Mira quién habla
Dice Xavi que ganar la Liga es un mérito por “el desgaste mental que generan los medios de Madrid”. La dureza de la temporada nada tiene que ver. Las dificultades que puedan plantear los otros diecinueve equipos tampoco. Los “medios de Madrid” son el obstáculo a saltar. Es verdad, Xavi.

Es mucho más cómodo y placentero deslizarse por la pendiente que tiende el periodismo local barcelonés. Dejarse caer por la cuesta abajo lubricada que cada día alumbra la pandilla plumilla. Algo así como la recientemente famosa central lechera, pero a lo bestia.
Ahí no hay que hacer esfuerzo alguno, salvo el de recoger a diario los elogios empalagosos, desmesurados, excesivos y definitivamente repetitivos. Ahí no hay desgaste.
Si se juega mal es porque el rival se encierra y no te deja. Si se falla es por la fatiga que genera el calendario impuesto por las hordas opresoras de la meseta.
Es cierto que Xavi no es Alves. Alves es garantía a la hora de meter la pata. Xavi se dosifica. El año pasado se metió en un par de líos y este año no ha querido ser menos.
Mientras, Valdés, ese hombre que equipara un talento descomunal como futbolista con una limitación similar para acertar en su relación con la sociedad, afirma que nada se ha de arreglar en “La Roja” entre jugadores de Barça y Real Madrid porque ninguna relación previa existía por su parte.
No da para más. Tiene una extraña habilidad para decir cosas que no le aportan nada pero que sí le restan. Es lo que hay. Meter la pata es un derecho constitucional. La ley ampara al moderado y al torpe por igual. Valdés está protegido.
Quizá debería haber prolongado su confesión y contarnos con cuántos jugadores del Barça hace pandilla. Dos, y creo que me excedo en uno.
Son dos ejemplos de lo que decía hace unos días. No todo cabe debajo de la alfombra de un futbol majestuoso. Tenemos la obligación moral de reconocer la enorme valía de lo que hace el Barça en el campo, pero no de aplaudir las tontunas que de tanto en cuando protagonizan sus integrantes.
Ahora ya pueden salir del escondite los paladines de la paridad solicitando pena de guillotina para Ronaldo, Mourinho, Pepe y compañía. Como si una cosa neutralizara la otra.
La diferencia es que a unos se les afea la conducta, con razón, por cierto, y a otros se les indulta sin rubor por el simple hecho de que su equipo juega mejor. Eso no vale.










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