
Una pistola a presión que lanza pelotas de pintura, dos ejes y un software de control son los ingredientes que han reunido tres diseñadores alemanes para crear una “impresora de fachadas“. Tal vez el nombre sea un poco impreciso para definir el sistema, que más recuerda a un lanzador de pelotas de tenis o de tiro al plato.
La máquina se sitúa a una distancia de entre 5 y 7 metros de la pared que tenemos intención de pintar. A continuación se introduce en el PC industrial que gobierna la máquina un fichero con la imagen que queremos imprimir. El resultado puede preverse gracias a la cámara integrada del dispositivo. Por su parte, el software de impresión calcula las coordenadas requeridas para establecer la perspectiva y la “distorsión balística”, esto es trazo más redondo u oblicuo en función del ángulo de impacto.
Una vez establecidos todos los parámetros la pistola empieza a disparar bolas de pintura contra la pared, a una velocidad de 200 km/h (el “¡ojo, mancha!” resulta una broma) moviendo el punto de mira con los ejes horizontal y vertical, mediante un sistema de motores. El impacto de la pelota de pintura deja en la pared una mancha de entre 5 y 10 centímetros de diámetro, de modo que para cubrir una pared de gran tamaño es necesario un bombardeo de miles de pelotas, como puede apreciarse en el vídeo. continuar leyendo

Es bien sabido que la impresora es un invento diabólico y que por sus circuitos corre un líquido más caro que la sangre. Con estos juncos, la lógica dicta que la mejor manera de ahorrar en impresoras es no usarlas en absoluto. Eso es fácil de decir, pero no tan fácil de hacer en las grandes empresas, donde impera el principio de la tragedia de los comunes: los costes recaen en la empresa y, colateralmente, en el medio ambiente.
Haciendo de la necesidad virtud, la empresa holandesa Printer.com propone un cambio que puede ahorrar un 20% en costes de impresión: cambiar la fuente de Arial a Century Ghotic. Siguiendo este sencillo consejo la Universidad de Wisconsin está ahorrando 10.000 dólares al año de los 100.000 que venía gastando en cartuchos de tinta.
Sin embargo, el centro académico podría ahorrar más aún si utilizaran Ecofont, el tipo de letra “perforada” que promete ahorrar un 25% adicional en el “oro negro” de HP y compañía. Los 6.500 estudiantes de Wisconsin leerían los documentos con la misma fuente Century pero con agujeritos en el trazo, como si la carcoma se hubiera merendado el interior de cada letra, como puede verse en la imagen.
Según el análisis de Printer.com, las fuentes más ahorradoras son Century Gothic y Times New Roman, seguidas por Calibbri, Verdana, Arial y Sans Serif. Las más gastonas son Trebuchet, Tahoma y Franklin Gothic Medium.
Dentro del capítulo de Perogrullo, un investigador de HP citado por Yahoo! razona que se gasta mucha menos tinta utilizando el carácter “fino” o “ligero” que sus equivalentes en “negrita” o “grueso”. Además, las fuentes “serif”, que utilizan breves líneas horizontales en la parte superior e inferior de los caracteres suelen usar trazos más finos, de modo que gastan menos tinta que sus equivalentes “sans serif”.
Un enfoque más audaz aún es prescindir totalmente de la tinta, como hace la impresora Zink (anagrama de Zero Ink).
Posibilidades de ahorro: Lo dicho: imprime lo imprescindible…y por las dos caras, que no sólo de tinta ahorra el hombre.
Visto en Noticias Yahoo!

La señorita (ejem) de la imagen muestra uno de los primeros ejemplares del zapato Melonia, el primer calzado salido de una impresora 3D. Se trata de una creación de dos estudiantes de diseño suecos, a la sazón, Nain Josefi y Souzan Youssouf. De momento se han impreso cinco pares de las plataformas, a raíz de uno por cada modelo que los calzó en la Semana de la Moda de Estocolmo, como puede verse en la siguiente imagen.

“La oficina sin papel es tan improbable como el cuarto de baño sin papel”. La frase, enunciada hace ya bastantes años por un elocuente gurú de la tecnología, cobra de nuevo actualidad gracias a un sensacional invento japonés que convierte en papel higiénico las montañas de papel que, inevitablemente, se siguen generando en todas las oficinas del mundo.
“Pon 40 hojas A4 en la bandeja de entrada y, media hora más tarde, el papel ha sido machacado, mezclado con agua, convertido en pulpa, alisado, secado y convertido en un rollo de papel higiénico”, según describe un artículo en Telegraph. Y todo ello por un coste unitario de unos 7 céntimos de euro, una tercera parte de lo que viene a costar un rollo de Scottex, aunque viendo en el vídeo el papel resultante la comparación más adecuada sería el papel Elefante. continuar leyendo

Es difícil, por no decir imposible, que una tostadora gane un concurso de diseño. Por eso este concepto de Othmar Mühlebach se ha tenido que conformar con el segundo puesto en los Premios de Diseño Berner. Y muy posiblemente hubiera ganado el primero si su impresora de tostadas utilizara mermelada en vez de tinta para que los panecillos ya salieran embadurnados de confitura.
No es la primera tostadora que funciona en vertical, pero sí la primera que tiene un sistema de carga de pan de molde similar al de las impresoras tradicionales. Basta con poner la pila de tostadas en la bandeja de alimentación y olvidarse hasta que todas caigan en la bandeja de recogida.
Según el profesor de Othmar en la Universidad de Lucerna, que se alegra mucho del accesit de su alumno, “el diseño de Othmar podría ser modificado para que pudiera grabar cualquier tipo de gráfico sobre el pan, aunque también podría sobrecalentarse el cable USB y quemarnos el ordenador debido a la potencia que se necesita”.
Y es que nadie es perfecto en el mundo de las tostadoras matriciales.