Presión brasileña
La extraña situación generada en torno a la renovación de Guardiola está sacando de quicio a más de uno.
Vaya por delante que era de esperar. El caso es exageradamente inhabitual. Además, mezcla mal con la necesidad tan cotidiana de prensa y afición de tener respuestas.
El fútbol vive rápido y muere rápido. Todo se cuestiona, se debate y se desecha en días. Las respuestas que no se encuentran, la gente se las suele inventar.

Así, el asunto Guardiola escapa a cualquier estereotipo. Como se da ya por sentado que los motivos que provocan sus dudas no son futbolísticos, los más impacientes se han apresurado a señalar la salud de Tito Vilanova como causa fundamental.
Información no hay. Ni la familia de Pep sabe que dice la última hoja de la margarita. Por eso, si está a mano lo de Vilanova y es verosímil…aceptado.
Sucede lo mismo con el aparente desencuentro entre Guardiola y la actual directiva. Se conocen algunas diferencias de criterio y, aunque jamás le negó nada Rosell a su técnico, también se da por hecho que la circunstancia está en el origen de la cuestión.
En estas, todo lo que ayude a descifrar el enigma en bienvenido. La opinión de la plantilla, por ejemplo, se antoja significativa.
La posición de Xavi, Messi y hasta Piqué, da la sensación de haber sido consensuada. Un paso adelante en el apoyo al técnico y otro simbólico atrás mostrando respeto para su decisión. Bien. Políticamente correcto.
Todo hasta que llegó Alves. Después de cuatro días en Granada, estas cosas pueden pasar. Vas tan rápido que derrapas. El intento de apoyo del peculiar lateral brasileño se ha tornado en un chantaje en toda regla. Alves se ha pasado de Guardiolista. Tal es así, que como no renueve Pep, quedará señalado por el brasileño.
Si te dice tu novia que no sabe si seguir con la relación y tu respondes que lo entiendes, pero que si se va te hundirás y caerás y poco menos que desaparecerás, ella puede hacer cualquier cosa menos tomar una decisión libre.
Ni Alves es la novio ni Pep la novia, pero vale el ejemplo.
Por eso, es hora de aconsejar a todos, quieran apoyar o denostar a Guardiola, que guarden silencio. Las decisiones personales no deben ser debatidas como si fueran colegiadas o colectivas.
Pasado a limpio: a callar todos, incluido Alves, que debe aprender a frenar cuanto antes.
2 Comentarios
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Creo que te has metido en un bucle, tus 3 últimos posts van de Alves piscinero, adiós de Guardiola, Alves no molestes a Guardiola. Cuál será el próximo? venga, alguna idea: Piqué y Shakira casaros o dejadlo ya, Piqué no molestes a Guardiola y pásasela a Alves, Shakira preséntale alguna amiga a Alves pero la decisión de Guardiola es del propio Guardiola,… and so on
Comentario Publicado por: HRub | 22 febrero 2012 - 16:50
Si se trata de callarse y dejar en paz a Guardiola, aplícate el cuento Marqués. Por cierto, hay más equipos y jugadores a los que despellejar en 1ª, al menos 19 más, por si te quedas sin argumentos para criticar al Barça algún día.
Comentario Publicado por: Marcos Jiménez | 23 febrero 2012 - 9:48