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Jon Eibner, ¿libertador? de esclavos en Sudán

30 junio 2009 - 11:54 - Autor:

Idea para un guión de un telefilme de sobremesa: un licenciado en historia, experto en religiones, decide enrolarse en una organización internacional de ayuda dedicada, entre otras cosas, a liberar esclavos en Sudán. El personaje en cuestión se llama John Eibner y desde 1995, como director de Solidaridad Cristiana Internacional (CSI), ha realizado más de 30 incursiones en Sudán para comprar más de 56.000 esclavos cristianos y animistas capturados por los islamistas del norte del país.

John Eibner con un esclavo liberado. Foto: CSI

John Eibner con un esclavo liberado. Foto: CSI

A priori, parece un trabajo encomiable, una labor imprescindible ya que supone devolver la dignidad y la libertad a miles de personas condenadas a vivir bajo el yugo de otros. Pero la labor de Eibner y de su organización ha sido puesta en duda en más de una ocasión, y de dos, por la orden de los Trinitarios, que también busca la liberación de esclavos sudaneses, pero a través de vías “oficiales”, poniendo el caso en conocimiento de los tribunales. Y es que los Trinitarios creen que el método de Eibner alimenta la esclavitud al basar todo en una transacción. Esta polémica sobre el “modelo de negocio” de Eibner fue objeto de un interesante reportaje en 2002 en el mítico programa 60 minutos de la cadena norteamericana CBS

Más allá del debate sobre la idoneidad de los métodos hay que buscar el origen de esta salvaje violación de los derechos humanos. Y el origen está en la guerra civil que desde 1983 hasta 2005 ha enfrentado al Gobierno islamista, cuyo ámbito de influencia es la zona norte del país, y al Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (ELPS) que representa a las minorías no musulmanas del país. En ese contexto, durante muchos años, fuerzas del norte se han dedicado a capturar a cientos de sudaneses del Sur para utilizarlos como esclavos. Y aunque se supone que desde 2005 hay un acuerdo de paz, la zona sigue asomando a la actualidad por los continuos conflictos que se producen, especialmente en la muy famosa región de Darfur y por las últimas noticias del presidente del país, Omar Hasan Ahmad al-Basir, perseguido por la Corte Penal Internacional. Si quieres conocer más en profundidad la situación del país te recomiendo un especial de elmundo.es

Como decía, a pesar de que se supone que reina la paz, se calcula que todavía hay alrededor de 35.000 sudaneses del sur que viven como esclavos de sus compatriotas del norte, y es que el acuerdo no abordó esta cuestión. Por tanto, Eibner y su equipo siguen protagonizando operaciones de rescate, operaciones en las que el precio de la “mercancía” ya no se desvela, como sí ocurría alrededor de 1998 cuando se afirmaba que la cifra estaba en torno a 100 dólares por “cabeza”. La última operación tuvo lugar a principios de marzo, como relata la nota de prensa de CSI y liberaron a 267 personas. Evidentemente, el trabajo de CSI no se limita al mero salvamento, sino que también tutelan a los liberados: les alimentan, ofrecen atención médica y ayudan a rehacer sus vidas.

Al final, este tipo de historias suelen diluirse en el vértigo del día a día y las víctimas, los esclavos, no dejan de ser, como me comentaba Toni de Solidarios en el paseo que hicimos por la noche de Madrid, personas desconocidas que viven a miles de kilómetros física y mentalmente de nosotros.

Inge Genefke, 35 años rehabilitando torturados

26 junio 2009 - 0:23 - Autor:

Inge Genefke. Foto: CRT

Inge Genefke. Foto: CRT

Hoy se celebra el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, una buena oportunidad para recordar que hay 49 Estados (Irán e Irak entre ellos) que no han ratificado la Convención de la ONU contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes. Hoy también es una buena ocasión para rendir un homenaje a una de las personas que más ha luchado por la recuperación de las personas que han sufrido torturas.

Se llama Inge Genefke (Dinamarca, 1938), es neuróloga y desde los años 70 trabaja en la atención y rehabilitación de víctimas de la tortura. Primero lo hizo desde Amnistía Internacional y, a partir de 1982, desde el Centro de Rehabilitación para las Víctimas de la Tortura (CRT), establecido en Copenhague, y del que es la fundadora. Es posible que te suene su nombre gracias al cine, ya que la magnífica Julie Christie la interpretó en la película de Isabel Coixet La vida secreta de las palabras. Precisamente la directora española se inspiró en la vida y trayectoria de Inge para escribir el guión y la homenajeo llamando “Genefke” a la plataforma petrolílera en la que se desarrollaba la mayor parte de la historia.

Genefke estuvo a finales del mes de mayo en una conferencia en Barcelona y explicó, entre otras cosas, cómo se siente una persona torturada:

La persona vejada padece la soledad más grande del mundo. está sometida a un terrible sufrimiento, contra el que no puede luchar, infligido por otro ser humano.

Conocí la historia de Inge, por primera vez, en 1998 a través de un estupendo reportaje en una revista maravillosa que solo duró tres años en el mercado, se llamaba Planeta Humano. Posteriormente contacté con el centro de Inge cuando preparaba un artículo para un medio escrito y pude entrevistar por teléfono a un chileno que había sido torturado durante la era Pinochet. Contaba, sin que le temblara la voz, las torturas físicas con golpes, electricidad, etc y también las psicológicas. Él había rehecho su vida, había creado una familia y vivía feliz en Dinamarca.

El centro que creó Inge Genefke ofrece tratamiento médico, apoyo psicosocial, asesoríal legal y ayuda para la reintegración social. Su eficacia y resultados le llevaron al éxito mundial y a la demanda de iniciativas similares por todo los continentes, así que en 1985 el Centro creó un departamento internacional para atender este tipo de solicitudes, departamento que acabó teniendo autonomía y transformándose, en 1997, en el Consejo Internacional de Investigación y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (IRCT), que cuenta con 200 centros médicos en 70 países y atiende a unas 100.000 personas al año.

El IRCT desarrolla multitud de iniciativas con motivo del Día de Apoyo a las Víctimas, puedes seguirlas en Twitter, Facebook o en Youtube. Además, puedes descargar diversos materiales en español.

Spot creado por Isabel Coixet en 2005 para IRCT.

Jesús Florez, una vida dedicada al síndrome de Down

24 junio 2009 - 22:47 - Autor:

Jesús Flórez lleva toda su vida profesional dedicado, como Doctor en Medicina e investigador, al síndrome de Down, pero, lo que es más importante, desde que nació su hija Miriam, también lleva más de 30 años entregado personalmente a ello. Él y su mujer, Victoria, que sustituyó los libros de Derecho por los de educación especial. Su trayectoria está cuajada de premios y hallazgos relacionados con esta alteración cromosómica y, sobre todo, de vivencias y descubrimientos a través de la experiencia diaria. Está claro, sabe de lo que habla y lo que dice suena alto y claro.

P. Desde su experiencia personal, ¿cuál es el mejor consejo que se le puede dar a unos padres que acaban de recibir la noticia de que su hijo tendrá síndrome de Down?

R. No se puede generalizar porque cada familia es distinta y sus circunstancias también lo son. Puntos claves, expuestos con mucho tacto, afecto y desde la propia experiencia, son que es un hijo más, lleno de posibilidades inimaginables, aunque ciertamente requerirán una atención más especial. Que el avance conseguido en el desarrollo de cualidades y capacidades es muy grande. Y que pasados los momentos iniciales que, sin duda, son terribles, las satisfacciones que nuestros hijos nos proporcionan son muy grandes.

De izda a Dcha: María Victoria, Miriam, una amiga de la familia Flórez, Toya (su otra hija con discapacidad) y Jesús Flórez

De izda a Dcha: Una amiga de la familia, Miriam, María Victoria, Toya (su otra hija con discapacidad) y Jesús Flórez

P. Entiendo que no hay una “fórmula magistral”, pero sí imagino que a lo largo de estos años ha descubierto algunas claves para afrontar la educación de una persona con síndrome de Down. ¿Cuáles serían?

Primero, comprender cuáles son y a qué se deben los principales problemas que pueden tener. Eso da tranquilidad y paciencia. Segundo, tener la convicción de que es mucho más lo que les asemeja a los demás niños que lo que les diferencia. Tercero, leer la mucha y sensata información que en el momento presente existe sobre el síndrome de Down. Cuarto, ser coherentes en los “noes” y en los “síes”. Quinto, su capacidad de aprender no termina nunca siempre que se les motive y se les ofrezca la información adaptada a sus capacidades.

P. Muchos padres sobreprotegen a sus hijos, ¿cree que es el camino adecuado?

R. Obviamente no. La sobreprotección entontece y limita el desarrolla de cualquier persona.

P. ¿Es el empleo con apoyo la mejor alternativa para favorecer la integración laboral de las personas con síndrome de Down?

R. Es una gran alternativa pero nunca, de nada, se puede decir que sea “lo único”. Nos parece que se adapta como anillo al dedo a las características y capacidades que suelen tener los jóvenes y adultos con síndrome de Down.

P. He conocido a diversas familias con algún miembro con síndrome de Down y un comentario generalizado es que han aprendido muchos valores junto a ellos ¿Qué es lo que les ha enseñado a ustedes Miriam?

Miriam nos ha enseñado a interesarnos por los demás, a pensar en los demás, a superarnos; porque son cualidades que en ella las vemos cada día.

P. Miriam es un caso que, si me permite, se podría considerar como de “éxito social”, ha obtenido diversos premios (Christian Pueschel Memorial Citizen Awards), participa en Congresos por todo el mundo. ¿Cómo cree que impactan casos como el de Miriam o el de Pablo Pineda en la sociedad?

R. El caso de Miriam no es excepcional. Todo depende de las oportunidades que se ofrezcan y, si acaso, nuestra “peripecia” vital le ha ofrecido ocasiones para hablar en público, dejarse ver. Pero debe quedar bien claro que lo que se entiende por coeficiente intelectual (el famoso CI) es muy corrientito, alrededor de 50. Pese a ello, lee, escribe y habla con extraordinaria soltura, trabaja, se relaciona, disfruta, aprende todos los días, es afable, atenta… En los congresos en que ha participado está siempre dispuesta a responder, a contar su vida, con la sonrisa en la boca y una mirada directa, sencilla, limpia…Nos olvidamos por completo de que tiene síndrome de Down porque la convivencia a sus 32 años es fabulosa. El caso de Pablo Pineda puede ser diferente.

P. ¿Se ha encontrado con alguna familia que se haya creado unas expectativas que luego no se han cumplido?

R. Puede haber familias ―de hecho las hay― que se crean expectativas exageradas, e imponen a sus hijos unos objetivos inalcanzables. Obsesionados por los avances académicos, se olvidan de avances en las habilidades sociales, en conocerse y aceptarse, y disfrutar con lo que uno tienen. Desgraciadamente crean seres desgraciados.

P. ¿Han sido sus hijas el motor que ha alimentado su interés por el desarrollo de programas para las personas con síndrome de Down?

R. Sin lugar a dudas. Mi esposa estaba haciendo el doctorado en Derecho cuando colgó esos libros y cogió los de la educación especial. Yo no dejé la Farmacología pero ciertamente fui incorporando paulatinamente otras áreas de estudio relacionadas con el cerebro de la discapacidad intelectual. Y poco a poco fuimos comprometiendo nuestro tiempo libre en la creación y actividades variadas de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, en la difusión de nuestros resultados y experiencias en jornadas, cursos, conferencias y congresos, en comunicar a cuantas personas querían escucharnos lo que nosotros íbamos aprendiendo. De no ser por nuestras hijas, nuestras vidas hubiesen sido absolutamente diferentes.

P. En los últimos 30 años se han producido avances en temas como la esperanza de vida, atención temprana, integración social, etc. ¿Existe algún ámbito en el que crea que todavía se puede y debe avanzar mucho?

R. Se puede y se debe avanzar en el desarrollo de estrategias para facilitar y mejorar su aprendizaje, para aceptarse a sí mismos y desarrollar su autoestima, para hacer frente a problemas conductuales, para superar determinados problemas de salud . Sigue siendo un problema su envejecimiento precoz, con o sin enfermedad de Alzheimer. Pero el mayor problema por solucionar, sin duda, es la injusta e inmerecida discriminación que sufren por parte de la sociedad, que actualmente está fomentando su eliminación sistemática mediante el aborto eugenésico. Cuando creíamos que era una práctica superada, ligada a una filosofía nazi, ha reverdecido en nuestra flamante sociedad postmoderna que la acepta con increíble naturalidad. Es un auténtico escándalo.

Siegfried Woldhek, el cazador de sueños

21 junio 2009 - 23:48 - Autor:

Soy bueno capturando sueños. Veo cosas y les doy su primera forma, ya sea una organización o un dibujo.

Es la declaración de principios de Siegfried Woldhek (1951), holandés, dibujante (en su blog se pueden ver sus cientos de caricaturas de personajes públicos, el futbolista Raúl entre ellos), ecologista y fundador de Nabuur.com, una plataforma nacida en 2002 para promover el contacto entre comunidades locales de países en vías desarrollo con voluntarios on line y organizaciones sociales y empresariales de los países ricos.

Desde hace bastante tiempo, vengo siguiendo esta comunidad y me extrañaba que en los últimos dos años, en pleno boom de la redes sociales, apenas haya generado ruido mediático. Así que hace unos días localice a Siegfried porque quería saber qué pasa con Nabuur y si él sigue comprometido con el proyecto. Y parece que sí, que este “cazador de sueños” quiere relanzar su plataforma en 2009.

Autorretrato de Siegfried Woldhek

Autorretrato de Siegfried Woldhek

Pero antes de nada, vamos con el origen de Nabuur. Lo primero, el nombre. Es una antigua palabra holandesa para neighbour (vecino en inglés) y, precisamente, en torno al concepto de “vecinos globales” se articula este proyecto que a día de hoy cuenta con más de 23.000 voluntarios registrados procedentes de 165 países y 226 “villages”, aldeas, en 27 países (África, sobre todo).

La creación de Nabuur se empezó a fraguar en la mente de Siegfried cuando era Director General de WWF Adena en Holanda (1990 – 1998) y, posteriormente, de la red de acción internacional de la misma organización conservacionista.

WWF tiene 700.000 socios y hay gente que quería hacer más cosas que dar dinero o ser simplemente miembro. La gente ofrece su tiempo, sus ideas, pero la organización, la mayoría de las veces, estaba muy ocupada como para poder atenderles. Teníamos que decir “no, gracias”. Y al mismo tiempo, había más trabajo del que podíamos afrontar. No es un caso único, le ocurre a la mayoría de las organizaciones en el campo de la ayuda, del desarrollo, de la conservación. Esta es la razón básica por la que empecé Nabuur.

Así que Sigfried puso en marcha una plataforma on line para que voluntarios de todo el mundo ofrecieran su conocimiento, experiencia y recursos a comunidades locales de África, Asia y Sudamérica. Los primeros años fueron de pruebas, desarrollos y búsqueda de un posicionamiento hasta que en 2006 llega la gran explosión mediática internacional cuando el ex-presidente de EE.UU. Bill Clinton ofrece su apoyo público a la iniciativa de Siegfried.

Desde entonces tengo la sensación de que el proyecto se desinfla, por lo menos en cuanto a repercusión pública y en cuanto a interfaz, especialmente cuando asistimos a un desarrollo tremendo de las redes sociales y cuando hay sitios como Kiva, del que ya hemos hablado aquí, que han encontrado su lugar en internet y tienen el reconocimiento y apoyo de los usuarios.

El caso es que Siegfried me ha hecho llegar una presentación reciente, fechada en este mes de junio, en la que se abordan los planes de futuro, planes que pasan, sobre todo, por buscar socios:

  • 1. Partner/es estratégico. “Una ONG con presencia en muchos países en desarrollo”, señala el documento.
  • 2. Partner/es  colaboradores. Compañías innovadoras procedentes de diferentes industrias que aporten herramientas, conocimiento y apoyo económico.

Nabuur aspira a, en 2012, contar con 1.000 aldeas o comunidades locales, 100.000 voluntarios registrados y ser capaz de generar, por lo menos, el 70% de los ingresos. Ahora mismo, el proyecto vive de patrocinios (Triodos, por ejemplo), pero quiere empezar a vivir de una de las tres ramas de la comunidad. Evidentemente, el uso de la plataforma es y será gratis para comunidades locales y voluntarios, pero las empresas y ONG pagarán una cuota para poder aprovecharse de todo el conocimiento acumulado por el uso, así como de las oportunidades de desarrollar programas de responsabilidad social corporativa, especialmente, entre empleados de grandes corporaciones.

Y Sigfried seguirá vinculado al proyecto, intentando cazar los sueños de cientos de africanos, sudamericanos y asiáticos que buscan sacar adelante sus vidas y sus pequeños proyectos laborales con la colaboración de gente como tú o como yo.

* Al principio del post contaba otra de las grandes pasiones de Siegfried, el dibujo. Relacionado con este os dejo un video de las conferencias TED en el que cuenta cómo descubrió el verdadero rostro de Leonardo Da Vinci.

Rafael Selas, un hogar para los huérfanos de Kenia

18 junio 2009 - 22:37 - Autor:

Hace ocho años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa, para ofrecer un salvavidas a decenas de huérfanos. Empezó tirando de sus ahorros para alimentar a los niños que encontraba en la calle  y ahora ha levantado una Casa de Acogida  en la que atiende a más de 250 niños. Rafael, o Arafati, como le conocen los kenianos, acaba de aterrizar en Madrid para reponer fuerzas, visitar médicos y tratar de dar a conocer su trabajo y a su asociación Anidan ( Tf: 91 300 07 90). En Lamu le espera su pareja, Nyebwana, y la posible noticia de que será padre en unos meses.

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

P. Tu primer contacto con Lamu fue como turista, ibas a la boda de un amigo.

R. Hace 8 años fui a la boda de un amigo arquitecto que llevaba mucho tiempo trabajando con ONG y nos tocó vivir un poco África de primera mano porque se iba a casar con una mujer nativa y nos integramos en su familia. En ese viaje enfermé de Malaria, me tuve que medicar y pasar por el hospital de allí y vi a los niños del medio rural africano, desprotegidos y abandonado a su suerte.

P. ¿Cómo es el proceso por el que decides cambiar tu vida y marcharte a Kenia: instantáneo, gradual, te lo piensas?

R. Es gradual, porque vuelvo al año siguiente sin que yo haya abierto un proyecto, simplemente habiéndome dedicado a ayudar a gente concreta y a casos particulares que me llegaban. Al año siguiente vuelvo a visitar el orfanato de Lamu y me doy cuenta de que tiene unas carencias terribles y de que la ayuda que yo había dado se había evaporado y que los niños recibían un trato despótico. Ahí me planteo abrir un lugar alternativo en el que los niños estén cuidados y tengan un grado de libertad distinto al que tienen.

P. ¿Cómo un hombre solo, una persona que no pertenece a una gran ONG se gana la confianza de la gente de Lamu y de los niños?

R. Es el trabajo, la seriedad y los resultados de ese trabajo los que te van dando la razón. Cuando te vas a un lugar así te encuentras con un viaje en el tiempo, una sociedad con muchos prejuicios, un espacio que está aislado y muchas reservas por parte de mucha gente.

P. Empiezas creando un comedor social.

R. Los niños no estudiaban y ganármelos para que estudiaran y se valorasen ha sido una labor psicológica  muy fuerte. Al principio, la comida fue una manera de atraerlos. Me di cuenta de que el índice de desnutrición era salvaje, que el niño era el último en comer en muchas casas. En mi casa era todo lo contrario, era el primero en comer aunque muchos días supusiera que mi pareja y yo nos acostáramos esa noche sin comer.

Rafael en el comedor de la Casa de Acogida

Rafael en el comedor de la Casa de Acogida

P. La comida fue el primer paso para recuperarlos, ¿qué viene luego?

R. Se trata de un proyecto integral que incluye muchas cosas: primero la comida, luego empezamos a jugar y cantar, la música es muy importante para ellos, el baile es un escape maravilloso… todo fue muy gradual hasta que abrimos los libros. Igual que fue muy gradual hasta que nos sentamos en una mesa a comer, suelen comer en el suelo y compartiendo todo con las manos. Hemos ido introduciendo cosas poco a poco conforme se van recuperando de traumas muy gordos.

P. El proyecto se multiplica, creáis la casa de acogida, un hospital… ¿Cómo habéis conseguido crecer de esta forma?

R. Es muy difícil porque cada socio es una conquista, cada socio con 15 ó 20 euros al mes es una seguridad enorme. Y no entran tantos socios, menos ahora con la crisis. Ha sido un esfuerzo de boca a boca durante estos siete años. Empece con mis ahorros y lo poco que tenía y con mucha esperanza de que dándolo a conocer la gente ayudara, porque tengo la idea de que vivimos en uno de los países más solidarios. Así que creamos la ONG Anidan para poder acoger a más niños. Esto suponía complicarme la vida, pero una vez metido en esa realidad, con tal grado de injusticia, de hambre, de problemas, intentas ayudar a los más que puedes.

P. Cuando empezaste, ¿imaginaste que el proyecto iba a llegar a esta dimensión?

R. Es lo que quieres imaginar. Trabajas con ilusión para ayudar a un gran número de gente, pero jamás hubiera pensado en el nivel de apoyo desde España estando en África.

P. ¿Hacéis un seguimiento? ¿Sabéis como continúan su vida los chicos que han pasado por vuestra casa?

R. Los primeros niños que tuvimos ya están trabajando: uno en una empresa de autobuses, otro en una de informática, otro es policía. También tenemos algunas chicas que han conseguido entrar en la Universidad, pese a competir desde el medio rural con las chicas que viven en los centros urbanos. Es lo que menos esperaba, una reacción tan rápida. Pensaba en generaciones posteriores, que han entrado muy jóvenes en el proyecto y que han tenido más apoyo escolar, pero esta generación me tiene admirado por su capacidad de reacción.

P. ¿Qué has aprendido de tu vida en Kenia?

R. Es un país apasionante. Los primeros años lo que he hecho es, más que nada, aprender mucho. Es difícil porque hay que desaprender otras cosas de aquí (España): el nivel de confort, de necesidades que uno se crea, tienes que ajustarte a la realidad africana porque si no lo vas a pasar muy mal.

Casa de Acogida, dormitores y comedor de Anidan en Lamu

Casa de Acogida, dormitorios y comedor de Anidan en Lamu

P. ¿Echas de menos Lamu cuando estás aquí?

R. Enseguida, porque allí te sientes muy realizado. La capacidad de cambio de un niño es tan asombrosa que rápidamente vuelve a estar feliz y transmitiendo esa felicidad. No hay nada más agradecido.

P. En el blog, buscamos los orígenes del altruismo, intentamos saber si está relacionado con el parentesco, como indicó William D.Hamilton. ¿Tú te fuiste allí sin que hubiera ninguna variable relacionada con esta regla?

R. Efectivamente, de hecho la posibilidad de irme allí surgió porque no estaba muy atado, no tenía hijos, ni una relación estable y me pareció una oportunidad. También es cierto que al ayudar te sientes muy bien, es muy gratificante.

P. ¿Piensas volver a España?

R. Mi vida está allí, ojalá consiga mantener la salud, que es lo más importante, porque cada año que paso allí es una Malaria más y, al final, el organismo parece que no aguanta todo eso. Llevo en siete años, cinco Malarias y un Dengue, pero espero aguantar fuerte muchos años.

P. ¿Temes que tengas que abandonar el proyecto en algún momento o dar el relevo a alguien?

R. Afortunadamente se va consolidando un grupo de trabajo muy importante, está muy basado en la confianza en el keniano y mi situación es más desahogada. Antes era un sinvivir las 24 horas, ahora el equipo de trabajo funciona cada vez mejor. De momento me veo con energía para seguir unos cuantos años.

Xavier Helgesen, libros para un mundo mejor

14 junio 2009 - 20:41 - Autor:

Xavier Helgesen. Foto: Better World Books

Xavier Helgesen. Foto: Better World Books

En 2002, Xavier Helgesen y Christopher ‘Kreece’ Fuchs, dos alumnos y compañeros de habitación de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU.) graduados en sistemas de información e ingeniería mecánica, divagaban acerca de su futuro en un momento en el que la burbuja de internet estallaba. Acababan de licenciarse y, mientras terminaban de resolver cómo seguiría su vida, Kreece decidió vender por internet  los libros de texto que Xavier amontaba en la habitación.

La cosa funcionó y Xavier decidió que debían hacer lo mismo con todos los libros abandonados y amontonados por el campus. En seis meses habían reunido 2.000 ejemplares y conseguido 20.000 dólares con las ventas. Habían plantado la semilla de un negocio al que dotaron de alma cuando decidieron que una de las claves de su desarrollo sería que donarían una parte de los beneficios generados por las ventas a la alfabetización de personas sin recursos, especialmente en países de África y Sudamérica. Desde entonces,  Better World Books ha recaudado  más de 3 millones de dólares para varias organizaciones que luchan por el derecho universal a la educación, así como donado 1,2 millones de libros a través de Books for Africa, el National Center for Family Literacy, y Feed the Children.

La filosofía de Better World Books se resume así: recogenlibros entre universidades, librerías y comunidades a lo largo y ancho de  EE.UU. y Canadá (entre 30.000 y 40.000 al día) y los venden por internet para financiar iniciativas de alfabetismo por todo el mundo. Esta es la parte esencial y distintiva del proyecto y una de las guías principales del trabajo de Xavier y el resto del equipo, tal como afirma en una entrevista para Green Business Innovators.

La gente en EE.UU. gastará 20 billones de dólares en libros en 2009. Si podemos canalizar una parte de ese gasto hacia programas de alfabetización, podemos tener una gran incidencia en el hecho de que una de cada siete personas en el mundo no sabe leer.

Con más de dos millones de títulos nuevos y usados en stock, la empresa trabaja en tres líneas fundamentales: crear valor social, económico y ambiental.

  1. Valor social. Con el 7,5% de cada venta destinado a programas de alfabetización.
  2. Valor medioambiental. Su filosofía es no tirar ningún libro, sino reutilizarlos. Aunque venden libros nuevos, el núcleo de la empresa está en su idea original: encontrar nuevos hogares para viejos libros, ya sea a través de la venta por internet a particulares, ya sea a través de la donación a organizaciones que se encargan de llevarlos a bibliotecas de todo el mundo, especialmente África.
  3. Valor económico. Better World Books no deja de ser una empresa, con trabajadores (200), impuestos que pagar, etc., así que su objetivo es generar beneficios, 21 millones de dólares en 2008. Además, ayuda a cientos de librerías a dar salida a sus libros almacenados para luego repercutir los beneficios que hayan generado las ventas on line (2,3 millones de dólares). Por cierto, me llama la atención los costes de envío: ninguno dentro de EE:UU y solo 3,97 $ para el resto del mundo.

Así que tenemos un proyecto que genera riqueza, promueve proyectos de alfabetización y “salva” de la basura a millones de libros, 25 millones en concreto. La compañía acaba de ser elegida por la prestigiosa revista Business Week y sus lectores entre los 5 proyectos más relevantes en el ámbito de los emprendedores sociales en EE.UU.

Sin embargo, desde el mes de enero están sufriendo los efectos de la crisis global y atraviesan dificultades para subsistir, tal como anunciaba Xavier en el blog de la compañía en el mes de enero. La empresa se ha dado hasta el mes de agosto para ver si las medidas que acometieron a principios de año (rebaja de salarios, un 20% los “jefes”, eliminación de 42 puestos de trabajo, etc.) funcionan. En breve lo sabremos, suerte para Xavier y sus libros para un mundo mejor.

Los españoles pasamos de las causas sociales en Facebook

11 junio 2009 - 0:42 - Autor:

La red social líder en el mundo no habla español a la hora de promover la solidaridad y las causas sociales y medioambientales. Los 4,3 millones de españoles que utilizan esta red creada por el estudiante de Harvard Mark Zuckerberg no están por la labor, por ahora, de dedicarse a cuestiones altruistas en Facebook. ¿Dónde está el problema? ¿No hay causas, no enganchan, no se comunican las que hay? o es que los usuarios están a otras cosas. Veamos primero cuáles son los temas de más éxito en la citada red social.

Para saberlo, solo es necesario acceder a la aplicación “Causes“  y curiosear un poco. Dicha aplicación ha sido desarrollada por unos jóvenes emprendedores que se hacen llamar Proyecto Ágape, liderados por, cómo no, un estudiante de Harvard llamado Joe Green. Si te interesa saber más acaban de montar un blog, Causes Exchange, para compartir con los usuarios las novedades de su aplicación.

Una de las páginas de la aplicación "Causes" en Facebook

Una de las páginas de la aplicación "Causes" en Facebook

Como decía, si damos un paseo por Facebook veremos que las causas con más seguidores provienen, lógicamente, de EE.UU. Así, con cerca de 5,5 millones de seguidores, y más de 50.000 dólares donados a través de la citada aplicación, está, en lo más alto del ranking, “The race to end cancer”, en la que se buscan apoyos para el Hospital Infantil de Arkansas que, como indica la descripción de la página, “atiende a niños con cáncer desde que nacen hasta que tienen 21 años”.  Si buscamos causas, páginas o grupos en español relacionados con el cáncer no encontraremos nada relevante, a no ser que te resulte relevante descubrir que existen personas que se apellidan  “Cáncer”.

En la clasificación de causas más populares se sitúa en segundo lugar otra relacionada con la prevención del cáncer (también desde EE.UU); en tercer lugar una campaña para la defensa de los derechos de los animales; en cuarto, con casi 3 millones de seguidores, una iniciativa para frenar el cambio climático promovida por la Alianza para la Protección del Clima; y en quinta posición nos encontramos una de las múltiples acciones destinadas a parar los abusos a menores y la pedofilia.

Si eres usuario habitual de Facebook te habrás dado cuenta de que suelen triunfar iniciativas “graciosas”, ingeniosas o, directamente, idiotas. La prueba es que en la categoría de causas relacionadas con el medio ambiente, en las primeras posiciones está “Salva el agua, bebe cerveza” (972.697 seguidores) a la que siguen, siempre en la misma categoría, todas las combinaciones posibles “Salva el agua, bebe champagne”, “Salva el agua, bebe vino”, “Salva el agua, bebe vodka”…

La pena es que luego no tengamos tiempo para sumarnos a otros proyectos que sí necesitan un apoyo, un impulso social. Por quedarme en la misma modalidad, “medio ambiente”, veo que la campaña antinuclear de Greenpeace España no ha superado los 6.000 seguidores. En comparación con las anteriores, la cifra resulta bastante escasa y, sin embargo, se puede considerar un caso de éxito en un país como el nuestro en el que algunas de las organizaciones más importantes como Médicos sin Fronteras apenas llega a los 5.000 fans; Amnistía Internacional se queda en los  3.167 miembros, mientras que Intermón está en 2.463.

Así, después de este pequeño repaso, me atrevo a sacar algunas conclusiones.

  • La aplicación “Causes”, se ha pervertido en Facebook y necesita un lavado de cara, una orientación más estricta y definida si quiere ser respetada y valorada.
  • En España no hay, todavía, una masa de usuarios consolidados en Facebook  como para que muchas de estas iniciativas tengan reconocimiento (¿A cuánta gente conoces que se ha dado de alta y luego no ha vuelto a pisar su perfil?)
  • Hace falta que las organizaciones sociales dispongan de tiempo y recursos para apostar por este tipo de canales y hacerlo con convicción y, sobre todo, creatividad.

Chema Caballero, 17 años rehabilitando niños soldado

8 junio 2009 - 8:30 - Autor:

Chema Caballero. Foto: ONG Dyes/Josep García

Chema Caballero. Foto: Dyes/Josep García

Desde hace 17 años lucha por  rehabilitar a los niños soldados de Sierra Leona, Chema Caballero, misionero javeriano, está convencido de que no hay que tirar nunca la toalla con el ser humano. Estos días anda por España (toma vacaciones cada tres años) y me atiende con la máxima amabilidad, aunque se le nota un poco cansado.

P. ¿Qué hacía Chema Caballero antes de Sierra leona?

R. Estudié Derecho en la Autónoma, luego entré con los javerianos y estudié teología. Después de los 2 primeros años en Sierra Leona, estuve en el Bronx 3 años antes de volver otra vez a Sierra Leona.

P. ¿Cómo fue la experiencia en el Bronx?

R. En 20 minutos de metro pasaba de South Bronx a la Quinta Avenida, la desigualdad se veía mucho más y esto creaba mucha frustración. De forma que era casi más difícil trabajar con los jóvenes del Bronx que con los menores soldado.

P. Después del Bronx, vuelves en el 98 a Sierra Leona y empiezas tu trabajo con los niños soldado. ¿Cómo se consigue rehabilitar a un niño soldado?

La clave está en la paciencia, en la disciplina, en saber estar cerca de ellos. Los niños y las niñas poco a poco, se van abriendo, encuentran su camino, sacan sus vivencias y sentimientos y es entonces cuando puedes empezar a trabajar con ellos. Luego es un trabajo de mucha paciencia y de mucho compartir.

P. Has mencionado niñas. Muchas veces parece que el tema de los menores soldado se asocia solo a chicos, pero ¿cómo es el trabajo con las niñas?

R. En mi caso personal, es mi gran espina, mi gran fracaso. Nuestro programa, que es pionero y muy exitoso en la rehabilitación de niños soldado, con las niñas tiene una asignatura pendiente. Porque ellas, además de ser soldados, también han sido esclavas sexuales y es un tema más difícil de sacar a flote, de comentar, son heridas que quedan mucho más dentro. Ha sido mucho más difícil trabajar con chicas, reinsertarlas, rehabilitarlas, muy pocas han salido adelante.

P. Pero, siempre hay una segunda oportunidad, especialmente con personas tan jóvenes.

R. Sí, siempre. Una de las cosas que me ha enseñado esta experiencia es que nunca hay que tirar la toalla con el ser humano. Si se dan las oportunidades necesarias, el ser humano es capaz de rehabilitarse y salir adelante y vale la pena seguir luchando, seguir ofreciendo oportunidades hasta que encuentren su camino.

P. Una vez que pasan por vuestro centro, ¿cuál es el futuro que les espera?

R. Lo ideal es que vuelvan a sus familias o, por lo menos, a un entorno lo más parecido. Aquellos que son rechazados por su familia o no la encuentran están en pisos tuteladas o los más mayores les ayudan a vivir de forma independiente. Hay un seguimiento en sus familias, en sus aldeas.

P. Hace poco contábamos la historia de
Emmanuel Jal, un niño soldado que ha acabado convertido en una estrella del rap. En tu centro, ¿has tenido casos de éxito social?

R. Tenemos muchos taxistas, carpinteros, sastres y también tenemos a un grupo fuerte que está en la Universidad. Esto yo lo veo como un caso de triunfo social.

P. En estos 17 años has ayudado a cambiar la vida de muchas personas. Pero,  ¿cómo ha cambiado la vida de Chema Caballero?

La gente podrá decirlo, seguramente, mucho mejor que yo. Posiblemente  valoro más el contacto humano, la capacidad de escuchar, el no tener prisa para nada, las cosas vienen como vienen, en una filosofía muy africana. ¿Por qué correr? ¿Por qué enfadarse por las cosas? Se puede vivir de una forma más relajada. La experiencia también te dice que nunca hay que tirar la toalla.

P. Habrás tenido que enfrentarte más de una vez a una pregunta que suena más a una acusación ¿Cuánto hay de evangelización en tu trabajo?

R. Ninguna. El objetivo no ha sido nunca bautizar, el objetivo es siempre recuperar personas. He respetado mucho la religión de cada uno. Y siempre digo que posiblemente haya convertido a más gente al Real Madrid que a la religión católica. A veces cuando estás en contacto con la gente, hay algunos que preguntan, se acercan y se han bautizado, pero nunca ha sido el objetivo.

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: ONG Dyes

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: Dyes


P. Has pasado por épocas muy convulsas, momentos muy peligrosos, como en mayo de 2000 cuando estuviste sitiado por fuerzas rebeldes. ¿Has pensado en tirar la toalla?

R. Hay muchos momentos en los que uno se desanima, te dejas ganar por el pesimismo. Lo que pasa es que ver que hay chavales que salen adelante te ayuda a superar esos momentos. He tenido momentos muy difíciles, sobre todo del 98 al 2002,  año en que se firmó la paz. Momentos en los que estás cansado emocionalmente.

P. Hace mucho que Sierra Leona no está en los medios ¿Siginifica que no pasa nada?

África solo sale en las noticias cuando hay catástrofes. Ahora estamos viviendo una época de paz, prendida por alfileres porque las causas que originaron la guerra siguen presentes. Pero es una época en la que los jóvenes tienen ilusión, a pesar de la frustración que crea no tener oportunidades y que la educación sea un privilegio al que muy pocos puedan acceder. Pero es un momento en el que se ven que las cosas pueden cambiar. Nosotros estamos invirtiendo mucho en que los jóvenes puedan estudiar y tengan una salida sociolaboral porque esa es la clave para que la paz se consolide, que no sea solo ausencia de tiros, que se pueda empezar a hablar de justicia y otro tipo de cosas.

P. ¿Cómo ve su futuro Chema Caballero?

R. Estoy allí, estoy contento. No tengo ninguna idea de cambio. Mi corazón está en Sierra Leona y espero seguir allí muchos años.

Maite Mompó, entre el arpón y la ballena

5 junio 2009 - 0:08 - Autor:

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y ya sabéis que, con esta “percha”, los medios de comunicación nos lanzamos a contar historias relacionadas con el mal estado en el que estamos dejando nuestro planeta.

Pero en La Regla de William hablamos, sobre todo, de personas. Así que, en un día como este, podría hablar de los “gurús” de la ecología, de los científicos que estudian el cambio climático o de los personajes que han logrado triunfar con ambiciosos proyectos, pero he preferido contaros la historia de una persona que lucha, desde la base, por cambiar las cosas, por mejorarlas.

Se llama Maite Mompó, es marinera y activista de Greenpeace. Ahora está en el Rainbow Warrior,  de camino a Barcelona, después de haber pasado por Sevilla para apoyar una acción de protesta en la Torre del Oro.

Maite nació tierra adentro, en Albacete, hace 42 años, aunque con el mar en la venas: su padre tenía un pequeño velero y desde muy pequeña ya navegaba. Con 21 años llegó el flechazo:

El primer contacto “físico” fue al hacerme socia de Greenpeace España en 1987, gracias a una pegatina en un coche en la que venía la dirección de la sede en Madrid. En aquellos tiempos, contactar no era tan fácil, !no había internet!

Su “enrolamiento” llegó en 1997, con el Zorba, un modesto velero (ya fuera de combate) que funcionaba como barco-escuela. Desde aquí dio el salto a los “grandes”, como ella misma apunta: Artic Sunrise, MV Esperanza y el buque emblema, el Guerrero del Arco Iris, Rainbow Warrior.

Maite en la cubierta del Raimbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite en la cubierta del Rainbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite sabe lo que es la vida en un barco, pasa la mitad del año en el mar.

El barco es tu casa y tu lugar de trabajo. A ver, el ritmo normal es trabajar de 8 a 5 de lunes a viernes, parando una hora para comer y teniendo también una pausa de media hora por la mañana y por la tarde. Los sábados trabajamos sólo por la mañana. Cada uno aprovecha el tiempo libre como quiere. Pero los que están de guardia durante la navegación (en el puente o en la sala de máquinas) trabajan las mismas 8 horas todos los días. Al ser un barco de Greenpeace, esta rutina de la “vida marinera” se rompe cuando estamos trabajando en una campaña. Entonces, aunque estemos organizados por turnos de trabajo, lo importante es sacar adelante la campaña así que la flexibilidad y la disponibilidad son muy grandes. Según Ana, una compañera: “Greenpeace es ese hombre del que nunca te tendrías que haber enamorado”.

Maite ha visto mucho mundo, como se dice coloquialmente, y ha contemplado muy de cerca desde los hielos de los Polos, hasta las ballenas del Pacífico, y ha sido y es testigo directo del maltrato al que sometemos a los ecosistemas. Además, Maite es activista en numerosas acciones y afirma que lo más importante para participar en una es estar convencido de lo que estás haciendo.

Es muy importante estar preparado para lo que vas a hacer y saber dónde están tus límites porque eres parte de un equipo en el que todos y cada uno dependemos del buen funcionamiento de los demás.

A lo largo de su extensa carrera dentro de la organización, Maite ha estado, literalmente, entre el arpón y la ballena.

Experimentas en tu piel lo más bello y lo más terrible, sucediendo ambos al mismo tiempo. Tienes ante ti indescriptibles icebergs; una fauna que incluye pingüinos, focas, aves únicas y, por supuesto, las ballenas. Y, junto a todo eso, te enfrentas con la crueldad humana, el gran sufrimiento de un animal magnífico. Esta parte es muy dura. Pero, además, en mi caso particular, estaba haciendo algo que, durante gran parte de mi vida creí un sueño irrealizable. He tenido la inmensa suerte de poder estar ahí para hacer frente a los balleneros, hacer de escudo entre el arpón y el animal. He intentado detener la masacre y he podido librar a unas cuantas ballenas de ella. Esto es una recompensa personal muy grande.

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Para terminar, como suelo hacer con la mayoría de los protagonistas que están en este blog, viene el punto en el que buscamos la confrontación con la teoría de William D.Hamilton, ¿Por qué?

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

Cristóbal Colón y los yogures que dan sentido a la vida

2 junio 2009 - 0:28 - Autor:

La tradición familiar le empujaba al negocio de la sastrería, pero las inquietudes personales e intelectuales le llevaron a trabajar en un manicomio en Zaragoza, donde descubrió que el trabajo es el arma fundamental para rehabilitar a los enfermos mentales. Con esa idea creó La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona cuyo éxito social y empresarial es objeto de estudio en Escuelas de Negocios como el IESE y ESADE o Universidades como Harvard. Desde hace 16 años, una empresa formada, mayoritariamente, por personas con discapacidad fabrica unos yogures excelentes (contrastado) que ocupan el tercer lugar en el mercado catalán, donde compite de igual a igual con Danone y Nestlé.

P. ¿Qué le aportó ese tiempo en el psiquiátrico? Después de varios años, afirma que tenía que salir de allí por salud mental. ¿Un psiquiátrico anula no solo a los enfermos sino también a los médicos, celadores, etc, que trabajan en él?

R. En aquella época las instituciones como los hospitales psiquiátricos o las cárceles estaban basadas en una estructura en la que las personas que están dentro no pueden salir y toda su vida la desarrollan dentro. Yo partía de la base de que eso no solo tenía un efecto negativo para los asistidos, sino para los asistentes. No eran hospitales con programas de terapia y recuperación. Eran hospitales donde la gente estaba recluida, sin más. Entendía que no era lo que yo necesitaba, ni lo que necesitaban los enfermos.

P. En 1982 inicia La Fageda, un proyecto para devolver la conciencia a los enfermos mentales a través del trabajo. Y de un trabajo con sentido empresarial, pero empezaron en una época de crisis importante en España. ¿Cómo fueron los primeros años?

R. Fueron unos años muy duros, la tasa de paro era altísima. La situación no era favorecedora, pero tampoco lo era quedarse en el hospital. Arriesgarse merecía la pena. Salimos del hospital con una sola idea: tenemos claro que el trabajo es una herramienta terapéutica muy potente para este tipo de personas, pero para que sea terapéutica tiene que ser un trabajo real. Lo que habíamos hecho era laborterapia, talleres para hacer manualidades, pero no tenían la categoría de trabajo, no era útil para nadie, no había intercambio económico, con lo cual no era un trabajo, era una forma de pasar el rato haciendo cosas con las manos. Para eso decidimos que había que montar una empresa.

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

P. En qué momento La Fageda da el salto y deja de ser uno de tantos centros ocupacionales para convertirse en una empresa de éxito.

R. La idea de tener una empresa real era esencial, lo que no sabíamos era como concretarla, pero, por lo menos, teníamos un horizonte.  Desde el 82 hemos hecho de todo, pero siempre teniendo claro qué es lo que no queríamos hacer. Empezamos, no obstante, trabajando para otros, pero conscientes de que teníamos que buscar un proyecto propio. Finalmente compramos una finca, empezamos a fabricar leche, en el 92  las cuotas lácteas de la UE supusieron un elemento amenazador y nosotros nos planteamos cómo salvar la situación. En ese momento surgió la idea de fabricar yogures. Esa fábrica ha funcionado, llevamos 16 años en ello.

P. ¿Da beneficios La Fageda?

Sí, y, en plena crisis, no estamos perdiendo ventas, estamos ganando. A nuestros clientes o bien no les afecta la crisis o, si les afecta, consideran que están dispuestos a seguir pagando nuestro plus de precio, porque somos más caros que la competencia.

P. Y todo, sin salir de Cataluña, porque han decidido no distribuir más allá ¿Cambiarán este modelo?

Lo mantenemos. Hemos construido una marca en clave territorial y creemos que todavía hay recorrido en Cataluña, no tiene sentido que nos aventuremos. Nuestro producto es frágil, hay que transportarlo en frío, tiene una fecha de caducidad corta… Hoy por hoy la territorialidad forma parte del proyecto de marca.

P. ¿Es importante que los trabajadores con discapacidad que integran La Fageda sientan que están involucrados en una empresa que funciona? ¿Les motiva la buena marcha del proyecto?

R. Desde el punto de vista empresarial somos una empresa de éxito. Cuando uno trabaja en una empresa de éxito, en la parte que le toca es una persona de éxito. Nosotros estamos orgullosos de formar parte de este proyecto. Si te colocas en la piel de una persona que ha pasado de estar toda su vida en un manicomio, que tenía un sentimiento de persona inútil, parasitaria, a formar parte de un proyecto en el que presumimos de ser los mejores fabricantes del mundo de yogures, hay un efecto terapéutico muy claro.

Imagen de marca de los yogures La Fageda

Imagen de marca de los yogures La Fageda

P. Los trabajadores de La Fageda, ¿tienen condiciones laborales a precios de mercado?

Nosotros damos cobertura al 100% de las personas de la comarca de La Garrotxa, no hacemos selección de personal, damos cobertura a todas las personas con discapacidad psíquica o enfermedad mental. De los 140 trabajadores con discapacidad, 40 están en el centro ocupacional. El resto, el que menos cobra, cobra el salario mínimo interprofesional y luego hay cinco categorías por encima. Hay una política de mejora escrita, objetiva y pública, como en cualquier empresa. Queremos que todos tengan un recorrido profesional. Nosotros decimos que trabajamos con personas con capacidades diferentes. Todos servimos para algo, pero sabemos que no todos servimos para lo mismo.

P. ¿Qué le queda por hacer?

R. Voy a cumplir 60 años, estoy moderadamente satisfecho en cuanto a mi vida profesional. Quiero que este proyecto continúe porque las necesidades de estas personas van a seguir. Yo me jubilaré y pasaré a otros intereses.

P. Usted ha comentado que la temprana muerte de su padre y la toma de conciencia de la realidad de la muerte es lo que ha dado sentido a su trayectoria, a sus proyectos. ¿De qué forma?

R. Mi percepción de la muerte me ha ayudado a vivir. Mucha gente solo se acuerda de la muerte cuando la ven delante, pero intentan olvidarla enseguida. Partiendo de la máxima “Muerte cierta, momento incierto”, no hay que hacer muchas cosas, pero sí hacerlas bien. Se trata de hacer lo que te toca, con la máxima honestidad y bondad posible.

P. En este blog buscamos los orígenes del altruismo, intentamos demostrar si la teoría de William D. Hamilton que relaciona altruismo con grado de parentesco se cumple. ¿Comparte La Regla?

R.  Estoy totalmente en desacuerdo. Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Conferencia de Cristóbal Colón en Infonomia:

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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