El filósofo
Cuando alguien trata de descalificar a alguien llamándole filósofo pienso que es medio bobo. Miento, bobo entero. ¿A quién puede herir que le tachen de amante del pensar? ¿O que le comparen con Platón, Aristóteles ,Pitágoras –a quien se atribuye por cierto la creación del término- o Sócrates?
Te puede ofender que te comparen con seres despreciables. Eso duele. Hay quien sufriría martirio si fuese comparado con un futbolista, pero no con un filósofo. Los filósofos son la élite del pensar. Es como insultar a alguien llamándole sabio. Papelón.

Pues es el retrato que me quedo de Ibrahimovic. Porque sus goles de tacón los estoy esperando aún. Su solidaridad con el vestuario la están esperando sus compañeros. De sus capacidades intelectuales mejor no esperar nada. Se puede ser buen futbolista y un tonto oceánico sin alterar el orden cósmico.
Antes de meterse con Guardiola, que no digo yo que no pueda hacerlo, su argumentario faltón hubiera resultado más creíble de haber ido acompañado de autocrítica. Puedes señalar a Guardiola si antes confiesas que ni tu actitud ni tu rendimiento han sido los esperados. Entonces igual cuela y hasta Guardiola hubiera sufrido. Ahora se está muriendo de risa. Estás fuera y encima el que queda como un cochero eres tú. Papelón.
El año pasado Ibra metió el gol del triunfo en el Camp Nou frente al Real Madrid. Un par de horas antes (Guardiola no concentra a la plantilla) le vi entrar en un flamante deportivo negro de los que valen más que un chalet en el recinto cerrado del Estadio. Recorrió los escasos cien metros que le separaban del aparcamiento de jugadores a más de cien kilómetros por hora y con un ruido que me hizo pensar que iba a despegar. Me quedé tan sorprendido como el resto de los que estábamos en la zona del aparcamiento. Pregunté inmediatamente quién era aquel insensato con alma de Fangio y me respondieron que era Ibra.
La verdad es que no sé de qué me sorprendo. A Ibrahimovic le gusta ir como Hamilton por las calles y adora los mamporros de las artes marciales, concretamente el Taek-wondo, algo muy lícito. Entiendo que el único Sócrates en su imaginario sea el que fuera internacional brasileño en los ochenta. Debe ver la filosofía como un castigo divino y a los filósofos como los peones del mal.
Gran favor le ha hecho el pensador sueco a Guardiola. Con su patada enciclopédica ha logrado evitar que nadie hable de la discutible mano izquierda del noi de Santpedor con los jugadores con más carácter y más eco mediático. Papelón








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