Rafael Selas, un hogar para los huérfanos de Kenia
Hace ocho años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa, para ofrecer un salvavidas a decenas de huérfanos. Empezó tirando de sus ahorros para alimentar a los niños que encontraba en la calle y ahora ha levantado una Casa de Acogida en la que atiende a más de 250 niños. Rafael, o Arafati, como le conocen los kenianos, acaba de aterrizar en Madrid para reponer fuerzas, visitar médicos y tratar de dar a conocer su trabajo y a su asociación Anidan ( Tf: 91 300 07 90). En Lamu le espera su pareja, Nyebwana, y la posible noticia de que será padre en unos meses.

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida
P. Tu primer contacto con Lamu fue como turista, ibas a la boda de un amigo.
R. Hace 8 años fui a la boda de un amigo arquitecto que llevaba mucho tiempo trabajando con ONG y nos tocó vivir un poco África de primera mano porque se iba a casar con una mujer nativa y nos integramos en su familia. En ese viaje enfermé de Malaria, me tuve que medicar y pasar por el hospital de allí y vi a los niños del medio rural africano, desprotegidos y abandonado a su suerte.
P. ¿Cómo es el proceso por el que decides cambiar tu vida y marcharte a Kenia: instantáneo, gradual, te lo piensas?
R. Es gradual, porque vuelvo al año siguiente sin que yo haya abierto un proyecto, simplemente habiéndome dedicado a ayudar a gente concreta y a casos particulares que me llegaban. Al año siguiente vuelvo a visitar el orfanato de Lamu y me doy cuenta de que tiene unas carencias terribles y de que la ayuda que yo había dado se había evaporado y que los niños recibían un trato despótico. Ahí me planteo abrir un lugar alternativo en el que los niños estén cuidados y tengan un grado de libertad distinto al que tienen.
P. ¿Cómo un hombre solo, una persona que no pertenece a una gran ONG se gana la confianza de la gente de Lamu y de los niños?
R. Es el trabajo, la seriedad y los resultados de ese trabajo los que te van dando la razón. Cuando te vas a un lugar así te encuentras con un viaje en el tiempo, una sociedad con muchos prejuicios, un espacio que está aislado y muchas reservas por parte de mucha gente.
P. Empiezas creando un comedor social.
R. Los niños no estudiaban y ganármelos para que estudiaran y se valorasen ha sido una labor psicológica muy fuerte. Al principio, la comida fue una manera de atraerlos. Me di cuenta de que el índice de desnutrición era salvaje, que el niño era el último en comer en muchas casas. En mi casa era todo lo contrario, era el primero en comer aunque muchos días supusiera que mi pareja y yo nos acostáramos esa noche sin comer.

Rafael en el comedor de la Casa de Acogida
P. La comida fue el primer paso para recuperarlos, ¿qué viene luego?
R. Se trata de un proyecto integral que incluye muchas cosas: primero la comida, luego empezamos a jugar y cantar, la música es muy importante para ellos, el baile es un escape maravilloso… todo fue muy gradual hasta que abrimos los libros. Igual que fue muy gradual hasta que nos sentamos en una mesa a comer, suelen comer en el suelo y compartiendo todo con las manos. Hemos ido introduciendo cosas poco a poco conforme se van recuperando de traumas muy gordos.
P. El proyecto se multiplica, creáis la casa de acogida, un hospital… ¿Cómo habéis conseguido crecer de esta forma?
R. Es muy difícil porque cada socio es una conquista, cada socio con 15 ó 20 euros al mes es una seguridad enorme. Y no entran tantos socios, menos ahora con la crisis. Ha sido un esfuerzo de boca a boca durante estos siete años. Empece con mis ahorros y lo poco que tenía y con mucha esperanza de que dándolo a conocer la gente ayudara, porque tengo la idea de que vivimos en uno de los países más solidarios. Así que creamos la ONG Anidan para poder acoger a más niños. Esto suponía complicarme la vida, pero una vez metido en esa realidad, con tal grado de injusticia, de hambre, de problemas, intentas ayudar a los más que puedes.
P. Cuando empezaste, ¿imaginaste que el proyecto iba a llegar a esta dimensión?
R. Es lo que quieres imaginar. Trabajas con ilusión para ayudar a un gran número de gente, pero jamás hubiera pensado en el nivel de apoyo desde España estando en África.
P. ¿Hacéis un seguimiento? ¿Sabéis como continúan su vida los chicos que han pasado por vuestra casa?
R. Los primeros niños que tuvimos ya están trabajando: uno en una empresa de autobuses, otro en una de informática, otro es policía. También tenemos algunas chicas que han conseguido entrar en la Universidad, pese a competir desde el medio rural con las chicas que viven en los centros urbanos. Es lo que menos esperaba, una reacción tan rápida. Pensaba en generaciones posteriores, que han entrado muy jóvenes en el proyecto y que han tenido más apoyo escolar, pero esta generación me tiene admirado por su capacidad de reacción.
P. ¿Qué has aprendido de tu vida en Kenia?
R. Es un país apasionante. Los primeros años lo que he hecho es, más que nada, aprender mucho. Es difícil porque hay que desaprender otras cosas de aquí (España): el nivel de confort, de necesidades que uno se crea, tienes que ajustarte a la realidad africana porque si no lo vas a pasar muy mal.

Casa de Acogida, dormitorios y comedor de Anidan en Lamu
P. ¿Echas de menos Lamu cuando estás aquí?
R. Enseguida, porque allí te sientes muy realizado. La capacidad de cambio de un niño es tan asombrosa que rápidamente vuelve a estar feliz y transmitiendo esa felicidad. No hay nada más agradecido.
P. En el blog, buscamos los orígenes del altruismo, intentamos saber si está relacionado con el parentesco, como indicó William D.Hamilton. ¿Tú te fuiste allí sin que hubiera ninguna variable relacionada con esta regla?
R. Efectivamente, de hecho la posibilidad de irme allí surgió porque no estaba muy atado, no tenía hijos, ni una relación estable y me pareció una oportunidad. También es cierto que al ayudar te sientes muy bien, es muy gratificante.
P. ¿Piensas volver a España?
R. Mi vida está allí, ojalá consiga mantener la salud, que es lo más importante, porque cada año que paso allí es una Malaria más y, al final, el organismo parece que no aguanta todo eso. Llevo en siete años, cinco Malarias y un Dengue, pero espero aguantar fuerte muchos años.
P. ¿Temes que tengas que abandonar el proyecto en algún momento o dar el relevo a alguien?
R. Afortunadamente se va consolidando un grupo de trabajo muy importante, está muy basado en la confianza en el keniano y mi situación es más desahogada. Antes era un sinvivir las 24 horas, ahora el equipo de trabajo funciona cada vez mejor. De momento me veo con energía para seguir unos cuantos años.
8 Comentarios
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Localizado!! Te dejo el blog de un buen amigo, que coordina estudios de desarrollo económico para diferenes organizaciones europeas, sobre el terreno. Este en particular, es sobre su último proyecto en África. Me lo ha sugerido la temática de este post, conste:
http://migueltrillo.blogspot.com/
un placer charlar contigo ayer en la red innova.
Comentario Publicado por: Fernando Polo | 19 junio 2009 - 13:32
Gracias Fernando, igualmente, fue un placer charlar y seguro que nos encontramos en más ocasiones. Tomo buena nota del blog que me dejas.
Un saludo
Comentario Publicado por: José Antonio Ritoré | 19 junio 2009 - 20:47
[...] Rafael Selas. Hace ocho años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una [...]
Pingback Publicado por: Estas 10 personas no son las protagonistas del 2009 | La regla de William | 30 diciembre 2009 - 9:10
[...] Hemos hablado del trabajo de Rafael en este blog, ¿cómo se concretó el [...]
Pingback Publicado por: Dedicado a Pablo y Mohamed | La regla de William | 24 marzo 2010 - 1:13
Soy estudiante de Pedagogia y educación social y quiciera recibir más información. muchas gracias.
Comentario Publicado por: Estela Kloberdans | 3 noviembre 2010 - 14:23
[...] así es como llaman a Rafael Selas en Kenia, viajó a Lamu, una isla al norte de Mombassa, a la boda de un amigo. Desde aquello, [...]
Pingback Publicado por: Así se protege a la infancia | Hij@s de Eva y Adán | 20 noviembre 2010 - 9:06
Hola, soy Alberto.
Soy un chico de extremadura que porfin hare realidad su sueño de ser voluntario, estare en Africa (lamu) el mes de Junio, pero con una organizacion que se llama Africable. aunque cuando llege alli intentare por todos los medios contactar con ANIDAN y ver el buen trabajo que estan realizando.
Deseo Muchisima suerte a todas estas organizaciones y animo a todo el mundo a que por lo menos lo pruebe y ayude a los necesitados.
Un saludo.
Alberto.
Comentario Publicado por: Alberto | 18 abril 2011 - 12:23
This is a very good work that you are doing in this coastal region of kenya. Helping children that they may realize the future.Continue doing that because it is not there wish to be orphans.
I am community Oral health officer and i hope if you want dental health services in the island always think of me,so that i may also be part of this good work.I have seen the place and i like it.currently am working with Rotary Doctors in the netherlands.
May God/Allah bless you and the children.
Comentario Publicado por: stephen Ameda | 22 agosto 2011 - 13:38