Moltacte, una empresa social especializada en romper tabúes

De izqda a dcha: Jaume Plana (Recursos y Finanzas), Ana Artacoz (Comercial y Marketing), Miquel Isanta (Gerente)
Tabú nº1: crear una empresa en la que más del 50% de la plantilla sufre alguna enfermedad mental (esquizofrenia, bipolar). Tabú nº2: que el negocio de la empresa (tiendas outlet) suponga que las personas con enfermedad mental atiendan al público. Tabú nº3: que el equipo directivo se reduzca el sueldo un 50% para garantizar la supervivencia de la empresa. Esos son algunos de los tabúes que está rompiendo Moltacte, que sigue la estela de otros proyectos emblemáticos como La Fageda o Teixidors.
“Estábamos al borde del abismo y decidimos dar un paso al frente”, esta frase de controvertida autoría, se la escuché hace más de un año a Cristóbal Colón, el fundador de La Fageda. Seguramente es una frase que comparten decenas, centenares de empresarios españoles en estos tiempos de incertidumbre.
El caso es que Cristóbal la usó para explicar que cuando en 1982 fundó su empresa social no tenía nada que perder, la otra opción era que las decenas de personas con enfermedad mental con las que planeaba crear una cooperativa agrícola en Girona volvieran a los manicomios o a encerrarse en sus casas.
El otro día, Ana Artacoz, una de las fundadoras y directoras de Moltacte, me contaba que uno de los trabajadores (también con enfermedad mental) de su empresa, al ser preguntado en un radio “Si no estuvieras trabajando, ¿qué harías?”, contestó “Estar encerrado en mi habitación”.
Moltacte es una empresa social centrada en el negocio de los outlet: en octubre de 2008 abrió la primera de sus tres tiendas. Hoy gestiona dos dedicadas a ropa femenina, una ubicada en Manresa y otra en Sant Boi de Llobregat; y una tercera, en Manresa, destinada a ropa de bebé. En su plantilla, 27 personas, 15 de ellas con enfermedad mental.
Al igual que La Fageda, nunca han usado su proyecto social como herramienta de marketing, se han centrado en ofrecer un gran producto a un precio excepcional, pero ahora han cambiado.
Lo que pasa es que los propios trabajadores son los que nos reclaman que ya está bien de que los medios de comunicación solo saquen noticias negativas del colectivo de las personas con enfermedad mental, que había que generar noticias positivas y dar a conocer las capacidades de la gente. Ellos quieren visibilizar que pueden.
Así que Moltacte, coincidiendo también con su participación en iniciativas como Momentun Project, ha decidido transmitir un mensaje a la sociedad: ellos también pueden y el que quiera, que lo compruebe. Ana afirma:
En tres años no ha habido un solo problema, las clientas les felicitan.
Por supuesto, esos tres años están sustentados en un sólido proyecto empresarial y social. En Moltacté, los empleados con enfermedad mental tienen el acompañamiento de un psicólogo y de un trabajador social, que marcan las pautas a seguir y los objetivos profesionales. Uno de esos objetivos es promover que los trabajadores puedan tomar la responsabilidad de la tienda. En Manresa, las dos tiendas están a 50 metros de distancia.
Hay gente que lleva tres años y los trabajadores se pueden quedar solos. Creemos en sus capacidades y pueden estar solos. Desde hace cuatro meses estamos trabajando en esto y funciona de maravilla. Sienten que tienen una responsabilidad mayor y eso les motiva.
El trabajo es el principio de todo y lo cambia todo.
Su mundo laboral, relacional ha cambiado radicalmente. Al principio alguno venía con gafas de sol para protegerse, como si así no les vieran. Ahora las clientas les conocen por su nombre, ellos las conocen y asesoran. Además, han creado un grupo de amigos entre ellos.
Moltacte, como todas las empresas, estás encajando como puede los golpes de la crisis.
Presentaron a Momentum Project un plan de crecimiento apoyado en dos nuevas tiendas y consiguieron la financiación (que no es gratis), pero han decidido aparcar esa idea, reducir costes (el equipo directivo se ha bajado el sueldo un 50%) y centrarse en una nueva línea de negocio.
En los centros de acogida de Cataluña viven 2.200 niños. Allí, tienen un presupuesto para asignar necesidades de vestido y se encuentran que buscan precios muy bajos y encuentran calidad muy baja, y tienen que comprar cantidades muy importantes. Hicimos un análisis y vimos que el tiempo que tardan en comprar los productos para cada niño es enorme y eso es tiempo que dejaban de estar con ellos. Nos movimos y contactamos con diferentes marcas. Estamos recién empezando.
Proyectos de empresas sociales como Moltacte o como La Fageda o como Teixidors tienen varios rasgos que los unen y que los diferencian de cualquier proyecto empresarial: cuando nacieron no tenían nada que perder. Las 150 personas con enfermedad mental de La Fageda, las 15 de Moltacte y las 34 personas con discapacidad intelectual de Teixidors no solo no han perdido nada, lo han ganado todo.






























