Aplicaciones, insomnio y el fin del hábito de leer
Si eres usuario de iPhone y un poquito despierto, ya te habrás dado cuenta. No aparecen en la home de la iTunes Store, pero si haces búsquedas por nombres de aplicaciones, ya te aparecen algunas para iPad. Con lo cual se hace fácil encontrar y descargar cualquier aplicación para el iPad si sabes el nombre, sin necesidad de tener una cuenta americana.
Respecto a la necesidad de tener una cuenta americana, hay un truco publicado en Applesfera que te explica cómo crearte tu propia cuenta de fuera, sin necesidad de tener una tarjeta de crédito expedida en Estados Unidos. Además, puedes realizar compras con esta cuenta si, desde tu cuenta española, regalas vales de iTunes a la cuenta americana.
Sobre el problema de insomnio, que no se cura, reconozco que es gracias al iPad. Creo que ya lo contaba en otros posts, pero lo digo de nuevo: es difícil ponerse a dormir con un juguete nuevo. Te lo llevas a la cama con la excusa de “Voy a leer el periódico”, y la verdad es que acabas leyendo el mail, navegando por cualquier otro sitio, quizá echando una partidita, viendo el último episodio de Diggreel (Video podcast MUY recomendable, en inglés). El caso es que te acabas liando.
Y, aunque los muy lectores saben que para ellos el iPad no acabará con el Kindle, el lector de libros de Amazon, porque leer en la pantalla del iPad cansa a la vista al cabo de un rato, la mala noticia es que el iPad acabará con el hábito de leer. Es muy probable que, como dice Paul Carr en Techcrunch, el iPad se establezca como cacharrito portátil y desplace al Kindle (¿Quién se va a llevar dos tablets para ir a la oficina?), desplazando así la opción que tenía el hábito de leer. Si, los libros de iBooks son muy bonitos, pero cansa leerlos. Cody Brown, autor invitado de 21 años, le apoya en otro artículo: Dear authors, your next book should be an app, not an iBook
Por último, un video que a lo mejor ya habéis visto: el primer encuentro de una niña de dos años y medio con un iPad. El sábado pasado, durante el partido, los hijos de mi amigo Pablo estuvieron jugando con el iPad y pude constatar una cosa: es muy fácil de usar. En poco tiempo se olvidaron del partido y estaban enredando con distintos juegos sin que yo tuviera que darles ni una instrucción. Como sólo había uno, acabaron peleándose. Cosas de hermanos.

Comentarios recientes