Según parece, aunque habrá que esperar a ver si se concreta, Joaquín Caparrós ha cedido a las pretensiones de García Macua, presidente del Athletic, y está dispuesto a aceptar el año de renovación que le ofrece y no los dos que él, de manera más disuasoria que otra cosa, le pedía.
La razón es sencilla. El agente del técnico utrerano le ha intentado colocar en el Atlético de Madrid, aunque el club madrileño es coto de otro representante, y el regreso de Caparrós a Sevilla, su primera opción, se antoja complicado mientras esté Del Nido de presidente.
Lo que Macua no sabe, o no quiere saber, es que tanto en el vestuario, da igual titulares o suplente, como en Ibaigane, no soportan a Caparrós, de ahí que el anuncio del posible acuerdo para renovar por una temporada haya sido recibido con diplomacia públicamente, pero de muy mala gana de puertas para adentro.