La publicidad
La publicidad es el motor de la comunicación. Mejor no admitamos discusión sobre esto porque entonces nos perdemos.
Es aconsejable que se fijen algunos conceptos antes de empezar.

Esto viene por el acuerdo de patrocinio firmado por el F.C.Barcelona con Qatar Foundation.
Ha salido gente desde todos los rincones opinando de lo divino y de lo humano. Quienes han hecho más ruido han sido los puristas de nuevo cuño, como Cruyff y Gaspart, que ven el acuerdo como un error bíblico.
Es lo más pintón. Ir contracorriente queda fino. Da nivel. Parece que es hasta más intelectual.
Sin embargo aquí me voy a mojar a favor de Rosell. Salvo que alguien descubra alguna implicación personal, cosa que dudo, el Presidente del Barça ha acertado de pleno.
El argumento más gráfico es el que hace referencia a las nóminas. Porque quien tiene la obligación de pagar mes a mes sabe lo que tiene…y lo que no tiene.
Deberemos coincidir en que la montaña de millones que llegarán de Qatar no son para la cuenta de Rosell ni para las vacaciones de su familia. Son dineros para el Barça. Dineros con mayúsculas.
En los tiempos que corren hay que premiar el pragmatismo por encima de falsas profecías. Si hay que pagar, y el Barça paga mucho, hay que ingresar.
Posicionarse de otra forma es dar la espalda al mercado y por tanto morir.
Queda la posibilidad de que la colección de puristas que se posicionan en contra del acuerdo aporten una cantidad de euros similar para que la camiseta no se manche.
Estoy hasta el gorro de predicadores panfletarios. Si es discutible el origen publicitario de un país cuyas costumbres no casan con la tradición judeocristiana, más lo sería admitir a quienes se lucran del juego o del alcohol, que son casi todos.
Dinero es dinero y si le miramos el diente no pasa el corte ninguno.
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