El hombre de los seis millones…
…De dólares. Así se titulaba una serie de mi época que hacía furor. Un astronauta se pegaba un galletazo y los americanos, siempre dispuestos a cualquier jaimitada, le reconstruían medio cuerpo de forma cibernética.
Seis millones de dólares es lo que se gastaron y quedó claro que ese debía ser su presupuesto total porque no quedó ni para imaginar un título.

Lo cierto es que Lee Majors, que ya tenía sus años, pasó a correr como un gamo y a ver más que un búho.
Cuarenta años después se ha unido un nuevo miembro al grupo: Tito Vilanova.
Cuenta la caverna culé que el futuro entrenador del Barça pretende esa cifra en su contrato para estampar su rúbrica.
Me parece bien. Cualquier cifra me hubiera parecido bien, que conste. Teniendo en cuenta que como ayudante de Guardiola, a salvo de de presiones y ataques –salvo de dedos ajenos- cobra tres millones de euros, la solicitud no es desorbitada.
De hecho me parece que se incrementan porcentualmente más sus responsabilidades que su salario.
Llama sin embargo la atención que Tito, alumno de Pep, no haya seguido la senda espiritual de su gurú, que ante su primer contrato despreció la cantidad fija.
Guardiola, en una clara muestra de autoconfianza, apostó por su trabajo y por sus resultados. Ahí llegó el pellizco gordo, por cierto, porque lo ganó todo.
Tito ha pedido seis millones de euros, cantidad que hoy en día sólo cobras si hundes una caja de ahorros. Hace bien.
El que está algo mas forzado es el club. Me cuentan que varios miembros de la planta noble del Camp Nou se han quedado algo sorprendidos.
Lo tienen en chino. Nada pueden hacer ya. Han anunciado su nombre y tendrán que tragar con los mil millones de pesetas -un guiño a la prima de riesgo- y además estar agradecidos.
Si Tito se hubiera sentido rumboso habría pedido nueve y el lío lo tendría, una vez más, el bueno de Sandro.
Me gusta el paralelismo con la serie. Con seis millones se confirma que Tito ve como un búho o mejor y me da que correrá como un gamo.









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