El primo de zumosol
El Madrid flojea. Su juego ha ido menguando en el último mes de forma indisimulable. Varios jugadores importantes exhiben peor forma que hace unas semanas. En definitiva, las cuentas no salen. Hablo de las cuentas que aseguraban hace poco que cien puntos no eran nada, como los años de la canción.

Con las ruedas en la duna, ha aparecido un forzudo llamado Cristiano Ronaldo para levantar el coche a lo Superman. El manual de instrucciones dice que es lo normal, puesto que para eso se ficha a un cachas. Sin embargo, a casi todos nos ha llamado la atención la irrupción de Ronaldo en el Vicente Calderón.
Primero por la contundencia. Las muestras de fuerza en el deporte no son todas iguales. Definitivamente no es lo mismo dar un golpe en la mesa que romperla en mil pedazos. Por ahí ya se justifica la sorpresa.
En segundo lugar sitúo el arma elegida para golpear: el misil de larga distancia que hasta hace unos meses parecía una escopeta de feria. No le restemos valor a unos goles tan efectivos y trascendentes como bellos.
Y luego, quizá en menor término, está la actitud de Ronaldo tras el rescate. Nada que invite a descorchar las mejores botellas pero mejor de lo que había. Me refiero a su tono, más humilde y solidario de lo habitual.
Según lo escribo me doy cuenta que el debate en torno a Ronaldo es interminable, puesto que se admite la proclama sobre su enorme valía en igual medida que se debe admitir la duda de porqué ha tardado tanto en resultar tan decisivo.
Sea como fuere, lo que toca es reconocer que, por fin, Ronaldo está apareciendo en los momentos clave para ganar los partidos.
Eso sí, para los puristas nada será reseñable hasta que no lo haga en el Camp Nou. Pero me da que tiene más que ver con plantearle un reto casi imposible que con un desafío limpio.
Esquivemos la trampa. Ha aparecido un tipo que le gana al Real Madrid los partidos sucios y atascados y es lo noticiable. El primo de zumosol está aquí. Habrá que esperar para saber si ha llegado demasiado tarde o no.


Asumo que el foco sólo ilumina a Ronaldo y que fuera de él todo es sombra. Sin embargo, el partido de Mallorca fue mucho más importante para Casillas de lo pueda parecer y de lo que ha trascendido. No porque estuviera bien, que estuvo genial, no porque hiciera alguna parada de esas que se denominan de “valor gol”, que hizo tres, sino por el momento en el que ha sucedido.
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