Saltar al contenido

« ver todos los blogs

10 semanas

30 Mayo 2011 - 10:40 - Autor:

Soy de los que viven al día. De los que tienen problemas en saber el día del mes y hacerlo coincidir con los de la semana. Sin embargo, en un arranque de prospección de futuro sin precedentes, ayer me dio por mirar el calendario de los próximos meses.

Cuál no sería mi sorpresa al hacer la cuenta y comprobar que en diez semanas, sí, diez semanas, vuelve la temporada y lo hace con dos “clásicos” nada menos. Como si no hubiera habido suficiente pelea para meses con los que hemos pasado.

Tenemos diez semanas para hacer todo lo que se hace cuando una temporada termina. Diez semanas para que los jugadores se vayan de vacaciones. Algunos, porque una docena de ellos se van quince días con la selección.

Diez semanas para sacar el fútbol de nuestras vidas. Diez semanas para hablar de fichajes, que por cierto, están algo remolones este año. Diez semanas para crear, marear y terminar matando a las irremplazables serpientes de verano (la del Kun apunta maneras).

Diez semanas para que los equipos vuelvan a trabajar y se vayan de pretemporada a sitios lejanos donde se supone que les llenan la alforja por hacer el soplagaitas con suplentes.

Diez semanas para especular con salidas, ventas y demás chollos que tienen que ver con quitarse de encima aquello que no quieres pero que no dices para ver si algún incauto te compra la ruina.

Diez semanas para irnos de vacaciones nosotros mismos y dejar de una puñetera vez de hablar de lo mismo, para lo que es aconsejable marcharse a Laponia (allí nunca se llegó a ver la expulsión de Pepe y creo que no saben quién es Stark).

Diez semanas para encajar los interminables torneos amistosos dónde sólo ganan los intermediarios que traen al sparring sudamericano de turno.

Es mucho por hacer para diez semanas. Estoy estresado. Me agobio al pensar que quinientas mil portadas de Ronaldo y de Messi están agazapadas a la vuelta de la esquina. Horror.

En fin, es lo que hay. Gastarlas como os de la gana, pero aprovecharlas bien. Son sólo diez semanas. Tic,tac,tic,tac.

Valdano

26 Mayo 2011 - 7:00 - Autor:

Valdano es un señor. Un personaje educado con el que se puede coincidir o discrepar, pero siempre con guantes y chistera. Eso allana el resto del artículo. Eso atenúa el adjetivo y suaviza el discurso. Con Valdano se puede hablar. Con Valdano incluso se debe hablar.

Ahora está en la calle. No es plan de avisar a las plañideras. Tiene el riñón cubierto, pero es motivo de lástima. Es difícil echarse al teclado en un asunto de estos y no transmitir la sensación de tomar partido. Más que nada porque no deja de ser meterse en una pelea.

Valdano

Si llega a ser necesario, me voy de cañas con Valdano. No porque sea más afín, que creo que lo es (a Mourinho no le conozco).

Es simplemente por las formas. Eso que parece importar tan poco pero que determina con quién te sientes a gusto y con quién no.

El despido de Valdano representa una de las apuestas más arriesgadas que jamás vi realizar a un presidente. No era de esperar en Florentino. Definitivamente no en Florentino.

Supone, básicamente, que el presidente se apoya en el entrenador. La figura más efímera del fútbol, el técnico, será el escudo presidencial.

Si sale bien, sale mal. Si sale mal…

Si sale mal habrá que concluir que el riesgo era excesivo e innecesario. Habra que volver sobre el asunto para escarbar algo más, pero en dos días se juega la final de la Copa de Europa, y eso es asunto mayor.

Por lo menos para los que consideramos que un par de horas viendo fútbol es tiempo ganado, jamás perdido.

El lío del mono

16 Mayo 2011 - 14:37 - Autor:

Busquets se ha librado del manotazo de la UEFA. Siempre me la he imaginado como un gigante torpe y bobalicón dirigido por un enano sibilino. A la UEFA, me refiero. Os parecerá raro, pero es lo que hay. Cuando la UEFA te pega, aunque sea con la mano abierta, te hace un destrozo.

Busquets

Vaya por delante que yo creo que Sergio Busquets le llamó mono a Marcelo. El jugador del Real Madrid lo ha corroborado y no creo que nadie se invente algo así.

Sobre todo si el presunto “mono” es uno mismo. Eso es algo de lo que no se alardea. Que te insulten, digo.

Sin embargo, no se puede sancionar a nadie porque le creamos culpable. Las mínimas garantías procesales con las que funcionamos desde hace dos mil años nos obligan a probar una falta para sancionarla.

No hay mucho debate en este punto. Si no es posible demostrar que Busquets llamó mono a Marcelo, no se le sanciona y a otra cosa.

Lo feo del asunto es que todos sabemos que sí le llamó mono, algo grave y perseguido por atentar directamente contra la persona simplemente por su raza. Lo que merece debate es qué hacemos con estas cosas.

Saber qué está pasando en nuestros campos y con nuestros deportistas para que se les vaya la olla de esta manera.

Desprecio lo que hizo Busquets, pero me niego a tomarlo como rehén. Me opongo a que se convierta en chivo expiatorio. Es cierto que el cazado fue él, pero todos sabemos que este tipo de insultos son más habituales de lo que se confiesa.

Entonces, a lo mejor resulta que sí que tenemos un problema. Igual es que tantos guiños racistas significan algo que nos negamos a reconocer por doloroso: que no somos tan tolerantes como nos gusta pensar.

Busquets le llamó mono a un rival y eso es deleznable. El castigo moral ya lo lleva, porque todo el mundo lo ha visto y porque nadie, ni en Barcelona, se atreve a defender esas acciones.

Confiemos en que nos sirva de ejemplo y de escarmiento. Estos asuntos son demasiado graves como para que el color de una camiseta nos nuble el juicio.
Avisados estamos.

Revilla el colega

13 Mayo 2011 - 21:36 - Autor:

Los políticos son gente a vigilar. Les considero bajo sospecha permanente por lo que he visto, lo que he leído y lo que me han contado. Me dirán que no todos. Puede ser. Casi todos, entonces.

Dentro de esta subespecie tan peculiar, los más peligrosos son los políticos que van de campechanos. Esos que son más obreros que el obrero y más católicos que los curas al mismo tiempo.

Revilla

En este grupo está Revilla, el presidente de Cantabria. Más conocido por sus excentricidades que por sus políticas. Excentricidades porque es conocido, si fuera alguien anónimo diría chorradas.

La última tiene que ver con el fútbol y por eso la traigo aquí. Ha salido el presidente de todos los cántabros pidiendo a la afición del Rácing que vaya a acudir a Gijón el próximo domingo que apoye al Sporting.

He buscado el adjetivo durante unos minutos y tamaña burrada sólo me encaja con uno: acojonante.

El argumento que se ha echado a la boca el señor Revilla es ese tan solidario del “hoy por ti, mañana por mí”. Pasado a limpio, es la definición más canalla y antigua de las trampas: No compitas en plenitud hoy, para que yo me beneficie, que ya te devolveré el favor”.

Acojonante se me va quedando pequeño según escribo. O sea, no sólo mandas un mensaje antideportivo, que vulnera todos los principios del juego limpio y de la equidad en la competición, sino que estableces pactos para trampas futuras.

Si fueramos un país serio a este señor no se le dejaría entrar jamás en un estadio. Por sospechoso. Por tramposo. Pero creo que desde Noruega para abajo ya no quedan países serios.

Yo desde esta esquina de la red insto a la afición del Rácing a todo lo contrario. Que animen a su equipo, como Dios manda, y que pase lo que tenga que pasar.

Que no hagan caso a su “enrollado” presidente. Diría incluso que le afeen la conducta. Se pasa de colega, se pasa de listo, se pasa de casi todo.

No me gustan los políticos en el fútbol. No son trigo limpio. A poco que se descuidan se ve su verdadero ser: dame algo tú que ya te lo devolveré algún día.
De los méritos ni hablamos, y luego decimos que si el indio…

Mira quién habla

10 Mayo 2011 - 11:09 - Autor:

Dice Xavi que ganar la Liga es un mérito por “el desgaste mental que generan los medios de Madrid”. La dureza de la temporada nada tiene que ver. Las dificultades que puedan plantear los otros diecinueve equipos tampoco. Los “medios de Madrid” son el obstáculo a saltar. Es verdad, Xavi.

Valdes

Es mucho más cómodo y placentero deslizarse por la pendiente que tiende el periodismo local barcelonés. Dejarse caer por la cuesta abajo lubricada que cada día alumbra la pandilla plumilla. Algo así como la recientemente famosa central lechera, pero a lo bestia.

Ahí no hay que hacer esfuerzo alguno, salvo el de recoger a diario los elogios empalagosos, desmesurados, excesivos y definitivamente repetitivos. Ahí no hay desgaste.

Si se juega mal es porque el rival se encierra y no te deja. Si se falla es por la fatiga que genera el calendario impuesto por las hordas opresoras de la meseta.

Es cierto que Xavi no es Alves. Alves es garantía a la hora de meter la pata. Xavi se dosifica. El año pasado se metió en un par de líos y este año no ha querido ser menos.

Mientras, Valdés, ese hombre que equipara un talento descomunal como futbolista con una limitación similar para acertar en su relación con la sociedad, afirma que nada se ha de arreglar en “La Roja” entre jugadores de Barça y Real Madrid porque ninguna relación previa existía por su parte.

No da para más. Tiene una extraña habilidad para decir cosas que no le aportan nada pero que sí le restan. Es lo que hay. Meter la pata es un derecho constitucional. La ley ampara al moderado y al torpe por igual. Valdés está protegido.

Quizá debería haber prolongado su confesión y contarnos con cuántos jugadores del Barça hace pandilla. Dos, y creo que me excedo en uno.

Son dos ejemplos de lo que decía hace unos días. No todo cabe debajo de la alfombra de un futbol majestuoso. Tenemos la obligación moral de reconocer la enorme valía de lo que hace el Barça en el campo, pero no de aplaudir las tontunas que de tanto en cuando protagonizan sus integrantes.

Ahora ya pueden salir del escondite los paladines de la paridad solicitando pena de guillotina para Ronaldo, Mourinho, Pepe y compañía. Como si una cosa neutralizara la otra.

La diferencia es que a unos se les afea la conducta, con razón, por cierto, y a otros se les indulta sin rubor por el simple hecho de que su equipo juega mejor. Eso no vale.

La gran trampa

5 Mayo 2011 - 7:00 - Autor:

Tiene un riesgo escribir en estos días sobre el Barcelona o sobre su entorno. Todo lo que no sea la sublimación del modelo te manda sin atajos a la “Central Lechera”. Eso, en el mejor de los casos. Que te explote el Twitter con insultos o el correo electrónico con amenazas ya no lo cuento. Lo cotidiano termina perdiendo interés.

Sin embargo, ahora que ya ha pasado el agua por debajo del puente, es el momento para denunciar la gran trampa que acompaña a este gran equipo de fútbol que es el Barça.

F.C.Barcelona

El engaño es hábil, pero no indetectable. Se trata básicamente de multiplicar sin pudor los méritos propios –ya de por sí destacadísimos- y demonizar sin piedad al rival hasta identificarlo con el “anticristo” del fútbol.

Todo esto se hace sin ruido, como los aspiradores modernos. Día a día, mes a mes. Con la parsimonia con la que se macera un licor. El mensaje único se lanza por debajo del fútbol de seda del Barça. Unos juegan y otros adoctrinan, empezando por Guardiola.

El primer escalón tiene que ver con los estilos. El mensaje tramposo dicta que sólo el Barça es puro. Argumento peligroso con precedentes catastróficos en la sociedad. Cuando uno se cree el más puro tiende a excluir a los contaminados.

El segundo peldaño se refiera las supuestas formas. Deriva del primero, y dice que sólo el Barça es humilde y trabajador, como contraposición a la prepotencia de los rivales. En el último de los infiernos dantescos se situaría el Real Madrid, auténtico demonio del alegato. Encarnación de los peores males imaginables en el fútbol. En infiernos anteriores viven el Inter o el Chelsea.

Deslizándose por ahí, se llega a descomunales mentiras, que muchos, muchísimos, terminan asimilando como certezas.

Como que al Barça le pegan más que a nadie como consecuencia de su brillantez, como que no hay respaldo económico a un proyecto romántico de cantera o como que los valores que representa el club están más allá de la pureza.

La mundana y maleducada realidad nos dice que la inversión en fichajes del Barça de los últimos dos años supera los doscientos cincuenta millones de euros. Calderilla.

Esa misma realidad nos lleva a la hemeroteca a preguntarnos si los pisotones de Stoichkov, los cochinillos volantes, las comisiones traviesas de la era Gaspart o los múltiples juicios abiertos a día de hoy entre la directiva actual y la anterior atienden a esos valores que se proyectan en plaza pública.

Del fingimiento extremado, exagerado y continuado de algunos jugadores azulgrana en el campo, no haré mención. Las imágenes cada uno las juzga como quiere. Se trata de decidir si te apetece ver o te apetece más que vean por ti.

Por tanto, aparte de su fútbol, jamás cuestionado en estas páginas (más bien elogiado de continúo), el verdadero mérito del Barça es el Marketing. Vender lo que acompaña al fútbol con igual sutileza. Guardiola es un gran técnico, pero es aún mejor publicista.

Eliminar al Real Madrid en Liga de Campeones o ganarle la Liga es algo que sucede en el campo.

Ahora, tratar de demonizarlo, intentar arrastrar a sus jugadores por el fango del descrédito, tacharlos de violentos, situarlos más allá de cualquier frontera reconocible…eso es mezquino incluso en la rivalidad.

Deseo realmente que el Barcelona gane al Manchester en Wembley en unas semanas -es uno de los nuestros, sin errores en este apartado- pero deseo igualmente que, de una vez por todas, desde Guardiola al entorno pasando por cada peón del tablero, abandonen cuanto antes esa impostura de deportistas modelo golpeados por los bárbaros que con tanta disciplina representan.

Si no lo hacen, terminarán por ser desenmascarados, como le ha pasado a Busquets. A él ya nadie le cree cuando se queja.

Esto no pone en valor los múltiples errores de los rivales del Barça, empezando por el errático Real Madrid. Simplemente trata de poner el foco en la trampa.

Hablamos de una docena de futbolistas maravillosos, de una generación que dejará su huella en el fútbol. No hay nada más detrás. Ni el paraíso ni el demiurgo ni siquiera Disneylandia.

La trampa pierde efectividad si se perpetúa, por grande que sea.

Lo que queda

4 Mayo 2011 - 7:00 - Autor:

Dejan mucho estos cuatro clásicos que han monopolizado la información deportiva en las últimas tres semanas.

La primera gran conclusión es que el Barça tiene rival. El Madrid de Mourinho le ganó la Copa y le puso en un brete en el resto de partidos. De hecho, la Liga se la fue dejando en sus visitas a campos de los equipos modestos.

Di María frente a Busquets

Eso en parte ha ido también influyendo en el devenir de los cuatro enfrentamientos. A priori, el favoritismo del Barça para todos los choques era claro. Ahora, si jugaran mañana un quinto partido, seguramente los pronósticos serían otros.

Queda también bronca. Mucha bronca por parte de ambos. Hablo de lo que piensan unos de otros, no de la bronca arbitral, que también queda.

Y por último queda un debate en el que casi todo el mundo ha metido cuchara: si el fútbol del Madrid es lícito o sólo debe merecer aplauso el juego combinativo y a veces preciosista del Barça.

Sobre la bronca, es difícil verlo como una película de buenos y malos. Es muy posible que los jugadores de los dos equipos se hayan equivocado a lo largo de la serie de partidos. Con el tiempo, si son inteligentes, aprenderán que no hay vencedores en estas peleas.

De la bronca arbitral mejor no hablo, por ahora. Y del famoso debate sobre la legitimidad del fútbol…

Reconozco que eso es lo que más me calienta. Básicamente porque el punto de partida argumental es tramposo. Algo tengo escrito sobre el asunto. Es como si a Nadal se le obligara a jugar como Federer porque el suizo representa en puridad el juego y la belleza del tenis, cosa por otra parte cierta.

El Madrid puede y debe jugar como le de la gana. Mal no ha usado sus armas. De cuatro partidos, el mejor equipo del mundo sólo ha podido ganarle uno y tras producirse un hecho clave e insoslayable como aquella expulsión de Pepe. La supuesta superioridad no ha llegado al marcador aún.

Supongo que reflejar este hecho, sin ni siquiera tomar posición, enviará mi alma a la famosa central lechera. En parte lo vería como un halago. A mí me gusta estar en los sitios.

Lo que queda es la sensación de que la temporada que viene puede ser de aupa. Y lo último que queda es felicitar al Barça, con o sin ayudas , con o sin las paridas de Alves, y desearle que gane en Wembley.

Enrique Marqués: BioVid

¡Hazte fan en Facebook!

Mayo 2011
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Regates en Practicopedia

El deporte ahora en TV