Llega el servicio de alquiler de sillas para sustituir a los bancos fijos
Prácticamente todas las ciudades importantes del mundo está trabajando para dotarse de servicios de alquiler de bicicletas y que sus habitantes puedan moverse de manera práctica por sus calles. Pero, ¿qué pasa con los que nacen cansados o los que, por enfermedad o condición física, no desean sino permanecer quietos en vez de en movimiento?
Los diseñadores holandeses Vincent Wittenberg y Guy Königstein ha ideado una nueva infraestructura urbana para que los ciudadanos puedan alquilar sillas, mediante un método que utiliza el viejo sistema de fianza de los carritos de supermercado.
Su objetivo es que las autoridades logren defenestrar los inamovibles bancos públicos del paisaje urbano para permitir que cada uno se ponga la silla donde le parezca más apropiado, ya sea al solete o a la sombra, enfrente de sus amigos o en la soledad en un rincón.
Una vez utilizada para charlar con el tendero, para esperar el autobús o para echarse una partidilla de ajedrez con un compadre, basta con devolver la silla a su bastidor y recuperar la moneda que servía de fianza. Si uno no tiene suelto para coger su silla, siempre podrá sentarse en el conjunto de sillas atadas, como si fuera un banco tradicional.










