Millonario hindú termina la casa más cara del mundo pero no quiere ocuparla porque le da mala suerte
Hace justo un año, Mukesh Ambani, el hombre más rico de la India, quiso dar la campanada cuando anunció la finalización de las obras de la que, a día de hoy, es la casa más cara del planeta, un mega-duplex con vistas situado en la cumbre de un rascacielos de Bombay a la que bautizó como la “Torre Antilia“.
La casa ha costado, con sus primeras calidades, 1.000 millones de dólares (700 millones de euros) y planeaba usarla como residencia privada, para aprovechar sus 27 pisos, tres helipuertos, garaje para 160 coches, bolera, gimnasio, piscina, cine y jardines colgantes a imagen y semejanza de los de Babilonia.
Sin embargo, tanto como Mukesh como su familia todavía no se han mudado definitivamente, ya que, según amigos y allegados, creen que la casa les traerá mala suerte, al contradecir su construcción los preceptos del Vastu Shastra.
Esta filosofía vital es similar a la práctica china del feng shui y especifica los cánones que debe seguir el diseño y la arquitectura de una casa para vivir de acuerdo con la ordenación del universo y así conseguir una vida plena.









