Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Josep Guardiola

27 abril 2012 - 15:08 - Autor:

Siempre he desconfiado de los entrenadores. Seguramente por contagio. Ellos desconfían hasta de sus ayudantes. Sin embargo, he de reconocer que Guardiola me ha devuelto algo de fe.

Su paso por el Barça deja un puñado de trofeos y una sensación de elegancia casi irritante. Con el tiempo será un modelo a imitar.

Guardiola

El proceso de su marcha deja algunas sombras y unas cuantas mentirijillas, pero lo considero algo muy menor en el discurso global.

Guardiola es un tío cojonudo con pinta de tío cojonudo. Me duele que se vaya. Nuestra Liga será peor, sin ánimo de ofender a Vilanova.

De Tito hablaremos mucho a partir de ahora, pero no hoy. Lo dejo aquí.

Cualquier cosa más que escriba aportaría poco y distraería de lo que quiero decir: Me gusta Guardiola. Le deseo mucha suerte.

Raúl al rescate

26 abril 2012 - 22:24 - Autor:

Sé que muchos esperaban que escribiera algo sobre los eurobatacazos de Madrid y Barça. Como que no. Demasiado se ha escrito ya y todos habéis visto lo que ha pasado.

Mou se queda y Pep lo decide mañana, aunque pinta mal.
Es estas, aparece Raúl. Sí, ese morenito con cara de estar a punto de hacer la primera comunión, y nos cambia el paso.

Visita fugaz pero balsámica. Me dejó tan impresionado que decidí que adelantara por la derecha a los que viven a diario en estas líneas.

Raúl vino desde lejos y lo ha hizo para echar un capote a todos los que lo necesitaban. Si no fuera porque sé quien es diría que se ha hecho misionero.

Estuvo generoso, calmado y educado. Raúl trajo ayer un discurso tan limpio de rencor y tan ausente de mala leche que nos ha dejado a todos un poco con el culo al aire.

Raúl entiende la rivalidad como algo sano si de verdad se ejerce de forma sana. No sabe de odios ni de antagonismos atávicos. Le gusta el fútbol y todo el que vive en su entorno.

Al torpe lo defiende por voluntarioso y al genio no le regatea el elogio. El futbolista con mejores números individuales de la historia del fútbol español regala lecciones de normalidad con la misma facilidad que hacía goles.

No se le aprecia falsa modestia ni gestos altivos. Normalidad de la de toda la vida. Eso que se presume tan común y que sin embargo se cotiza como el oro.

Raúl alivió a los que fallaron los penaltis, tanto aquí como allí. Dio cariño al denostado público del Bernabéu, consoló al Madrid, elogió a Mourinho y abrazó dialécticamente a Guardiola.

Vino, echó una mano, rebajó tensiones y se fue. Nos hace falta gente así. La reflexión que me deja es que tanta rivalidad nos está afectando a todos.
Gracias Raúl. Me has hecho recordar que nada es tan grave si lo ves con ojos limpios. Cursi pero efectivo.

Papa no me lleves al campo

23 abril 2012 - 12:36 - Autor:

No es desconocido para nadie que la pasión con la que se vive el Barça en Cataluña es especial. Algo casi fisiológico, digo. El Barça duele y cura con igual intensidad.

Lo veo como algo bueno. Me importa un comino si es producto de la manipulación política de décadas o algo generado espontáneamente para liberar tensiones. Cada uno vive sus aficiones como quiere.

En los últimos años el F.C.Barcelona ha ganado casi todo lo ganable. Ese torrente de felicidad y hermanamiento culé ha traído consigo una cara B que nadie quiere ver en Barcelona.

Mi diagnóstico tiene que ver con la ausencia completa y total de autocrítica en todo lo concerniente al Barça.

Es entendible que lo conseguido atenúe muchas de las discrepancias que se generan en torno a un equipo de fútbol. También cuenta el fervor de ver a tanto canterano en primera línea mundial y a un catalán catalanista al frente de todos.

Si encima el líder espiritual es educado y astuto…
En estas, la prensa lleva años rivalizando para ver quién es más del Barça y quién tiene mejor pedigrí.
Las críticas son sepultadas y los adversarios se confunden con enemigos.

La imposibilidad de vestir una camiseta del Real Madrid en la grada del Camp Nou es un ejemplo de lo que digo. Ayer nos lo enseñó Cuatro pero yo lo había visto antes.

Pasa pero parece que no pasa. Se mira para otro lado. Voluntariamente, me refiero.
Un servidor lleva asistiendo a todos los clásicos en Barcelona de los últimos años. Son visitas laborales, aunque muy bien iría en viaje de placer.

La noche del sábado, si no es por un cámara de Mediapró y mi compañero Migual Angel Olaya de GolTV USA, me hubiera vuelto a Madrid con algún hueso de menos, en el mejor de los casos.

Seguidores exaltados que te arrinconan, amenazan e insultan mientras trabajas e incluso señores de aspecto formal que vacían su cargador verbal. Algo tan desagradable que se hace difícil de entender y por supuesto de olvidar.

Es anécdota, lo sé. O igual no. Si es imposible vender una camiseta del Real Madrid en las afueras del Camp Nou, si es inviable vestir de blanco en la grada y si el periodismo se convierte en profesión de riesgo cuando el visitante es el Real Madrid, entonces igual la anécdota es que no pasen cosas más graves.

La reflexión está en el tejado blaugrana. No todo vale en el fútbol. Los niveles de hostilidad del Camp Nou son impropios de una sociedad pionera en la protesta ante el pensamiento único.

El equipo puede jugar bien o mal. Los jugadores pueden ser de Zimbawe o todos de La Barceloneta. Sin embargo, el camino elegido por muchos para encauzar el sentimiento culé en el Estadio cruza la línea roja muy a menudo.

Claro que, no sé de qué me extraño. El simple hecho de contar esto, vivido en primera persona, desatará la habitual colección de insultos de los abducidos.

El sábado me libré por los pelos. El próximo día alguien caerá. Entonces llegarán con la excusa aquellos que voluntariamente han eliminado la autocrítica de la sociedad catalana. Tiene mal arreglo. Está demasiado a mano el argumento escapista de que sucede en más estadios. Se  justifica un robo alegando que se roba en muchos sitios, lo cual es tan cierto como que no hay un sólo campo  en Europa en el que los comerciantes no puedan vender bufandas o camisetas del rival.

Antes del clásico

19 abril 2012 - 13:49 - Autor:

Si somos capaces de retroceder dos pasos y tomar algo de distancia, el doble patinazo europeo de los colosos de nuestra Liga nos debe ofender más de forma colectiva que individual.

Mientras nos dan crema –sobre todo al Barça- nos preparan la emboscada. Por eso me da rabia que les haya funcionado. Dice que en el fondo nos ven infantiles, insustanciales, como gallos que se pasean con la cresta en alto ajenos a la presencia de lobos, aunque estos sean veteranos.

Aún me fastidia más tener que asumir un destacado porcentaje de acierto en el argumento: nos hemos crecido como adolescentes en una discoteca.

Hemos centrado tanto el foco en la rivalidad que destilan Real Madrid y Barcelona que en el fondo nadie se ha detenido a valorar con pausa el potencial de los rivales.

En resumen, hemos cometido uno de los pecados que más castiga el deporte: el exceso de confianza.

No digo que no sea verdad que Madrid y Barça no sean mejores que Bayern y Chelsea. Digo que ser mejor no es suficiente cuando llegas a ciertos niveles, y eso sí lo olvidamos.

Peor, lo despreciamos. Nos dejamos arropar por dulces cánticos que narraban la existencia de bárbaros del fútbol cuyo único valor lo aportaba su capacidad para correr.

Ahora que llevamos el rejón en la espalda sólo caben dos respuestas. Podemos lamernos las heridas –una de las trampas del fútbol es que siempre te ofrece excusa- o aprender rápido y reaccionar con contundencia.

Desgraciadamente, tengo la sensación de que estamos eligiendo mal. El Madrid está aturdido, debatiéndose entre un gol en fuera de juego y un supuesto error capital de Coentrao (el culpable necesario) mientras el Barça se afana en abrazarse a que jugó mejor, cosa tan cierta como ineficaz.

Menos rollo. El Madrid comenzó mandando y se confió y el Barça igual o peor, porque aún mandó con mayor autoridad.

Estoy convencido de que en ambos casos se podrá corregir el extravío, aunque también estaba convencido de que era imposible que los dos perdieran.

Los alemanes dan miedo

17 abril 2012 - 3:13 - Autor:

A mí por lo menos. Desde Merkel a Hoeness pasando por Beckenbauer o en su día Helmut Kohl. Dan miedo en silencio y si hablan dan más.

En este enfrentamiento de semifinal de Liga de Campeones se han empeñado en asustar y creo que en el fondo lo están consiguiendo. Tan sólo Mourinho, que come niños crudos para desayunar, como sabéis, ha sido capaz de esbozar un “habla chucho, que no te escucho”, pero medio riendo. Como cuando te ríes por no reconocer que el cague te ha hecho inmóvil.

En la tienda oficial del Allianz Arena venden camisetas y bufandas donde se lee: “La Bestia Negra” en perfecto castellano. Esto creo que ha sido un fallo. En su interés por acojonar han perdido la fuerza del “Auf nach Dahoam” que habría golpeado por partida doble.

Hay muchas aficiones que presumen de convertir sus estadios en infiernos virtuales, llegado el caso. En Munich hasta ahora no presumían. Simplemente te aplastaban si te acercabas.

Es este detalle el que me hace pensar que el Real Madrid debe ser optimista. La psicología del miedo –tan en boga estos días por los mensajes que manda la economía- fija que el verdadero pánico no se anuncia.

La apariencia de normalidad da ventaja al que atemoriza.
La ausencia de un mensaje que aterre genera mayor tensión y desasosiego que cualquier susto avanzado.

Concluyo por tanto que los alemanes van de farol. No llevan nada. El miedo lo tienen ellos, aunque aviso que es un argumento un poco a lo Churchill: se basa en que no es eficaz pensar otra cosa.

Dejo para otro día las críticas y los menosprecios de los principales hombres del Bayern y del fútbol alemán hacia el Real Madrid. Sólo merece ser señalado que si hubiera sido al revés, los cielos seguramente se hubieran desplomado sobre el estadio Santiago Bernabéu. Cosas

El primo de zumosol

12 abril 2012 - 22:19 - Autor:

El Madrid flojea. Su juego ha ido menguando en el último mes de forma indisimulable. Varios jugadores importantes exhiben peor forma que hace unas semanas. En definitiva, las cuentas no salen. Hablo de las cuentas que aseguraban hace poco que cien puntos no eran nada, como los años de la canción.

Con las ruedas en la duna, ha aparecido un forzudo llamado Cristiano Ronaldo para levantar el coche a lo Superman. El manual de instrucciones dice que es lo normal, puesto que para eso se ficha a un cachas. Sin embargo, a casi todos nos ha llamado la atención la irrupción de Ronaldo en el Vicente Calderón.

Primero por la contundencia. Las muestras de fuerza en el deporte no son todas iguales. Definitivamente no es lo mismo dar un golpe en la mesa que romperla en mil pedazos. Por ahí ya se justifica la sorpresa.

En segundo lugar sitúo el arma elegida para golpear: el misil de larga distancia que hasta hace unos meses parecía una escopeta de feria. No le restemos valor a unos goles tan efectivos y trascendentes como bellos.

Y luego, quizá en menor término, está la actitud de Ronaldo tras el rescate. Nada que invite a descorchar las mejores botellas pero mejor de lo que había. Me refiero a su tono, más humilde y solidario de lo habitual.

Según lo escribo me doy cuenta que el debate en torno a Ronaldo es interminable, puesto que se admite la proclama sobre su enorme valía en igual medida que se debe admitir la duda de porqué ha tardado tanto en resultar tan decisivo.

Sea como fuere, lo que toca es reconocer que, por fin, Ronaldo está apareciendo en los momentos clave para ganar los partidos.

Eso sí, para los puristas nada será reseñable hasta que no lo haga en el Camp Nou. Pero me da que tiene más que ver con plantearle un reto casi imposible que con un desafío limpio.

Esquivemos la trampa. Ha aparecido un tipo que le gana al Real Madrid los partidos sucios y atascados y es lo noticiable. El primo de zumosol está aquí. Habrá que esperar para saber si ha llegado demasiado tarde o no.

Fútbol y psicología

9 abril 2012 - 11:54 - Autor:

Hace tiempo que vengo pensando que muchos de los comportamientos con los que despachamos a diario en el mundo del fútbol tienen más relación con la psicología que con el deporte.

Emociones desorbitadas, pasiones excesivas y hasta cohabitaciones imposibles. Todo más propio del diván que de un vestuario.
Uno de los males más habituales es el victimismo. La necesidad irrefrenable de culpar a un tercero de tus decepciones. Cuando aparece la ansiedad la cosa ya se dispara.

No alcanzas el objetivo, te sientes golpeado por la frustración y la ansiedad te lleva a buscar respuestas inmediatas. Eso sí, el sentimiento de culpa te aleja de todas aquellas que te relacionen como responsable. Es aquí cuando el victimismo te dirige a cargar el mochuelo a otro. Una especie de “alguien tendrá que pagar por todo esto y obviamente no voy a ser yo”.

Suele ser el árbitro, variable que lo complica todo, porque en ocasiones  la excusa es cierta.

La terapia es más sencilla de lo que parece. Hay que coger distancia y sosegar el ánimo.
En el fútbol, la mayor parte de las cosas que pasan no son culpa de nadie. Simplemente suceden porque el deporte da para ello y porque en el fondo lo que se busca es crear un escenario donde todo pueda ocurrir.

Ahí es donde patina Mou y donde hace patinar al Madrid. El Barça está más cerca porque ha cumplido mientras el Madrid se ha dedicado a mirar al rival de reojo. Cada fallo arbitral, que se han dado y se seguirán dando, lo ha visto como una afrenta inaceptable. Se ha obcecado en encontrar un culpable con la idea de ajusticiarlo en público.

Tarea inútil que aun habiendo completado no hubiese aliviado el síntoma.
Me recuerda este Madrid a esos tenistas que bordan un partido y cuando están a punto de ganar empiezan a cagarla ante la inminencia del logro. A veces ocurre que el miedo a ganar paraliza aún más que el sentimiento de culpa.

No lo sé. Igual me lío un poco, pero tengo la convicción desde hace meses que la asignatura aún por aprobar por este Real Madrid es la psicológica. En el campo es capaz de hacer las cosas mejor que nadie, Barça incluido, pero se desgasta en peleas ficticias contra terceros inexistentes.

El Barça está cuatro abajo y sin embargo ya es favorito. Es la pasión del fútbol. Ayer el Madrid no ganó porque el Valencia defendió con brío y porque Guaita –aquello de dar mérito al rival- hizo un soberbio encuentro. Nadie se equivocó. Nadie metió la pata. Nadie debe pagar por nada.

El Madrid debe calmarse y concentrarse en minimizar lo posible el azar (como si eso fuera realizable) en los siete partidos que quedan.
Si lo hace y no le alcanza, que felicite al rival. Esa es la hoja de ruta de la grandeza. Cuando ganas, ganas tú y cuando pierdes, pierdes tú.
Ahora, si lo consigue, será difícil que no acierte Guardiola y la Liga se la lleve el Madrid.

Otra caverna

4 abril 2012 - 17:25 - Autor:

Laporta pasará a la historia del barcelonismo como el presidente más laureado. Hasta ahora, digo. Por eso y por ser un jeta tridimensional. No creo preciso argumentar esto último más allá de los conocidos gastos de su etapa presidencial.

Ahora bien, a cada uno lo suyo, incluido Laporta el ahorrador. Aquello de la caverna cuajó. Lo hicieron propio los incondicionales del laportismo -que ya hay que estar jodido para ser un incondicional del laportismo- y así creció. No reconocer el éxito del término sería mentir.

Messi objeto de falta

Lo malo de estas expresiones populistas nacidas de la espontaneidad es que soportan mal el paso del tiempo. En ocasiones incluso se te revuelven. Se tornan lanzas y te acuchillan.

Anoche el Barça apeó al Milan de la Liga de Campeones. Apuntar este asiento en el debe arbitral sería perverso. Tanto como rechazar la influencia de algunos errores disfrazandose de puritano bostoniano.

Pasado un enfrentamiento así, caben análisis a diferentes niveles. La priorización de los mensajes corre a cargo del individuo. Yo arrancaría por felicitar al Barcelona y seguiría destacando que es mejor y que fue mejor en los dos partidos.

Con menor rango, sin embargo, no me saldría urticaria al afirmar que entiendo el debate generado en torno al segundo penalti. Reducir el cinismo es aconsejable. La jugada está llena de trampas y esconderlo sería volver a mentir.

En estas, Italia ha elegido priorizar a la inversa y ha despertado clamando contra el favor arbitral que reciben los culés. En resumen, otra caverna. Más inquilinos para un infierno que comienza a hacerse pequeño.

Es lícito nombrarse paladín de la justicia y prescindir de la discusión terrenal en torno a los colegiados. Incluso es legal autoproclamarse como el único refugio de la deportividad a nivel planetario.

Todo es asumible siempre que no descarrile el argumento cuando el beneficiado sea el rival. Con eso valdría. No parece muy complicado.

Decía Robin Williams en su breve pero magistral papel de psiquiatra en “Dead Again” de Kenneth Branagh que dejar de fumar era sencillo. Partía de la premisa de que sólo existen dos grupos sociales, fumadores y no fumadores. Su receta era demoledora: decidir a cuál se pertenece y actuar en consecuencia.

Me vale. Que decida el barcelonismo. O llena el universo de cavernas o se muerde la lengua en el futuro. A esperar toca. Se aconseja fe en exceso.

Enrique Marqués: BioVid

¡Hazte fan en Facebook!

 

abril 2012
L M X J V S D
« mar   may »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Regates en Practicopedia

El deporte ahora en TV

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube iPhone iPad Android