El fuego que rueda: ¿cómo no se les ocurrió a los neardentales?

Nos encanta esta chimenea, fusión explosiva de los dos primeros inventos de la historia de la Humanidad (incluso anteriores a la hoja de parra como tapa-uretras).
Mezclar el fuego y la rueda puede ser contraproducente en nuestros días, aunque muy efectivo si lo que se busca es acabar con columnas de soldados medievales. Diseñada por Andrew Liszewski bajo la marca alemana Conmoto, esta “chimenea rodante” permite trasladarla, como la catalítica habitual, por distintas estancias de la casa para convertirlas en cálidos cubículos.
Incluso si alguien tiene a bien hacerlo a puntapiés, no hay que preocuparse pues las dos láminas de cristal que la recubren evitarán que el fuego salga de su compartimento. Y como funciona con bio -etanol, no suelta humo ni necesita tiro de aire.

Es como tener una permanente llama al Soldado Desconocido en cualquier habitación de la casa. El cuerpo circular es de acero recubierto, con acabado en polvo negro, y las medidas de los paneles de cristal frontal y trasero es de de 65 cm de diámetro, con un fondo de 22 cm y un peso total de 45 kilogramos, algo elevado para la integridad de un pie descalzo.
Una chimenea ultra-moderna que no calienta mucho, todo sea dicho, pero que viste una barbaridad. Y que podría ser un impagable medio de transporte para la llama olímpica en los próximos Juegos.
Posibilidades de comercialización: 100%, ya está en el mercado a un precio que le hará dar vueltas del susto: 2490 euros.
Vía OhGizmo
No hay comentarios
Deja tu comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!