Davi Kopenawa, el Dalai Lama del Amazonas
En Hutukara (la organización que reúne a los líderes Yanomami) no somos políticos, somos Yanomami, quienes respetamos la naturaleza, el agua, los árboles, los animales, en definitiva, nuestra tierra, porque es sagrada, no sólo por los antepasados que están enterrados en ella, sino porque es la vida y alegría de todos, no sólo nuestra.
Así resumía su filosofía de vida Davi Kopenawa el pasado mes de junio en la Casa de América. Davi estuvo en España para recibir una Mención Honorífica del Premio Bartolomé de las Casas. Chamán de la tribu Yanomami, Davi es una referencia mundial en la defensa de los derechos de los indígenas.

Davi Kopenawa, líder y chamán indígena rodeado de niños en Demini, Brasil. Foto: Fiona Watson/Survival
“El Dalai Lama del Amazonas” como le ha bautizado la prensa alemana, visitó por primera vez Madrid y dejó algunas ideas y sensaciones muy claras que nos pueden invitar a reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestra tierra.
Debemos escuchar el llanto de la tierra que está pidiendo ayuda. La tierra no tiene precio. Ustedes tienen que dejar a los yanomami vivir y preservar la naturaleza. Porque la naturaleza nos da la salud, la alegría. Tenemos que dejar que la selva viva. No podemos dejarla morir.
Davi nació en torno a 1956 en Marakana, una comunidad Yanomami situada en la cabecera del río Alto Toototobi, en el estado brasileño de Amazonas. Su infancia coincide con el periodo en el que los Yanomami empezaron a dejar de ser una tribu no contactada, hasta ellos llegó el SPI (Servicio de Protección Indígena del Gobierno brasileño), con la Comisión Fronteriza de Brasil (CBDL) y, más tarde, los misioneros de la organización estadounidense New Tribes Mission. Este contacto llevó enfermedades nuevas a su comunidad y entre 1959 y 1967 murieron muchos miembros de su tribu, incluida su madre. Davi dice que uno de los primeros recuerdos de su vida es cuando su madre le escondía en un cesto cuando llegaban los hombres blancos.
El “avispón” o el “guerrero” , traducciones de su apodo “Kopenawa”, comenzó su lucha en 1983, buscaba el reconocimiento del terreno habitado por los yanomamis, en los estados brasileños de Roraima y Amazonas. En aquel momento, los mineros de oro (“garimpeiros”) estaban comenzando a invadir ilegalmente la zona y los yanomamis morían de enfermedades como la malaria y la gripe contra las que no tenían resistencia.
Davi Kopenawa salvó a su pueblo de la extinción liderando una campaña internacional junto a Survival International y la Comisión Pro Yanomami (CCPY) para lograr la demarcación de sus tierras. Esta lucha se materializó en 1992, cuando el Gobierno Brasileño crea el Parque Yanomami, 9,6 millones de hectáreas (96.650 km2), una de las reservas más importantes del planeta en diversidad genética, así como el hogar de unos 16.000 yanomamis.
Davi es en la actualidad una figura respetada a nivel internacional (desde 1989 es también Premio Global 500 de la ONU ), viaja por todo el mundo extendiendo su mensaje y recabando apoyos para la CCPY (Comisión Pro Yanomami), la ONG brasileña con la que ha desarrollado proyectos educativos para ayudar a los yanomamis a defender por sí mismos sus derechos; o de salud, formando a trabajadores sanitarios para reducir las tasas de malaria y otras enfermedades infecciosas.
Davi pasa la mayor parte del tiempo en su comunidad, Watoriki (la montaña del viento), con su mujer Fátima y sus seis hijos y dos nietos, practicando chamanismo con su mentor espiritual, Lourival, el chamán más anciano y respetado del la región.
Yo nací para luchar, para defender a mi pueblo
1 Comentario
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Estuve e çn la conferencia de La Casa de América y este DAVI ES UN crack: ¿por quë no nos lleagan mäs historias y gente de esta a eSPAÑA?
Comentario Publicado por: Meca | 11 agosto 2009 - 10:43