Hacer el indio
Rara vez tenemos la oportunidad de comprobar de forma tan rotunda la validez de una expresión como ayer en el palco del Nuevo Sardinero.
El nuevo dueño del Racing, el indio Ali Syed, mostró al mundo que no hay nadie que sepa hacer el indio mejor que un nativo.
Además, como que sin esfuerzo. Como que le salía hacer el indio forma natural. Que se hubiera adivinado que era indio aunque no lo hubiéramos sabido, vamos.
Si alguien tiene ganas de argumentar desconocimiento o diferencias culturales, que se lo ahorre.
El magnate cantabrón sabe lo que se hace y sabe lo que es el fútbol. Pero por encima de saberes concretos, lo sucedido anoche en el palco santanderino se encuadra más en un tema educacional que en algo meramente futbolístico.
El jeque, marajá o lo que quiera que sea, no necesita pasar varios años en una escuela británica de comportamiento para entender las maneras que priman cuando representas a una institución.
A veces me pregunto cómo demonios hace el dinero esta gente. Cómo es posible que con una conducta tan poco aseada haya logrado ascender a la cima económica en la que parece encontrarse.
Definitivamente, el dinero hace tiempo que no va acompañado de clase ni modales. Hoy dinero lo tiene cualquiera. Y cualquiera es este indio, que a falta de conocer más datos, ya sabemos que hace el merluzo como nadie.
Echarle un vistazo. Es tremendo. Como gane algo algún día, le hace un corte de mangas al presidente rival. Ayer Del Nido parecía Henry Higgins, que ya tiene delito.





Al grano: un puñado de presidentes se fueron a cenar bajo el auspicio de la Liga Profesional. La semilla revolucionaria estaba sembrada. Quieren forzar al gobierno a que éste a su vez fuerce al Madrid y al Barça a soltar alguna miga más y más grande. Lo llevan claro. Tanta comida y tanta gaita y solo son once de primera. De segunda hay trece, pero esos serían capaces de firmar que se sienten culpables de la muerte de Napoleón. Llevan dos semanas tratando de convencer al resto para plantearlo como un: “Todos contra el rico opresor“. No hay tu tía. Todo muy español. No saben ni hacer lobby.
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