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Los duelistas

31 Diciembre 2011 - 10:00 - Autor:

Es el título de la primera película de Ridley Scott. Años antes hizo algo con su hermano Tony. Una gansada. Su Opera Prima fue “Los duelistas” y dejó al personal con la boca abierta.

A pesar de las insalvables similitudes con “Barry Lyndon”, cosechó  el aplauso de la crítica, numerosos premios y la admiración del público, aunque no por este orden.

Guardiola manteado

Las dos siguientes películas de Ridley Scott fueron “Alien” y “Blade Runner”. Si se llega a retirar el día que presentó “Balde Runner”, sería un mito sólo al alcance de James Dean o Marilyn.

Pero no. Creyó que no era mortal y siguió dirigiendo. Por no matarle de golpe, debemos resaltar que ente truño y truño aparecía el genio.

“Thelma y Louise”, si acaso parte de “Gladiator” y “Un buen año” devolvían el precio de la entrada. El resto aún nos lo debe. Especialmente el de “La teniento O’Neil”. Cagadón.

En fin, a lo mío. “Los Duelistas” cuenta la historia de dos oficiales del ejército napoleónico que se retan de por vida. La enfrentamiento comienza por una nimiedad y deriva en guerra sin cuartel durante casi dos décadas. Una cosa fascinante e intensa que parece no tener fin.

Traigo a Scott y a sus duelistas a este rincón en el último día del año porque es lo que me deja la temporada: dos oficiales de rango similar, enfrentándose una y otra vez e inundándo la escena. Algo con una fuerza visual difícil de eludir.

Obviamente me refiero a Madrid y Barça. A Mourinho y a Guardiola. Y también a Messi. Y a Cristiano. La dualidad de nuestro fútbol nunca vivió algo similar en intensidad y fiereza.

Hablamos de ellos sin descanso porque lo demás a su lado empequeñece.  En apenas dos semanas  pueden volver a enfrentarse en Copa y es posible adivinar que esos dos nuevos duelos harían ruido para meses. Gane quien gane.

Como en la película, el desenlace es casi lo de menos. Aunque muchos crean que es el ansia por conocer el final lo que atrapa, no es así. Es el camino, el desarrollo de la trama lo que se hace imprescindible.

Lo único a solicitar para el nuevo año es que los protagonistas estén a la altura. Harvey Keitel y Keith Carradine jamás bajaron la guardia, nunca mejor dicho.

Vendría bien que el nuevo Mou se consolidara como alguien más calmado, que Cristiano esquivara los líos y que Guardiola aparcara un poco su misticismo y nos hiciera algún guiño al resto de mortales.

Estamos ante algo maravilloso. Hay que disfrutarlo en 2012 con la misma pasión que en 2011. Más que nada porque dentro de no mucho tiempo pueden llegar “La teniente O’Neil”, “El reino de los cielos” y demás ladrillos con los que Ridley Scott pareció querer fulminar su buen nombre.

Feliz año a todos, incluido Scott.

El error de Guardiola

19 Noviembre 2011 - 12:00 - Autor:

Decía Hitchcock que no estaba en contra de la policía, simplemente le tenía miedo. Algo similar le ocurre a Pep con la prensa.

Porque repaso y observo y no creo que lo del técnico del Barça sea comparable al odio visceral e indisimulable que adornaba a Javier Clemente. Guardiola sencillamente no está cómodo. No es que sufra en exceso, pero si le evitas una rueda de prensa le das un alegrón.

Guardiola en sala de prensa

Más en la línea de lo que suele pasar con las suegras -alguno dirá que a la suya le tiene adoración- que no las odias pero si te ahorras una tarde de merienda en su casa, algo que llevas por delante.

Ayer le preguntaron por Messi hasta desesperarle. Por el cansancio, por las rotaciones, por su estado físico…
Guardiola mantiene bien la pose. Rara vez deja que se asome aquel niño gamberro y rajón que le hizo ver tantas cartulinas rojas como jugador. Eso sí, la sonrisa forzada de “estoy hasta los webs de vuestras preguntas” todavía no ha conseguido domarla.

Diríase que es una actor en evolución pero con gestos por perfeccionar. No es Richard Gere pero tampoco Chaplin

El error de Pep, según lo veo, es que, o no entiende o no tolera la pasión excesiva en torno al fútbol. Es un obseso del juego, lo que le ha llevado a la cúspide de la pirámide, al que le estorban los excesos emocionales que vienen añadidos. Tanto en la grada como en una sala de prensa.

Si por él fuera, el fútbol sería pasión en el campo y rigor británico en la tribuna. Como la ópera pero en vaqueros.

En ocasiones da la sensación de que hasta le repugna la insistencia de las preguntas o de los comentarios que genera su deporte.

Parto de la base de que se trata de una deformación de su carácter y no de un complejo de superioridad mal disimulado. Sea lo que fuere, debería tratar de corregirlo. La pasión es inherente al juego lo mismo que el llanto a la tristeza. Esa distancia que se confunde con altanería no mezcla bien con el fútbol.

Hay quien afirma que la magia indescifrable de este deporte reside en todo el calor y el color que se crea en torno a algo no demasiado brillante en sí mismo. La mayoría de partidos de fútbol son mediocres. A veces hasta aburridos. Sin embargo la pasión nunca rebaja el tono.

Que alrededor de Messi vivan y mueran cien debates diarios forma parte del negosi. Si éste termina un partido y dice que está muerto, lo improbable es que las preguntas a Guardiola giren en torno a Lanzaro o Postiga.

Está bien querer controlar todos los aspectos que influyen en el desarrollo del equipo. Ahora, marcar la agenda informativa o torcer el gesto cuando esta no te agrada es demasiado presuntuoso incluso para Guardiola.
Una cosa es respetar su impostura zen y otra muy distinta convertirla en modelo de conducta.

La pócima de Pep

16 Septiembre 2011 - 16:59 - Autor:

Pep es un alquimista. Ha descubierto algo mucho más importante que la presión adelantada que practica su Barça. Ha dado con la fórmula del brebaje más potente que existe. La piedra Rosetta de los elixires.

Tiene que ser eso. De otra forma no se me ocurre cómo explicar que el mejor equipo que hay a este lado del rio Pecos decida aspirar a nada.

Pep es de habitual comedido, pero esta vez ha debido cargar más de la cuenta su té zen. Ese que toma en su “zulo” como si fuera el maestro de Kung Fu.

Viendo los resultados, muchos de nosotros –seguro que Mou incluido- nos apuntaremos en breve a la ingesta masiva de la infusión de marras. En cuanto Pep lo desvele, habrá colas en los herbolarios para adquirir tan magnífico jarabe.

Por lo demás, imagino la cara del resto de entrenadores de primera división al enterarse que Guardiola ha decidido que lo “normal” es que este año no ganen nada.
Estarán como Dinio por las noches. Confundidos, digo.

Ahora que aún no he caído en las redes de la pócima traviesa que ha hecho enloquecer al técnico balugrana, aprovecharé para decirle a Pep que, al contrario de lo que presagia, lo “normal” es que lo gane todo.

Con la plantilla que tiene, plagada de campeones del mundo y con el mejor jugador del mundo, no ganar cada partido que juega se convierte en sorpresa.

Por eso cuando la Real empata, o incluso el otrora todopoderoso Milan, la gente se extraña y se sorprende. El aficionado busca explicación y la prensa llama a la unión de los colores frente a las hordas bárbaras que tratan de desestabilizar.

Pep se ha pasado con el té. Nada alarmante. Cuando se le pase la tontería empezará a ganar como si no costara.
Claro que, si por lo que sea no gana, la solución la tiene en la tetera de su zulo.

En Navidad le regalo incienso. Ese rollito, con un poco de humo aromático y música de corneta china lo tiene que petar.

Los entrenadores

25 Abril 2011 - 20:00 - Autor:

Les estoy cogiendo manía. No puedo con ellos. Una mezcla tramposa de poder omnímodo con cara de no he roto un plato.

Los entrenadores no juegan, pero a veces deseo que lo hicieran. Son maniáticos, presumidos (casi todos) y arrogantes.

Mourinho y Guardiola

Te cruzas con ellos y te hacen sentirte como si les debieras algo. Como si tu infancia o tus estudios los hubieran sufragado ellos en secreto.

Resulta que Mourinho y Guardiola han impuesto la ley mordaza, reedición de la de hace unos meses, por cierto, y ellos se han otorgado barra libre.

Los jugadores no pueden hablar. Sólo uno al día, como mucho y en sala de prensa. Los que de verdad pueden acercar el sentir de lo que sucede a ras de hierba no pueden ni asomarse a un micrófono o a una cámara, pero los entrenadores pueden decir lo que les pete.

De árbitros, sean portugueses o alemanes, de linieres, de centímetros o de metros. Claro, si Piqué dice una de las suyas le crucificamos –yo el primero- pero Guardiola no tiene cadenas que le aten.

De Mourinho ya ni hablo. Igual es que llevamos mucha temporada detrás y se me hace todo cuesta arriba. Igual no. Igual es hartazgo de tanto capricho sin respaldo argumental.

Si alguien quiere saber cómo se siente de cansado el Barça o cómo piensa resolver el grupo las ausencias en defensa, que rece para el que toque mañana hable de fútbol. No hay otro camino.

En cuanto al Madrid, lo mismo me da que me da lo mismo. Mou y gracias, que el bueno de Karanka está calentando permanentemente por si tiene que salir.

El colmo de esta patética situación es que ni los gabinetes de prensa ni las directivas entienden el porqué de tan monacales medidas.

Mañana toca rueda de prensa oficial. Con suerte hace bueno y me voy a una terracita. Busco el antídoto a la ley mordaza: caña y pincho al solecito y a otra cosa. Del resto de bobadas ya me enteraré.

Dos centímetros

24 Abril 2011 - 20:00 - Autor:

Guardiola se ha movido. No mucho. Sólo dos centímetros. Lo que pasa es que esa minucia es la distancia que a veces separa lo normal de lo abstracto. Lo bueno de lo malo.

Dos centímetros es poco, pero ha bastado para llevar a Pep de lo ejemplar a lo vulgar. Ya es uno más. Ya no hay distancia entre él y aquellos que meten la pata por no resistir la tentación.

Guardiola

Guardiola estuvo señor el miércoles tras perder la final de Copa. Estuvo en la línea que él mismo marcó hace tiempo y que le otorgaba una superioridad moral sobre el resto, sustentada en su equidad, su respeto y su educación.

Dejar caer que la Copa la perdió porque un linier con ojo de águila detectó un fuera de juego por dos centímetros, es feo.

Es una excusa. Es tan bochornoso como el cambio de chaqueta protagonizado por algunos columnistas en Barcelona (genial el blog de Miguel Gutierrez en este sentido) tras la final de Copa.

Guardiola ya es menos Guardiola. Igual algo más de dos centímetros. Lo peor del asunto es que la distancia recorrida no es fruto del instinto, o de un calentón. Es todo meditado. Medido al milímetro, o al centímetro, mejor dicho.

Desconozco si le dará resultado o no. Desconozco si el discurso mentiroso de dar como favorito al Madrid para la eliminatoria europea le dará o no el futo buscado.

Casi que me da igual. A mí ya no me convence. Este perfil ya lo conozco y no despierta admiración alguna.

Hasta ayer pensaba que, en muchos aspectos, estaba Guardiola y luego el resto. Ya no. Dos centímetros han bastado.

Está claro que las mujeres siempre tienen razón. Los hombres medimos mal los centímetros.

¿Y tú que has visto?

7 Abril 2011 - 17:00 - Autor:

He visto jugar al Real Madrid total de Camacho, Juanito, Santillana, etc. He visto jugar al Barça de Rexach, Cruyff, Asensi y Migueli.

He visto jugar al Milan de los holandeses, con Van Basten dibujando arte cada semana.He visto también al Milán sin los holandeses, pero con Baresi de jefe e igual de destructor.

El Barça goleó al Shakthar

He visto jugar al Bayern de Munich con Rummenige, Matthaus, Hoennes, Brehme y compañía.
He visto jugar al Ajax de los últimos setenta.

He visto jugar al Dinamo de Kiev cuando aún era soviético y le pasó por encima al Atlético de Madrid en una final de la Recopa cabalgando a lomos de Blokhin y de Zavarov.

Vi jugar a la Juve con Platini, Boniek y el mayor despliegue defensivo que los italianos pueden crear. Mezcla extraña pero que explotaba igual.

Viví muy de cerca, por motivos de edad y de trabajo, al Real Madrid de la quinta del Buitre. Lo que ganó y lo que pudo ganar.

He visto jugar al Manchester de Ronaldo, Giggs, Rooney y demás. He visto muy de cerca al Barça brillante de Rikjjaard.

He visto y aún estoy viendo al Barça maravilloso de Guardiola, con la excelencia por bandera.

Vamos, que he visto un puñado de buenos equipos de los que hacen época. De los que dejan huella. Sello que dura generaciones, no dos semanas.

Sin embargo, nunca incluiría al Shakhtar Donest en mi lista de favoritos. Creo ni los más forofos seguidores del Barça, que compruebo que alguno se asoma a este rincón, tienen al Shakhtar en sus oraciones.
No veo niños por la calle queriendo parecerse a Fernandao o a Rakitskiy.

En éste apartado, sólo en este, no puedo con Guardiola. Que diga que es uno de los mejores equipos que jamás ha visto…
¡Pep, tío!, córtate un pelo. Sólo te falta glosar los méritos de Clemente como adalid del futbol ofensivo.
Hay que tener cuidado con esa pinza, se va de vez en cuando.

Es posible

3 Abril 2011 - 15:59 - Autor:

Es posible que la Liga no se haya acabado. Es posible que aún vivamos emociones fuertes de aquí a final de mayo.

Es posible que Mourinho ayer acertara a la hora de elegir los once que jugaron contra el Sporting.

Es posible que acertara con los cambios y la salida de Pepe posibilitara una revolución táctica que a mí aún se me escapa.

Es posible que los delanteros del Real Madrid fallaran ayer dos ocasiones clamorosas. De las que no fallan los delanteros rivales cuando juegan contra el Real Madrid.

Es posible que el Barça ganara con un gol que debió ser anulado.

Es posible que Piqué de verdad no supiera con qué parte de su cuerpo había tocado la pelota en el momento de controlarla. Es posible que el Barça hubiera ganado de todas formas porque para eso jugó más y mejor que el Villarreal.

Es posible que a pesar de batir el record histórico de la Liga en treinta jornadas y sumar más de ochenta puntos, haya quien piense que el Barça está líder por las ayudas que recibe.

Es posible que Mourinho sea fulminado mediáticamente por decir cosas muchos menos llamativas o sonrojantes que las dichas por Rosell.

Es posible que el forofismo culé no inunde este blog de insultos, quejas y lamentos.
Todo esto es posible, pero no es probable.

El otro Guardiola

2 Abril 2011 - 19:00 - Autor:

Guardiola ha concedido por primera vez una entrevista personalizada desde que es entrenador del F.C.Barcelona. Ha sido a la televisión pública italiana, algo que a muchos puede parecer casual pero que no lo es.

No os voy a negar que en algunas redacciones, sobre todo en Barcelona, ha molestado que la primera excursión mediática de Pep haya sido fuera de su ciudad, pero esa es otra pelea.

Guardiola

Me quedo con lo que dijo. Afirmar que su final en el Barça está cerca es algo que no esperaba. Creo que casi nadie lo esperaba. No porque sea verdad o no, que es algo que sólo sabe Guardiola, sino por lo que aporta: nada.

Guardiola ha recorrido mucho camino en poco tiempo. A pesar de tener sus cosas, ha logrado el respeto y la admiración de todos. Sobre todo ha conseguido asentar una imagen de pragmatismo que siempre valoré como algo a imitar.

Ha pasado tres años hablando lo justo. Diciendo cosas que valen para algo y despreciando entrar en debates vacíos.

Por eso las declaraciones a la RAI me dejan confuso. ¿Qué gana Guardiola diciendo eso? Realmente nada. Al revés. Si acaso, pierde. Ni da fecha ni lo da por confirmado. Es más un voy pero no voy. Es meter piedras en su mochila sin sentido ni necesidad.

Si a esto añadimos que la Rossellada aún daba vueltas por las televisiones, el peso de su confesión es aún mayor.

Yo espero que sea mentira. Perder talento es retroceder y nuestra Liga no está sobrada de talento. Guardiola lo tiene, aunque a pesar del resbalón.
Este es otro Guardiola. A este no le conozco.

La clave del éxito

18 Febrero 2011 - 6:00 - Autor:

A pesar del tropiezo de hace un par de días en Londres, si algún equipo recibe elogios de forma unánime es el F.C.Barcelona de Pep Guardiola. El nivel de perfeccionamiento del embrión plantado por Cruyff hace dos décadas ha conseguido aunar eficacia y belleza, conceptos generalmente enfrentados en el fútbol.

Lo que acompaña a este texto, al margen de contener un esfuerzo considerable por parte de los responsables de infografía de “lainformacion.com”, no busca dar respuesta a algo tan complejo como el éxito en el fútbol. No se trata de desmontar un reloj suizo por piezas y volverlo a montar. Es más dar unas cuantas pinceladas que nos pueden aproximar a entender porqué el conjunto blaugrana funciona tan bien.

Este Barça tiene mucho ganado. Incluso aunque no llegara a lograr éxitos sonados esta temporada, cosa difícil. Aunque suene ñoño e inútil, que tu estilo se reconozca y se admire en toda Europa es un triunfo mucho mayor que un resultado puntual.
Eso sólo se logra jugando muy bien y muchas veces.
Esperamos que os guste.

Guardiola se hace trampas

17 Febrero 2011 - 13:00 - Autor:

Gran partido ayer en Londres. Todo bueno. Grandes equipos, gran escenario y la mejor competición.

Nada más comenzar a rodar el balón te das cuenta de que se ven muy pocos encuentros así. Respondió a las expectativas y casi podríamos decir que dejó felices a todos.

Pep Guardiola

El Barça volvió a enseñarse en Europa como un equipo difícil de igualar. Cuando jugó, que no fue mucho más de media hora, fue una pasada. Juego bonito, divertido, imprevisible y rápido. Sobre todo rápido.

No sé si os pasa a vosotros, pero cuando el Barcelona está en ese plan, tengo la sensación de que en cualquier momento va a llegar un pase imposible que deje a alguien sólo delante del portero.

Eso pasó un par de veces, pero Messi decidió convencernos de que también sangra si le pinchas. Una especie de Hamlet con botas.

Que el Arsenal pillara luego despistado al Barça y le ganara el partido lo veo casi como anécdota. No veo mucha opción para los ingleses en la vuelta. Sonará atrevido pero si digo otra cosa miento.

La sorpresa para mí, sorpresa y decepción, fue que Guardiola se quejara del árbitro y además situara este argumento como principal.

Ni me pareció que el árbitro fuera decisivo ni vi nada raro en el colegiado italiano. Para lo que se despacha en Europa, hasta me pareció bueno.

Encontré más controversia en los cambios de Guardiola que en la actuación arbitral, pero de eso se hablara poco.

No reconozco a este Guardiola. Me niego a reconocerlo. Me quedo con el que solemos ver a diario. Calmado, educado y casi siempre didáctico.

Echarle la culpa al árbitro en un encuentro que ha tenido tanto es algo que espero de otros, no de Pep Guardiola.
Si tira por ahí, se hace trampas.

Enrique Marqués: BioVid

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