Publicidad viejuna: Enseñando a los españoles a usar un cajero automático
Para el humano del siglo XXI, acostumbrado a un titipuchal de gadgets y teclados, enfrentarse a un cajero automático es una asignatura fácil, una “maría” de la vida. Sin embargo, para el ciudadano español del tardofranquismo un cajero automático era un dispositivo tan intimidante como un colisionador de hadrones para un bosquimano.
Banesto, pionero en esto de la mecanización de las transacciones financieras, anunciaba a bombo y platillo en el Blanco y Negro de ABC la instalación de su primer cajero automático en Madrid, en mayo de 1969. En el anuncio se explica paso por paso cómo utilizar el Bancomat, que así se llamaba el ingenio: “Así es de fácil disponer de dinero a cualquier hora del día o de la noche (incluso festivos)” rezaba el anuncio, protagonizado por un señor con toda la pinta de ser el español medio.








