para espolear al equipo y que sirve de cachondeo entre los madridistas. Imagínense si el capitán es capaz de soltar o escapársele esta palabra lo que se estará diciendo dentro del vestuario del Real Madrid. Ver al Barcelona despeñarse da placer y sirve de estímulo. El ‘cagómetro’ es una palabra mal sonante, fea y vulgar. Pero es el término que utiliza Ramos para motivar al equipo. Una simplísima radiografía para burlarse de los males del Barcelona. En el Real Madrid lo han pasado muy mal esta temporada y ahora encuentran la diversión con el descalabro de los azulgranas. Es lo que tiene la rivalidad. La desgracia de uno es la satisfacción del otro y a Ramos se le ha escapado, con o sin intención, cuál es el estímulo de la plantilla.

En la línea de Sergio Ramos va el ‘Cholo’, más refinado, que sorprende cuando dice que dependen de ellos mismos. No es la realidad desde el punto de vista objetivo. Pero Simeone es muy listo y lanza un mensaje de presión a Luis Enrique porque percibe que al Barcelona le tiemblan las piernas. Ve el fallo y mete más leña en el fuego. La Liga también se juega en las salas de prensa y aquí el ‘Cholo’ hace sentir el aliento. Porque él cree que ya no va a fallar. Entre el Real Madrid, en el Clásico, y el Atleti en la Champions han generado ese ‘cagómetro’ del que habla Sergio Ramos.

Luis Enrique debería manejarse mejor en las dinámicas negativas. Está demostrando ser poco inteligente y los que le rodean no deben atreverse a decirle que está equivocado. Empiezo a pensar que tiene poca comunicación con Bartomeu porque no son lógicas sus salidas de tono y los malos modos en la sala de prensa. Nadie le reprende y hace ver que transmite falta de equilibrio. Se equivoca y mucho porque, lo quiera o no, hace de portavoz del Barcelona cuando aparece por la sala de prensa y, aunque aborrezca a los periodistas, debe darse cuenta que su mensaje va dirigido a millones de barcelonistas de diferentes formas de pensar y no todos ellos tienen el estilo soez del que hace gala.

El Barcelona, del tiquitaca al rifirrafe

19 abril, 2016 - 7:23 - Autor:

El desplome del Barcelona está acompañado por una falta de buen comportamiento que afean más las derrotas. Juega peor y pierde mal. Puede perder un partido, dos y tres. Puede atravesar una mala racha. Incluso puede no ganar la Liga y, todavía más, ni la Copa. Puede acabar la temporada con cero títulos y calificarse como una debacle, pero lo que no puede perder es el modelo de conducta. El primero que tiene que dar ejemplo es Luis Enrique. Si no lo hace, si comparece ante la Prensa desafiante, mal encarado y borde está invitando a los más descerebrados de la plantilla a copiar este tipo de actuación. Las malas contestaciones del entrenador a los periodistas, reiteradas en el tiempo, cada vez más burlescas y con intención de desprecio se suman a los desaires, groserías y desprecios de Neymar. El brasileño acabó el partido contra el Valencia tirando una botella en el túnel de vestuarios a Barragán. Antes fue al grupo de celebración del Valencia para soltar un manotazo. Mucho antes, en el partido de Copa en el Camp Nou (7-0) descubrimos lo que le dijo: “Tú te callas, que yo cobro diez veces más”.

El Barcelona no es noticia por la excelencia de su juego. Ha pasado del ‘tiquitaca’ a los rifirrafes. Luis Enrique, Neymar y Alves (irresponsable por exhibir su ausencia de pena tras caer en la Champions) ensucian al Barça. Este patrón de conducta se sostenía en las victorias y con los cinco títulos. Nadie fue capaz de pararse a pensar que un día puede llegar la derrota y cambiar el viento en contra. Nadie. Ni Bartomeu ni Iniesta. El presidente y el capitán no han advertido lo peligroso que supone sembrar tempestades. Dejamos de lado a Luis Enrique por su incapacidad para corregir los malos modos y las faltas de respeto a los rivales.

Se confirma que la inspiración y el ingenio florece cuando el resultado está de tu lado. Los alardes de Neymar han desparecido, como los Periscope de Piqué, que ahora sólo salta cuando aparece Arbeloa. Parece que va a tener razón Fabio Capello cuando dice que lo que necesita el Barcelona es un capitán con carácter como Puyol, que entre al vestuario y coja a los jugadores por la corbata. 

 

Luis Enrique, el líder pasmado

18 abril, 2016 - 7:19 - Autor:

El Barça desfallece, está pasmado, congelado y desmayado. Dijo Luis Enrique antes de jugar contra el Valencia que no le habíamos visto sacar pecho cuando ganaba partidos y títulos en un aviso a los que estaban preparados con la guadaña por si la inercia perdedora seguía su curso. La derrota contra el Valencia se produjo y no es sólo por falta de puntería y el acierto de un porterazo, Diego Alves. Hay que hacer un análisis más profundo del por qué de esta crisis en la que el equipo sólo ha sumado un punto de doce. Luis Enrique está pasmado. No es una cuestión tan simple, como dice, de lo caprichoso que es el fútbol y no vale la coletilla del ‘fútbol es así’. En la cadena de errores hay que enumerar la falta de frescura, relajación en momentos claves, falta de actitud de los jugadores y malas decisiones del entrenador.

El Barcelona empezó a dilapidar el colchón de puntos en el Clásico, justo en el momento en el que Piqué puso por delante a su equipo y a Luis Enrique se le ocurrió quitar del campo a Rakitic para meter a Arda Turan. Marcelo convirtió la banda izquierda en una autopista y el Barcelona hizo añicos. La victoria del Real Madrid hizo mucho daño en Barcelona y en el Barça. Se daba por hecho que el Real Madrid no estaba preparado para aguantar un partido en el Camp Nou y era prácticamente imposible que saliera vivo. La derrota en el Clásico produjo más decepción que desconfianza y Luis Enrique la despreció. Se agarró al discurso fácil de ser merecedores de la victoria. El mismo que hizo tras perder en Anoeta y contra el Valencia.

Contra la Real Sociedad volvió a equivocarse cuando dejó en el banquillo a Jordi Alba, Iniesta y Rakitic en un partido en el que Luis Suárez estaba sancionado. Los tres cambios que luego utilizó para darle la vuelta en la segunda parte sin éxito. En la Champions, más de lo mismo. La primera parte en el Calderón fue un espanto, con una estrategia ultraconservadora y un equipo que se dedicó a enfriar el partido y no tiró a portería. El Barcelona pierde algo más que partidos. Ha dejado de trabajar en la recuperación de la pelota, presiona bajo, pasivo, hay fractura y le llegan con más facilidad y peligro. Pero Luis Enrique no habla de esto, de sus errores y malas decisiones. Actúa con despecho contra todos (incluido Bartomeu) y decide no hacer cambios ante el Valencia. Ordena a Piqué que juegue de delantero centro a la desesperada y luego humilla a un periodista en la sala de prensa. En definitiva, se hace el asombrado.

El caso Benzema: maduro e inmaduro

17 abril, 2016 - 8:16 - Autor:

Benzema supera su mejor registro de goles (22) en la Liga con la mochila de un castigo que le impide ser feliz. La Federación de su país no quiere saber nada de él y le aparta, sin sentencia judicial, de la Eurocopa de Francia. Un duro revés para un futbolista que madura en los campos. Un chaval, de 28 años, que ha cometido varias errores y uno que es intolerable. En su país está señalado como un mal ejemplo por estar imputado en un presunto caso de extorsión a otro futbolista (Valbuena) y pertenecer a una banda criminal organizada. Feas y sucias palabras para el que tendría que ser el icono de la selección anfitriona en el mes de junio y parte de julio. Su caso se envenenó en el terreno político con las declaraciones del primer ministro, Manuel Valls, y en una coyuntura desfavorable por la sensibilidad de una sociedad atormentada por el terrorismo que, entre otras muchas cosas, combate el dolor con el cántico al unísono de La Marsellesa.

No hay en Francia un levantamiento social deportivo ni mediático por la exclusión de Benzema de la Eurocopa. La sociedad vive atemorizada y desprecia a los sospechosos de malas conductas. Benzema tiene el juicio perdido por su inmadurez en un asunto todavía sin esclarecer, pero en el que no se le permite la presunción de inocencia, quizás por su reincidencia en otros escándalos. Ni la retirada de la orden de alejamiento de la víctima (Valbuerna) sirve para el perdón. Es culpable, al menos, por ser un ‘niño malo’.

La madurez que alcanzó Benzema en Getafe, con su récord de 22 goles en su séptima temporada en el Real Madrid, no es un pasaporte al indulto. Ni el seleccionador Deschamps, ni la Federación, ni los aficionados, ni los medios anteponen el talento y la figura del ‘9′ del Real Madrid a la responsabilidad civil. Benzema no pensó antes de actuar y su nombre está en el sumario judicial. El jugador de la pausa, cerebral con el balón en los pies, tranquilo y generoso en el campo no se mueve con estos parámetros como ciudadano. Sus errores han ido lastrando y perjudicando su imagen y el último no tiene clemencia. Justo o injusto, Benzema tiene que aprender una lección. Hay que ser también maduro fuera del campo.

El del ‘Alcorconazo’ en el Bernabéu y el Cholo una angustia para Pep

15 abril, 2016 - 10:19 - Autor:

Lo mejor del sorteo de la Champions es que está abierta la posibilidad de una final española y, de producirse, estaríamos ante una de las mayores revanchas de la historia del fútbol. En Milán, el 28 de mayo, se podría dar la posibilidad de que se enfrentaran Real Madrid y Atleti. En el recuerdo, la Décima del equipo que entrenó Ancelotti y en el que Zidane era ayudante. El minuto 93, ese cabezazo de Sergio Ramos, está en el baúl de los malos recuerdos de la hinchada del Atleti. Serán unas semifinales deliciosas, con mucho morbo, y con la esperanza de que podamos ver a los dos equipos españoles en una nueva final de Champions. Era tan bueno que los dos equipos madrileños no se vieran las caras en las semifinales como lo contrario. De haberlo hecho, estaríamos hablando ahora de la presencia segura de un conjunto español en la finalísima.

El Atleti tendrá que remar contra el Bayern de Múnich. Eliminatoria que nos trae al recuerdo, ya lejano, la final de 1974 en el estadio Heysel de Bruselas. Otra de las páginas más dolorosas del equipo rojiblanco. Una final que acabó con empate a un gol (los dos tantos en la prórroga). No hubo penaltis y dos días después se jugó un partido de desempate. Ganó el Bayern (4-0) al equipo que lideraba Luis Aragonés. Un motivo más para que el Atleti monte una campaña apelando al sentimiento de los aficionados y al coraje de los soldados del Cholo y se inventen esos lemas que remueven los corazones y hacen del fútbol un ejercicio de fe. El ‘Nunca dejes de creer’ con el que se conjuraron para eliminar al Barcelona tendrá que ser ahora algo así como ‘Luis, la victoria va por ti’. Tiene morbo también ver a Guardiola contra el Cholo. El argentino se ha cargado al discípulo (Luis Enrique) y ahora le toca el maestro.

En el Real Madrid hay un fuego no apagado. Pellegrini estará en el Bernabéu, el primer técnico que fichó Florentino cuando regresó a la presidencia en 2009. Acabaron mal. El técnico chileno salió por la puerta de atrás. El Alcorconazo les separó y perdieron la comunicación. Pellegrini, El Ingeniero, tiene su revancha. El sorteo también ha evitado el morbo del duelo Pep-Pellegrini, aunque ojo, que podrían verse en la final. Y luego está el Kun, que pisará el césped del Bernabéu, estadio en el que quería jugar de blanco. En definitiva, el Real Madrid dentro de la dificultad ha salido bien parado.

El Atleti nunca dejó de creer y arruina al Barça

13 abril, 2016 - 20:56 - Autor:

Pasó el Atleti a las semifinales haciendo gala de un sentimiento que le acompañó desde la derrota en el Camp Nou. Nunca dejó de creer en una victoria de máxima dificultad. Eliminar al Barça nunca es una tarea sencilla, aunque este Barcelona confirma que ha entrado en barrena. Encadena dos derrotas consecutivas y en ambas no ha sido capaz de hacer un gol. Ni en Anoeta ni en el Calderón. Es el síntoma de la enfermedad del equipo de Luis Enrique. Ha perdido la fluidez en el juego, la capacidad de asustar al rival, el control y mando. Algunos partidos, en esa racha de 39 encuentros invictos, los sacó adelante sin jugar bien gracias a su descomunal pegada. Pero hoy es un equipo manso. Messi, Neymar y Luis Suárez están flácidos. En especial Messi y Neymar, sin chispa, lentos, espesos y terrenales.

El Atleti quiso más el pase a las semifinales, mientras que el Barcelona salió al Calderón a dormir el partido y jugó con el freno de mano puesto. Hizo una horrible primera parte. Sin ninguna ocasión de gol y con la única idea de que pasara el tiempo y poder enfriar a las fieras del Cholo. Muy mal el planteamiento de Luis Enrique, que pecó de ambición. Lo aprovechó la insistencia del Atleti, siempre enérgico y vital, con un cabezazo de Griezmann. No para de crecer el francés.

La segunda parte fueron palabras mayores. El Barcelona no jugó bien, no estuvo lúcido, pero tiró de orgullo. El Atleti pasó por momentos de agobio, pero sabe sufrir y si algo falla en el entramado compacto ahí está Oblak para achicar el peligro. El portero esloveno es un cerrojo. Hasta que llegó la polémica del último tramo del partido. Iniesta debió ser expulsado por interceptar un balón con la mano en el penalti del segundo gol de Griezmann. El árbitro antes no vio un codazo, de roja, de Luis Suárez a Godín. El Barcelona estaba saliendo beneficiado del arbitraje hasta la jugada del minuto 86. Gabi, con el brazo estirado, tocó un balón con la mano en el filo del área. El árbitro dudó y no lo pitó. Estaba dentro. Fue penalti. El colegiado rescató al Atleti de una posible prórroga. El Atleti persigue el sueño de su primera Champions.

Cristiano Ronaldo vale una Champions

12 abril, 2016 - 20:58 - Autor:

El Real Madrid está en semifinales y salva la temporada, como dijo Zidane, gracias al gen competitivo de Cristiano Ronaldo, autor de los tres goles en una noche mágica para el portugués. Alcanza los 16 goles en una competición de máxima dificultad que la juega como si estuviera en el patio del colegio y tuviera enfrente a los del curso superior. Cristiano no falló y se echó al equipo encima en un partido marcado por las excesivas precauciones. El Real Madrid no quiso asumir riesgos por el miedo a encajar un gol que fuera una losa. Jugó lento, previsible, demasiado pendiente de no encajar y sin prisas. El guión fue magnífico. En un minuto, del 15 al 16, empató la eliminatoria. Le valió con un arreón para asustar a la débil defensa del Wolfsburgo. Los centrales, Dante y Naldo, siguieron con la mirada un centro de Carvajal y Cristiano envió la pelota a la cazuela. Seguidamente llegó el segundo en un remate de cabeza y el partido se puso demasiado pronto de cara.

El Real Madrid especuló con el segundo tanto y retrocedió. Era el síntoma de la presión y el agarrotamiento que tenían los jugadores. Demasiada responsabilidad y tensión en sus cabezas, que llegaba hasta las piernas. La pelota salía blanda y el Wolfsburgo olfateó el miedo. El último cuarto de hora del primer tiempo estuvo más cerca del 2-1 que del 3-0. No manejó bien el Madrid sus emociones ni sus temores. Hay que pensar que un error era una tumba y en juego estaba seguir vivo en la temporada.

El Wolfsburgo fue un equipo inferior, pero se creció ante un Madrid demasiado prudente y tímido con la pelota. Los de Zidane no atacaron en avalancha y menearon con poco nervio al rival. Siempre pensando en que no se podía producir la fatalidad de encajar ese gol que echara al traste el objetivo. Esto se le puede perdonar porque traía un mal resultado de Alemania y no es el momento para equivocaciones. Pero el Madrid siempre tiene una y dos, aunque no juegue bien. Una fue la de Sergio Ramos, que cabeceó un balón y la pelota pegó en el palo y se paseó por la línea de gol. La segunda la aprovechó el vigoroso Cristiano Ronaldo en una de las acciones que más quebraderos de cabeza le dan. Hizo el tercer gol de falta y el Madrid está intacto en la competición por excelencia.

Real Madrid, Atleti y Messi, obligados a remontar

11 abril, 2016 - 7:15 - Autor:

Entramos en una de las semanas decisivas de la temporada. Real Madrid, Atleti y Barcelona se juegan la continuidad en la Champions y tienen sus miedos. La palabra más utilizada es la remontada. Los tres tienen motivos para ilusionarse y otros bastantes serios para estar preocupados. El Madrid abre el fuego el martes con la visita de un Wolfsburgo que tiene al equipo de Zidane entre las cuerdas y puede dar la campanada de la temporada. Caer eliminado sería algo así como un Alcorconazo europeo y una deshonra más a una temporada aciaga, a la que no le salvaría ni el maquillaje de la victoria en el Clásico. Ganar en el Camp Nou produjo indigestión, empacho y la sangre no llegó ni a las piernas ni a la cabeza en Alemania.

Ahora el Madrid busca remedio y remontar ante un equipo inferior, pero que no deja de llevar el sello alemán. Saben sufrir, trabajan de principio a fin y tienen la cabeza fría. El inconsistente Real Madrid es capaz de todo, fiable en casa y tierno de visitante, y pide un Bernabéu con el corazón caliente para que sea una noche mágica y perfecta. Hace tiempo que el Bernabéu dejó de ser un templo de las remontadas y a los de Zidane no les queda otra que esmerarse como colectivo y tener vergüenza para no tirar la temporada.

El miércoles llega la gran cita en el Calderón. Lo del Atleti no es una remontada. Le vale con el mismo resultado que se dio en Anoeta. Un 1-0 y estará en semifinales. No es un marcador para volverse loco ante el peor Barcelona de la temporada. A los azulgranas les queda el consuelo y la esperanza que recuperan a Luis Suárez, que es lo mismo que correr con un pura sangre. En el equipo de Luis Enrique el que preocupa y tiene que remontar es Messi, que lleva cuatro partidos sin ver portería (Villarreal, Real Madrid, Atleti y Real Sociedad) y vuelve a andar por el campo. No es de recibo que el Barça justifique la derrota de Anoeta por la suplencia de Iniesta, Rakitic y Jordi Alba. En el once estaban Piqué, Busquets, Messi y Neymar entre otros titularísimos. Lo del Calderón es una final para el Barcelona.

Los ‘huevos’ del Barça, Atleti y Real Madrid

9 abril, 2016 - 20:33 - Autor:

Ganaron el Atleti y el Real Madrid y perdió el Barça. Hay Liga. Claro que la hay con seis jornadas que quedan por disputar. Quién nos los iba a decir después de la racha de 39 encuentros invicto que llevaba el equipo de Luis Enrique hasta la derrota del Clásico. Parecía impensable e imposible, incluso después de la derrota del Atleti en El Molinón. La cabeza se ha apretado. El Barça ha dado un bajón y al colchón de puntos que tenía en el final del invierno ahora se le ven los muelles. Ha sumado un punto de los últimos nueve y mete al Atleti y al Madrid en la pelea. La derrota en Anoeta confirma que este Barça es vulnerable y no se puede permitir rotaciones. Salieron Iniesta, Rakitic y Jordi Alba al rescate en la segunda parte. Pero no surtió efecto. El Barça echa de menos los ‘huevos’ de Luis Suárez. Messi y Neymar estaban de paseo por la playa de La Concha.

Era la jornada de los ‘huevos’. El Bernabéu se los pidió a los jugadores porque, como dice Zidane, se juegan la temporada ante el Wolfsburgo. La reacción del público sonó a petición con tono de aviso a un equipo que, precisamente, no destaca por su carácter y que esta temporada ha perdido en casa ante el Barcelona y el Atleti. La bronca del 2-0 quedó aplazada (menos para Danilo) a la espera de comprobar si el martes tiene remedio el accidente de la ida. Queda la esperanza del enorme potencial arriba, la pegada, el factor campo y, para qué vamos a negarlo, que el Wolfsburgo se asuste. Pedir ‘huevos’ es una expresión utilizada en momentos de pánico, aunque chirría que se haga contra un equipo inferior. Caer contra el Wolfsburgo sería una deshonra.

El Atleti es otra historia. Los legionarios del Cholo hicieron un partido bravo en Cornellà. Lo suyo no es un problema de ‘huevos’. Les sobran y los pondrán el próximo miércoles para compensar la diferencia futbolística con el Barça. Los azulgranas tienen mejores individualidades, pero en cuanto a coraje no hay quien pueda con este Atleti batallador en el que dieron un recital Koke y Fernando Torres, que hoy pasa por ser el segundo Aduriz del fútbol español.

Danilo va por el camino de los fichajes estrellados

8 abril, 2016 - 9:00 - Autor:

Zidane hace cosas bien y alguna mal. Le falta por aclararse con Carvajal y Danilo. En cada comparecencia con la prensa habla de tener que tomar decisiones y parece tener bastante claro que su rol pasa por elegir a los mejores y sentar, se llame cómo se llame, a los que no son fiables. Lo ha hecho con James e Isco, pero no actúa igual en el lateral derecho. Danilo estuvo horroroso en Wolfsburgo, superado por Draxler. El brasileño no es mejor, por lo visto esta temporada, que Carvajal. Pero Zidane no da el paso de hacer al canterano igual de insustituible que otros fijos. Titubea. ¿Pesa más un fichaje de 30 millones que apostar por un canterano? Me niego a creer que, como dicen las malas lenguas (sin pruebas), el presidente le sugiera o le haga la alineación al entrenador.

Danilo no está bien. Va por el camino de los fichajes estrellados. El Madrid tiene lateral y es Carvajal, sobresaliente su actuación en el Camp Nou y su marcaje a Neymar. ¿Por qué no da el paso Zidane de sentar a Danilo igual que hizo con James e Isco? Habla de rotar y se equivoca. No está el Madrid para meter jugadores que no sean fiables. Danilo no lo es. Lo demostró en Alemania, como ante la Roma en el partido de vuelta en el Bernabéu. El Wolfsburgo era una final para alcanzar las semifinales y ahora le tocará a Carvajal poner remedio, el próximo martes, al agujero del lateral derecho y el estropicio de Alemania.

Son aspectos que tiene que ir puliendo el joven Zidane. Hoy es jefe y le cuesta tomar decisiones. Tienen que ser justo y elegir bien. Sólo lleva dieciséis partidos en el banquillo del Real Madrid y fallos como el de la alineación de Danilo en citas claves le dejan en evidencia. Parecía que lo tenía claro. Ha puesto a Carvajal en diez partidos y a Danilo en seis. En Alemania, entre otras cosas, eligió mal. Aunque también habría que hablar más de Danilo y su mal rendimiento (suplente de Alves en la selección brasileña).