ZeroKill, ¿por qué cruzó el lince la carretera?

El otro día una noticia nos ponía los pelos como escarpias: dos hembras linces habían muerto en menos de una semana dentro de Doñana, por lo que ya quedan menos de 200 ejemplares para salvar una especie ultra-en-peligro de extinción.
Parece ser que la única posibilidad pasa por permitir que los linces colonicen otras zonas, a parte de Doñana, donde tradicionalmente han existido desde hace miles de años. El Ministerio de Medio Ambiente tiene previsto reintroducir en su hábitat natural entre 8 y 11 ejemplares de lince ibérico de cara al próximo año, por lo que, a partir de 2011, se podrá alcanzar una cifra de entre 20 y 40 felinos en zonas como Sierra Morena o el Algarve portugués.
Pero sacar a los linces de su santuario onubense supone, también, exponerlo al mayor de sus depredadores: las ruedas de los coches. Los animales deben cruzar carreteras para moverse en busca de comida, así como para acceder al agua o para seguir sus rutas migratorias.
Por los linces, y en general por todos los animales, aplaudimos el concepto de los diseñadores Sungi y Kim Song Hozin, que han bautizado con el nombre de “Zero Kill” un sistema que utiliza los postes catadióptricos instalados en las carreteras para avisar a animales y humanos de que uno de los dos está pasando.


Un poste “Zerokill” consta de un pequeño panel solar y un par de sensores acoplados a la señalización catadióptrica para ayudar a reducir la matanza de animales durante la conducción nocturna.
Trabaja de dos maneras: unos sensores infrarrojos integrados en el cuerpo de “Zerokill” son los que detectan un animal en las cercanías, activando la iluminación de unos sutiles LEDs parpadeantes, a fin de advertir a los automovilistas que vienen en sentido contrario de que algo intenta pasar por esa zona.
La segunda parte del sistema “ZeroKill” utiliza unas bandas reflectantes que reflejan los faros del automóvil que viene, iluminando los costados de la carreteras como una advertencia a los animales para impedir que éstos pasen. Los postes se cargan por el día, gracias al panel solar, para funcionar por la noche; aunque también lo podrán hacer con luz diurna.


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