Cómo ser cooperante y no quemarse en el intento
Si alguna vez has pensado en enrolarte en alguna organización de voluntariado para ayudar en los países pobres (también llamados países del Tercer Mundo), te invito a conocer la experiencia de Miguel Ángel Ramón Tous, un médico que ha dedicado los últimos 15 años de su vida a proyectos de cooperación, junto con Médicos del Mundo, en Ruanda, Kosovo, Mali, Irak, Mozambique… Miguel habla clara y directo sobre, entre otras cosas, la eficacia de la cooperación, “el circo humanitario”, el Síndrome de “burn-out” y, por supuesto, sobre sus emociones y sensaciones.
Mi primera misión como voluntario fue en el 94 en Burundi, una crisis simétrica a la de Ruanda. Durante casi dos años estuve trabajando en la región de los Grandes Lagos. Tenía 30 años recién cumplidos y afronté situaciones médicas y humanas de una gran intensidad que me han servido mucho porque todo lo que me he encontrado después ha sido menos espantoso.

Miguel en el hospital de campaña de Médicos del Mundo en Calang (Aceh, Sumatra) en 2005
Quizás este bautizo tan intenso o, como él mismo dice, la capacidad para poner una cierta distancia con las realidades que ha tenido que afrontar, han salvado a Miguel de “quemarse”.
Lo psicólogos que trabajan en esto descubren un síndrome de “burn-out en el cooperante”, en el que hace emergencias, que está muy definido. Hay unos procedimientos de defensa que consisten en tratar de distanciarse del foco emotivo ya que vives situaciones de guerra, posguerra, te encuentras con huérfanos, viudas o con una tragedia como el SIDA. Me he visto en alguna situación muy jorobada, pero he hecho “brakes”, he intentado crear una distancia. He conocido a gente que, por tener más fibra sensible, se ha hundido y ha tenido que abandonar un proyecto por estar al borde de desquiciarse.
De lo que no se ha librado, ni se libran la mayoría de cooperantes, es de los riesgos derivados de las enfermedades tropicales. En el caso de Miguel, dos veces ha sufrido el ataque de la Malaria, pero sin llegar a ser graves. La Malaria, la pobreza y el sufrimiento humano están en la esencia de la mayoría de países del África Subsahariana, pero también la generosidad.
Comparten hasta la última gota de agua, te dan todo lo que tienen. Me llama la atención de la sociedad africana esa generosidad auténtica y, sobre todo, la capacidad de los niños de estar siempre riendo y disfrutar de todo cuando no tienen nada. Por ejemplo, los niños ruandeses de los campos de refugiados del Zaire (Congo) se pasaban el día jugando y riendo. Hago el símil con los de la escuela donde va mi hija en Mallorca. Veía a aquellos niños muchos más divertidos, estando en una situación tan límite, viviendo en un campo de refugiados. En cambio, aquí, nuestros niños tienen de todo y siempre se quejan.
Miguel transmite la serenidad del que sabe el terreno que pisa cuando habla de emergencias humanitarias, del África Subsahariana, de la burocratización de la cooperación (luego entraremos en este capítulo) y también de la política informativa de los medios cuando se producen conflictos y crisis en países en los que nunca se posa el foco informativo.
La crisis de los Grandes Lagos queda en el “debe” de todos, las ONG, medios informativos, Gobiernos. Es una de las grandes tragedias del siglo XX. Hace unos días se conmemoraba el 15 aniversario de la muerte de Ayrton Senna (el piloto de Fórmula 1). Eso pasó durante los días, abril del 94, en que comenzaba el genocidio de Ruanda, pero todo el mundo estaba mirando hacia Brasil, hacia los funerales de Senna, mientras se gestaba una de las grandes tragedias. Esto dice muy poco de la condición humana.
Miguel ha vivido en muchos lugares (Kosovo, Irak) la abundancia informativa temporal, para pasar luego al abandono absoluto. Y también ha experimentado el “circo humanitario”, como él mismo lo define:
En la región de Aceh, Sumatra, en el Tsunami de 2004, se produjo un grado de destrucción tremendo. Allí se montó el circo humanitario durante unas semanas: ejércitos de todo el mundo, agencias internacionales, ONG y, cuando pasaron un par meses, no había nadie. Se trabajó mucho menos la fase de rehabilitación y desarrollo posterior. Aunque es cierto que en Indonesia, el Estado, el ejército, la sociedad civil, tienen una capacidad organizativa alta y creo que se ha entrado en una dinámica positiva, pero no por la ayuda exterior, sino por la propia entidad del Estado.
Aquí entramos en un debate permanente, ¿es eficaz la ayuda al desarrollo? Intermón Oxfam elabora periódicamente informes sobre la realidad de esta ayuda. Para Miguel este debate es necesario:
Sí que funciona la cooperación, pero no hay que abandonar un debate crítico. Se mejoran las capacidades técnicas, pero se ha generado una burocracia, unas superestructuras que pueden acabar devorándola, convirtiéndose en un monstruo macrocéfalo. No se debe construir un gigante con los pies de barro que no llegue a los beneficiarios.
Desde el 2005, con la adopción de su hija María, Miguel ha frenado un poco “o adaptas tu vida privada a la cooperación o al revés. Pero las dos cosas es imposible”. Afirma que su mayor satisfacción profesional le llegó en Kosovo, donde pasó cerca de cuatro años reconstruyendo el sistema sanitario y trabajando con intensidad, codo con codo, con la minorías étnicas. En cualquier caso, y tras haber pasado haber dedicado más de 15 años a luchar por centenares de personas en multitud de lugares lejanos, Miguel tiene las cosas claras “no se puede comparar cualquier logro profesional con la paternidad”. Suerte en el Sáhara.
4 Comentarios
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[...] la conversación del otro día con Miguel Ángel, de Médicos del Mundo, tratamos el punto de los voluntarios de verano. Miguel se ha cruzado en su [...]
Pingback Publicado por: ¿Este verano? Turista humanitario « La regla de William | 8 mayo 2009 - 22:19
Estoy con Miguel en que el tercer sector debe ser crítico y estar en permanente estado de alerta para que no irrumpan en él proyectos de dudosa calidad, es fundamental para seguir conservando el crédito del que gozan las ONG por lo menos en nuestro país.
Comentario Publicado por: Desmon | 18 mayo 2009 - 20:27
Estoy interesada en participar de forma activa como cooperante en vuestra ONG. Me siento capacitada y en la actualidad dispongo de tiempo libre. Preferiría ir a un país donde se hable español.
Mi formación es la siguiente: Auxiliar de enfermería, Trabajadora social, Psicoterapeuta familiar.
A nivel laboral, he trabajado como auxiliar en Hospitales. Como trabajadora social en diferentes campos; Comunitarios, salud mental, salud mental infantil y drogodependencias. También he sido voluntaria en una barriada de pescadores.
Les agradecería recibir respuesta.
Gracias. adriana
Comentario Publicado por: adriana del aguila martinez | 3 septiembre 2010 - 9:11
[...] Cuando empezaba el blog, entrevisté a uno de vuestros cooperantes, Miguel Ángel, un veterano que fue bastante crítico con las superestructuras de la cooperación que están [...]
Pingback Publicado por: Entrevista al presidente de Médicos del Mundo | La regla de William | 20 febrero 2011 - 22:43