El “sistema nervioso de la Tierra”, trillones de sensores para la gran ola del negocio de la computación
Prith Banerjee, director de HP Labs
Los sensores (de movimiento, posicionamiento, calor, estado….) se abren paso en nuestra vida, conquistando los más diversos aparatos para lograr que funcionen de forma autónoma. También las aplicaciones de consumo para permitir a estos objetos estar permanentemente conectados a Internet cada vez son más comunes.
Hacer que cada cosa, por pequeña que sea, este interconectada en una red global es el fin que busca “La Internet de los Objetos”, un concepto que va tomando un cuerpo cada vez más terso de 18 meses a esta parte.
La idea es muy simple, aunque su aplicación es extremadamente difícil: si todas las cosas (libros, zapatos, comida o cualquier bien de consumo, cosa u objeto, grande o pequeño) estuvieran dotadas de sensores de identificación que comunicaran su estado a cada momento, podrían ser gestionadas por equipos de la misma manera que si lo hicieran seres humanos, y el mundo cambiaría radicalmente.
Podríamos desde trazar la vida de la manzana que nos vamos a comer con sólo tocar su etiqueta hasta localizar el lugar exacto donde están las gafas de sol que nos acaban de robar, pasando por todo un universo de control de stocks, envíos y logística en todas sus versiones.
Todo ser humano está rodeado de 1.000 a 5.000 objetos diarios, así que la Internet de los Objetos debería codificar millones de millones de objetos y seguir el movimiento de éstos por el mundo. Una tarea ímproba; pero no imposible si hay dinerito fresco detrás.









