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Emmanuel Jal, de niño soldado a estrella del rap

30 mayo 2009 - 20:19 - Autor:

Emmanuel Jal

Emmanuel Jal

En España conocemos casos de niños soldado rehabilitados gracias, sobre todo, al misionero javeriano Chema Caballero (en breve espero poder entrevitarle) y al reportero Gervasio Sánchez, que contó en un libro el trabajo de Chema . Ahora, gracias a Francis Pisani, acabo de conocer a Emmanuel Jal, sudanés, que en 1987 se convirtió, con apenas 7 años, en miembro del Ejército de Liberación de Sudán, pero que, ahora, es un estrella mundial del hip-hop que, además, promueve, con su música, mensajes de paz y reconciliación.

La historia de Emmanuel empieza con su madre asesinada por las tropas del Gobierno Sudanés y su padre luchando con los rebeldes, Emmanuel fue enviado a un campo de refugiados en Etiopía, donde él y cientos de niños fueron secuestrados por el Ejército de Liberación Sudanés, enviados a campos de entrenamiento y armados con fusiles Ak 47. Con 12 años consiguió escapar junto con otros compañeros y su huida, a través de campos de minas, se convirtió en una pesadilla, en un infierno que le llevó a intentar suicidarse varias veces.

Finalmente llegó a Waat, en la zona este de Sudán, donde le rescató Emma Mccune, una cooperante británica que luchaba contra la proliferación de niños soldado y que, paradójicamente, estaba casada con Riek Machar, el comandante rebelde que llegó a vicepresidente de Sudán. La peculiar historia de Emma ya ha sido objeto de un libro y se va a convertir en una película, Emma’s War, de la mano del director Tony Scott.

Emma lo sacó clandestinamente de Sudán y se instalaron en Nairobi, Kenia, donde ella murió en un accidente de coche en 1993 . Jal volvía a estar solo, en los suburbios de una gran ciudad. Sin embargo, allí, gracias al coro gospel de una Iglesia, descubrió el poder de la música y puso los cimientos de su carrera como rapero, una carrera que, con dos álbumes, le ha llevado a compartir escenario con grandes estrellas del pop como Alicia Keys, o a protagonizar un documental sobre su vida,  War Child.

Ahora Emmanuel apoya numerosas iniciativas que luchan contra la proliferación de armas y, como es natural, que combaten el uso de niños soldado.

Video de Warchild

Una noche con las personas sin hogar

28 mayo 2009 - 15:16 - Autor:

Cada noche, decenas de voluntarios de Solidarios recorren Madrid para ofrecer el calor de un café y de una conversación a cientos de personas sin hogar. Hemos acompañado a Toni, Jesús y Conchi en su ruta nocturna por la zona de Principe Pío.

Son las 8 de la tarde, en la puerta del edificio de Cantarranas, en la Ciudad Universitaria de Madrid, Fátima y Berta, escuchan a Julián,  coordinador de voluntariado en Madrid de las rutas de las personas sin hogar. Julián explica una de las claves del trabajo que van a hacer en la calle: escuchar, comprender,  no se trata de salvar el mundo, se trata de hacerles sentir personas. De eso sabe mucho Toni, electricista, 54 años, que lleva desde el 2001 haciendo la ruta de Principio Pío cada  martes.

Lo que intentamos es que la persona que está en la calle se sienta persona los 10 minutos que vas a estar con ella, de ahí la importancia del asunto. Nadie va a salir de la calle si no se replantea su vida, s ino se pregunta porqué, quién soy, qué hago. Nosotros estamos para que tomen conciencia de su vida y eso se hace dialogando con normalidad.

A las 9, Toni, Concha y Jesús, ya han preparado el café, el cacao y el caldo (la excusa para acercarse a las personas sin techo), lo han metido en los termos y están listos para empezar el recorrido que les llevará desde la Avenida de Valladolid hasta el Viaducto. Les acompaño como un voluntario más, integrado en el grupo, sin ejercer “formalmente” de periodista.

Toni, voluntario de la ruta Sin Hogar de Solidarios

Toni, voluntario de la ruta Sin Hogar de Solidarios

Es la tercera vez que hago este recorrido con voluntarios de Solidarios, en las otras dos me identifiqué como periodista y muchos indigentes se sintieron incómodos, objetos morbosos para la prensa. A Jesús y Concha tampoco les hace mucha gracia, sobre todo porque a veces intentamos que nos cuenten toda su vida, todos los detalles, su proceso de desintegración, en apenas 5 minutos. Y , además, queremos la foto perfecta, queremos robar imágenes, quitarles algo de la dignidad que todavía les queda. No será el caso de este post, os invito a acompañarme como un voluntariado más.

Empezamos la noche en el parking del Centro Polideportivo Municipal de la Bombilla. Allí ejerce de aparcacoches Emilio, unos 50 años, piel curtida, bien vestido y bien entonado ya a estas horas, bromea con Toni, se comporta, a ratos, como un chaval. Un café y empieza la conversación. “¿Cómo estás? ¿Alguna novedad? ¿Cómo va el negocio?… ”. Nos vamos. En el coche, de camino a una nueva parada, Toni conduce y habla.

No se puede hacer asistencialismo. El asistencialismo lo tiene que hacer la Administración, porque un ser humano tiene los derechos de ser atendido. Si fuéramos asistencialistas, perderíamos lo que hemos conseguido, nos verían como “El conseguidor”, no te verían como a un voluntario. El señor del Samur Social tiene poder sobre las decisiones que les afectan, le puede o no conseguir plaza de albergue, por tanto no va a existir una relación de tú a tú.

El trabajo de los voluntarios de Solidarios consiste, sobre todo, en el acompañamiento. Como decía antes, el café es la excusa para dialogar, para acercarse a las personas sin hogar. Se les acompaña y se les orienta e informa sobre los recursos que tienen a su disposición (albergues, comedores…), pero siempre sin caer en la caridad o en la asistencia.

Todos caemos, alguna vez, en esa parte asistencialista, sí he caído, lo que pasa es que el tiempo te va enseñando. Uno empieza y empieza con ¿qué hay que traer? Mantas, bocadillos…, pero uno va aprendiendo. Los nuevos voluntarios no se lo creen hasta que lo van viendo. En un principio cuando conoces a alguien nuevo, te tantea, te pide ropa, dinero… No pasa nada, eso sí, dinero nunca. Ropa, no pasa nada, pero teniendo en cuenta que no eres un ropero, si pierdes eso, cambia la percepción que tienen de ti.

Estamos en el Manzanares, al lado de la clínica Moncloa, debajo del puente que cruza el tren que lleva de Principe Pío a la zona noroeste de Madrid. Pietro, rumano, de unos 50 años, mientras pela un cable de cobre, dice que el lunes se va a Rumania, en autobús, que no hay trabajo y que el cobre, el acero, etc, se paga muy barato. A su lado, un chico croata que no pasará de 20 años refugia su cara debajo de una gorra de béisbol, acepta un café y afirma que no es muy hablador. Simon, búlgaro, se acaba de levantar, lleva tiempo en España, desde su colchón charla con Toni sobre el pelo y cómo el polvo de cemento hace que se le caiga. ¿Qué significa para Toni este voluntariado?

Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc

Seguimos camino y en Comandante Fortea nos encontramos con Enrique, 65 años, al lado de un local de Falange Española “Me suelo largar para que no me vean al salir”. Enrique cumple con el estereotipo de indigente: melena, barba, ropa muy sucia, mal olor… Nos lleva hasta su compañera María porque, dice, está un poco floja.

Los rasgos de María revelan que, antes, antes de pasar por la calle, era una mujer muy guapa, ojos azules, nariz pequeña respingona, cara redonda.  Según cuentan Toni, Conchi y Jesús, a veces, Enrique, tiene la mano muy larga, pero parece que se sobrellevan y se hacen compañía. En la calle, se hacen parejas de “conveniencia” porque la soledad es muy, muy dura.

Toni, Jesús y Conchi, en el Viaducto

Toni, Jesús y Conchi, en el Viaducto

En el templete del Parque de la Bombilla, donde en unos días se celebran las fiestas de San Antonio, volvemos a encontrarnos a Emilio (el aparcacoches) y descubrimos a una pareja muy joven, apenas 25 años. Ella, Marisol, nos cuenta cómo hace unas semanas murió, abandonado, en un banco del parque, José Augusto, un compañero toxicómano, que acababa de salir del hospital y que, después de no ser aceptado en un centro municipal de acogida para drogodependientes, murió esa misma noche. Toni se cabrea, no entiende por qué el Samur Social no gestionó con el centro el ingreso. Sobre todo le molesta que nada haya salido a la luz. ¿Es posible la reinserción de  las personas que están en la calle? Toni:

Supuestamente la gente puede salir de la calle. Nosotros vemos, en general, a los que no salen. Hay gente que hemos visto esporádicamente que han tocado calle y han desaparecido, había un problema de red social, pero su situación no se había convertido en crónica y han terminado saliendo. Pero cuando llevas 30, 15 o 20 años en la calle, estas personas, en algún momento, se podrán socializar, pero lo que se dice integrar en la sociedad nuevamente…

Son las 23:00 de la noche y estamos en la última parada, en el Viaducto. La noche ha refrescado bastante, en cualquier caso, nada que ver con los meses de noviembre – enero, la “campaña del frío”, esa en la que si cabe, la compañía y un café caliente son todavía más necesarios. Bajo el viaducto, en el lado más próximo a la calle Mayor, duermen varios subsaharianos. Dos de ellos, jóvenes, quieren charlar, tomar un cacao y unas galletas, el fútbol siempre es un buen tema para establecer contacto, comentamos el partido Barca – Manchester y Jesús y Conchi se quedan con sus nombres.

En el otro lado del viaducto, al lado de la terraza de un bar de moda, varios marroquíes están a punto de dormir, Toni bromea y cuenta anécdotas varias; Jesús se interesa por Rachid, un chico de unos 20 años, que está en paro, pero que demuestra interés por salir adelante. Mientras, Conchi me cuenta que hace un par de meses, en una riña callejera mataron a Younes, un chico al que tenía cariño, “Hermana, me llamaba”, dice Conchi. A las 23:55 se apagan las luces que iluminan el Viaducto, nos despedimos de Rachid y los demás, ha terminado la ruta.

Boge Gebre, una mujer contra la ablación

25 mayo 2009 - 0:37 - Autor:

Hace 10 años, cuando comencé mi carrera periodística en el mundo de la información social en el desaparecido Diario 16, uno de los temas que más impactó a la opinión pública, fue la ablación (mutilación genital femenina) de una niña de 5 años, Kadi, que retrató el fotógrafo barcelonés Kim Manresa. Es muy interesante todo lo que originó aquel reportaje fotográfico, los premios, la mala conciencia del fotógrafo que llevó a Kim de vuelta a Kadi para ofrecerse como padrino y mecenas de su educación.

La ablación sigue siendo un problema mundial de primer nivel. Por eso, hoy 25 de mayo, que se celebra el Día de África, quiero contaros la historia de una mujer etíope que ha desafiado todos los tabúes para convertirse en un referente mundial en la lucha contra esta práctica. Se llama Bogaletch (Boge) Gebre y la he conocido a través del estupendo blog Mamá Etiopía.

Boge Gebre (que significa “Luz Brillante”) nació en la década de los 50 en Kembatta, una aldea etíope en la zona sur del país. Sujeta a los prejuicios de una sociedad analfabeta, que desprecia a las mujeres y que considera la ablación un símtoma de pureza, a los 14 años,  sufrió la mutilación del clítoris y la hemorragia estuvo a punto de matarla. Consiguió escapar del matrimonio forzoso hasta en cuatro ocasiones y se convirtió en la primera mujer de su país en matricularse en ciencias en la Universidad de Addis Abeba. Porteriormente, gracias a diversas becas, completó sus estudios en Jerusalén y en Massachusetts (EE:UU).

Boge Gebre en 2000 con un grupo de mujeres etíopes

Boge Gebre, 2ª por la izquierda en primer plano, en 2000 con un grupo de mujeres etíopes

Finalmente, en 1997, con el soporte de Parents International Ethiopia, la organización que fundó en 1985 en EE:UU,  regresó a su aldea y a su país para crear el Centro de Autoayuda para Mujeres de Kembatta donde recupera física y psicológicamente a las mujeres que han sufrido la ablación.

“La mutilación es algo que las mujeres han aceptado con naturalidad, como parte de su vida, y cuando descubren que pueden ser curadas, que pueden ser reconstruidas es impresionante, dicen que es un milagro. Se arrollidan en el suelo de la clínica y dan las gracias a Dios.”

Son palabras pronunciadas, casi entre lágrimas, en una breve entrevista por una mujer que ha conseguido que la mayoría de los distritos de influencia de su Centro hayan erradicado la ablación.

Fotograma de la entrevista en Global Health TV

Fotograma de la entrevista en Global Health TV

Con Boge y con la música de Bassekou Kouyate, un músico de Malí (colaborador de Youssou N’Dour) que tocó el pasado sábado en el Paraninfo de la Ciudad Universitaria, os deseo un Feliz Día de África.

José Luis Jordana, el agitador de los jubilados

22 mayo 2009 - 0:33 - Autor:

Filósofo, humanista, gerontólogo, blogger, museólogo y, sobre todo, comunicador: “Lo que más agradezco es que me han enseñado a hablar y a escribir” y doy fe de lo primero. José Luis es un torbellino, pasa de un tema a otro sin pausa, puede estar hablando de su etapa como educador en el Amazonas, al minuto siguiente de su última charla para jubilados en Teruel y luego de su lesión de menisco jugando al ping pong.

José Luis Jordana

José Luis Jordana

Este zaragozano de 72 años es, desde hace 30 años, el agitador de los pensionistas de Dominó, Mus y cognac. Sabe de lo que habla, ha visitado más de 300 clubes de mayores en toda España, ha dado charlas a miles de prejubilados y jubilados de grandes, medianas y pequeñas empresas, ha sido uno de los primeros en promover el envejecimiento activo, asunto del que ya hablada cuando dirigía la primera Aula para la Tercera Edad que se fundó en España, en 1978, y lo tiene muy claro:

Mi tema es la participación de los mayores en la sociedad, un derecho, un deber, más aún, una necesidad. Pero como necesidad de supervivencia. Cuando uno se hace voluntario mayor, aparte de la labor social, cultural, el mayor beneficiario es él mismo.

Empezó trabajando en el Amazonas peruano, en la frontera con Ecuador, durante 10 años y acabó gestionando más de 100 escuelas y tratando con todo tipo de etnias, jíbaros incluidos. Cuando las cosas se pusieron difíciles en aquel país, continuos golpes de estado, huelgas generales, se vino con su mujer y tres hijos a Madrid, a dirigir, primero, las citadas Aulas de Tercera Edad y, después, a compatibilizar su puesto de educador en el Museo de América con el de animador sociocultural y promotor de todo tipo de proyectos para personas mayores, como el que desde hace más de 15 años desarrolla en 130 museos de toda España “Voluntarios Culturales Mayores“, en el que 1.200 voluntarios enseñan el valor y significado de las obras de arte a otros mayores y grupos de escolares.

Los mayores tienen que estar siempre activos, siempre en movimiento. Envejecer es moverse cada vez menos. Si estás todo el día sentado, si estás todo el día con juegos sedentarios estás envejeciendo prematuramente y dentro de poco vas a necesitar ayuda a domicilio, telealarmas, teleasistencia y la Ley de la Dependencia.

En este punto de la entrevista José Luis se enciende y, a pesar de que a veces vuelve a su faceta de blogger (ha recibido ofertas de compra bastante sustanciosas), remata su discurso:

Se comienza a envejecer cuando pierdes el interés y la curiosidad por lo que te rodea, hay que leer, ir al cine, discutir. Se comienza a envejecer cuando se deja de reír, se comienza a envejecer cuando se deja de amar, y cuando te enclaustras en tu propia casa y tu vida es tan recortada que, llevado a un máximo, es de la cama al sillón, del sillón a comprar la barra de pan y de aquí a la cama otra vez.

En estos 30 años que lleva José Luis intentando mejorar la realidad social de las personas mayores, ha notado cambios muy significativos. En el 80 la esperanza de vida de un hombre era de 72, de la mujer, 78. Ahora ha pasado a 78 en el hombre y 83 en la mujer. Jordana afirma que en esa época solo un 15% de las personas que llegaban a la jubilación estaban sanos, ahora es al revés. Nos prejubilamos con 52 y 54 años y quedan por delante 25 – 30 años para los que hay que estar preparados.

Ahora hay más de 6 millones de jubilados, el mayor potencial humano que tiene la sociedad actual y están desaprovechados. A mí me da hasta miedo lo que pueden hacer. En todo faltan líderes, falta la máquina de tren.

La máquina de José Luis Jordana sigue echando carbón, pero cada vez tiene más “goteras” como él mismo dice. Sin embargo, mantiene la ilusión por lo nuevo, mantiene la curiosidad (síntoma para evitar el envejecimiento). De hecho, anda liado con un nuevo libro (ya ha escrito cerca de una decena) sobre los síndromes de los jubilados.

Tengo 20 recogidos, tiene mucho humor entre líneas. La gente me da pistas. El otro día me cuenta una señora que su marido era muy activo, pero ahora como no tiene nada que hacer se dedica a dar vueltas y vueltas a la manzana: “Síndrome tío vivo”. Hay humor, pero con total base gerontológico. El “Síndrome caracol”: cada día sale menos de casa, porque tiene un problema en un pie, en la rodilla… “Síndrome Carpanta”, en el que me incluyo, cuando vas de excursión, lo peor que puedes hacer es poner barra libre de comida para los mayores porque comen que parece que se va a acabar todo.

¿Cuándo se jubila José Luis Jordana?

Todo el mundo me pregunta cuando me voy a jubilar y a qué me voy a de dedicar cuando lo hago. Yo digo, voy a ser voluntario de un museo. De qué museo, del Museo del Jamón. En serio, hasta que el cuerpo aguante.

Pedro Horrillo, otra visión

19 mayo 2009 - 22:47 - Autor:

Pedro Horrillo en la foto oficial de su equipo ciclista

Pedro Horrillo en la foto oficial de su equipo ciclista

Estos días Pedro Horrillo es noticia por su grave accidente en el Giro de Italia. Todas las referencias en buscadores nos llevan hasta cientos de medios digitales que recogen la noticia. Pedro Horrillo no solo era conocido como deportista, también por su faceta de columnista durante el Tour de Francia para El País, pero a mí me gustaría añadir una más: padre adoptante. En septiembre de 2006 leí una entrevista con Pedro, en aquel momento acababa de adoptar a Abai, un niño etíope (ahora es padre de dos niños) y me gustó mucho la humanidad y la actitud de Pedro:

Todos los años hacemos un viaje de más o menos un mes, y habíamos viajado bastante por África. A raíz de esas experiencias, de la gente que ibamos conociendo, de las cosas que veíamos, nos empezamos a sensibilizar bastante con la situación africana, especialmente con los niños. Nos casamos y estuvimos planteandonos tener un hijo, pero al final decidimos adoptar uno: es una forma como otra cualquiera de ser padre y no consideramos que sea un acto de caridad hacia el niño, porque de verdad que él nos está aportando muchas más cosas. Pero sí que considero que el mundo está muy mal distribuido y que de esta manera ayudamos a que sea un poco mejor. Hay niños a los que la vida no les ha dado la oportunidad de tener buenas condiciones y nosotros vamos a tratar de dárselas, por lo menos a uno de ellos.

Las últimas informaciones sobre su recuperación son optimistas. Mucha suerte Pedro.

Greg Mortenson, el próximo Premio Nobel de la Paz (I)

17 mayo 2009 - 20:09 - Autor:

Hasta el próximo mes de octubre el Instituto Nobel Noruego no dará a conocer su elección de entre las 205 candidaturas presentadas al Nobel de la Paz. Pero estoy seguro de que si lees Tres tazas de té te convencerás de que este señor estadounidense llamado Greg Mortenson ha hecho suficientes méritos para recibirlo.  ¿Quién es Greg Mortenson? Un tipo normal, un enfermero, amante del alpinismo, que ha construido 78 escuelas para 33.000 niños en Pakistán y Afganistán.

Greg Mortenson en una escuela para niñas en Pakistán (Foto: Greg Mortenson y el Central Asian Insitute)

Greg Mortenson en una escuela para niñas en Pakistán (Foto: Greg Mortenson y el Central Asian Institute)

Al enfrentarse a este tipo de personajes y de historias, uno siempre teme que haya más marketing que realidad, pero esa primera barrera la salva el autor del libro, el periodista David Oliver Relin, que en el primer capítulo deja muy claro que Mortenson es un tipo absolutamente humilde, al que no le gusta hablar de sus logros. Es más, Relin empieza por los defectos y cuenta que estuvo a punto de dejar el proyecto por la insoportable impuntualidad de Mortenson, característica forjada en sus 14 años de vida en Tanzania, África, donde el tiempo, como en el resto de países del continente,  fluye a otro ritmo. “Vosotros los europeos tenéis el reloj, nosotros los africanos, el tiempo”, es un dicho que recoge el periodista Xavier Moret en su libro A la sombra del Baobab.

El caso es que Greg Mortenson es un apasionado del alpinismo que en 1.993, cuando tenía 36 años, tras un fallido intento de ascensión al K2, acabó perdido y enfermo en una aldea, Korphe, del norte de Pakistán. Allí descubrió que los niños no disponían de lo mínimo para aprender a leer y escribir, no tenían ni siquiera un techo y sus lápices eran palos que mojaban en barro. Después de unos días en los que todos en la aldea le acogieron como a un hijo y le ayudaron a recuperarse, Mortenson prometió que volvería para construir una escuela. 16 años después, Mortenson ha creado 78 escuelas en Pakistán y Afganistán para 33.000 niños, venciendo todo tipo de dificultades. ¿Cómo un tipo corriente, sin un dólar en el banco, consigue algo así? Eso es lo que os voy a contar en este y otro próximo post y eso es lo que se describe en  Tres tazas de té, un best-seller que lleva 119 semanas en la lista de los libros más vendidos que elabora el New York Times.

Nació en Minnesota, pero a los tres meses ya estaba en Tanzania, donde sus padres, misioneros luteranos, acudieron para ejercer como maestros y para poner en pie el Centro Médico Kilimanjaro, uno de los principales hospitales del país. En África nació Christa, la más pequeña de la familia, que contrajo una meningitis de la que nunca se recuperó y por la que murió con 23 años, sin conocer los logros de su hermano.

Christa es clave en la vida de Greg Mortenson, él se erigió en su protector y dedicó buena parte de sus esfuerzos esos años (licenciatura en enfermería, estudios en neurofisiología de la epilepsia) en buscar soluciones a su enfermedad. Greg Mortenson llevaba como amuleto en su fallida ascensión al K2 un collar de ámbar que perteneció a Christa, la figura de su hermana aparece en numerosos momentos del libro, especialmente al principio, cuando compara su perseverancia con la de los niños pakistaníes “Me recordaban al modo en que Christa tenía que luchar por las cosas más sencillas. Y también al modo en que perseveraba, sin importarle lo que le depararía la vida.” En Christa, encontramos la razón del altruismo  de Greg Mortenson. A veces parece que en Greg se cumple la regla de William, pero en un nivel que el biólogo Hamilton no contempló: todas las acciones de Mortenson parecen inspiradas por la figura de Christa, aunque ella no pudiera disfrutarlas.

De vuelta en San Francisco, EE.UU, Greg Mortenson empieza su odisea para conseguir los 12.000 dólares con los que construir su primera escuela. Sus recursos: un Buyk Buick  color burdeos al que bautiza como La bamba, y que será su casa hasta que consiga reunir el dinero para volver a viajar hasta Korphe, y la ayuda de Syed, un pakistaní, propietario de la tienda en la que Mortenson alquila el ordenador con el que escribe 580 cartas dirigidas a periodistas y personalidades del país. “Empleando materiales autóctonos y la  mano de obra de los artesanos de la zona, estoy seguro de que la escuela podría levantarse por 12.000 dólares” rezaba uno de los párrafos de la carta. Seis meses después solo había respondido un antiguo compañero de fútbol en la Universidad de Dakota del Sur.

Gren Mortenson en 1996, año en el que construye la primera escuela (Foto cortesía de Greg Mortenson y el Central Asian Institute

Greg Mortenson en 1996, año en el que construye la primera escuela (Foto cortesía de Greg Mortenson y el Central Asian Institute

Pero su suerte cambió cuando Tom Vaughan, compañero en el Hospital Universitario de San Francisco (Greg trabajaba en urgencias) y amante del alpinismo, escribe un artículo sobre su proyecto en la revista de la Fundación Americana del Himalaya. En este punto entra en escena el Dr. Jean Hoerni, otro apasionado del Karakorum, y uno de los pioneros de Sillicon Valley, un tipo con el suficiente dinero e intuición para apoyar a Mortenson: “Si te doy dinero para tu escuela, ¿no pensarás largarte a alguna playa de México, a fumar hachís y a tirarte a tu novia, ¿verdad?”, le preguntó Hoerni en su primera conversación.

Con el cheque de Hoerni en el bolsillo (adornado con este mensaje  “No la cagues. Saludos. J.H”) y los 500 dólares que sacó al vender La bamba, Greg Mortenson empezaba el proyecto de su vida, el proyecto con el que honraba la memoria de su hermana Christa, el proyecto por el que, quizás, reciba, el próximo Premio Nobel de la Paz.

Continuará…

Anabel, una madre contra el autismo

13 mayo 2009 - 0:24 - Autor:

Autismo. ¿Qué te sugiere esta palabra? Lo primero y fundamental no es una “enfermedad”, es un trastorno. Para ser más precisos, y según la RAE, se trata de “Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno”. Quizás esta definición tampoco ayude mucho a comprender el autismo en sus múltiples matices y peculiaridades. Quizás haya que prescindir de lo “académico” y recurrir a las fuentes para entender, para ir más allá de lo evidente.

Y en eso, internet no tiene rival. Una de las grandes bendiciones de la web social o web 2.0 es que ha permitido tomar la palabra a los protagonistas directos de muchas historias que antes contábamos otros. Ahora, decenas de blogs escritos, sobre todo, por madres y padres, nos invitan a liberarnos de nuestros prejuicios, a borrar el disco duro, o , como diría Punset, a “desaprender”.

Anabel Cornago es una de esas voces. Desde Hamburgo, Alemania, a través de su blog El sonido de la hierba al crecer cuenta su vida junto a Erik, su hijo, que en 2006, con dos años y medio, fue diagnosticado con Autismo Infantil Kanner.

Aunque suene un tanto extraño el decirlo, fue un alivio. Por fin podíamos poner “nombre oficial” a lo que le pasaba a Erik. Atrás quedaba los miedos, las esperanzas, las sospechas… En realidad no fue ninguna sorpresa: Erik no hablaba, no reaccionaba a su nombre, salir a la calle con él era una aventura difícil pues se asustaba con muchos ruidos o sufría una rabieta al tomar, por ejemplo, un camino distinto.

Erik y su madre Anabel

Erik y su madre Anabel

En España se calcula que hay alrededor de 300.000 personas con autismo. Afecta a 4 niños por 1 niña y se encuentra la misma proporción de casos en todas las clases sociales y en las diferentes culturas estudiadas, según datos de la Confederación Autismo España. Para Anabel:

El autismo es un gran desconocido para la población en general. Si no te toca de cerca, creo que es difícil saber muy bien qué es. Hace falta mayor concienciación e información.
En mi caso, tuve la suerte de que uno de mis mejores amigos en Madrid estudiara Psicología y se especializara en autismo. Creo que podría resumir el concepto que tenía de las personas con autismo como “alguien que está en su mundo”. Y qué lejos estaba esa idea de la realidad.

La detección precoz es fundamental. En este punto y para tranquilidad de los que tengáis hijos de entre 18 meses y 3 años os recomiendo la sección de preguntas frecuentes de la Confederación Autismo España.

Anabel tuvo muy claro que lo primero y fundamental era informarse y establecer la terapia más adecuada para su caso concreto. “Debíamos trabajar de forma estructurada con él, siempre con pequeños objetivos, y mejorar la estimulación sensorial para ir consiguiendo los primeros logros: palabras, interacción, juego funcional, flexibilidad, desaparición de miedos, concentración, emociones… ” Empezaron trabajando con Erik unas cinco horas diarias, durante un año y medio. Ahora dedican unas tres horas al día y Erik está más integrado en la guardería, con la idea de que vaya aumentando su tiempo de estancia en la escuela “le encanta ir a la guardería y jugar con los otros niños. Aprende muchísimo con ellos”.

Anabel empezó con su blog en enero y, ahora mismo, es un hervidero de comentarios, buenos deseos, intercambios de ideas, recursos y, desde hace unos días, de una encendida polémica con el programa La Linterna de la Cope a raíz de una entrevista que realizó Federico Jiménez Losantos al doctor Luis Madero. Como contaba eal principio del post, si internet nos pone al alcance a las fuentes originales, a los implicados, porque no vamos a ellas, porque no escuchamos lo que tienen que decir.

Si profundizas un poco en el autismo y vas navegando de enlace en enlace, descubres que hay una potente comunidad de padres y familiares generando contenidos de utilidad. Una auténtica red social, en el mejor y más acertado sentido de un concepto ya gastado por el uso indiscriminado. Internet y su blog han supuesto para Anabel un salto decisivo:

Mi primer contacto con el mundo del autismo en Internet fue en el Foro Isis, donde nos “reunimos” muchas familias y profesionales. En paralelo fui descubriendo también blogs de padres. Estar en contacto con todas esas personas me hizo mucho bien, y aprendí mucho con sus vivencias y consejos.
Por otro lado, mi trabajo como “terapeuta” de Erik y organizar cada una de las sesiones de terapia desde hace dos años me ha proporcionado mucha experiencia y conocimientos prácticos de cómo estimular y hacer progresar a una persona con autismo.

¿Y el futuro? Uno tiene la sensación de que autismo solo se ha venido asociando a niños, pero el trastorno se mantiene en la edad adulta. “Si dependiera de nosotros, está clarísimo que Erik está preparándose para ser uno más en nuestra sociedad. Nuestro objetivo es la inclusión. Ojalá que las personas que encontremos en nuestro camino hacia adelante no le pongan trabas”, concluye Anabel. Entretanto, es esperanzador observar que ya podemos leer alguna experiencia de integración de autistas adultos. Mucha suerte, Erik.

¿Este verano? Turista humanitario

8 mayo 2009 - 22:19 - Autor:

En la conversación del otro día con Miguel Ángel, de Médicos del Mundo, tratamos el punto de los voluntarios de verano. Miguel se ha cruzado en su vida con muchos y, en general, ha descubierto a personas comprometidas e interesadas en ayudar a las personas de los lugares que visitan, pero Miguel Ángel también me hablaba del “turista humanitario”: “Está el que despliega un mapa de África, tira un dardo, cae en Zimbabwe y se va para allá para de paso conocer la cataratas Victoria. Pero es una minoría y hay que explicarles que es un trabajo muy serio, no son unas vacaciones para ir de Coronel Tapioca.”

El caso es que casi todos los años amigos y conocidos me preguntan por el tema de las “vacaciones solidarias”. Este año he decidido contarlo en un post y remitir aquí al personal. Eso sí, mentalízate, vas a echar una mano.

Una de las organizaciones clásicas y más serias y fiables es SETEM, sobre todo porque es necesario realizar un muy completo curso de formación. La mala noticia es que llegamos tarde, en enero y febrero se cerraron los grupos para la formación y posterior viaje. Apuntado para el año que viene.

En la misma línea tenemos a Solidaridad Internacional que, además, ofrece una completa información en su página web, especialmente sobre los precios de los viajes. ¿Precios? ¿No es gratis, que voy a ayudar? Sí, en este punto algunos de mis amigos abandonaban la conversación. Aquí ya han celebrado la mayoría de reuniones informativas, pero no los cursos de formación, y los destinos “suenan bien”: Cuba, Malí, Perú…

En Sodepaz han ampliado el plazo de inscripción hasta el 18 de mayo. También tienen Cuba en la lista y Palestina, Nicaragua, Ecuador… y México, pero me temo que este no va a tener mucha demanda.

Participantes en el Mongol Rally 2006

Participantes en el Mongol Rally 2006

Si con esto no te ha bastado, te puedo proponer una variante más arriesgada. “Rally a Malí“: 5.500 km de aventura y solidaridad. El objetivo es vivir una experiencia única en la que, además, los participantes pueden colaborar en la construcción de una escuela en la aldea de Goyle (Malí), transportar material humanitario y donar el vehículo en el que van a viajar. El equipo que organiza la aventura tiene experiencia en este tipo de iniciativas El Mongol Rally y La Rickshaw Run.

Y si todavía te quedan dudas date una vuelta por hacesfalta.org y descubre experiencias de voluntariado de cientos de personas. Felices, y solidarias, vacaciones.

Cómo ser cooperante y no quemarse en el intento

7 mayo 2009 - 1:01 - Autor:

Si alguna vez has pensado en enrolarte en alguna organización de voluntariado para ayudar en los países pobres (también llamados países del Tercer Mundo), te invito a conocer la experiencia de Miguel Ángel Ramón Tous, un médico que ha dedicado los últimos 15 años de su vida a proyectos de cooperación, junto con Médicos del Mundo, en Ruanda, Kosovo, Mali, Irak, Mozambique… Miguel habla clara y directo sobre, entre otras cosas,  la eficacia de la cooperación, “el circo humanitario”, el Síndrome de “burn-out” y, por supuesto, sobre sus emociones y sensaciones.

Mi primera misión como voluntario fue en el 94 en Burundi, una crisis simétrica a la de Ruanda. Durante casi dos años estuve trabajando en la región de los Grandes Lagos. Tenía 30 años recién cumplidos y afronté situaciones médicas y humanas de una gran intensidad que me han servido mucho porque todo lo que me he encontrado después ha sido menos espantoso.

Miguel en el hospital de campaña de Médicos del Mundo en Calang (Aceh, Sumatra) en 2005

Miguel en el hospital de campaña de Médicos del Mundo en Calang (Aceh, Sumatra) en 2005

Quizás este bautizo tan intenso o, como él mismo dice, la capacidad para poner una cierta distancia con las realidades que ha tenido que afrontar, han salvado a Miguel de “quemarse”.

Lo psicólogos que trabajan en esto descubren un síndrome de “burn-out en el cooperante”, en el que hace emergencias, que está muy definido. Hay unos procedimientos de defensa que consisten en tratar de distanciarse del foco emotivo ya que vives situaciones de guerra, posguerra, te encuentras con huérfanos, viudas o con una tragedia como el SIDA. Me he visto en alguna situación muy jorobada, pero he hecho “brakes”,  he intentado crear una distancia. He conocido a gente que, por tener más fibra sensible, se ha hundido y ha tenido que abandonar un proyecto por estar al borde de desquiciarse.

De lo que no se ha librado, ni se libran la mayoría de cooperantes, es de los riesgos derivados de las enfermedades tropicales. En el caso de Miguel, dos veces ha sufrido el ataque de la Malaria, pero sin llegar a ser graves. La Malaria, la pobreza y el sufrimiento humano están en la esencia de la mayoría de países del África Subsahariana, pero también la generosidad.

Comparten hasta la última gota de agua, te dan todo lo que tienen. Me llama la atención de la sociedad africana esa generosidad auténtica y, sobre todo, la capacidad de los niños de estar siempre riendo y disfrutar de todo cuando no tienen nada. Por ejemplo, los niños ruandeses de los campos de refugiados del Zaire (Congo) se pasaban el día jugando y riendo. Hago el símil con los de la escuela donde va mi hija en Mallorca. Veía a aquellos niños muchos más divertidos, estando en una situación tan límite, viviendo en un campo de refugiados. En cambio, aquí, nuestros niños tienen de todo y siempre se quejan.

Miguel transmite la serenidad del que sabe el terreno que pisa cuando habla de emergencias humanitarias, del África Subsahariana, de la burocratización de la cooperación (luego entraremos en este capítulo) y también de la política informativa de los medios cuando se producen conflictos y crisis en países en los que nunca se posa el foco informativo.

La crisis de los Grandes Lagos queda en el “debe” de todos, las ONG, medios informativos, Gobiernos. Es una de las grandes tragedias del siglo XX. Hace unos días se conmemoraba el 15 aniversario de la muerte de Ayrton Senna (el piloto de Fórmula 1). Eso pasó durante los días, abril del 94, en que comenzaba el genocidio de Ruanda, pero todo el mundo estaba mirando hacia Brasil, hacia los funerales de Senna, mientras se gestaba una de las grandes tragedias. Esto dice muy poco de la condición humana.

Miguel ha vivido en muchos lugares (Kosovo, Irak) la abundancia informativa temporal, para pasar luego al abandono absoluto. Y también ha experimentado el “circo humanitario”, como él mismo lo define:

En la región de Aceh, Sumatra, en el Tsunami de 2004, se produjo un grado de destrucción tremendo. Allí se montó el circo humanitario durante unas semanas: ejércitos de todo el mundo, agencias internacionales, ONG y, cuando pasaron un par meses, no había nadie. Se trabajó mucho menos la fase de rehabilitación y desarrollo posterior. Aunque es cierto que en Indonesia, el Estado, el ejército, la sociedad civil, tienen una capacidad organizativa alta y creo que se ha entrado en una dinámica positiva, pero no por la ayuda exterior, sino por la propia entidad del Estado.

Aquí entramos en un debate permanente, ¿es eficaz la ayuda al desarrollo? Intermón Oxfam elabora periódicamente informes sobre la realidad de esta ayuda. Para Miguel este debate es necesario:

Sí que funciona la cooperación, pero no hay que abandonar un debate crítico. Se mejoran las capacidades técnicas, pero se ha generado una burocracia, unas superestructuras que pueden acabar devorándola, convirtiéndose en un monstruo macrocéfalo. No se debe construir un gigante con los pies de barro que no llegue a los beneficiarios.

Desde el 2005, con la adopción de su hija María, Miguel ha frenado un poco “o adaptas tu vida privada a la cooperación o al revés. Pero las dos cosas es imposible”. Afirma que su mayor satisfacción profesional le llegó en Kosovo, donde pasó cerca de cuatro años reconstruyendo el sistema sanitario y trabajando con intensidad, codo con codo, con  la minorías étnicas.  En cualquier caso, y tras haber pasado haber dedicado más de 15 años a  luchar por centenares de personas en multitud de lugares lejanos, Miguel tiene las cosas claras “no se puede comparar cualquier logro profesional con la paternidad”.  Suerte en el Sáhara.

Matt Flannery, creador de los microcréditos 2.0

3 mayo 2009 - 19:02 - Autor:

La idea es sencilla: una plataforma on line de microcréditos que pone en contacto a emprendedores de países en vías de desarrollo con pequeños prestamistas (o donantes, ya que no hay intereses en las operaciones) ubicados, en general, en los países ricos. Y todo con el aval  de entidades y empresas locales. Esto es kiva.org, una idea puesta en marcha por Matt Flannery, un treintañero de San Francisco (EE.UU) que en 2005 dejó su trabajo como programador para dedicarse a fondo a esta iniciativa que, parece, funciona.

Matt Flannery (izquierda) y el presidente de Kiva, Premal Shah

Matt Flannery (izquierda) y el presidente de Kiva (derecha), Premal Shah. Foto: Daniel Lemin

Así se desprende de los últimos datos. En abril han superado su récord en cuanto a dinero prestado: cerca de 5 millones de dólares, con un ritmo diario de 150.000 dólares. Desde que empezaron, estos son las cifras, grandes cifras:

  • Más de 70 millones de dólares en préstamos
  • 484.852 prestamistas
  • 169. 405 emprendedores (un 82% mujeres)
  • Porcentaje de impagos: 1,82%

Detrás de todas estas cifras están miles de personas que han podido desarrollar sus pequeños negocios, gente con nombres y apellidos procedentes de todos los rincones del planeta. Y detrás está una infraestructura tecnológica y humana que se sostiene mediante patrocinios de grandes corporaciones y donaciones de los prestamistas registrados en el site (en cada transacción te invitan a donar a Kiva un 15% del montante total de tu préstamo, pero se puede suprimir).

¿ Cuál es el secreto del éxito? Hace un mes, Matt ofreció una conferencia en Seattle y Elena Acín (una de las pioneras del emprendimiento social en España con la Fundación Chandra) asistió y recogió las ideas clave en su blog Botellas de luz.  ¿Cómo empieza todo? Casualidad, Matt escuchó a Muhammad Yunus (Premio Nobel de la Paz, fundador del Grameen Bank)  y se fue a África para conocer el funcionamiento de los microcréditos.

Recomendaciones. Empieza poco a poco con expertos en plataformas similares (en su caso Ebay), ahorra todo lo que puedas (tardaron dos años en tener oficinas), sé transparente, asume riesgos, aprende de los fracasos (un clásico de los emprendedores) y no te asustes cuando el Departamento de Seguridad de los EE.UU te da el listado de terroristas mundiales para que compruebes si estás prestando dinero a alguno de ellos.

En el futuro, Matt está pensando en ampliar su modelo a cualquier lugar en el que haya pobreza, lo que implica operar también en EE.UU.Y, ahora, la pregunta es ¿qué motiva a Matt, qué hay de la regla de William? Lo cuenta en una entrevista reciente en el Seattle Times

Crecí en una familia cristiana … mi madre fue  voluntaria para World Vision, mi hermana trabajó para World Vision.  Me di cuenta  de que tenía espíritu emprendedor y que era para lo que estaba preparado. Inicié varias empresas y fracasé. Todo cambió cuando fui a África, con Jessica (su esposa y confundadora de Kiva). Me encantó hablar con la gente de Kenia sobre sus planes y sueños. Se trataba de un ambiente diferente del que había percibido cuando apadrinaba niños, tenía una idea de África como un lugar desolado. Me pareció divertida y vibrante. Quería transmitir ese sentimiento de esperanza… Las personas tenemos muchas cosas en común si logramos romper las barreras que nos separan. Los vecinos no solo están a tu alrededor, también están en Nicaragua o Camboya.

Y una última pregunta, ¿tendría éxito este modelo en España?

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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